Itinerario I

Salida: plaza de los Leones o del Pópulo.

Recorrido: paseo de las Murallas, paseo de Antonio Machado, plaza Requena, C/Ballesteros, C/Obispo Narváez, C/Compañía, C/Obispo Narváez, plaza de España, C/Barbacana, C/Beato Ávila, C/Plaza Santa Cruz, C/San Felipe Neri, plaza de Santa María, C/Cristóbal Cruz, plaza de Palacio, C/Cristóbal Cruz, C/Pintada Alta, C/Comendadores, plaza Cruz Verde, C/Juan Carlos Benavides, plaza de la Cruz Verde, C/Santa Catalina, C/La Yedra y paseo de las Murallas.

Llegada: plaza de los Leones o del Pópulo.

  1. Lienzo de muralla y torre en C/ Casas Nuevas nº 2. No visible. Bajo rasante.
  2. Primera Fundación Universidad. Museo de Baeza.
  3. Conjunto amurallado medieval y moderno.
  4. Yacimiento arqueológico del cerro del Alcázar.
  5. Puerta de Úbeda. Centro de Interpretación de la Baeza Medieval
  6. Lienzo de muralla y torre en C/ Obispo Narváez. No visible.
  7. Colegio de Santiago de la Compañía de Jesús.
  8. Torre de los Altares.
  9. Pósito. Centro de Interpretación “Baeza Renace”.
  10. Universidad.
  11. Postigo de San León o puerta de las Escuelas.
  12. Iglesia de Santa Cruz.
  13. Palacio de Jabalquinto.
  14. Seminario Conciliar San Felipe Neri. UNIA Sede Antonio Machado.
  15. Fuente de Santa María.
  16. Casas Consistoriales Altas.
  17. Iglesia de San Juan Bautista. Visitable e integrado en la ciudad:
  18. Palacio de los Obispos.
  19. Palacio de Rubín de Ceballos.
  20. Santa Iglesia Catedral. Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora.
  21. Palacio de Villareal.
  22. Iglesia de San Pedro.
  23. Monasterio de Santa Catalina.

1. Lienzo de muralla de C/Casas Nuevas nº 2. No visible y protegido.

La intervención arqueológica realizada en este solar permitió documentar la existencia de niveles de ocupación de época romana, medieval, moderna y contemporánea. Los depósitos romanos corresponden a restos de viviendas y a dos sepulturas individuales de los siglos I-II n.e. Las viviendas disponen de estancias de planta rectangular con suelos de tierra compactada y también se ha localizado una estructura hidráulica pileta de la vivienda.

Un segmento de la muralla con una torre adosada y varias fosas de vertidos pertenecen a la ocupación alto medieval (siglos XI-XIII). De época bajomedieval se destaca una gran estructura subterránea excavada en la roca que ha sido interpretada con una función de almacenaje, de donde se han recuperado numerosas cerámicas de los siglos XIV-XV. En época renacentista se reparan las construcciones defensivas adosando un muro a la muralla y a la torre medieval y se documenta también una vivienda que permanece en uso hasta el siglo XVIII. Hasta el año 2004 en el solar se emplazó una fábrica de piensos. La edificación de las viviendas existentes conllevó una excavación arqueológica que permitió la conservación de los restos de muralla bajo las nuevas construcciones.

2. Primera Fundación Universitaria, actual Museo de la ciudad de Baeza.

En el edificio se ubica el Museo de Baeza cuyo contenido exhibe distintos objetos relacionados con diversas etapas históricas de la ciudad, desde la prehistoria hasta momentos contemporáneos. En su colección se muestran vasijas, esculturas, escudos nobiliarios, pinturas, frescos, etc. Sobre una casa señorial del siglo XV se fundaron unas escuelas que fueron el germen de la Antigua Universidad. Del edificio renacentista solo se conserva su bóveda interior y su  portada que integra una inscripción mutilada donde se lee la advocación de la Universidad a la Santísima Trinidad. (Texto que aparece en la web del museo).

3. El recinto amurallado.

El sistema de fortificación de la ciudad medieval estaba formado por el Alcázar y dos recintos amurallados sucesivos correspondientes a la ocupación islámica  y a su ampliación durante las etapas bajomedieval cristiana y moderna. Este último recinto dispone de un perímetro de 2.500 m., que delimita una extensión cercana a las 220 hectáreas e integró al recinto inicial musulmán. También adquirió una mayor complejidad estructural debido a la edificación de nuevas torres, puertas, plazas de armas y un antemural en el flanco noroeste que conforma un espacio de barbacana.

Desde la puerta de la Azacaya la muralla se prolonga por el paseo de las Murallas y de Antonio Machado y circunda el cerro del Alcázar. Las excavaciones en este espacio han permitido recuperar un tramo importante de la fortificación que incluye un antemural realizado en la etapa medieval cristiana que conforma la barbacana y numerosas torres. En este tramo también integra la puerta de Jaén, que al amparo de la torre de María Antonia era otra de las principales del recinto, y la puerta del Barbudo, denominada también del Rastro desde el siglo XVII. Junto a la puerta del Rastro se ha definido un espacio renacentista empedrado y porticado a modo de soportales que corresponde a un área de mercado a la que se asocian los restos de los despachos de venta y posiblemente los de la oficina pública para el cobro de la alcabala.

