Itinerario III: Paisaje cultural de las Salinas

El itinerario discurre por el área terrestre del Parque Natural de ses Salines, que ocupa el extremo sur-oeste de la isla de Ibiza. Se trata de una zona de gran belleza natural y paisajística en la que la intervención del hombre sobre el territorio, a lo largo de los siglos, ha añadido nuevos valores culturales. Fue reconocido como reserva Natural en 1995 y declarado Parque Natural en 2002.

El Parque abarca una extensa superficie, la mayor parte de ella marina (13.000Ha). La sección terrestre (2.800 Ha) comprende el extremo sur-oeste de la isla de Ibiza y parte norte de Formentera. De Ibiza acoge los terrenos situados al sur del aeropuerto, San Jorge y playa d’en Bossa, incluida la franja costera de la playa de es Codolar hasta sa Caleta. Los límites continúan por el mar, en la línea batimétrica de 40 mts de profundidad, incluyendo también los islotes entre ambas islas: s’Espalmador, s’Espardell, es Penjats, isla des Porcs, isla de sa Torreta, isla de Castaví, en Caragoler, ses illes Negres. En la isla de Formentera se extiende hasta punta Gavina, s’Estany des Peix, s’estany Pudent y Punta Prima. Este territorio presenta importantes valores paisajísticos y ecológicos, constituyendo el ejemplo más emblemático de zonas húmedas de las Pitiüsas.

Salinas
Salinas - Ayto. de Ibiza

El paisaje está fuertemente influenciado por la proximidad del mar, la elevada salinidad y movilidad del sustrato arenoso. Sobre él se elevan los macizos montañosos del Cap des Falcó y Cap de Negre, separados por una planicie ocupada en gran parte por estanques característicos de zonas salineras. La zona se caracteriza por una rica biodiversidad marina y terrestre. Destacan por su singularidad las comunidades vegetales presentes en las formaciones dunares, especialmente las sabinas (Juniperus phoenicea), y las de arenales y de marismas y salobrales. En cuanto a la fauna, merecen especial interés varios endemismos como el de la lagartija pitiüsa (Podarcis pityusensis) o la Pardela balear (Puffinus mauretanicus). Las lagartijas son los únicos vertebrados realmente autóctonos de las islas y constituyen el grupo más carismático por su abundancia y notable agilidad y viveza. Entre los mamíferos terrestres, el fenómeno de la insularidad ha creado algunas subespecies propias (neoendemismos), como es el caso de la jineta y la musaraña de Ibiza y el lirón de Formentera. Por lo que se refiere a la avifauna, ses Salines es el enclave con mayor diversidad ornitológica de las Pitiüsas. Merecen especial mención las colonias de aves marinas que nidifican en los islotes. Así mismo cabe destacar la importancia de la zona como área de paso migratorio e invernada de gran cantidad de especies (garzas, flamencos, etc.).

En definitiva, la zona de las Salinas se caracteriza por un ecosistema de excepcional valor, que se ha mantenido gracias al uso y explotación racional de la sal con técnicas tradicionales. Así como por un perfecto equilibrio y simbiosis entre el valor cultural, y el valor natural.

Las características geográficas y la existencia de preciados recursos naturales propiciaron una pronta ocupación humana de este espacio. Es a finales del siglo VIII cuando los fenicios fundan un asentamiento, Sa Caleta, sobre una pequeña península junto a la desembocadura de un torrente existente en el extremo NE del parque natural. El poblado se mantuvo activo hasta que fue abandonado pacíficamente y su población se trasladó a la zona donde se desarrollaría la ciudad feniciopunica de Ibiza. Es por ello considerado el precedente histórico de la ciudad antigua de Eivissa

La posición estratégica del lugar, con una amplia visibilidad marina sobre el entorno, hizo que en los años cuarenta se instalara en Sa Caleta edificaciones de carácter militar y una batería antiaérea de costa en el marco de la II Guerra Mundial.

1. POBLADO DE SA CALETA

Sa Caleta es el nombre popular de un puerto con casetes varadero situado en la costa S-SO de la isla, entre el  final de la platja des Codolar y el puig des Jondal, y al lado de la mola de sa Caleta, pequeña península  de superficie aplanada que se halla separada de tierra firme por el lecho de un profundo torrente que viene a desembocar en la cala. Esta península, siempre muy expuesta a la erosión marina, ha sufrido una importante reducción de su superficie. Los estudios geológicos demuestran que, al menos, han desaparecido unos 40 metros de línea de costa, sobre todo en los lados de poniente y sur. Actualmente se  conserven 23.770 m2. La investigación arqueológica en este lugar, iniciada en la década de los años 80, tuvo como resultado el descubrimiento  del poblado de época fenicia. Declarado BIC en 1993, forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde 1999.

