Itinerario I: La ciudad en la antigüedad

Este itinerario nos dirige a lugares en los que se han documentado vestigios arqueológicos de la primitiva ciudad de Ibiza. A diferencia de lo que ocurre con la gran necrópolis del Puig des Molins, apenas conocemos la parte residencial urbana, documentada por escasos restos de edificaciones, fondos de casas excavados en la roca, cisternas, pozos, canalizaciones, u otros elementos excavados en roca,  distribuidos en diferentes puntos de la ciudad actual. Su origen parte de un asentamiento creado en época fenicia, que creció y se consolidó en época púnica y, que con mayor o menor intensidad, continuó activamente durante la antigüedad romana hasta la época bizantina.

El estudio de la ciudad antigua se basa en la documentación arqueológica obtenida en las últimas décadas fruto de intervenciones de urgencia o preventivas, y como se verá algunos yacimientos excavados son accesibles y visitables, mientras que otros restos documentados han quedado en espacios de acceso restringido o han vuelto a taparse. No obstante, el análisis en conjunto de los hallazgos nos ha permitido conocer diferentes aspectos de la ciudad como son por ejemplo: su origen, extensión y algunos rasgos de la configuración urbana.

Considerando los antecedentes históricos y cronológicos, y teniendo presente la especial configuración topográfica del lugar, en la ciudad se han podido definir distintos barrios o sectores urbanos i/o productivos, identificados como: acrópolis, barrio central, barrio portuario y los sectores este y oeste de la ciudad, lugar este último donde se halla la necrópolis.

En la cúspide de Dalt Vila, se ubica la acrópolis, en este espacio se han registrado vestigios del primer asentamiento fenicio datados en los inicios del siglo VI a. C.  Para entender la posición geoestratégica de la acrópolis basta con dirigirse al mirador de Jaume I, junto a la plaza de la Catedral, desde donde se domina el puerto y la parte baja de la ciudad, así como una parte importante del territorio norte y noroeste de la isla. En cambio, si nos  situamos detrás del Castillo,  en la ronda de la Almudaina, la vista abarca la zona marítima que separa las islas de Ibiza y  Formentera, el paso des Freus, y sobre todo el espacio ocupado por las Salinas. Desde ese punto, también se domina la entrada de las embarcaciones en dirección al puerto.  

Imagen de las salinas
Imagen de las salinas - Ayto. de Ibiza

Las evidencias arqueológicas más relevantes de la acrópolis se han encontrado en el recinto del Castillo-Almudaina y, aunque de menor entidad, también revisten interés los hallazgos documentados bajo el edificio de la Catedral.

1. CASTILLO-ALMUDAINA

El Castillo-Almudaina es un recinto configurado en la época medieval islámica, emplazado sobre la parte más alta de la ciudad, en el espacio que en la antigüedad ocupó la acrópolis púnica. El interior del recinto ha sido objeto de diversas intervenciones arqueológicas desde 1989, siendo en los últimos años cuando se han intensificado a raíz de las obras de rehabilitación de las edificaciones para su conversión en parador nacional.

La primera ocupación de este lugar está atestiguada por restos de época fenicia, consistentes en un entramado de muros que definen ámbitos de planta cuadrangular pertenecientes, tal vez, a espacios de habitación. Cronológica y morfológicamente son coetáneos a los encontrados en la excavación del baluarte de Sant Joan; período al que también pertenecen las inhumaciones encontradas en vertiente media del puig, en la calle Santa María, datadas en la primera mitad del siglo VI aC.

De época púnica es un grueso muro, situado en el lado norte del recinto, que pudo tener una funcionalidad defensiva. Está realizado con mampostería de piedra irregular que se alza sobre un zócalo de mayor anchura. Esta construcción anula y amortiza unos posibles fondos de casas tallados en la roca cuya cronología es anterior al siglo IV aC., periodo en el que pudieron construirse las primeras defensas para proteger la acrópolis. Su existencia viene documentada por el escritor siciliano Timeo de Taormina (340-250 aC.) que describe la ciudad y menciona las murallas que la protegían.

