Itinerario I: El Acueducto

El primer itinerario propuesto abarca la totalidad del recorrido del Acueducto, desde el azud en la falda de la sierra de Guadarrama, hasta el Alcázar, en el extremo oeste del recinto amurallado. Actualmente existe una senda perfectamente señalizada que permite hacer el recorrido completo de la conducción. Son en total 16.185 m, de los cuales, más de 13 km son extraurbanos.

Las referencias históricas del acueducto en la antigüedad son inexistentes, tendremos que remontarnos al año 1071 para tener la primera noticia sobre el monumento. El rey taifa de Toledo, Yahya ibn Ismail al-Mamun (1045-1075) destruye treinta y seis arcos entre el convento de la Concepción y el de San Francisco.

La siguiente mención indirecta data de 1120, en la donación que hace el Concejo segoviano a la Catedral del terreno que será ocupado por las Canonjías. En el siglo XIII sigue en funcionamiento tal y como menciona el arzobispo de Toledo, D. Rodrigo Ximénez de Rada, en su obra De Rebus Hispaniae indicando que “sirve para conducir agua a la ciudad”. En esta centuria las arcadas del monumento ya se conocen como “la puente seca” (puente bajo el que no pasa un río o puente cuya obra es en seco).

Es a partir del siglo XV cuando contamos con más documentación sobre las reformas y obras de mantenimiento que se realizan en el Acueducto. Segovia, como ciudad de la corte, garantiza el funcionamiento de la conducción. Los monarcas Juan II y Enrique IV promueven varias “Ordenanzas para guiamiento de agua de la puente”. Se desconoce el alcance de estas obras, pero es evidente la preocupación de los monarcas por mantener la principal fuente de abastecimiento de agua de la ciudad.

Las obras más profundas que seguramente más incidieron sobre el canal original romano, fueron promovidas por los Reyes Católicos y la Reina Juana a finales del siglo XV e inicios del XVI.

A lo largo del siglo XVI, son numerosas las modificaciones que se realizan el en canal ante la demanda de nuevas “mercedes de agua”. La industria pañera en alza, situada a extramuros, requiere tomas directas de agua para cubrir sus necesidades.

Las reparaciones continúan en los siglos XVII y XVIII a cargo de “Guiador del agua” y, posteriormente, del “Fontanero mayor”, pero el declive económico que sufría la ciudad, no permitía llevar a cabo las mejoras necesarias.

En el siglo XIX, como herencia del pensamiento ilustrado de la centuria previa y de la expansión de los valores de la cultura neoclásica, se toma conciencia del valor patrimonial del Acueducto. Consecuencia de ello es el derribo de las construcciones que se habían adosado y los numerosos estudios históricos y artísticos que se realizan del bien en este siglo. Pero sin duda, es la declaración de Monumento Histórico Artístico Nacional, el 11 de octubre de 1884, el hecho clave que garantizó su preservación.

El aumento de la demanda de agua en la ciudad y el mal estado en el que se encontraba la conducción dio lugar a las profundas reformas desarrolladas a en el primer tercio del siglo XX.

En el tramo urbano, el arquitecto municipal J. Odriozola, modifica el trazado en la zona del Seminario para acondicionar la calle. Además, en estos mismos años, se acomete el Proyecto de conducción de agua potable desde la presa del río Aceveda hasta los depósitos de Segovia (1929) a cargo del arquitecto municipal Silvestre Manuel Pagola y del ingeniero Antonio Aguirre, que dejó fuera de uso la cacera histórica desde el Azud hasta los depósitos de Chamberí. El objetivo de la obra era acondicionar la principal fuente de abastecimiento de agua de la ciudad colocando una tubería de cemento de entre 40 y 50 cm de diámetro, con 110 pozos de registro y otra serie de estructuras auxiliares que permitieran el correcto funcionamiento de la obra hidráulica. Como consecuencia de esta profunda reforma, posiblemente se vieron alteradas la conducción o conducciones superpuestas que se remontaban desde época romana hasta la Edad Moderna.