Vista general de la muralla en la calle Atarazanas
Vista general de la muralla en la calle Atarazanas - Ayto. de Baeza

Desde la puerta de la Azacaya hacia el norte la muralla discurría por la calle Conde de Romanones, donde se abría la puerta del arco de San León. El trazado continúa hacia la calle Barbacana hasta la torre de los Altares que coincide con el vértice norte del recinto y es la de mayores dimensiones. En este punto la muralla adquiere dirección sureste por la calle Obispo Narváez hasta el vértice sureste del recinto donde se ubicaba la puerta de Quesada. En este tramo de muralla se emplazaban dos accesos principales a la ciudad, la puerta del Cañuelo, coincidiendo con la calle Compañía, y la puerta de Úbeda protegida por otra gran torre y que originalmente constaba de tres puertas que conformaban una pequeña plaza. De estas puertas solo se conserva la interna desde la que se accedía al interior del recinto. La muralla constituye el muro trasero de las casas de la calle de la Merced y en este tramo se ubica otra torre de grandes dimensiones que podría estar relacionada con la protección de la puerta de Quesada. Desde este vértice la muralla adquiere dirección suroeste siguiendo la cornisa del paseo de Antonio Machado y de las murallas,  hasta volver a conectar con la puerta de la Azacaya. En este  tramo del recinto se inscriben: la puerta de Bedmar; la del Conde, que enlazaba el lienzo de muralla con el Alcázar.

4. Yacimiento arqueológico del cerro del Alcázar.

Las excavaciones realizadas en el cerro del Alcázar han proporcionado una importante información sobre la Prehistoria Reciente en el Alto Guadalquivir. Se ha determinado una ocupación prehistórica que se desarrolla entre el 2300 y al menos el 850 a.C.

Hasta el 2000 a. C., hacia finales del periodo calcolítico, las viviendas documentadas consisten en chozas o cabañas de tendencia circular, construidas con zócalos de piedra y alzados de materia vegetal (postes de madera, ramas y cañas) revestidas de barro y los suelos eran de tierra compactada. En estas viviendas o en sus inmediaciones existen hogares rodeados de pequeñas piedras en los que tenían lugar las actividades cotidianas de consumo y preparación alimentaria. La ocupación prehistórica posterior se prolonga durante la Edad del Bronce (2050-850 a. C.). El asentamiento de este periodo se extiende por la zona superior del cerro y por la ladera meridional, excediendo los límites del recinto amurallado medieval. Durante la Edad del Bronce el poblado del cerro del Alcázar se define por sus patrones argáricos que suponen cambios urbanísticos importantes concretados por viviendas de planta rectangular con muros de piedra y adobe y una disposición escalonada de las viviendas adaptadas a la pendiente del terreno.

Dibujo de una de las tumbas documentadas en el yacimiento del cerro del Alcázar
Dibujo de una de las tumbas documentadas en el yacimiento del cerro del Alcázar - Ayto. de Baeza

Los análisis polínicos y la profusión de cereal inciden en la potenciación de la base agraria de la economía. Al mismo tiempo se constata un proceso continuado de degradación medioambiental de la masa forestal en el entorno del poblado, a favor de especies herbáceas y de gramíneas, lo que junto a la abundancia de ovicápridos  podrían relacionarse con la potenciación de la ganadería y del cultivo del cereal. Estas evidencias medioambientales y las reorganizaciones del urbanismo expresan las transformaciones sociales que se están produciendo en la comunidad. Las casas de plantas rectangulares se adosan unas a otras y se comunican por pasillos de acceso. Sobre estos pavimentos se situaban molinos, hogares, hornos y otros productos (recipientes cerámicos para el consumo y el almacenaje,  pesas y husos de telar, agujas y punzones de hueso y bronce, etc.) que definen áreas de actividad específicas y diversas dentro de las viviendas (labores textiles, molienda de cereal, consumo alimentario, etc.). Bajo los suelos también se realizaban enterramientos humanos. Estas tumbas constituyen uno de los elementos más significativos del registro arqueológico del cerro del Alcázar, tanto por su cantidad (36 sepulturas) y concentración como por la cantidad de inhumados (80 individuos) y la buena conservación de los restos humanos y de los ajuares asociados. Las dataciones de carbono 14 fechan estas sepulturas entre los años 1900 y 1760 a.C.

Las diferencias de ajuar entre las tumbas muestran el trato diferencial a los difuntos y la desigualdad social existente, si bien hemos de valorar posibles actos de emulación. Estas diferencias en el tratamiento de los cadáveres han servido para promulgar la existencia de relaciones serviles y para explicar distintos niveles de riqueza dentro de la misma familia.  

Los utensilios metálicos se constatan sobre los suelos (punzones, agujas, puntas de bronce) y al interior de las tumbas (puñales, cuchillos, aros de bronce y plata). La presencia de gotas de fundición permite conocer una actividad metalúrgica de escasa importancia en el poblado, quizás relacionada con la refundición de productos ya elaborados. Los análisis metalográficos han determinado la cuenca minera de Linares-La Calorina y del Rumblar como el área de procedencia de la mayoría del mineral empleado, aunque los análisis de algunas piezas podrían apuntar a una circulación de metales a grandes distancias.  

La ocupación durante la etapa del Bronce Final  ha sido establecida a partir de la presencia de cerámicas adscritas a estos periodos. En este periodo se vuelven a realizar cabañas circulares con alzados de materiales vegetales  apoyados en zócalos de piedra.