El espacio arqueológico ha sido dividido por barrios, denominados según el área topográfica que ocupan: barrio Sur, barrio Central, barrio Norte-Este y barrio portuario. El barrio Sur, es el mejor conservado y es el que actualmente, protegido por una verja, puede visitarse. Las estructuras de los otros sectores fueron de nuevo enterradas para asegurar su protección.

La trama urbanística obedece a un sistema basado en la yuxtaposición de estancias, separadas unas de otras, sin ningún orden prefijado, reflejo de ello es su orientación totalmente dispar tanto en la distribución de los ejes principales de las estructuras como en relación a los puntos cardinales e incluso a las curvas topográficas de nivel. Es como  si el espacio hubiera sido repartido de forma arbitraria entre unos colonizadores que fueron construyendo sus dependencias separándose por una distancia de pocos metros. Así pues, las unidades arquitectónicas están separadas bien por reducidas placitas de planta poligonal o por estrechas callejuelas.

Acorde con el crecimiento urbanístico se llegaron a saturar el espacio de determinadas áreas, dando lugar a una urbanización arcaizante e improvisada. Inicialmente, la mayoría de los ámbitos debían ser monoseculares o, como mucho bi-celulares. Salvo algún caso excepcional, se tiende a proyectar tres dependencias dentro de una unidad estructural. La planta adopta siempre una forma rectangular, más o menos alargada, a veces trapezoidal. Las dimensiones varían, existen dependencias de hasta casi 30m2 de superficie y otras, tal vez usadas para almacenar, que no sobrepasan los 3m2 de superficie.

Las puertas de acceso a las viviendas suelen tener zócalos de mampostería y en algunos casos  se ha constatado la existencia de entalladuras para las hojas de madera. Los suelos interiores  suelen formarse nivelando la costra rocosa con tierra arcillosa apisonada. Los muros están confeccionados con piedra caliza irregular ligadas con una mezcla de tierra roja de limos y arcilla. La cubrición de las casas debía realizarse con sistemas de vigas y otros elementos vegetales sobre los cuales se echaba una gruesa capa de arcilla, lo que permitía impermeabilizar los interiores y tal vez también el aprovechamiento del agua de lluvia que bebía almacenarse en depósitos temporales. Algunas de las estancias estaban dotadas de hogares que, situados por encima del nivel de suelo de los ámbitos,  ocupaban una posición centralizada. A menudo estaban realizados sobre una  base de cantos rodados marinos o fragmentos cerámicos con el objetivo de aumentar el poder calorífico de la estructura.

El poblado de sa Caleta ofrece un inigualable ejemplo de tipología de casas fenicio occidentales arcaicas, regido por un sistema de yuxtaposición de unidades de habitación creadas según necesidades sin atender a un ordenamiento urbano prefijado.

En los espacios exteriores a las casas destacan dos hornos para la cocción de pan situados en zonas de uso comunitario. Son de planta circular, con un zócalo de piedra en la parte exterior y estaban cubiertos por una bóveda de tierra refractaria. Probamente eran usados para la cocción de alimentos por parte de los habitantes de las casas situadas a su alrededor.

En relación con las actividades económicas, se han documentado la existencia de talleres y hornos para la fundición y transformación de hierro repartidos por las diferentes áreas del poblado. Además, en el interior de las dependencias se constata la presencia de hornos para la fundición de galena argentífera y tal vez tambisugestivo ejemplo de casas tos,  lluvia que beb echaba unaa osa apisonada. urar su proteccién de bronce. Igualmente fue documentado un horno, excavado artificialmente en el suelo rocoso, relacionado con la fundición de hierro, que funcionaba con combustible vegetal y ventilado por toberas. La actividad metalúrgica es pues la que ocupa una especial importancia en la vida del asentamiento fenicio. Se han hallado restos de galena argentífera en casi todas las unidades excavadas, cuya fundición y transformación permitía obtener plomo y plata. Probablemente, el mineral en bruto era obtenido en centros del bronce final o hierro antiguo del Levante peninsular y de las costas catalanas, intercambiándolo por elementos como vino, aceite u otros productos habituales del comercio de la época, como tal vez la sal.

Un factor económico que debió ser determinante en la elección para ubicar el poblado fue la explotación de la sal y el aprovechamiento de los recursos naturales que ofrecía la actual área de las Salinas, de la que está separada por unos cientos de metros. 

