Itinerario III: Colaciones de San Juan Evangelista, San Lorenzo y San Isidoro

1. Iglesia de San Juan Evangelista y su colación

De la iglesia parroquial de San Juan Evangelista apenas perviven los restos de unos muros. Uno de ellos corresponde el ábside del templo. Su ocaso, favorecido por la supresión de la parroquia en 1740, se produce con motivo de la despoblación que padece esta parte de la ciudad durante la Edad Moderna. Las viviendas paulatinamente darán paso a un paisaje de huertas y tenerías gracias a la abundancia de agua procedente de los manantiales localizados en la base de la muralla.

2. Puerta del Baño

Torreón y restos del arco denominado de El Baño - Rafael Lizcano Prestel

En la encrucijada de la calle Prior Monteagudo con La Saludeja era el lugar donde la muralla del Alcázar se unía a la primera ampliación del recinto amurallado, debiendo existir en esta zona al menos una puerta de acceso al Alcázar, y una segunda puerta en los nuevos muros. Al principio de la cuesta del Carvajal, en la trasera de un torreón, se conserva el arranque de un arco que puede ser identificado como una de las puertas, la del Alcázar. Respecto a la segunda, la llamada puerta del Baño, estuvo en pie al menos hasta mediados del s. XIX, recibiendo dicho nombre por la supuesta existencia de unos baños de los que no quedan restos, aunque si se ha documentado la existencia de tenerías en la colación de San Juan Evangelista y próximas a dicha puerta. En el inicio de la calle Saludeja podemos ver dos torres completas de tradición almohade y otros restos del recinto amurallado recuperados tras la demolición de las viviendas que las ocultaban, y que por sus características y composición son las menos alteradas de las conservadas en la ciudad.

3. Puerta de Granada

La puerta de Granada constituye en la actualidad un recinto muy modificado donde llegaron a existir al menos tres puertas. Actualmente se conserva la llamada puerta de Granada, datada del s. XV y que consta de un doble arco de medio punto en línea con la muralla. Acompañaba a ésta otra puerta hoy desaparecida, llamada de San Lorenzo y que se ubicaría a pocos metros a su izquierda junto a la iglesia del mismo nombre. Por último, cerraría el espacio una nueva línea de muralla con otra puerta desde el que parte el Camino Real hacia Granada, y que se encontraría al inicio de la ronda Antonio Muñoz Molina, donde se conserva la base de un gran torreón. En medio quedaría un abrevadero y unas tenerías de las que apenas quedan restos. En este espacio es conveniente fijarse en las modificaciones realizadas en el muro, con especial atención al arco ojival existente sobre el abrevadero.

4. Iglesia de San Lorenzo (s. XIII-XXI)

La iglesia de San Lorenzo fue una de las primitivas once parroquias de la ciudad. Situada en el extremo suroccidental del recinto amurallado, se ubica sobre un saliente rocoso que sobresale del trazado urbano. Recientemente rehabilitada e intervenida arqueológicamente, ha venido a consolidar distintas hipótesis sobre la fundación, evolución y deterioro de los templos ubetenses. En dicha intervención se ha recuperado el ábside románico, pudiendo ser de los más antiguos de la ciudad debido a su grosor y la ausencia de refuerzos y contrafuertes. Igualmente se ha documentado el uso del templo como espacio funerario, recuperando criptas y panteones. Llama especialmente la atención la ausencia de restos de edificios de época musulmana, debilitando la idea de una fundación sobre un recinto de culto anterior y la ausencia de trazado de muralla sobre la que sustentarse.

En la actualidad está a la espera de poder realizar una intervención arqueológica extensiva a toda la superficie del templo y espacios adyacentes. Ello queda sujeto a la posible adaptación como auditorio y museo que la Fundación Huerta de San Antonio, a quien el obispado tiene cedido el templo, lleva a cabo.