Las excavaciones también han permitido documentar áreas residenciales y los restos de una posible torres de sus murallas. La ocupación medieval y moderna del cerro se puede apreciar en las murallas y las viviendas exhumadas por las excavaciones arqueológicas. Algunos de estos restos del tramo inicial del paseo de las Murallas podrían corresponder a la iglesia de San Miguel demolida en 1765.   

Al exterior de las murallas, en la ladera del cerro hacia la calle San Vicente, los depósitos arqueológicos excavados muestran una ocupación desde época romana hasta la actualidad. Los niveles romanos no corresponden a un área residencial sino que incluyen edificaciones relacionadas con determinadas actividades productivas (molino aceitero o lagar, hornos) y con un pozo para el abastecimiento de agua. Estas construcciones se situaban en las inmediaciones del núcleo urbano de la ciudad romana, localizado al interior del recinto amurallado. Sobre los restos romanos se asientan las construcciones medievales y modernas que sì corresponden a áreas residenciales. Las viviendas más antiguas se remontan al menos al siglo XIII y formarían parte del arrabal medieval de San Vicente. Este arrabal sufrirá grandes reestructuraciones urbanas en época renacentista que implicaron la sustitución de las viviendas medievales y la creación de nuevas calles. A mediados del XVII, el declive poblacional que sufre la ciudad, afectó de manera importante al barrio de San Vicente que va reduciendo considerablemente su número de vecinos durante el siglo XVIII, desocupándose muchas viviendas. A lo largo del proceso, la extensión del mismo ha sufrido fluctuaciones, concentrándose la mayor parte del caserío entre la calle San Vicente y el arroyo del Matadero. Las reparaciones y arreglos de su iglesia son frecuentes entre los siglos XVIII y XIX hasta que finalmente se consuma su extinción a mediados del XIX. Esta evolución conducirá a la marginalidad espacial del barrio y al establecimiento de varios hornos de alfarería y tejares que estuvieron en producción desde el siglo XVIII hasta la 2ª mitad del siglo XX.

5. Puerta de Úbeda.

Es uno de los principales accesos del recinto amurallado protegido por una imponente torre. Originalmente disponía de tres puertas que articulaban un pequeño recinto o plazuela entre ellas. Las dos puertas hacia la calle Barreras (C/ Obispo Narváez) no se han conservado, permaneciendo solo la que permitía el acceso desde la plazuela al interior del recinto amurallado. Originalmente esta parte de la fortificación ha sido objeto de numerosas reparaciones y con esta circunstancia se relaciona el escudo de los Reyes Católicos existentes en la fachada de la torre. Esta torre acoge en su interior el “Centro de Interpretación de Baeza Medieval” que expone el sistema defensivo de la ciudad de Baeza y su historia medieval. (Texto que aparece en la web del centro).

6. Lienzo de muralla de la calle Obispo Narváez. (Números 20, 22 y 24). No visible.

Hasta el siglo pasado buena parte del lienzo de muralla de esta calle había perdurado, ya que las viviendas se habían adosado a la misma y constituía el límite trasero de sus patios y la mediaría con las casas adosadas a su cara interna. Algunos tramos de ese lienzo aún se conservan, mientras que otros han sido destruidos por los bloques de viviendas más recientes. Una de las secciones conservadas asociada a una torre fue documentada en las excavaciones arqueológicas de 2005 realizadas en el número 24, mientras que en los números 20 y 22 la muralla fue destruida al realizar el bloque de viviendas existente. La información arqueológica establece una cronología de los siglos XIV-XV para este lienzo de muralla.     

7. Colegio de Santiago de la Compañía de Jesús.

Este colegio situado entre la antigua calle Barreras y la calle Compañía data de finales del siglo XVI y no llegó a terminarse. Se conservan restos parciales entre los que se encuentran su fachada a la calle Obispo Narváez (antigua calle Barreras) que integra la portada del Noviciado que actualmente constituye la  puerta de acceso a un bloque de viviendas contemporáneo. Hacia la calle Compañía se disponen los arcos del atrio, que ahora permiten el acceso a viviendas particulares. De su interior solo se conserva parte de la arquería del patio. Tras la expulsión de los Jesuitas en 1767, sus bienes pasan a la Universidad. Desde el siglo pasado y hasta 1995 fue el cuartel de Caballos Sementales del Ejercito, pasando después a propiedad municipal que le asigna usos y servicios diversos.

8. Torre de los Altares.

Esta torre situada en uno de los vértices del recinto amurallado es la mayor de todo el sistema defensivo y permitía la defensa de la desaparecida puerta del Cañuelo. Es una torre albarrana que en el siglo XVII sirvió  de cárcel de los nobles y de cuerpo de guardia para los soldados. También se utilizó como almacén de enseres militares y en ella se guardaban las puertas de madera de las cercas sanitarias dispuestas en la ciudad durante las epidemias. Su conexión con la muralla se realizaba a través de un arco que formaba una de las puertas de la fortificación y que fue registrado en el año 2004 durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el Pósito.