Otros elementos representativos de la fase púnica son las cisternas excavadas en la roca, varias de ellas conservadas en el interior del recinto: una con planta en forma de codo y otras de planta alargada y extremos absidiales. De éstas, un ejemplar situado bajo las edificaciones de la Casa del Gobernador, destaca por sus dimensiones, de casi 13 m de longitud y 8 m de profundidad, constituyendo la cisterna púnica más grande de todas las conocidas hasta el momento en la isla.

Por lo que se refiere a la fase romana, lo más destacable es el hallazgo del basamento de un edificio de planta rectangular realizado con sillares, que por sus características podría corresponder a un templo..

2. LA CATEDRAL

A continuación del Castillo se localiza la Catedral.Este edificio fue objeto de distintas excavaciones arqueológicas a principios de los años 90 del siglo XX. Durante las mismas se documentaron niveles de ocupación de la época antigua así como una cisterna de factura púnica de planta alargada que, posteriormente, fue reconvertida en pozo de acceso a una cripta construida bajo la capilla de Sant Josep. También en el subsuelo, en el fondo de las criptas de Sant Antoni y del Cor de Jesús, aparecieron estratos de época bajo-imperial asociados a pavimentos de mortero de cal asentados sobre la roca base.

3. YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO DEL BALUARTE DE SANT JOAN

El conjunto arqueológico fue descubierto en el interior del terraplén del baluarte de Sant Joan, en 2008, a raíz de las obras de ampliación del Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa. El hallazgo está formado por restos de edificaciones pertenecientes a diversos periodos históricos; las construcciones más antiguas, con una cronología en torno al siglo VI aC., pertenecen a las primeras viviendas de la ciudad fenicia que se construyen adaptándose a las curvas de nivel de la ladera del puig. Con el paso del tiempo (siglos IV-II a.C.), las habitaciones precedentes fueron reformadas y ampliadas, pero manteniendo la alienación anterior. En la época alto imperial romana (siglo I aC.-I dC.), también se detectan cambios estructurales y espaciales, pero de ellos se conservan escasos restos construidos, en cambio sí se documentaron importantes niveles de colmatación y amortización de estructuras preexistentes.

La evolución de las estructuras se refleja en el conjunto arqueológico por la presencia de varios entramados de muros situados a diferente profundidad. Se trata de estructuras construidas con mampostería irregular de piedra caliza local ligada con arcilla amarillenta, que básicamente corresponden a las cimentaciones de los edificios. La trama edilicia permite delimitar diversas unidades de habitación alineadas, que incorporan elementos de uso doméstico como una cisterna excavada en la roca, de casi 6 metros de profundidad, una canal que discurre en dirección S-N, que se prolonga por debajo de los muros, y en relación a ella una especie de letrina. Las paredes de las habitaciones debieron estar revestidas con estucos pintados, de color blanco, ocre o en rojo almagra, a juzgar por la cantidad de fragmentos de enlucidos encontrados en los niveles de colmatación del espacio.

El yacimiento constituye una muestra de lo que fue la ocupación urbana de la ladera baja del Puig de Vila en época púnica y su conexión con la costa, que formaría parte del barrio situado en los alrededores de la bahía de Ibiza, frente al lugar donde tradicionalmente se ha ubicado la zona portuaria. Sobre los niveles de arrasamiento de la antigua ciudad, se documentaron enterramientos dispuestos según el rito funerario islámico, correspondientes a un cementerio o maqbara de los siglos X-XII.

El yacimiento puede verse en la planta -2 del Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa. Información: www.eivissa.es/mace.

1.Restos arqueológicos en el Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa / 2.Tumba de época islámica / 3.Placa en terracota de la fase púnica / 4.Letrina / 5.Cisterna excavada en la roca - Ayto. de Ibiza

4.  YACIMIENTO DE LA CALLE SANTA MARIA

El yacimiento de la calle Santa Maria está situado en la parte media-alta de la ladera del puig, en un espacio definido por el flanco oeste del baluarte de Santa Tecla, la muralla renacentista y la calle de Santa María. Al final de esta calle de la ciudad se encuentra una de las puertas de la medina medieval, conocida como sa Portella. 