El itinerario extraurbano se divide en cinco tramos desde el azud hasta la “Casa de Piedra” situada en la entrada de la ciudad cerca de los depósitos de agua municipales de Chamberí:

  1. Azud del Acueducto - Ayto. de Segovia
    Azud – Arroyo de Valdeconejos: El recorrido parte desde el azud, el punto de captación de las aguas (caput ad aquam) del arroyo de la Acebeda o río Frío, situado a 1.255,6 m de altitud. Los orígenes del sistema que actualmente se conserva, se remontan a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI, momento del que datan varias órdenes reales que mandan construir un nuevo azud sobre el existente, ya en funcionamiento al menos desde los siglos XI-XII.
    El agua se toma a través de un sistema de derivación del caudal compuesto por una primera presa con muros hormigón, que dirige el agua hacia una segunda de sillares de granito cosidos con grapas metálicas con diferente orientación respecto a la anterior (45º respecto al eje del cauce). Este sistema permite elevar y dirigir parte del cauce hacia un canal que conduce al primer desarenador. Ambos elementos están construidos con muros de mampostería revestidos con cemento quedando el caudal controlado por un sistema de compuertas metálicas. Gracias a la estructura laberíntica del desarenador, con un muro central longitudinal y del que parten a cada lado tres pequeños muretes perpendiculares, se retenían y eliminaban las primeras impurezas que podía arrastrar el agua desde las cumbres de la sierra.
    El inicio de la conducción se corresponde con la tubería de cemento de 1929 con los seis primeros pozos de registro del recorrido hasta el paraje conocido como “Entrecaceras” en donde se transforma en un canal de mampostería, de 574 m de longitud, cubierto con losas de hormigón.
    Próximos al conducto en este tramo se encuentran varias caceras que conducen el agua hacia pueblos cercanos como Revenga u Hontoria, así como otras huellas constructivas que podrían indicar la presencia del canal previo a las obras de inicio del siglo XX.
  2. Arroyo Valdeconejos – Arroyo Tilviejo: durante aproximadamente 4,5 km la conducción recorre la falda del cerro de “Cabeza Grande” paralela, en gran parte del tramo,  a la Cañada Real Occidental Soriana. En esta ocasión vuelve a estar definida por la tubería de cemento de 1929  entre los registros 7 y 43, punto en el que pasa a convertirse en un canal abierto de fuerte pendiente de 510 m de longitud que salva 75 m de desnivel del terreno. El final del sector coincide con un registro de rotura de carga y de regulación del caudal, con canal de derivación del agua hacia el arroyo Tilviejo.
    En este punto se encuentran las ruinas del Molino de los Hoyos, ya mencionado en las Ordenanzas de la Reina Doña Juana de 1505, que tomaba las aguas directamente de la conducción y que abastecía a los núcleos de población cercanos.
    A lo largo de este tramo se encuentran varios pasos de losas sobre el canal, así como restos de estructuras que pudieron pertenecer a la conducción previa a la actual. Concretamente entre los pozos de registro 18 y 20, se conserva un muro de mampostería de piedra y mortero de cal de unos 170 m de longitud.
  3. Tramo de specus localizado en el paraje del Borreguil - Santiago Martínez
    Arroyo Tilviejo – Paso sobre la línea de tren de alta velocidad: continúa la conducción entubada de 1929 entre los registros 44 y 70 discurriendo por el pie de monte y cruzando varios caminos y sendas hasta su encuentro con la carretera de Riofrío – San Ildefonso. A ambos lados de la carretera, en el tramo comprendido entre los registros 59 y 65, se localizan varios restos constructivos que podrían coincidir con el antiguo specus romano. Se trataría de un canal subterráneo realizado con muros laterales y solera con un ancho de canal entre 0,9 y 0,8 m. Concretamente, en el paraje del Borreguil, al sur de la carretera, dentro de una finca privada, hallamos 300 m de esta estructura en buen estado de conservación.
    Desde este punto (registro 65) junto al Borreguil, hasta el paraje de Fuente Reguera (registro 80), el canal discurre paralelo al Cordel de Santillana, tradicionalmente identificado con la calzada romana (Vía XXIV del itinerario Antonino) que comunicaba Segovia con Miaccum (El Beneficio, Collado Mediano, Madrid) a través del Puerto de la Fuenfría. En el punto en el que se cruzan ambas infraestructuras, entre los registros 67 y 68, se vuelven a apreciar huellas de los muros ya descritos. Desde aquí el canal irá paralelo al camino por su lado oriental.
  4. Paso sobre la línea de tren de alta velocidad – Barrio de Nueva Segovia: Tras pasar la trinchera creada por el tren, la tubería recorre esta zona de praderas durante casi 3 km hasta su entrada a la ciudad. Paralela al Acueducto se encuentra la cacera de Navalcaz, concretamente en el tramo comprendido entre los registros 71 y 92, este último muy próximo a la carretera SG-20.
    En este tramo no se han identificado restos de antiguas conducciones, hay que tener en cuenta que se trata de praderas próximas a la ciudad donde las actividades agropecuarias han sido muy intensas y han podido ocultar o borrar toda huella del antiguo canal.
  5. Barrio de Nueva Segovia – Casa de Piedra: este último sector sigue coincidiendo con la conducción de 1929, que discurre paralela a la carretera CL-601 hasta los depósitos de Chamberí en donde desemboca. Al sur de los mismos, se encuentra la conocida como “Casa de Piedra”, una pequeña construcción de planta rectangular (5,9 x 5,5 m), con cubierta a dos aguas sobre una bóveda apuntada y muros de mampostería con sillares de granito reutilizados en el zócalo y las esquinas. En el interior hay un pequeño depósito de 3 m de profundidad del que parte un canal de desagüe hacia un conducto conectado con el río Clamores. Los estudios del edificio indican que esta construcción toma la forma actual en el siglo XVIII tras la reforma de la carretera Segovia – San Ildefonso (actualmente CL-601). Las estructuras ocultas por el edificio actual, de similar función, son bastante anteriores y sabemos que fueron reparadas en los siglos XV y XVII.