9. El Pósito.  

Este edificio público fue construido a mediados del siglo XVI y estaba relacionado con la Alhóndiga, con la que comunicaba a través de una bóveda situada bajo la calle. En el solar del Pósito se sitúa en la actualidad el Centro de Interpretación Renace Baeza y un nuevo edificio de viviendas sociales que integran algunos restos del antiguo edificio histórico. En el área del centro de interpretación se muestran las arcadas que soportaban la planta superior del antiguo pósito donde se almacenaba el cereal en sus alholíes y graneros. Desde la calle también se aprecia uno de los torreones y del lienzo de muralla a la que se adosaba el Pósito. Este inmueble fue objeto de un proyecto de construcción de viviendas sociales que supusieron la destrucción de la mayor parte del mismo. El nuevo edificio  integra algunos elementos de las fábricas de piedra del Pósito. Su portada principal se ha mantenido como acceso al espacio residencial actual y su fachada conserva el escudo del Emperador, el de Baeza, el del Corregidor y una cartela. De su estructura interior solo se han mantenido algunos tramos de muros y de los accesos de las compartimentaciones internas. 

10. Antigua Universidad y capilla de San Juan Evangelista.

Su origen se localiza en la calle Atarazanas de la parroquia de San Pedro (actual calle Casas Nuevas), donde se ubicó el Colegio y Escuela Santísima Trinidad gracias a la iniciativa del clérigo Rodrigo López, que en 1538 y por bula papal obtuvo la concesión para su fundación. Durante la segunda mitad del siglo XVI, con la encomiable  labor de Juan de Ávila, adquirió una importante relevancia. El ambiente educativo y estudiantil reportó un notable impulso económico a la ciudad y sirvió de estimulo a la actividad impresora local. El contrapunto a este auge se relaciona con los problemas con el Santo Oficio, que derivaron en varios enjuiciamientos por la ascendencia conversa del claustro de profesores y su espíritu reformista, que se alejaba de los principios de la ortodoxia eclesiástica tutelada por la Santa Inquisición. En las últimas décadas del siglo se construye la nueva sede universitaria junto al Pósito de la ciudad, en el solar que ocupó la ermita de San León. En el siglo XVII, la crisis general del estado y las luchas internas por el control de la institución son las causas de su declive. Durante la monarquía borbónica su consideración como universidad menor muestra su regresión. Con el cierre de las universidades menores decretado por Fernando VII en 1824 tiene lugar su clausura, aunque el centro continuará su actividad educativa como Colegio de Humanidades derivando en el Instituto Santísima Trinidad actual.

11. Postigo de San León o puerta de las Escuelas.

Postigo de San León
Postigo de San León - Ayto. de Baeza

Constituye una puerta menor del recinto amurallado junto a la que se situaba la desaparecida iglesia de San León, fundada por Bula Papal a finales del siglo XIV. En el siglo XVI se construyeron las escuelas para niños junto a solar de la iglesia. Más tarde la universidad se traslado a este lugar, edificándose en el siglo XVII la iglesia de San Juan Evangelista que constituía la capilla de la institución. La puerta estaba protegida por una torre, y está formada por un arco de medio punto que integra en su interior una hornacina con un cuadro de la Anunciación y unas jaculatorias del siglo XVII.

12. Iglesia de Santa Cruz.

Es una de las iglesias edificadas tras la conquista castellana y se ha fechado hacia finales del siglo XIII. Pese a las intensas reformas es la que mejor se conservado. Su aspecto exterior es el de una pequeña iglesia tardorrománica con fachadas de aparejo irregular en las que se abren portadas abocinadas protegidas con tejaroz. Su alero moldurado está decorado con cabezas, bolas y canecillos de nacela. Su planta es basilical con ábside semicircular en su cabecera y con sus tres naves divididas por columnas de tambores con capiteles con decoración vegetal. La techumbre mudéjar originaria fue reformada en 1575 y durante la última restauración se dispuso una estructura nueva de madera. De sus dos portadas laterales originales solo se conserva la de la fachada sur, ya que la del norte fue anulada cuando en el siglo XV se edificó una capilla gótica que en el siglo XVII fue la capilla funeraria de Cristóbal Lechuga. En el hastial de la fachada sur se dispone un rosetón abocinado que permitía la iluminación interior. 

Iglesia de Santa Cruz fotografiada en la década de los años 40 del pasado siglo
Iglesia de Santa Cruz fotografiada en la década de los años 40 del pasado siglo - Ayto. de Baeza

En el siglo XVI el coro se disponía a los pies de la iglesia por lo que la puerta con arco de medio punto que se realizó en la fachada sur hubo de realizarse en un momento posterior, posiblemente al mismo tiempo que la espadaña que se levantó en la esquina suroeste de la iglesia. Ambas estructuras se eliminaron mediante la restauración de los años 50 del siglo pasado, la espadaña tras su desplome, mientras que la portada fue sustituida por la originaria de la iglesia de San Juan Bautista.

El templo fue objeto de otras reformas destacadas. Hacia mediados del XVII se permitió al regidor Luque de Valenzuela la construcción de una tribuna a la que se accedía a través de un pasadizo desde su casa situada en el solar que hoy ocupa el colegio de las religiosas filipenses, entrada cegada durante la restauración de los años 50. En su interior se conservan restos de pinturas murales de finales del siglo XV y principios del XVI que se descubrieron al retirar los revestimientos contemporáneos durante la restauración de los años 50. Al mismo tiempo la portada neoclásica oeste fue sustituida por la portada románica procedente de la iglesia de San Juan Bautista.