El yacimiento comprende dos tipos de hallazgos: por un lado está el área sepulcral de época fenicia y, por el otro, un espacio urbano de época tardo-púnica.

El cementerio se caracteriza por la presencia de inhumaciones en oquedades naturales de la roca, que se hallan parcialmente retocadas para adaptarlas como fosa de enterramiento. Se practicaron al menos cuatro enterramientos, depositados en otras tantas fosas naturales. El estudio antropológico indica que fueron sepultados tres adultos y un menor de unos 12 años. No se registraron elementos de ofrenda o de carácter personal, pero sí se recuperaron diversos fragmentos cerámicos entre la tierra que rellenaba las oquedades. Se tratan, en su mayoría, de piezas de producción fenicio-ebusitana de carácter doméstico y, en menor cantidad, fragmentos de vasijas de importación; de éstas cabe destacar varios fragmentos de ánforas del Mediterráneo central y de un trípode de fabricación fenicia, seguramente sud-ibérica. El encuadre cronológico de los materiales sitúa estos enterramientos en pleno siglo VI aC., y pueden relacionarse con hallazgos de la misma época localizados tanto en el Castillo como en el yacimiento del Baluarte de Sant Joan.

El espacio urbano está cortado por el trazado de un camino de época medieval, que desde sa Portella se dirigía a los molinos emplazados en la zona del Soto, al este de la ciudad. La antigua urbanización de este barrio se documenta a partir de fondos recortados en la roca natural, que aparecen alineados y yuxtapuestos. Se da un caso en que están separados por una estrecha y empinada callejuela o pasadizo con escalones tallados en la roca, cuya funcionalidad tanto pudo servir para acceder a las plantas superiores de los edificios colindantes, como ser un espacio de tránsito público que facilitaba el paso entre calles situadas a distinto nivel. Otros elementos documentados son depósitos para recogida de agua, también excavados en la roca. Uno de ellos es una cisterna púnica con su característica planta alargada y extremos ligeramente redondeados,  y otro es una cavidad de planta y paredes irregulares. Relacionado con ellos, se han documentado tramos de canalizaciones, que aparecen recortadas en las paredes posteriores de los fondos de las casas y en el propio suelo de las estancias, de forma que el agua discurría por ellas hasta llegar al punto de almacenaje, y desde estos depósitos, partían canales con función de rebosadero, para cuando la cisterna llegaba al nivel máximo de su capacidad.

El estudio de los materiales cerámicos hallados en el yacimiento indican que la zona fue urbanizada en la etapa tardo-púnica, hacia el siglo III-II aC., y pervivió hasta la fase imperial romana.

Los restos arqueológicos de la calle de Santa María quedan visibles desde la vía pública.

Calle Santa Maria
1.Vista general del yacimiento de la calle Santa Maria / 2.Escaleras talladas en la roca / 3.Base de una cisterna de época púnica / 4.Inhumación del siglo VI a.C. / 5.Restos de una cisterna de planta de codo bajo el muro del revellín - Ayto. de Ibiza