Los materiales arqueológicos hallados se corresponden con el repertorio típico de los establecimientos fenicio occidentales: cerámica a torno de barniz rojo, vasijas de cerámica común a torno y otras de cocina hechas a mano. La tipología es variada, aparecen frecuentemente ánforas, jarras y jarros, platos, cuencos, lucernas, etc. En cuanto a la cerámica hecha a mano, recuerda a formas características del bronce final del SE ibérico.  Otros elementos de la cultura material hallados son: anzuelos de bronce, prueba de les actividades pesqueras; piezas de telar, testimonio de la elaboración de tejidos; y molinos de piedra arenisca para convertir el grano en harina o moler otros productos. 

Fenicios procedentes, con toda seguridad, de la costa ibérica, donde ya se habían asentado, se instalaron de forma progresiva en la península de sa Caleta a partir de finales del siglo VIII a. C., convirtiendo el espacio aprovechable en un gran núcleo urbano a lo largo del siglo VII a. C. A finales del mencionado siglo, el poblado es abandonado pacíficamente de manera total y definitiva para instalarse seguramente junto a la bahía de Ibiza, donde fundaron la ciudad. Este nuevo emplazamiento, a la larga, respondía mejor a las expectativas de organización y crecimiento que los fenicios habían visto en la isla. Sin duda, el poblado tiene el mérito de ser el precedente inmediato de una ciudad de gran significado histórico, y su presencia supuso un impacto cultural de primer orden sobre las formas de vida, hipotéticamente preexistentes en la isla.

Con la llegada de los fenicios y su establecimiento en la isla, las Pitiüses entran en la historia y en la “modernidad”. Este pueblo introdujo en las islas conceptos nuevos y desconocidos hasta entonces relacionados con la urbanística, la cerámica a torno, la metalurgia del hierro i probablemente la escritura, entre otros avances. 

Plano peninsula Sa Caleta
Plano peninsula Sa Caleta - Ayto. de Ibiza
Yacimiento Fenicio
Yacimiento Fenicio - Ayto. de Ibiza
Poblado de Sa Caleta
Poblado de Sa Caleta - Ayto. de Ibiza

2. CASETAS VARADERO DE SA CALETA

Las casetas varadero de sa Caleta son construcciones tradicionales para albergar pequeñas embarcaciones de pesca. El núcleo originario y más antiguo se situaba en la costa de poniente de la Mola. Construidas con mampostería de piedra y vigas de madera, en el suelo tienen encastradas rampas de obra con guías para facilitar las operaciones de arriado y recogida de las embarcaciones. No hay datos de su construcción, pero se sabe que en 1956 ya existían porque aparecen retratadas en una foto aérea de esa fecha. Con posterioridad, pero antes de 1969, se formó otro núcleo en la costa opuesta, en el tramo rocoso que cierra por levante la cala. Este nuevo conjunto tuvo su evolución, que se refleja en la diferente técnica constructiva, pero básicamente se trata de casetas hechas de piedra. Entre 1968 y 1981 se fue llenando el espacio libre entre los dos núcleos con nuevas casetas y arriaderos, ocupando casi completamente la cala en la que solo quedó libre una pequeña zona de paso.

Todo ello forma un conjunto compacto y coherente, salvo por uno o dos almacenes modernos construidos en el acantilado en una posición más elevada.

3. CASERNAS Y BATERÍA MILITAR DE COSTA (B52)

Se trata de un conjunto de carácter militar formado por la edificación de una caserna, un cuerpo de guardia, una casa de artificios y dos garitas, ligadas con la existencia en este punto de una batería antiaérea de costa.

La caserna es el edificio principal. Tiene 5 m de ancho, una planta en forma de U y está ordenada alrededor de un patio en cuyo centro se halla el aljibe. Desde el patio se accedía, de manera independiente, a los tres módulos principales de que consta el edificio, ya que interiormente no están comunicados. La parte central estaba destinada a dormitorio de las tropas, el ala de levante a cocina-comedor y el otro lateral a pabellón de oficiales. La edificación tiene cubierta a una sola vertiente con pendiente hacia la fachada, donde una canal bajo el alero recogía el agua. Los pavimentos son de hormigón pulido. El cuerpo de guardia presenta un único espacio, de poco más de 18m2, con cubierta de teja a una sola vertiente. Los muros son de mampostería con sillería y jambas de hormigón. La casa de artificios, en el centro de la península, tiene planta cuadrada de poco más de 17m2, con muros de mampostería que originalmente estaban referidos. Tenía cubierta a doble vertiente. A la entrada del camino a la península había una de las garitas, actualmente desaparecida. De la otra, junto a la casa de artificios, solo se conserva la base, de planta hexagonal. 