13. Palacio de Jabalquinto. Sede Antonio Machado de la UNIA.

Junto con el Seminario Conciliar San Felipe Neri, hoy forma parte de la sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), inserta en un privilegiado espacio delimitado por las plazas de Santa María y Santa Cruz y edificios históricos como la Catedral, las Casas Consistoriales Altas, la iglesia de la Santa Cruz y el de la Antigua Universidad. Este ámbito constituye el área inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconociendo el extraordinario valor histórico, artístico y patrimonial de este espacio dedicado a la enseñanza universitaria, en cierto modo heredero de la histórica Universidad de Baeza (1538-1824). En esta zona también se encontraban los palacios desaparecidos de los Ponce de León (hoy Colegio Filipense) y los Carvajales (en la cuesta de San Gil). Su ubicación muestra el proceso de reordenación urbanística que en esos momentos bascula hacia la plaza del Mercado.

El palacio de Jabalquinto, construido por la familia Benavides perteneciente a la alta nobleza castellana, es uno de los ejemplares más característicos del gótico flamígero de la arquitectura civil medieval andaluza. El inmueble muestra las distintas etapas e intervenciones sufridas a lo largo de la historia que se manifiestan en las diferencias formales y estilísticas de la fachada, patio y escalera principal. El palacio tiene cierto aspecto de fortaleza que enlaza con el ambiente conflictivo de las luchas por el poder de la ciudad que en el siglo XV había enfrentado a las familias nobles de Benavides y Carvajales.

En 1720 la familia Benavides cedió el inmueble a la congregación de San Felipe Neri para ampliar el Seminario, produciéndose una nueva remodelación que conllevó la construcción de un nuevo edificio que servía de galería de unión entre ambos inmuebles y la reforma de la escalera principal del palacio.

En 1836 fue incautado por el Estado, cediéndolo de nuevo al Seminario en 1853. Fue Seminario hasta 1969 y Colegio Menor con internado hasta finales de los años 70. El nuevo uso implicó adaptaciones interiores y el derribo y la reconstrucción de la capilla. Desde la clausura del colegio se produjo un importante proceso de deterioro del edificio consecuencia de su abandono, sólo frenado por algunas actuaciones de consolidación. En 1987 todo el complejo (Seminario Conciliar y palacio de Jabalquinto) fue cedido por el Obispado a la Junta de Andalucía. Entre 1987 y 1992 albergó a la Escuela Taller de Baeza.

Las necesidades de ampliación de la UNIA se solventaron con la incorporación del palacio de Jabalquinto, cuya rehabilitación y adaptación concluyó en el 2004. El proyecto de obra pretendía conciliar los valores históricos del edificio con su rehabilitación para su nuevo uso docente. Se eliminaron las modificaciones de los años 50 y las realizadas para su adaptación como colegio. Se consolidaron las fábricas originales y se procuró la adaptación a los vanos abiertos en actuaciones anteriores, compartimentando el espacio para la distribución de las aulas y otras dependencias. En las fachadas principales se recuperaron las antiguas ventanas y se abrieron otros nuevos en los muros secundarios interiores. Los forjados originales de madera y bovedillas de yeso se sustituyeron por losa de hormigón y nuevas bovedillas en los techos imitando a las originales. En las cubiertas las estructuras de madera se reemplazaron por cerchas metálicas y se dispusieron lucernarios. En la fachada principal y en el patio se retiraron los morteros añadidos y se rejuntaron los sillares con mortero de cal y arena similar al original, aplicando consolidantes y productos hidrófugos para la protección frente a la humedad. En los bordes de los balcones de mocárabes de la fachada se colocaron chapas de zinc para evitar la caída del agua sobre la piedra. También se conservaron las ventanas cuadradas y las dos balaustradas de los balconcillos dispuestas por Francisco Prieto-Moreno en los años 60 del siglo pasado, al igual que la reintegración de yeso tallado de los arcos de la escalera, posiblemente acometida por el mismo autor. Los artesonados de la crujía de la fachada principal fueron restaurados con materiales del mismo alfarje, amputado para instalar el ascensor. En la capilla se retiraron los muros edificados en 1962 para adaptarla como aula magna. En el patio se recuperaron las losas de piedra originales, completándose el resto del piso con un empedrado geométrico que imitaba al original.

La planta baja se destina a zona de recepción y exposiciones y los dormitorios ocupan la planta baja y la primera. En la galería superior los espacios han sido habilitados para aulas y dependencias administrativas. El comedor y servicios se disponen en el semisótano con acceso independiente desde el jardín entre los dos edificios. Al igual que ocurriera a partir del siglo XVIII, ambos edificios volvían a unirse en un sólo complejo, en este caso conformando un campus dedicado a la educación universitaria pública.

Palacio de Jabalquinto
Palacio de Jabalquinto - Ayto. de Baeza

14. Seminario Conciliar San Felipe Neri. Sede Antonio Machado de la UNIA.

El Seminario Conciliar San Felipe Neri se mandó levantar en 1660 sobre un solar cedido por el Concejo de la ciudad. El edificio fue ampliado en los siglos XVIII y XIX. El antiguo Seminario Conciliar es un edificio barroco del siglo XVII, enclavado en la plaza de Santa María, frente a la Catedral y las Casas Consistoriales Altas. En la fachada también se distribuyen numerosos vítores festivos realizados por los seminaristas.