5. EL SOLAR DEL HOSPITAL CIVIL

El solar del Hospital Civil presenta características similares a las del yacimiento de la calle Santa María. Situado en la parte oeste de Dalt Vila, limita con las calles de la Soledad y la ronda de G.B. Calvi, por el sur llega hasta el pie del caballero de Santa Bárbara o de la Almudaina. Ocupa un terreno que, en la antigüedad, estuvo situado justo debajo de la acrópolis. El conjunto de edificios que conformaban el antiguo hospital fueron demolidos en 1998. En principio fue el Hospicio de Sant Rabel, que el Obispo Abad y Lasierra mandó construir a finales del siglo XVIII, posteriormente se destinó a  hospital, función que mantuvo hasta mediados del siglo XX. Los terrenos adyacentes fueron utilizados como cementerio entre los años 1787-1814.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en el espacio que ocupaba el edificio principal, emplazado junto a la calle del mismo nombre, permitieron documentar un sector urbanizado en época tardo-púnica, en los siglos III-II aC. Testimonio de ello son las estructuras talladas en la roca correspondientes a fondos de casas, escalones que salvaban los desniveles del terreno y cuatro cisternas, tres de planta alargada, cubiertas con losas de piedra que conservan parte de sus canalizaciones. También se registraron muros construidos en el periodo tardo-púnico y romano que demuestra la continuidad del asentamiento durante la antigüedad hasta al menos el siglo V dC. En la parte oeste del solar, se hallaron una serie de depósitos o silos tallados en la roca, que podrían tener un origen medieval, destinados probablemente al almacenamiento de grano..

Cubierta y alzado de una cisterna de tipología púnica hallada en solar de la calle Joan Roman, núm. 5
Cubierta y alzado de una cisterna de tipología púnica hallada en solar de la calle Joan Roman, núm. 5 - Ayto. de Ibiza

6. LAS CISTERNAS A PIE DE MURALLA

Fuera de Dalt Vila, a los pies de la muralla, se han localizado varias cisternas  excavadas en el substrato rocoso sobre el que se asienta el paño que une los baluartes de Sant Pere y de Sant Joan. Una de ellas puede verse seccionada en la pared rocosa que limita con la calle Jaume I, cuya base está a más de un metro de altura sobre el nivel de la vía pública. Presenta una planta alargada orientada de este a oeste con uno de sus extremos redondeado. Al estar seccionado no conserva la pared norte ni el extremo este. En su interior pueden observarse los revoques de mortero de cal de una tonalidad marrón-anaranjada. El fondo está revestido con una gruesa capa de opus signinum, realizada con mortero de cal mezclada con fragmentos de cerámicas machacadas.

En el espacio más cercano al baluarte de Sant Pere, junto al pie de muralla, se ha documentado otro de estos depósitos, cuya cavidad queda por debajo de la muralla y su interior fue parcialmente rellenado cuando se realizó la cimentación de ésta, la otra mitad estaba colmatada de tierra. La parte superior de la cisterna fue seccionada horizontalmente al rebajar el terreno para construir la fortificación. Tiene planta alargada de casi 4 m de largo con extremos redondeados, y su orientación es N-S.

Cisternas localizadas en el lienzo entre los baluartes de Sant Joan y Sant Pere. Planta y alzado
Cisternas localizadas en el lienzo entre los baluartes de Sant Joan y Sant Pere. Planta y alzado - Ayto. de Ibiza
Restos conservados de la cisterna situada en el centro del lienzo
Restos conservados de la cisterna situada en el centro del lienzo - Ayto. de Ibiza

7. LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS AL PIE DEL BALUARTE DE SANTA LLÚCIA.

Al pie del baluarte de Santa Llúcia se han conservado diversos restos pertenecientes a la ciudad antigua, concretamente en la zona se han documentado varias cisternas y también se observan cortes del sustrato rocoso que corresponden a fondos de antiguas viviendas.

Bajo la muralla se halló parte del depósito de una cisterna púnica, que fue rebajada horizontalmente, para asentar la fortificación, cuyos laterales fueron, además, horadados por una galería que recorre la parte interna de la cara norte del baluarte, galería que sirvió de refugio durante la guerra civil. La cisterna es de planta alargada con extremos redondeados, orientada N-S, tiene casi 4 m de largo y la altura conservada es de 3,75 m. Las paredes están revocadas con mortero de arcilla y cal, fue amortizada y rellenada en época romana alto imperial. El contenido aportó un interesante lote de materiales cerámicos datados entre los siglos I dC. e inicios del II dC., destacando los fragmentos de ánforas vinarias locales y otras de importación peninsulares tarraconenses y béticas, representativas de la importancia que tuvo la producción y comercialización del vino tanto a nivel local y como en el exterior. Muy significativo fue el hallazgo de gran cantidad de revoques de mortero de cal y fragmentos de estuco decorados con motivos figurativos o geométricos, algunos de ellos policromos, que muestran la variedad y calidad de las pinturas murales utilizadas para decorar el interior de las viviendas y edificios.