La parte urbana del Acueducto es aquella que discurre entre la “Casa de Piedra” hasta el Alcázar. Un recorrido de 2.824 m, que a su vez podemos dividir en tres tramos:

  1. I. Casa de Piedra – Desarenador de San Gabriel: Gracias a varias intervenciones arqueológicas desarrolladas entre los años 80 y 90 del siglo XX, se ha identificado el canal fruto de las obras realizadas por los Reyes Católicos y la Reina Doña Juana a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI.
    A la altura del cruce de las calles Coronel Rexach y la avenida Padre Claret, el canal se sitúa sobre un muro de mampostería antes de acceder al desarenador de San Gabriel. Este, al igual que la antes descrita Casa de Piedra, servía para decantar el agua, regular el caudal y mantener una presión adecuada para evitar que el agua entrara a una velocidad excesiva sobre en el tramo de las arcadas.
    Detalle de la cimentación de sillares de granito del desarenador de San Gabriel - Clara Martín
    La construcción es un pequeño edificio rectangular (8,9 x 7,5 m) con cubierta a dos aguas sobre bóveda apuntada, cuyo acceso al interior se hace a través de unas escaleras adosadas al canal que llega a la construcción por el sureste. En el interior se encuentra un estanque (4,5 x 2,2 x 2,95 m) con un canal de desagüe hacia el exterior. La imagen actual del edificio es del siglo XVIII, sobre la estructura precedente ya restaurada a finales del siglo XV e inicios del XVI.
  2. II. Tramo sobre muro y arcadas (Puente Acueducto): Se trata del intervalo del canal elevado del suelo sobre el muro y las arcadas destinadas a salvar la vaguada hoy conocida como Azoguejo. El recorrido son 959 desde el canal sobre muro que accede al desarenador de San Gabriel hasta la calle Conde Gozzola Ceretto, ya en interior del recinto amurallado.  Son en total 725 arcos, divididos en seis alineaciones, de los cuales 81 son simples (un piso) y 43 dobles (dos pisos), con 120 pilares, y 24.700 sillares de granito (aproximadamente). La altura máxima que alcanza en el Azoguejo es de 28,1 m.
    Las primeras dos alineaciones se corresponden a las secciones del canal que se asientan sobre muro de mampostería antes de acceder al desarenador de San Gabriel y los primeros metros tras partir del mismo.
    Es en la calle Cañuelos donde encontramos el primer conjunto de arcos, casi todos ellos reconstruidos a finales del siglo XV, con una alternancia irregular de arcos simples de medio punto y otros apuntados.
    Tramo aéreo del Acueducto en la plaza del Azoguejo - Aurelio Martín
    Sólo las alineaciones cuarta(calle Almira) y quinta (plaza de Díaz Sanz, calles Teodosio el Grande y Fernán García, y plazas del Azoguejo y Oriental) conservan la obra original romana del siglo II d.C. con algunas reparaciones y añadidos (muro superior en el que se asienta el canal) de época moderna y contemporánea.
    El sexto y último tramo del canal aéreo, asentando sobre muro de mampostería, que se halla entre la plaza del Avendaño y las calles Obispo Gandasegui y Conde Gazzola Ceretto, vuelve a ser fruto de las reparaciones y remodelaciones realizadas desde época medieval hasta inicios del siglo XX.
    Dada la importancia de esta obra de ingeniería romana, a continuación se describe brevemente las características y el sistema constructivo empleado en las arcadas originales del siglo II d.C. (arcuationes).
    Los pilares, base sobre la que se asientan los arcos,o están apoyados directamente sobre el sustrato rocoso más sólido (granito y gneis) o, donde la base es más inestable (arenas, arcillas, areniscas, calizas y dolomías), cuentan una zanja de cimentación que pueden alcanzar los 5 m de profundidad para asegurar la estabilidad de la estructura. Todos los pilares son de sección cuadrangular, su ancho es decreciente en altura (sólo en los pilares del primer piso) y están compuestos por hasta cuatro cuerpos individuales separados por impostas con cornisas de molduras simples.