El seminario fue objeto de sucesivas remodelaciones entre los siglos XVII y XIX. En 1720 se amplió con la anexión del palacio de Jabalquinto cedido por la familia Benavides, y de una calle y varios solares cedidos por el Consistorio conocidos como "corralazo de San Gil" que extienden notablemente el espacio del Seminario. A partir de 1827 se añade un nuevo cuerpo que amplía la fachada de la plaza de Santa María, presidido por el escudo del obispo Andrés Esteban y Gómez. En 1836 con la exclaustración de la congregación de San Felipe Neri el Seminario sería confiscado por el Estado que lo devolvió al Obispado en 1953 para continuar como Seminario Menor desde 1960, utilizándose el edificio original básicamente para funciones residenciales. La institución fue suprimida en 1969 y en los años 70 todo el complejo se destinó a Colegio Menor. Fue entonces cuando se edificó una galería que conectaba los dos inmuebles y que transformó la antigua casa de los Padres Filipenses que estaba unida al palacio. Tras la clausura del colegio el complejo permaneció cerrado hasta su  cesión a la Junta de Andalucía en 1987. Entre 1991 y 1992 se acomete una intensa restauración y adaptación del edificio como sede de la Universidad Antonio Machado dependiente de la Universidad de Granada. Con esta actuación se eliminó la galería que unía el antiguo Seminario con el palacio de Jabalquinto añadiéndose este espacio a los jardines. Las reformas generaron servicios dotacionales administrativos, habitaciones para los estudiantes, salón de actos, biblioteca, aula de informática, sala de lectura y televisión, así como cafetería. Desde 1994 pasó a constituir la Sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

15. Fuente de Santa María.

Se sitúa en la plaza de Santa María y fue mandada construir por el Concejo de Baeza para conmemorar la culminación de la traída de aguas a la ciudad en 1564, siendo su autor el maestro cantero Ginés Martínez. Es una fuente exenta en las que destaca la desproporción de sus volúmenes. Está formada por un pilar cuadrilobulado en el que se levanta un arco triunfal sobre cuatro pilares con columnillas exentas sobre pedestales que reciben las cariátides que sustentan el entablamento. El segundo cuerpo está abierto en el centro por un arco de medio punto mientras que en los laterales se desarrolla la decoración epigráfica. Sobre el entablamento  se disponen los escudos del rey Felipe II y del Corregidor y la heráldica se completa en los laterales con escudos de la ciudad. Un frontón triangular remata el cuerpo superior.  

Fue objeto de una intensa restauración a principios de la década de los 90 del siglo pasado, cuando sustituyeron las columnillas y pilastras en mal estado y se recuperó su función urbana.  

16. Casas Consistoriales Altas.

Es uno de los edificios que conforma la plaza de Santa María por su lado oriental. En sus inicios era la casa solariega de la familia Gil Bayle de Cabrera y estaba separada de la Catedral por un estrecho callejón. Fue cedida al Cabildo a finales del siglo XV para la celebración de sus reuniones y audiencias. Su nueva función implicó la intensa transformación del edificio en la primera mitad del siglo XVI, momento en el que tuvieron lugar la redistribución interior y cambios en la fachada, realzada con un cuerpo más elevado y ornamentada probablemente con motivo de la visita de Carlos I a la ciudad. Al mismo tiempo, la ampliación de la cabecera de la Catedral supuso la eliminación del callejón y la unión entre los dos edificios en el año1529. A finales del siglo XVIII el inmueble estaba en tal mal estado que sus funciones se trasladaron al Balcón del Concejo. Durante las reformas del cuerpo superior se realizó una gran bóveda y se decoró con yeserías que incluían los escudos barrocos de los Borbones y de la Ciudad.

A principios del XIX se realizó una importante renovación del inmueble, aunque desde entonces solo se usaba para representar al Cabildo en las procesiones y celebraciones que tenían lugar en la plaza. En el siglo XX sus usos fueron diversos, reutilizado como sede del Archivo Municipal, posteriormente albergó a la escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y también se usó como vivienda. Tras la ejecución de un proyecto de restauración en 1970 realizado por el arquitecto José Antonio Llopis Solbes, desde 1991 se venía utilizando como sede provisional del Conservatorio de Música de Baeza.   

En 2002 con motivo de un proyecto de adecuación del inmueble para albergar de forma definitiva al Conservatorio de Música, se realizó una intervención arqueológica en el interior del inmueble y en el espacio exterior inmediato a esta construcción y a la Catedral. La información más relevante es que la construcción del edificio causó al menos la destrucción parcial de los niveles arqueológicos de época islámica, que sí fueron registrados en el solar trasero de la calle Cobertizo lindero con la Catedral. En una estancia de la crujía trasera se documentaron los restos de un pequeño lagar que formaba parte de la antigua casa de los Gil y Bayle.

17. Iglesia de San Juan Bautista. Visitable e integrado en la ciudad.

Constituye uno de los templos románicos edificados en el siglo XIII cuyos restos han sido recuperados por la Escuela Taller de Baeza. La actuación arqueológica previa ha facilitado importantes datos acerca la iglesia y sobre el proceso histórico de la ciudad comprendido entre los siglos VII y XX. A partir de la información existente podemos caracterizar el templo que está orientado en sentido este-oeste y tenía planta basilical de tres naves rematadas por tres ábsides en su cabecera. La nave central era más ancha que las laterales. Los muros laterales de su perímetro no son paralelos por lo que el espacio interior se va estrechando desde el ábside lateral derecho hacia los pies. El eje de columnas que separan las naves central y derecha tiene la misma orientación que el muro meridional, por lo que la nave central también se iba estrechando desde la cabecera a los pies. Este estrechamiento determina una planta trapezoidal de la iglesia. Seis columnas y dos pilares cruciformes con pilastras adosadas separaban las naves.