Esta cisterna púnica, junto con las halladas en la calle Santa María o en la base del lienzo entre los baluartes de Sant Joan y Sant Pere, son un ejemplo claro de cómo la construcción de las murallas renacentistas afectaron a estructuras preexistentes de la ciudad antigua.

En cuanto a los fondos de casas, éstos se observan especialmente en el flanco oeste del baluarte. Sobre ellos, adosadas al pie de muralla, se construyeron edificaciones modernas que se demolieron a finales del siglo XX. Se conservan un total de cinco fondos dispuestos a distinto nivel, siguiendo la pendiente del puig. Presentan plantas rectangulares, de talla regular con las superficies aplanadas y esquinas en ángulo recto. Es probable que existieran desde época antigua, y fueran reutilizados y transformados posteriormente. Estos vestigios, al igual que las cisternas púnicas halladas en las proximidades, vienen a demostrar la ocupación continuada de este sector desde tiempos remotos.

Localización de la cisterna púnica documentada en la base del baluarte
Localización de la cisterna púnica documentada en la base del baluarte - Ayto. de Ibiza
Restos conservados de la cisterna
Restos conservados de la cisterna - Ayto. de Ibiza
Estuco hallado en el relleno de tierra que amortizaba a la cisterna
Estuco hallado en el relleno de tierra que amortizaba a la cisterna - Ayto. de Ibiza

8. LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS DEL TEATRO PEREIRA.

El teatro Pereira fue construido en 1898 sobre terrenos pantanosos desecados que, desde el siglo XVII, recibían el nombre de sa Tarongeta. El edificio actual está situado entre las calles Comte Rosselló y plaza del Parque, próximo al baluarte de Sant Joan, donde fueron documentados restos arqueológicos de la fase fenicio-púnica de la ciudad. Los restos arqueológicos hallados en el subsuelo del teatro pertenecen a edificaciones de época romana, de las cuales se han documentado niveles fundacionales de época altoimperial y reestructuraciones posteriores, realizadas en los siglo III-IV dC.

Los restos constructivos se corresponden con tres muros paralelos de una longitud máxima documentada de 25 m y separados por un espacio de unos 3,50 m. Presentan una anchura que oscila  entre 0,60-0,80 m y una altura media conservada de 1 m. Presentaban un doble paramento de piedras calizas irregulares que en algunos puntos se alternaban con sillares trabajados de grandes dimensiones, ligados con un mortero de arcilla. La trayectoria de los muros recorría diagonalmente el interior del teatro, presentando compartimentaciones mediante muros transversales también de mampostería, aunque de menor anchura, conformando al menos cinco unidades de habitación o espacios interiores, que conservaban en algunos casos pavimentos de opus signinum. Fuera del ámbito de los edificios, se registraron niveles de suelo de tierra apisonada, sobre una capa de preparación compactada que venía a constituir un hormigón espeso o rudus de poca potencia.

Entre los materiales arqueológicos recuperados, destaca una buena cantidad de fragmentos de revoques y enlucidos que revestirían las paredes, decorados con motivos pintados e incluso estucados en ocre o rojo almagra. Esto, unido a la factura y solidez de los muros construidos,  indicaría que pertenecieran a instalaciones importantes, surgidas de una planificación previa del espacio, definida por los muros longitudinales documentados. Por su emplazamiento, en una zona de antiguas marismas y su proximidad a la línea de costa, podrían tratarse de instalaciones portuarias.

Los restos documentados, ante la imposibilidad de evitar su inundación por la presencia de una capa freática a escasa profundidad, se volvieron a cubrir y se conservan en el subsuelo del edificio..

