Patrimonio en el municipio

Numerosos son los yacimientos arqueológicos y restos arquitectónicos localizados en el término municipal ubetense. Ello se debe al estratégico lugar que desde antiguo supone la Loma de Úbeda en las principales rutas de comunicación del sureste de la Península Ibérica. Estas rutas, tanto terrestres como fluviales permitieron la formación de asentamientos prehistóricos e ibero-romanos, el establecimiento de construcciones de tipo industrial o el levantamiento de puentes para superar el curso de los ríos Guadalquivir y Guadalimar entre otros.

El yacimiento de Plaza de Armas, localizado en el paraje del Puente de la Reina, constituye un modelo de asentamiento en el que se aprovecha una terraza amesetada y sobreelevada sobre el nivel fluvial originada por la desembocadura del río Guadiana Menor en el río Guadalquivir. Es un tipo de asentamiento de vega en el que se han documentado cuatro fases de ocupación durante el Cobre Pleno y el Final coincidiendo su abandono con el inicio de la Edad del Bronce. El poblado, característico de las primeras comunidades agrícolas del Guadalquivir, pudo contar con una fortificación perimetral al recinto habitado que paulatinamente sería saturado por rellenos de tapial y adobe, consecuencia de las continuas refacciones que las edificaciones interiores sufrían debido a la debilidad de los materiales.

Antes de alcanzar la desembocadura del río Jandulilla al Guadalquivir encontramos un nuevo núcleo de asentamiento, denominado Cerro de Cabezuelos, (último cuarto del II Milenio a. C.). En él se han documentado cabañas ovales realizadas con zócalos de lajas de piedra verticales rellenadas con tierra y piedras de pequeño y mediano tamaño, con una altura media de 50 cm. y un grosos que oscila entre 30 y 40 cm. Sobre este zócalo se levantaría una techumbre de forma cónica o en cuña, compuesta de madera y ramas, y apoyada sobre postes de madera en el centro de la cabaña. Igualmente se han documentado la existencia de posibles espacios de almacenamiento similares a las cabañas y la existencia de al menos tres tramos de muralla. La muralla de carácter perimetral al poblado, se construye en dos fases: la primera realizada a dos caras de piedra y relleno con un grosor aproximado de 1.50 m., que en una segunda fase es reforzada hacia el interior mediante la utilización de grandes piedras para aumentar el grosor del muro defensivo hasta los 3 m de anchura.

Cabeza de sileno. Bajorrelieve en piedra caliza perteneciente al conjunto funerario hallado en el yacimiento de Úbeda la Vieja. Museo Arqueológico de Úbeda.
Cabeza de sileno. Bajorrelieve en piedra caliza perteneciente al conjunto funerario hallado en el yacimiento de Úbeda la Vieja. Museo Arqueológico de Úbeda. - Eduardo Samblás Martínez

Situado en la margen derecha del Guadalquivir, el yacimiento conocido como Úbeda la Vieja, y en el que algunos investigadores identifican como la ciudad romana de Salaria. Se ubica sobre un espolón amesetado sobre el nivel del río formado por dos cerros que generan laderas muy pronunciadas que sirven de defensa natural al asentamiento. La sucesión estratigráfica del yacimiento, superior a 4 metros, nos muestra que el asentamiento tuvo origen hacia el último cuarto del III Milenio a. C., continuando la ocupación hasta el Bajo Imperio Romano. Se han registrado restos arquitectónicos, cerámicas y metales hallados en superficie, siendo los más abundantes los de origen íbero y romano, momento en el que todo parece indicar que el asentamiento alcanza su momento de mayor esplendor y desarrollo urbano. En algunos sectores se conservan grandes tramos de construcciones, de los que destaca los cimientos y un lienzo de muro de veinte metros de largo por seis de alto, sin duda perteneciente a una edificación pública. En la actualidad el Museo Arqueológico de Úbeda expone parte de los materiales encontrados en el yacimiento y sus alrededores. En este conjunto destacan los restos de un monumento funerario, interpretado como una construcción de área poligonal y al menos dos cuerpos de altura datado en torno al siglo I a.C. del que se conservan, aparte de frisos y cornisas, un busto de bulto redondo perteneciente a una imagen femenina, dos bajorrelieves en los que figuran dos mascarones de figura humana, y otras piezas ornamentales tales como grecas, esvásticas o guirnaldas, todos trabajados en piedra caliza.

Gracias a la influencia de la urbe ibero-romana de Úbeda la Vieja, y relacionados con ella, encontramos otros vestigios de los mismos periodos en sus proximidades, como son los yacimientos de El Chantre, Vega de las Salinas, Fontanarejo, Doña Aldonza, Cortijo de las Norias, San Francisco o Turruñuelos entre otros en la vega del Guadalquivir, los yacimientos de Olvera y Vega de Ariza en torno al río Guadalimar, aparte de otros diseminados por el resto del término como son San Bartolomé, La Inquisición o La Veguilla.

Más avanzadas en el tiempo son las infraestructuras construidas para facilitar el tránsito por los caminos. Serán el puente Viejo y el puente de Ariza dos de las principales construcciones o reconstrucciones realizadas en el término municipal durante el Renacimiento, de vital importancia para entender a la ciudad como etapa estratégica en las principales rutas por Andalucía oriental. El puente Viejo, construido sobre el río Guadalquivir en el Camino Real de Úbeda a Granada viene a sustituir otro más antiguo, el puente de la Reina hoy totalmente desaparecido. Este puente de sillería consta de tres ojos, de mayor tamaño el del centro, y para muchos, construido sobre los restos de otro anterior de origen romano. Idéntica teoría tiene el otro de los puentes mencionados, el puente de Ariza, promovido por el obispo Diego de los Cobos y construido entre 1550 y 1560, se encuentra situado sobre el río Guadalimar en la antigua carretera hacia Despeñaperros. Se compone de cinco ojos, de los que el central alcanza 31 m. de luz, caracterizándose por su perfil alomado.

Puente de Ariza sobre el río Guadalimar. En la actualidad la infraestructura se localiza en terreno inundable debido a la construcción del embalse de Giribaile.
Puente de Ariza sobre el río Guadalimar. En la actualidad la infraestructura se localiza en terreno inundable debido a la construcción del embalse de Giribaile - Eduardo Samblás Martínez

Con respecto a edificios religiosos en el término municipal, hay que señalar la importancia que alcanzarían las ermitas en torno a la ciudad. De ellas conservamos tres  que han venido utilizándose hasta nuestros días y que en su día recibieron el patrocinio de la nobleza ubetense: la del Pilar o del Paje, hoy engullida por la trama urbana de la ciudad, la del Gavellar, bien conservada por ser santuario de la patrona, y la de San Bartolomé, templo de la antigua torre de Garci-Fernández, acompañada ésta de la casona de los Orozco. Igualmente es reseñable la ermita de Madre de Dios del Campo, apenas un kilómetro del casco urbano de la ciudad, de la cual se conserva parte del templo y la hospedería, un conjunto del s. XVIII que en la actualidad puede ser recuperable para la ciudadanía.