El templo, cerrado al culto en 1843, tuvo una función castrense hasta 1876, pasando a formar parte de las dependencias del cuartel de San Andrés, emplazado en el Palacio Episcopal. La iglesia fue aprovechada para la instalación de las caballerizas de la Remonta de Granada. La excavación arqueológica permitió conocer la adaptación y distribución interior de las cuadras y de los servicios asociados a las mismas. La identificación de los pesebres adosados a las paredes de las naves central y norte, han permitido conocer la disposición de los boxes de los équidos, situándose una puerta de acceso a las cuadras en el muro sur del edificio. Las evidencias y huellas del uso del edificio como cuadras del cuartel (restos de pesebres, pavimentos) y edificaciones posteriores, han sido eliminadas primando la exposición de las edificaciones vinculadas al uso religioso del inmueble. 

Bajo el piso empedrado de las caballerizas se han documentado numerosas sepulturas humanas que ocupaban las naves del templo y una cripta abovedada localizada en la cabecera de la nave del evangelio y construida en época moderna. Estas inhumaciones se habrían realizado durante los momentos del uso religioso del edificio y muestran la intensidad de la utilización del interior del templo como área de enterramiento desde los primeros momentos. Algunas de estas estructuras funerarias se visualizan en los restos recuperados, al igual que los capiteles tardorrománicos originales expuestos en el solar de la iglesia. A los pies de la iglesia y bajo sus cimientos se registraron también varias tumbas individuales excavadas en el subsuelo de arenisca, que revelan un área de enterramientos cristianos en este espacio, previa a la edificación de la iglesia.    

A partir del traslado de las caballerías del cuartel de San Andrés a las instalaciones del Depósito de Caballos Sementales en 1876, el edificio, abandonado y objeto de expolio, comienza a sufrir el desplome de las bóvedas y del alzado superior de los muros. En estos momentos se desprenden también los últimos revestimientos decorativos de las paredes (estucos pintados y alicatados de aliceres) que habían sobrevivido a la utilización del templo como cuadras.  Además este proceso se acelera por el expolio continuado de los materiales constructivos para ser reutilizados en otras edificaciones. La mayor parte de los fustes y capiteles de las columnas fueron trasladados al Seminario San Felipe Neri para ser reutilizadas en su salón de actos que posteriormente fue demolido. Hacia mediados del XX, este espacio pasa a formar parte del Correccional de Menores siendo utilizado como huerto y corral por parte del servicio de portería.

La última fase del inmueble viene definida por la actuación de recuperación de la Escuela Taller que en la fachada norte, con un tratamiento simplificado y obviando los elementos decorativos, ha supuesto la recreación en hormigón del volumen la portada trasladada a la iglesia de Santa Cruz. Se efectúa la reconstrucción de muros y ábsides regularizándolos hasta la máxima altura conservada, cubriendo su coronación con placas de piedra viva para evitar las filtraciones de agua. Se dispone un nuevo pavimento de losas de piedra y las columnas se reponen mediante anastilosis, mientras que los capiteles se exponen en una nueva dependencia anexa construida en hormigón y que integra paneles explicativos sobre el edificio.    

18. Palacio de los obispos.

Desde época medieval fue el lugar de residencia de los obispos de la diócesis, sufriendo diversas modificaciones. En 1640 se acometió su reedificación sin llegar a concluirse. En 1864 la Santa Sede cede el edificio en el que se instala el depósito de instrucción y cuartel de caballería, lo que conllevó intensas transformaciones en el edificio original. En 1910 el Estado y el Ayuntamiento permutan este edificio por el antiguo colegio de Santiago situado en la calle Compañía, que inicia su actividad como cuartel de Sementales en 1923. En 1945 se producen nuevas reformas con la instalación de un correccional para mujeres. El edificio pasa en 1946 a ser gestionado por el Patronato Provincial de Protección a la Mujer y en 1991 se acometen obras de reforma para albergar el Centro del Instituto Andaluz de la Mujer.

19. Palacio de Rubín de Ceballos.

Es un edificio residencial construido en 1804 que estuvo en manos de la familia Rubín de Ceballos hasta que en 1973 fue adquirido por el Opus Dei, lo que conllevó una intensa remodelación interior. El edificio se utiliza como centro de formación cristiana y de retiro espiritual. Su fachada de sillería se estructura en dos plantas separadas por una moldura corrida. En ella se distribuyen vanos adintelados rectangulares decorados con molduras y cerrados con rejas de hierro forjado. Su portada también adintelada está flanqueada por pilastras. Sobre ella se dispone un balcón rematado con frontón decorado con un sol en su tímpano. En los laterales de la portada se encuentran los escudos del fundador. En su interior presenta un patio de columnas muy modificado. En la zona derecha de la fachada, a finales de los años 50 del siglo pasado se adosaron  los restos arquitectónicos procedentes de una capilla de la desaparecida iglesia de la Paz o del Espíritu Santo, que se ubicaba en la antigua plaza del Mercado. Se corresponden con un doble arco gótico que presenta una rica decoración que integra calaveras, decoración vegetal y querubines.