    Los arcos presentan dovelas radiales y en ocasiones comparten los salmeres (sillares de arranque del arco).
    Entre las pilas 107 y 109, en la zona en la que se alcanza mayor altura, se coloca el sotabanco, lugar en el que se colocó la inscripción en letras de bronce de las que sólo se conservan las hendiduras para su anclaje.
    El sistema constructivo empleado es a base de grandes sillares de granito, bien escuadrados, colocados en seco, sin argamasa, según el aparejo denominado opus quadratum. El acabado es tosco, aunque en algunos casos se rebajan las juntas para crear cierto almohadillado.
    Aún se conservan en muchos de los bloques huellas de factura como las marcas dejadas por las cuñas empleadas para su extracción, las estrías del picado de su superficie, los alisados de las aristas externas, los agujeros para ajustar las tenazas de las grúas que elevaban los bloques o las hendiduras realizadas para ajustar los sillares a su posición definitiva.
  3. El “Canal Madre” en el interior del recinto amurallado: los últimos 1220 m de la conducción recorren las calles de la ciudad desde la calle Conde Gazzola Ceretto hasta el Alcázar. Este “Canal Madre” o “Madre del Agua” como se le ha conocido a lo largo desde la Edad Media, no muestra huellas que indiquen la presencia del specus de época romana. Puede que el conducto original siguiera otro trazado o que este haya desaparecido con las profundas reformas realizadas a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI. En cualquier caso, las numerosas actuaciones arqueológicas que han localizado el canal en varios puntos de su recorrido (plaza del Seminario, calle Domingo de Soto, plaza de los Huertos, calle Colón, calle Cronista Lecea, plaza Mayor, calle Marqués del Arco, calle Daoiz y plaza de la Reina Victoria Eugenia), no han documentado vestigios de época romana.
    El conducto es similar tienes las mismas características que el colocado sobre los arcos, también fruto de las restauraciones de los Reyes Católicos. Está realizado con bloques de granito machiembrados y unidos con betún, de 0,6 m de anchura y 0,65 m de altura. La sección del canal en forma de escotadura, de 0,3 m de anchura y altura. La conducción quedaba cubierta con losas de granito o caliza, apenas desbastadas, que fueron sustituidas en ciertos puntos por losas de pizarra posiblemente en el siglo XIX-XX.
    Detalle del canal soterrado del Acueducto en el entorno de la calle Marqués del Arco - Ayto. de Segovia
    En el tramo comprendido entre la plaza Mayor y la calle Marqués del Arco, el canal se ensancha y permite el paso de una persona para su limpieza.
    Placa de bronce que marca el recorrido del canal subterráneo del Acueducto - Ayto. de Segovia
    El recorrido del canal subterráneo actualmente está marcado en el pavimento con pequeñas placas de bronce en las que aparece la silueta del Acueducto. Desde el Arca del Seminario el “Canal Madre” se dirige por la plaza del Seminario y la calle Domingo de Soto hasta la plaza de la Reina Doña Juana. Continúa por la calle Ildefonso Rodríguez, plaza del Doctor Laguna, calle Colón, plaza de la Rubia y calle Cronista Lecea hasta la plaza Mayor, la cual atraviesa de este a oeste. Desde aquí desciende por la calle Marqués del Arco, plaza de la Merced, calle Daoiz y plaza de Juan Guas hasta entrar en lo que son hoy los jardines del Alcázar (plaza de la Reina Victoria Eugenia) y concluir en el foso de acceso a la fortificación.