En cuanto a la Batería militar de costa (B-52), fue proyectada en el año 1940 dentro del “Plan Kindelán” en el que se contemplaba la fortificación de costas en el marco internacional de la II Guerra Mundial. Es una instalación que consta de: casamatas, depósito de munición y puesto de mando y nidos de artillería. Las casamatas son cilíndricas, con muro estructural de hormigón. Tienen un pasillo perimetral protegido por una visera de hormigón armado, en cuyo centro se halla una peana cilíndrica para colocar la pieza de artillería. Se accede a ellas a través de escaleras y por el interior están conectadas por una red de galerías subterráneas, de 1,40 m ancho, que permiten la circulación en ambos sentidos. Estos corredores están cubiertos con bóveda de cañón rebajada. Además de la aireación que entra por puertas y escotillas de acceso, estos espacios estaban ventilados por conductos oblicuos que emergen al exterior a modo de chimenea. El depósito de munición ocupa una sala de planta rectangular cubierta por bóveda rebajada, dispone de conducto de ventilación y en ella se almacenaba la munición en estanterías adosadas a la pared. El puesto de mando se sitúa en una sala cuadrada subterránea cubierta con bóveda y una estructura circular con peana central descubierta, destinada al telémetro. Los nidos de artillería son casamatas de planta rectangular, cerradas a modo de ábside poligonal, para colocar las ametralladoras.

LA SAL: sustento de nuestras vidas y de nuestras tierras

La sal constituyó durante muchos siglos un producto esencial para las islas, su explotación y exportación fueron esenciales en la economía insular.

Las cualidades geomorfológicas de la zona de las Salinas las convirtieron en fuente de recursos naturales desde la antigüedad. La extracción de sal y demás recursos presentes en la zona favoreció, sin duda, la temprana y progresiva ocupación humana del territorio y su transformación por el hombre. La continuada actividad de aprovechamiento de la sal ha dado como resultado la creación de un paisaje cultural de gran valor paisajístico, en el que destaca la singularidad de la llanura de estanques salineros.

La sal fue un producto muy apreciado desde la antigüedad por sus cualidades como conservante de productos alimenticios. La presencia de este producto favoreció, sin duda, su explotación y aprovechamiento ya desde la época en que los fenicios se instalaron en sa Caleta. La extracción debió mantenerse durante toda la antigüedad y fue importante para la creación y desarrollo de importantes industrias de salazones en todo el litoral mediterráneo  y probablemente también en la isla de Ibiza.

De época medieval se tienen noticias escritas de la explotación y exportación de la sal de Ibiza. En el siglo XI el geógrafo árabe Al-Zuri  escribí que “Ibiza es de treinta parasanganas de largo y case tantas de ancho y provee de sal gran parte de África”. Otro geógrafo, d´al-Himyari, vuelve a dejar testimonio de esta explotación salinera intensiva de las Pitiüsas en los siglos XII-XIII.

En 1235 con la conquista catalana, las salinas pasaron a pertenecer de forma indivisa a los conquistadores de la isla: Guillem de Montgrí, Nuno Sanç y Pere de Portugal. A partir de finales del siglo XIII éstos dejaron su administración en manos de la Universidad, gobierno de la isla creado en 1299. Desde entonces hasta su privatización en el S. XVIII, fueron consideradas un bien común de toda la población. De hecho la Universidad  se reservaba una  parte importante de las rentas obtenidas de la explotación de la sal.  En esta época se introdujeron mejoras técnicas en su explotación, ya que hasta entonces parece que se obtenía de forma  natural, recolectándose de los humedales naturales la sal que se formaba cuando el agua que penetraba por un canal se evaporaba. En época moderna se instalaron compuertas, se crearon estanques y se mejoraron las infraestructuras de los embarcaderos desde los cuales se cargaba la sal en barcos.

La explotación durante la época moderna generaba un plus económico para los campesinos de la isla que participaban en las tareas de extracción y transporte del producto. De su importancia dan fe algunos autores como el escritor catalán Pere Gil, que en el siglo XV decía que Ibiza “es el salero del mundo”. Otra crónica ibicenca asegura que la sal “era el sustento de nuestras vidas y el sustento de nuestras tierras”. Fue utilizada incluso para el pago del rescate de unos ibicencos cautivos por los piratas berberiscos en 1656. 