20. Santa iglesia Catedral. Iglesia de la Natividad de Nuestra Señora:

La Catedral integra el Museo Catedralicio de la Santa iglesia Catedral que contiene interesantes elementos relacionados con la liturgia (Texto que aparece en la web del centro). Tradicionalmente se viene estableciendo su construcción sobre la mezquita aljama. El cuerpo inferior de su torre se ha vinculado con el antiguo alminar

Los elementos mudéjares y góticos de su arquitectura vinculan el edificio con la etapa bajomedieval. El cuerpo inferior de su fachada principal mantiene su carácter gótico con  arcos ciegos de descarga y la portada original de arco apuntado que aparece cegada y que se localiza a la derecha de la actual renacentista. En 1567 buena parte del edificio se desplomó, acometiéndose su reconstrucción y nueva edificación bajo las directrices de Andrés de Vandelvira, cuyo sello se destaca en la capilla Dorada y la de San José. (Texto que aparece en la web del centro)

Más tarde, también intervinieron en la dirección de las obras los arquitectos Francisco del Castillo, Juan Bautista Villalpando y Alonso Barba, finalizando estos trabajos en 1593. Las fábricas mudéjares y góticas de la cabecera y del claustro que se salvaron de la ruina quedaron integradas en la reconstrucción del edificio. La portada renacentista diseñada por Villalpando, está ligeramente desplazada hacia los pies del templo. El segundo cuerpo de la fachada presenta ventanales serlianos que se repiten en su fachada meridional y que muestran su identidad renacentista. Desde la segunda mitad del XVII se acometieron reformas para paliar el deterioro del templo que afectaron al coro, las capillas, el claustro, la cubierta de la torre y el pavimento. La decadencia del edificio se prolongó durante los siglos XVIII y XIX.

Hacia mediados del siglo XIX la Catedral se encontraba bastante deteriorada. La torre-campanario había sufrido los efectos de un rayo y estaba en muy mal estado hasta que finalmente se desplomó en el 1862, permaneciendo tres décadas en ruinas. En la última década del XIX se acometió la exigua reparación de la torre que implicó la eliminación de sus dos cuerpos superiores y la disposición de una cubierta cuatro aguas que se mantuvo hasta 1960. Las reformas de la década de los 60 fueron muy importantes. Siguiendo el modelo original, volvió a reedificarse la torre para lo que se demolió la cubierta piramidal y se levantaron los dos cuerpos octogonales superiores rematados con cúpula y que integran el campanario. La construcción de una escalinata de acceso a la lonja y a la portada de entrada al templo son los elementos definidores de esta reforma en el exterior. En su interior se retiraron los encalados de las paredes y se repararon las capillas, el claustro y la sacristía. La actuación más radical fue la modificación de la nave central, que supuso la eliminación del coro, desapareciendo también los órganos y el trascoro, mientras que la rejería del coro se trasladó a los pies del templo y la del altar mayor que se utilizó para el cerramiento de la Capilla Dorada y la de Las Ánimas. Durante esta intervención también se restauraron las vidrieras de las ventanas superiores, añadiéndose algunas nuevas en el altar mayor con la iconografía de los escudos laicos de algunas personalidades vinculadas con el régimen franquista. La última actuación significativa se produce tras el descubrimiento de las capillas mudéjares del claustro en 1969 y la restauración de las mismas. (pagina web de la Catedral).

21. Palacio de Villareal.

En un edificio señorial del XVIII que fue residencia de los marqueses de Villarreal  y que consta de dos plantas, solana y patio interior. Su fachada presenta la portada, zócalo y decoración de rombos en piedra y el resto del muro de ladrillo. Cuando en la década de 1980 fue adquirido por la Junta de Andalucía, se encontraba abandonado  y en estado ruinoso, habiéndose desplomado parte de la galería interior.  Con su rehabilitación para albergar viviendas sociales de promoción pública el inmueble mantiene su uso residencial.  En la actuación, acometida por la Escuela Taller, las nuevas estancias se adaptaron a la planta y en la fachada se eliminó el revoco dejando expuesta su fábrica de ladrillo y se abrieron nuevas ventanas que no se diferencian de las originales. La solana o galería superior se cerró y se mantuvieron los elementos estructurales en buen estado como los arcos de la escalera y los forjados de las crujías delanteras, reforzados con un muro de hormigón armado. Se conservan también  la puerta de entrada al edificio y algunas de las zapatas de madera del patio reproduciéndose las deterioradas. La ejecución del proyecto fue reconocida con la concesión del Premio “Europa Nostra de Rehabilitación” en 1991.

22. Iglesia de San Pedro.

Restos conservados de la iglesia de San Pedro
Restos conservados de la iglesia de San Pedro - Ayto. de Baeza

Este templo románico fue construido a finales del siglo XIII y principios del siglo XIV. Tiene planta basilical de una sola nave que acaba en un ábside semicircular con cornisa de canecillos. En su parte norte se conservan restos de su primitiva puerta. En el siglo XVI se construyó un atrio cerrado por una portada renacentista. Otros elementos renacentistas permanecen aún en el interior de viviendas que ocupan parte de la nave. La bóveda del ábside conserva restos de pintura y está recubierta con una gran concha labrada en piedra.  

23. Monasterio de Santa Catalina.

Es un edificio de finales del siglo XVI que ha llegado hasta nosotros muy mermado, quedando tan sólo el claustro y la fachada con algunas portadas. La historiografía señala el solar como el emplazamiento de la sinagoga medieval. La edificación ha sido rehabilitada construyéndose viviendas de promoción pública en cuyo interior se conserva el claustro como elemento más significativo del antiguo convento.