9.  NECRÓPOLIS DE L PUIG DES MOLINS

El Puig des Molins fue el cementerio de la ciudad de Ibiza durante toda la Antigüedad. Está situado unos 500 m a poniente del Puig de Vila, donde está emplazada la ciudad desde su fundación por los fenicios en los inicios del siglo VI aC.

La necrópolis ofrece una variada tipología de enterramientos, desde la época fenicia a la romana, además de otros practicados según el ritual islámico. De la primera fase fenicia, se han documentado varios tipos de sepulturas con deposición de restos incinerados ya sea en cavidades naturales de la roca, a veces ligeramente retocadas, o en agujeros circulares de pequeñas dimensiones excavados en roca; pero también se han hallado en fosas rectangulares, con o sin resaltes  laterales, con orientación N-S.

La época púnica (siglos V-I aC.) es la mejor representada, es el periodo de mayor actividad y diversidad de tipos de tumbas de inhumación. Se han documentado enterramientos infantiles en huecos de la roca, o dentro de ánforas, y sepulturas en fosas excavadas en roca o en tierra. A finales del siglo VI aC. empiezan a construirse los hipogeos, tipo de tumba característica de la cultura púnica mediterránea, que es la dominante en la necrópolis. Los hipogeos son cámaras funerarias excavadas en la roca, en las que se practicaban las inhumaciones, dentro o fuera de sarcófagos de piedra marès. Generalmente, los enterramientos solían ir acompañados de ajuar funerario, formado por objetos personales del difunto y otros elementos de uso cotidiano. Esta modalidad de tumba aparece distribuida por la vertiente norte y la parte baja del puig. Se estima que puedan conservarse entre 3.000-5.000 hipogeos. En el espacio vallado de la necrópolis pueden verse en superficie los recortes de la roca correspondientes a los pozos de acceso, sobre todo los del sector noroeste, también se observan cámaras seccionadas en la parte trasera del edificio del Museo, zona que fue utilizada en el siglo pasado como cantera. La gran densidad de hipogeos ha favorecido que las cámaras de unos y otros hayan sido comunicadas, facilitando el acceso y en definitiva el saqueo de que fueron objeto en el pasado.

En la fase romana, siglos I-IV dC., se continúan practicando enterramientos que se superponen a las sepulturas púnicas. En la primera centuria se han documentado incineraciones practicadas en pozos de entrada a los hipogeos, que también fueron reutilizados a modo de fosas, para depositar inhumaciones, a partir del siglo II dC.

Via Romana, 31. Tel. 971 301 771, www.maef.es.

Necrópolis del Puig des Molins
Necrópolis del Puig des Molins - Ayto. de Ibiza
Interior de uno de los hipogeos de la Necrópolis
Interior de uno de los hipogeos de la Necrópolis - Ayto. de Ibiza

10. EL MUSEO MONOGRÁFICO DEL PUIG DES MOLINS.

En el Museo Monográfico del Puig des Molins, ubicado en el nº 31 de la Via Romana, se exhibe una importante colección de objetos hallados en la necrópolis.  Se caracteriza por la gran variedad de piezas que comprende objetos de carácter personal,  vasijas de uso cotidiano o industrial y también elementos votivos o de componente religiosa; todos ellos son el testimonio material de formas de vida del pasado y de las prácticas en relación a la muerte.

Los objetos que constituyen el fondo del museo, proceden de las numerosas excavaciones arqueológicas realizadas en la necrópolis desde principios del siglo XX, así como de aportaciones de coleccionistas privados. Estos materiales formaban parte de los ajuares funerarios depositados en las tumbas, ya fueran en fosas o en el interior de los hipogeos, ligados a los rituales que se practicaban durante la sepultura de los cadáveres.

La colección del Puig des Molins destaca por su variedad y riqueza y, por supuesto, por su enorme potencial para la investigación histórico-arqueológica de la cultura fenicio-púnica de la isla. Es una de las colecciones representativa de la cultura púnica más ricas y diversas de todo el Mediterráneo. La conforman tanto materiales ebusitanos, de producción local, como de importación, prueba fehaciente de las interacciones e intercambios entre la sociedad punico-ebusitana y otros centros del mismo ámbito fenicio-púnico, así como otras culturas históricas del Mediterráneo (griegos, romanos, íberos, egipcios...).