El Acueducto como elemento configurador del urbanismo de Segovia: El canal urbano del Acueducto, a lo largo de la historia de la ciudad, ha sido un elemento determinante en la configuración urbanística tanto en el interior  como en el exterior del recinto amurallado.

A extramuros, muy próximos a los primeros tramos de la arquería del Acueducto, al sur de la misma, se ubicaron varias comunidades religiosas levantando sus monasterios y conventos durante la Edad Media y la Edad Moderna. El monasterio de San Antonio el Real, muy próximo al desarenador de San Gabriel, es uno de los ejemplos mejor conservados. En dicho lugar el monarca Enrique IV, aprovechando el palacio de recreo que ya existente, mandó fundar un convento franciscano bajo la advocación de San Antonio. Será su hermana, la reina Isabel, quien lo convierta en femenino con las hermanas clarisas, orden que continúa actualmente. Se trata de uno de los mejores ejemplos del arte mudéjar dentro de la ciudad de Segovia, destacando de entre todos sus bienes, sus magníficos artesonados.

En el entorno de San Antonio el Real estaban los conventos de la Concepción, el de Santa Isabel y el de San Francisco,  que desde 1862 es la sede de la Real Academia de Artillería de Segovia.

Además de los recintos religiosos, al norte de los arcos, a lo largo de los siglos XII y XIII surgió el barrio de El Salvador, con la iglesia homónima y la de San Justo, ambas levantadas durante el proceso repoblador. En la iglesia de San Justo encontramos uno de los conjuntos pictóricos murales más destacados del románico castellano. En él está representado el ciclo de la Redención, con escenas extraídas del Génesis, un ciclo cristológico de la Pasión, la Resurrección y el Apocalipsis, todo ello presidido por la figura de Cristo en Majestad situado en el ábside.

En la zona del Azoguejo, así conocida por ser el lugar en donde se celebraba uno de los mercados de la ciudad desde el siglo XIII hasta inicios del siglo XX, se encontraba la iglesia románica de Santa Columba, desmantelada a inicios del siglo XIX, y una de las principales fuentes de la ciudad que era abastecida por el canal madre.