La inseguridad ocasionada principalmente por los continuos ataques de piratas y turcos también afecto a la producción salinera, que fue objeto de saqueos por piratas que solían desembarcar en los lugares donde se cargaba la sal. Una noticia afirma que en 1543 llegaron a las salinas 23 galeras turcas con mil hombres”. La situación de inseguridad motivó el reforzamiento de la guardia destinada a los estanques durante la guerra de Sucesión.

El descenso de la producción y la crisis de la actividad salinera a finales del S. XVII propiciaron su explotación privada. Así en 1709 el archiduque Carlos arrendó la explotación salinera al italiano Joan Battista Visconti. Y posteriormente, acabada la  guerra de Sucesión y bajo el reinado de Felipe V, las salinas pasarán a ser propiedad de la corona por derecho de conquista. A partir de este momento se llevaran a cabo una serie de reformas destinadas a optimizar la extracción de la sal. De tal forma, se subdividen los estanques, se construye una calzada que protegiera y controlara la entrada de aguas y se desarrollan diversos centros urbanos, como los de San Francesc de S’Estany, Sa Revista y Sa Canal, además de diferentes establecimientos relacionados con la elaboración de la sal (almacenes, molino donde se trituraba la sal,…), entre las que destaca un sistema de compuerta formada por unas ruedas y palas para trasvasar y extraer el agua que todavía se conservan.

En 1871 pasaron a ser propiedad de la actual empresa Salinera Española S.A., que las modernizó y racionalizó su explotación. Destaca, por ejemplo, la introducción de pequeñas locomotoras de vapor con vagonetas para transportar la sal desde los depósitos hasta los embarcaderos. Restos de estas vías aun hoy son visibles en diferentes tramos de la carretera que conduce hasta sa Canal.

4. LA PRODUCCIÓN DE LA SAL

Los estanques de producción de sal ocupan gran parte de la zona pantanosa del litoral Sur de la isla (unas 400ha). La presencia de llanuras litorales, las circunstancias físicas y climatológicas de la zona favorecieron la explotación de la sal desde tiempos remotos. Esto fue debido a la concurrencia de factores como son: la alta proporción de sales disueltas en las aguas marinas, un elevado índice de insolación y la posibilidad de creación de estanques de evaporación en zonas llanas y fácilmente inundables con agua de mar

El ciclo vegetativo del “cultivo de la sal” dura menos de un año. El proceso se inicia en enero o febrero, época en que se introduce agua del mar mediante canales artificiales de alimentación en los estanques, llamados evaporizadores o concentradores. Durante los meses de primavera el aumento progresivo de la temperatura facilita el proceso de evaporación y la consiguiente concentración de sal. Hacia el mes de mayo el agua, con mayor contenido en sal, se trasvasa a los estanques cristalizadores y durante los meses de verano se lleva a cabo la recogida de la sal.

Durante siglos la extracción de la sal se realizó de forma manual y requería gran cantidad de mano de obra,  hasta que en tiempos más recientes fueron introduciéndose medios mecánicos.  Tradicionalmente, al inicio de la recogida de la sal, se celebraba una animada fiesta, en la que acudían los poderes civil y eclesiástico de la isla: los Jurados de la Universidad (Gobierno Local de la isla), el Gobernador, representantes del obispado, etc. Lo que demuestra la importancia que esta extracción tenía para la economía de la isla.

Las tareas de recogida eran llevadas a cabo por los cavadors que picaban y apilaban la sal formando montones triangulares llamados calçades. La sal se cavaba mediante azadas (aixades amples), se amontonaba con palas de madera especiales (tirassos) y se dejaba 2 o 3 días para que escurriera el agua restante. Por último se transportaba a las plazas (salers) construidas entre los estanques, o se llevaba en  las vagonetas a los diques donde atracaban los barcos en los que se cargaba la sal con destino a diferentes puertos. La operación manual de transporte era realizada por los trents o traïents, quienes llevaban la sal dentro de unos capazos (senaies) sobre la cabeza que se protegía con un sombrero de fibra y pita recubierto con lona impermeable. 

Generalmente una parte pequeña de la cosecha quedaba acumulada en los salers y el resto se exportaba hacia mercados lejanos.  Así debió de establecerse, ya desde la Antigüedad, través de rutas marítimas, un activo comercio entre economías contrastadas y complementarias, las de los mares Báltico y Nórdico y la del Mediterráneo.

Estas rutas se afianzaron en época moderna, momento de gran esplendor de las salinas de las Pitiüsas. El puerto de Ibiza era visitado por numerosos barcos procedentes tanto de la Península Ibérica, que por lo general se llenaban de “sal blanca o de mesa”, como del norte de Europa, que por lo contrario preferían la sal “roja” dadas sus óptimas cualidades para la salazón de pescado.