La variedad de objetos ayuda, además, a tener una amplia visión de la vida cotidiana de los habitantes de la isla y de sus relaciones, así como de sus creencias religiosas y del mundo de las ideas y rituales ante el hecho de la muerte. Destacan por su singularidad, la espléndida colección de terracotas ebusitanas, son piezas con una estética muy original que aúnan el gusto púnico mezclado con las influencias artísticas de las otras culturas con las que comerciaban, sobre todo íberos y griegos. Como objetos singulares, pueden citarse los escarabeos y amuletos, así como los ungüentarios para perfumes, de pasta vítrea, de producción  oriental, o las cáscaras de huevo de avestruz con decoración pinta. Las tumbas también han proporcionado objetos de uso personal como joyas, espejos o navajas de afeitar entre otros. En el museo además se exponen una variada y abundante colección de cerámicas de producción local, como son las ánforas de tipología diversa, jarros y jarras, platos, lucernas, vasos rituales, etc.

Tras su reforma, además de las salas de exposición de materiales, cuenta con medios audiovisuales que explican, sobre todo, los rituales funerarios de las distintas épocas documentadas en la necrópolis.

Via Romana, 31. Tel. 971 301 771, www.maef.es.

Coroplástica y otros objetos que se exhiben en el museo. En el centro el busto de la diosa Tanit
Coroplástica y otros objetos que se exhiben en el museo. En el centro el busto de la diosa Tanit - Foto cedida por el museo Monográfico del Puig des Molins

11. EL YACIMIENTO DE SA CAPELLETA.

Los restos arqueológicos de sa Capalleta, hallados en el solar del núm.12 de la calle del mismo nombre, pertenecen a distintos periodos: púnico, romano e islámico. Las estructuras más antiguas corresponden a la fase púnica, datadas en el siglo IV aC. Se trata de recortes en la roca natural, oquedades y restos muy arrasados de muros. Asimismo, fueron identificados niveles de destrucción y de reorganización del espacio entre finales siglo III y II aC. Asociados a ellos se recuperaron materiales de época tardopúnica de producción local e importaciones béticas, itálicas y norteafricanas así como fragmentos de moldes y de terracotas. La presencia de estos últimos objetos se ha asociado con la existencia en este lugar de un posible centro religioso púnico.

En época romana, este espacio fue ocupado por enterramientos, que aparecen distribuidos por todo el solar. Se han documentado 41 tumbas de inhumación de diversa tipología: en fosa simple, en cista y de tegulae, entre otras, acompañadas en algunos casos de ajuar que permiten dar una cronología a los enterramientos en los siglos II-III dC.

Sobre los niveles de la necrópolis tardo-romana, aparecieron restos de edificaciones de época islámica, y tal vez un tramo de un camino. Estructuras que pudieron corresponder a un posible arrabal o barrio a extramuros de la medina.

Yacimiento de sa Capelleta
Yacimiento de sa Capelleta - Ayto. de Ibiza

12. ES CLOT DE BAIX.

El yacimiento de es Clot de Baix fue localizado durante las obras de construcción del nuevo colegio de sa Bodega, situado entre las calles de Murcia y País Valenciano, sobre terrenos que pertenecieron a la finca rural de es Clot de Baix, ubicada en el Pla de Vila. Durante la excavación arqueológica fueron identificados un amplio conjunto de vestigios de naturaleza y cronología diversa. A la época más reciente, pertenece una canalización de agua así como cuatro silos, del momento final de la explotación agrícola.