Durante los siglos XV y XVI, momento de máximo esplendor de la industria pañera segoviana, surgieron en torno al Acueducto, varias instalaciones de artesanos que necesitaban el suministro de agua para su actividad. En consecuencia se multiplicaron las “mercedes de agua”, algunas de ellas autorizadas por el Concejo pero otra gran mayoría a espaldas de este. Esta situación provocó que el entorno del azoguejo fuera estuviera repleto de edificios, muchos de ellos adosados directamente a las pilas del Acueducto, dejando sólo un pequeño espacio libre para la celebración de las diferentes actividades económicas y lúdicas. No será hasta inicios del siglo XIX, momento en el que se toma conciencia del valor patrimonial del monumento, cuando se lleve a cabo la demolición de las casas adosadas facilitando la visión del Acueducto en todo su recorrido.

Ya en el interior del recinto amurallado, la existencia del canal en la actual plaza de Avendaño, favoreció la creación de una zona industrial cuyo máximo exponente fue la fábrica de moneda conocida como “Casa Vieja”, cuya fecha de origen nos es desconocida. Esta estuvo en funcionamiento hasta las décadas finales del siglo XVII, momento en que se abandona definitivamente en favor del Real Ingenio construido por Felipe II en la alameda del Parral.

En el tramo comprendido entre la plaza del Avendaño y la plaza de la Rubia, dada la proximidad del canal que abastecía de agua pozos y aljibes, surgieron varios palacios y casas nobles a lo largo de la Edad Moderna, pasando a conocerse este como el barrio de los caballeros. Entre ellos se encontraba el palacio del monarca Enrique IV construido en 1455, cuya estructura interna estaba organizada en torno a varios patios y pabellones. El estilo mudéjar de su construcción aún se conserva en varias yeserías de puertas y ventanas. Actualmente parte del palacio está destinada al museo de arte contemporáneo Esteban Vicente, mientras que el ala noreste ha sido recientemente consolidada a la espera de un futuro uso.

Otro edificio singular será la torre de Arias Dávila, único elemento que se conserva del palacio-fortaleza de estilo mudéjar de Diego Arias, contador, consejero y secretario de Enrique IV y su padre Juan II.

Al igual que sucedía en la plaza del Azoquejo, el abastecimiento directo de agua corriente era necesario para las tiendas y el mercado que se ubicaba en el entorno de la plaza de la Rubia, calle Cronista Lecea y la plaza Mayor. En esta zona alta de la ciudad, se ubicaba el “mercado grande” durante desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. Era tal la densidad de comercios y puestos ambulantes que el único espacio libre que quedaba para los transeúntes era el trazado del canal subterráneo del Acueducto, que debía quedar libre para su mantenimiento.

Otros edificios singulares que se erigieron en el entorno de la conducción y que se encontraban en lo que hoy es la plaza Mayor, son la desaparecida iglesia de San Miguel y el Concejo.

La Catedral de Santa María, construida en el siglo XVI, también se levantó junto al Acueducto, en el espacio anteriormente ocupado por el convento de Santa Clara y por varias casas del barrio de la Judería.  Otros palacios y conventos se ubicaron en esta zona del recinto amurallado, siendo siempre los edificios de mayor importancia los más cercanos a la conducción.

Una de las mejores muestras de la configuración urbanística en torno al Acueducto la encontramos en el barrio de las Canonjías, situado entre la iglesia de San Andrés y el Alcázar. El espacio para construir las viviendas de los Canónigos de la Catedral fue donado por el Concejo al Cabildo en el 1120 y estaba delimitado al norte por la Puerta de Santiago, al este por la iglesia de San Andrés, al sur por la Puerta de San Andrés y al oeste por la Catedral “vieja” de Santa María. El eje central del barrio será precisamente el marcado por el canal madre, a un lado y a otro se levantarán las distintas viviendas cuyo estilo románico aún es visible en muchas de las portadas de acceso.

Por último, ya en lo que hoy es la plaza de la Reina Victoria Eugenia, delante del Alcázar, estaban la antigua Catedral y el Palacio del Obispo. Actualmente desconocemos cómo se distribuían estos edificios, pero en todo caso el recorrido marcado por el canal quedaría libre.