Los trabajos de carga requerían la aportación de una eventual mano de obra. Parte de la población relacionada con esta actividad laboral vivían dispersos en el pla de San Jordi y el pla de Vila. Sin tecnología que les pudiera avisar de una forma fácil, tradicionalmente optaron por una solución original. El día en que llegaba el barco,  estando ya en el ocaso de sol, se quemaban ramas de pino verde para producir abundante humo. Esta operación se solía hacer en un cerro junto a las salinas, conocido como Puig des Fum. Según se hicieran 1 o 2 humaredas se indicaba la necesidad de trabajadores.

Estanques de Ses Salines
Estanques de Ses Salines - Ayto. de Ibiza
Carregador de sal a ses Salines. Anys 30/40 - Arxiu d'Imatge i So Municipal d'Eivissa (Foto de D. Viñes)

La intensificación y modernización de la explotación salinera en el siglo XVIII conllevaron la creación de los núcleos urbanos de San Francesc, Sa Revista y Sa Canal. Los dos primeros albergaban a los trabajadores de las salinas. Ambos están dotados de una pequeña capilla destinada a satisfacer las necesidades de culto de sus habitantes y de los trabajadores que acudían en los periodos de recolecta de la sal. Las fuentes documentales mencionan la existencia junto a los estanques de las Salinas de dos capillas: la de San Francesc de Paula en la entrada y la de San Carlos en la Revista. En 1785, al completarse la división parroquial de Ibiza y Formentera, se declaran 20 parroquias entre las que se encontraba la de San Francesc de Paula.

En sa Canal, cerca del lugar en el que se encentraba el embarcadero de la sal, surge otro núcleo de edificaciones que viene a cubrir las necesidades de administración y las relacionadas con la actividad de carga y exportación de sal.

5. COMPLEJO DE SAN FRANCESC DE S’ESTANY

Aunque no se tenga constancia de una cronología exacta, se estima que se construyó a partir del 1720, después de que Felipe V expropiara las salinas (1715), dedicada a Sant Francesc de Paula.  El complejo parroquial consta de una iglesia, la casa parroquial y otras dependencias adosadas pero independientes. Están  rodeadas por el espectacular paisaje de las salinas, cuyos estanques se extienden hasta la playa de Es Codolar, por poniente y hacia es Cavallet por el Este,  en el horizonte se divisa el mar. La iglesia, muy humilde, está compuesta de una única nave, de planta rectangular, apreciándose en su interior dos arcos ojivales que soportan el tejado de viga de madera. Una pequeña escalera conduce al coro situado sobre la entrada. Por el exterior, el campanario con la característica espadaña, y el tratamiento del encalado de la fachada principal y paredes laterales, aporta al paisaje la característica silueta de las iglesias isleñas. En el siglo XIX, el Archiduque Luis Salvador (1855) consideró que era un (…) Edificio totalmente anodino en su exterior, con cubierta de tejado y un pequeño campanario o espadaña; en su interior de techo de vigas sostenido por dos arcos ojivales, se aprecia un único altar, la pila bautismal y el púlpito (…). Hoy en día, sin embargo está considerada como un elemento que aporta una nota tradicional al  bello paisaje de las Salinas.

Complejo de San Francesc de S'Estany
Complejo de San Francesc de S'Estany - Ayto. de Ibiza

6. NÚCLEO DE SA REVISTA

Comprende un conjunto de viviendas, destinadas a trabajadores de las Salinas, y una pequeña capilla u oratorio que, dedicada en un principio a San Carlos, fue puesta bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima después de la Guerra Civil. El edificio religioso es una humilde construcción de planta única rectangular, con antesala, tejado de vigas de madera sustentado por dos arcos de medio punto.

En la actualidad, pertenece a la compañía Salinera Española y no se utiliza habitualmente para el culto.

Núcleo de Sa Revista
Núcleo de Sa Revista - Ayto. de Ibiza

7. SA CANAL

Es el nombre que recibe un pequeño del núcleo urbano formado por una serie de estructuras relacionadas tradicionalmente con la explotación salinera. A los pies de la vertiente de levante del Cap Falcó se edificaron un conjunto de casas, unas forradas de piedras y otras de cal blanca característica de la arquitectura isleña, para alojar a personas relacionadas con la administración y explotación de las Salinas. Sobre la línea costera se levantaron almacenes y depósitos para la sal.  Destaca la construcción de una nave, de muros de sillares, con paredes ataluzadas, que recientemente se ha usado para actividades culturales y exposiciones.  Entre éste y el embarcadero, que todavía es utilizado, hay un depósito a cielo abierto donde se almacena la sal para cargarla, posteriormente, en las embarcaciones. Paralela a la carretera que conduce a la playa de las Salinas y a sa Canal, pueden verse tramos de raíles, por los que circulaba la locomotora a vapor tirando de vagonetas cargadas de sal.