La ocupación antigua del lugar se documenta por restos que, con interrupciones puntuales, abarcan una cronología que va desde época púnica hasta el periodo bizantino, éste último solo documentado por la presencia de potentes escombreras excavadas en el terreno de limos, que aportaron grandes cantidades de cerámicas.  A la fase tardo romana (siglo IV-V dC.), pertenece una pequeña necrópolis, con cinco fosas de inhumación, algunas de las cuales contenían varios individuos. Dichas tumbas se superponen a un espacio agrícola de época púnica, que se caracteriza por la presencia de zanjas de cultivo excavadas en la roca del subsuelo, así como oquedades para plantar especies arboladas y dos pozos para extraer agua de la capa freática. Uno de estos pozos, de planta rectangular, fue rellenado en el siglo II aC. y el otro de planta circular, apareció amortizado por un relleno de época tardo-romana y bizantina.

En la parte central del solar aparecieron estructuras construidas de lo que fue, probablemente, una villa rústica periurbana, creada en época tardo-púnica, a finales del siglo III o principios del siglo II aC. Se han localizado muros que definen un amplio edificio cuadrangular, en cuyo interior se hallaron varias bases para apoyo de pilares de una posible estructura porticada del edificio, entre otras estancias, algunas de ellas tienen carácter de sótanos. Además de varias cubetas y canalizaciones de agua.  Pero el elemento más destacable del yacimiento es una instalación termal formada por una cámara de fuego (praefurmium), una sala caliente (caldarium) y otra de tibia (tepidarium). La excavación del hipocausto aportó numerosos  fragmentos de tubulli hechos de cerámica, y otros  elementos constructivos característicos de  instalaciones de este tipo.  El modelo parece corresponder al que las fuentes clásicas atribuyen a C. Sergius Orata, un rico emprendedor e inventor romano que vivió a finales del siglo II e inicios del siglo I aC, que se generalizó en los siglos siguientes por occidente. Los datos arqueológicos permiten fechar esta instalación de Ibiza a mediados del siglo I dC.

El yacimiento se ha conservado y una parte del mismo puede verse desde la recepción del colegio.

Clot de Baix
1.Vista del yacimiento durante su excavación / 2.Hipocausto de la villa de la fase romana / 3.Muros de la fase púnica - Ayto. de Ibiza

13. EL ACUEDUCTO ROMANO

Tramo conservado de la canalización de agua
Tramo conservado de la canalización de agua - Ayto. de Ibiza

En algunas partes del extenso Pla de Vila se han documentado tramos de una canal, que unidos a otros localizados en terrenos más alejados de la ciudad, indican que el agua provenía seguramente del torrente de sa Llavanera, en la zona de Santa Gertrudis.

Los tramos encontrados corresponden a una canalización subterránea definida por dos muretes laterales construidos con mampostería de piedra caliza ligada con mortero arcilloso y cal, en medio se situaba la canal o specus, de sección rectangular de 0,30 m de ancho y de 0,36 m de profundidad, que se cubría con losas que apoyan sobre los laterales. Las paredes interiores se revestían con un mortero de arcilla, cal y árido muy fino de cerámica enlucido con cal y en la base una sólida capa de opus signinum, con un zócalo de media caña en la unión con la pared. La base se superponía a un preparado de opus caementicium compuesto por mortero de arcilla, cal y árido de piedras calizas de pequeño tamaño. En algunos tramos se han documentado incluso algunas de las losas de la cubierta.

Esta canalización estaría en uso desde finales del siglo I dC., más difícil es concretar el periodo en el que dejó de utilizarse, aunque algunos datos apuntan que fue hacia el siglo III dC. Por referencias orales se sabe que desde los terrenos de la finca de ses Galamones, el acueducto se dirigía hacia los terrenos de cas Clot, y en un punto próximo giraba en dirección a la ciudad, hasta llegar a  la zona que ocupa actualmente el parque Reina Sofía, en las inmediaciones del Portal Nou, a pie del baluarte de Sant Pere.

La construcción de esta obra de ingeniería hidráulica tal vez pueda ponerse en relación con el acueducto que mandaron construir los Cornelios, de cuya generosidad daba fe una antigua lápida conmemorativa de época romana, actualmente en paradero desconocido.

Un tramo del acueducto puede verse en el solar de la calle des Cubells, núm. 35-37.