Sa Canal. Dique de carga de sal
Sa Canal. Dique de carga de sal - Ayto. de Ibiza
Carguero de Sal
Carguero de Sal - Francesc Català i Roca

8. SISTEMA DE COMPUERTAS

Relacionado con el sistema de extracción de la sal, se conservan canales que, dotados de sistemas de compuertas, regulan la entrada de agua marina en los estanques y la evacuación de agua sobrante durante el proceso de evaporación. Pueden verse en diversas zonas: al final de la playa d´en Bossa, al SE, entre la torre de Sal Rossa y la playa; en la playa de es Codolar, próximo a cap des Falcó; y en el camino que lleva la playa de es Cavallet

Los dos primeros se basan en un sistema sencillo de compuertas que se alzan o bajan según la necesidad de entrada de agua. El último es un mecanismo más complejo y está compuesto por  una rueda y palas para trasvasar y extraer el agua.

Sistema de compuertas
Sistema de compuertas - Ayto. de Ibiza

Otra importante actividad desarrollada en la zona costera de las Salinas desde la antigüedad es la relacionada con la extracción de la piedra marés. Se trata de un tipo de piedra arenisca que se origina por  acumulaciones arenosas, restos de dunas o de playas que pueden encontrarse a diferentes alturas. Su formación corresponde al cuaternario, concretamente, al pleistoceno. Presenta tres características: porosidad, baja cristalización y estratificación. Está constituido por areniscas calcáreas con granos esféricos y ovoides (0,5-1 mm de diámetro) y con una cimentación también calcárea. De coloración clara, contiene gran cantidad de fósiles de microorganismos. Se trata de una piedra excelente para ser trabajada y que suele ser usada en la elaboración de elementos arquitectónicos (frisos, cornisas, capiteles…) y escultórico.

El proceso tradicional de la extracción de piedra se realizaba de forma manual mediante el uso del pico (dolabra o escoda) y una especie de azada (sacena), con las que se marcaban las trazas que definían las medidas de los bloques. Previamente, se trazaban las líneas divisorias o guías, mediante un primer punteado con el pico. Una vez creadas se procedía a la excavación de los surcos para despejar el bloque. Las ranuras se realizaban por tres lados, los laterales y el posterior. La parte frontal y superior quedaban determinados por el frente de explotación. La profundidad de las ranuras era equivalente a la altura del bloque deseado. Para ahorrarse trabajo, los canteros solían recurrir a estratos y fisuras naturales, de manera que la separación del bloque de la capa geológica se realizara con mayor facilidad. El proceso de despegue definitivo del bloque de la capa geológica era el más delicado, ya que una mala ejecución podía causar fracturas en la pieza. Se llevaba a cabo mediante la colocación de cuñas (cunei) en el límite inferior del bloque que eran introducidas mediante martillos o mazas (malleoli y mallei) de madera o metal.

Generalmente, la altura de los escalones se adaptaba al sentido natural de la roca. La continuada extracción de piedra determina el frente de cantera, es decir, una pared vertical y perpendicular a la superficie de extracción. La altura de ésta aumentaba con la extracción continuada de los bloques.

9. CANTERA DE MARÉS

La punta terrestre, situada entre las playas de Es Cavallet y Salinas,  fue  desde la antigüedad un lugar del que se extrajo piedra marès. Quedan frentes de cantera en la línea costera, bañadas actualmente por el mar, y también en la zona más retirada en la que se aprecian verdaderas simas dejadas por la extracción a cielo abierto de la piedra.  La actividad parece remontarse a la época púnica. La localización aparentemente de negativos de sillares que corresponderían a los sarcófagos púnicos hallados en la necrópolis de Puig de Molins, certificarían un inicio de la explotación en ese momento.  Igualmente, a nivel arqueológico, en la zona se observan restos de estructuras construidas y materiales cerámicos de época púnica y romana.  No obstante, es en el S. XVI cuando parece que se intensificó la extracción de piedra para la construcción de las murallas de la ciudad, fehacientemente documentada  por fuentes escritas.

El tipo de explotación es a cielo abierto. Es un sistema de extracción al aire libre que acaba configurando un paisaje escalonado, provocado por la continua extracción de bloques. A lo largo del frente de cantera se observan la combinación de sistema de extracción a terraza y en fosa. El área de extracción se caracteriza principalmente por estar compuesta de varias terrazas lineales alternadas por fosas. Éstas podían adoptar formas cuadrangulares o rectangulares, según el sistema de explotación aplicado o dependiendo de las cualidades litográficas del lugar. Los negativos de sillares, así como la gran cantidad de trazas que se observan, demuestran que los bloques que se extraían solían ser de forma rectangular.

La mayor parte de la cantera presenta un sistema de extracción regular. Los lugares donde las medidas de los bloques se presentan más homogéneas y son extraídos de forma sistemática, están vinculados seguramente con la construcción de la fortificación y de las defensas de la costa en los siglos XVI y XVII. Asimismo, en la zona más cercana a la torre de ses Portes, lateral SE, se puede apreciar un frente de explotación aparentemente antiguo que se caracteriza por un sistema de extracción más irregular y con medidas de modulación inferiores respecto a las otras. Los negativos de sillares se muestran parcialmente cortados, debido a la continuidad de la explotación.

Otro elemento a destacar es la abundante presencia de marcas de extracción: rasas de delimitación de bloques, zanjas para la extracción de las piezas y marcas de herramientas usadas para la extracción.

Cantera de Marés
Cantera de Marés - Ayto. de Ibiza

El desarrollo en la zona de tan importantes actividades económicas, como las expuestas, atrajo la acción de piratas y saqueadores. Para combatir la inseguridad generada y salvaguardar tanto a los trabajadores como las mercancías, se construyeron  las torre de vigía de ses Portes y de Sal Rossa. La edificación de ambas estuvo vinculada al programa de defensa de las costas españolas impulsado por la Corona en el siglo XVI.

10. TORRE DE SES PORTES

Es una torre de forma cónica que se alza sobre un terreno rocoso e irregular. Consta de dos plantas comunicadas por una escalera de caracol. En su cima resalta una pequeña garita.  Realizada con sillares de piedra calcárea unidas con argamasa.  El exterior de la torre es liso y sin decoración, destacando únicamente las cuatro troneras de ventilación. Fue edificada a mediados del S.XVIII, aprovechando la estructura de otro antiguo refugio de vigilancia del siglo XVI procedente del proyecto de J. C. Calvi, ingeniero de la fortificación de Dalt Vila. Proporcionaba vigilancia  tanto a la ciudad de Dalt Vila como al área de explotación donde se sitúan las canteras de piedra marés, utilizada para la construcción del recinto fortificado de Dalt Vila. A pocos metros se encuentra la extensa área de explotación salinera.

Se trata de una de las primeras que se habilitaron en la isla y, junto con la situada en el islote de S’Espalmador, protegía los estanques de las salinas así como el paso de Es Freus, rumbo a Formentera, ya que el fuego cruzado de ambas impedía el avance de cualquier embarcación enemiga. Los encargados de la vigilancia daban la voz de alarma mediante campanas y señales de fuego o humo, dando tiempo a la población ibicenca a refugiarse en las iglesias.

Torre de Ses Portes
Torre de Ses Portes - Ayto. de Ibiza

11. TORRE DE SAL ROSSA  O DEL CARREGADOR DE LA SAL

La ubicación de la torre de Sal Rossa está relacionada con la protección de la actividad salinera, que constituyó una permanente fuente de riqueza para la isla. Está situada cerca de uno de los embarcaderos de la sal, del que todavía se conserva parte de un dique.

La primera noticia documental data de 1575, en una carta del rey al gobernador que alude a la financiación de la torre. En un plano del 1762, del ingeniero José García Martínez, se representa la planta de la torre, una sección central y un alzado del exterior, diseño que coincide básicamente con el conservado en la actualidad. La torre, de planta circular y alzado troncocónico, se eleva sobre un zócalo de piedra calcárea adaptado a las irregularidades de terreno. El muro perimetral está rematado por un cordón que marca la línea de defensa y el inicio del parapeto. La altura total de la torre es de 12,70m. La fábrica está realizada con doble paramento de sillares de piedra calcárea y piedra marès para el cordón.

Esta torre se diferencia de las de su época en que no tiene la planta inferior maciza y la puerta original aparece situada en la planta baja y no en altura. Su mayor capacidad y accesibilidad  pueden relaconarse con su función de dar resguardo de manera inmediata a los trabajadores de las Salinas y a los habitantes de su alrededor. Fue concebida para ser artillada y defender el embarcadero de la sal.

Torre de la Sal Rossa o del Carregador de la Sal
Torre de la Sal Rossa o del Carregador de la Sal - Ayto. de Ibiza