5. Convento de San Francisco (s. XIII-XIX)

Convento asaltado por las tropas napoleónicas, y desamortizado en 1836, caería en la ruina años después de ser subastado y reconvertido en viviendas y espacios industriales de producción de aceite y bodega de vino. Fundado tras la reconquista de la ciudad, en la actualidad solo se conservan algunos muros con vestigios de lo que fue su templo y claustros. En su muro perimetral se conserva una fachada de acceso al claustro en la actualidad tapiada. El recinto no es visitable, aunque supone un área de gran interés arqueológico para el estudio de los espacios conventuales de la región.

6. Murallas y torreones de la Cava (s. X-XV)

Vista del torreón más meridional de los conservados en la calle Cava, con evidentes signos de deterioro y falta de consolidación de su estructura - Eduardo Samblás Martínez

La calle de la Cava adquiere su nombre posiblemente por constituir en su longitud un foso ante la muralla por el que discurría un curso de agua que desembocaba en El Torrontero al final de la calle. Es configurada por el desarrollo que en esta zona tiene la muralla de la cual se conservan numerosos lienzos, algunos de los cuales han salido a la luz tras la demolición de las casas adosadas y que muestran las características de la reconstrucción castellana mediante escudos. Hasta siete torres se han documentado a lo largo de esta calle, algunas integradas en las viviendas y una puerta, llamada de Jaén o San Francisco, al inicio de la calle Condestable Dávalos, de la que sólo hay referencias escritas. De ellas destacan en el tramo central de la calle, la torre del Santo Cristo, de mayor altura que las demás debido a las muchas reconstrucciones que ha sufrido. En su interior podemos ver los restos de un torreón formado por mampostería y relleno de tierra y pequeñas piedras. Esta primitiva estructura musulmana fue embutida en la construcción de la nueva torre cristiana. Dividida en dos cuerpos y terraza, al segundo de ellos se accede desde el adarve. Este espacio de la muralla fue fuertemente modificado por una intervención de reconstrucción en el s. XX, añadiendo al conjunto el portillo que se sitúa a la derecha de la torre.

La torre del Santo Cristo, llamada hoy así por estar situado en la esquina de la calle del mismo nombre con la Cava, en la actualidad es ocupada por el Centro de Interpretación de las Murallas de Úbeda.

7. La puerta de la Calancha o del Santo Espiritu

Este acceso a la ciudad, desmantelado en 1866, también tenía el nombre de postigo del Marqués. La razón de sus nombres se debe a los edificios y topónimos que le rodean. Junto a ella se encontraba el hospital del Santo Espíritu, hospicio de huérfanos y pobres que desapareció tras la desamortización. Al interior se encuentra el palacio del Marqués de la Rambla, promovido por Francisco de Molina y Valencia en el último cuarto del s. XVI imitando su portada las trazas realizadas por Vandelvira en el palacio de Vela de los Cobos. La Calancha hace referencia a la vía extramuros de la ciudad en dirección oeste y que ha conservado el topónimo al denominarse en la actualidad calle Ancha, y en cuyos números pares se ha documentado enterramientos musulmanes del s. XIII. De la ubicación de aquel arco en la actualidad nos queda, aparte de su toponimia en el viario, una plazoleta acrecentada para dar perspectiva a la fachada y un corte en la muralla con una hornacina que guarda una copia de la talla de la Virgen de la Luz, imagen del s. XIII y probablemente procedente de la iglesia del hospital adyacente cerrada por ruinosa en 1855.

8. La plaza y puerta de Toledo

Palacio del Marqués de la Rambla. Las grandes contrucciones renacentistas se adosan a las torres y murallas medievales, integrándose como parte del nuevo edificio.

Separada de la anterior puerta apenas unos 200 metros, distancia correspondiente a la calle Rastro, encontramos la plaza de Andalucía, antigua plaza de Toledo o plaza de Arriba en la toponimia medieval y moderna (para diferenciarse de la de Abajo, la del Mercado). En ella se encuentra la torre del Reloj, y los restos urbanos de la doble puerta de Toledo. La plaza constituye un espacio abierto extramuros de la principal puerta de acceso a la ciudad a la que llegan dos de las principales vías la compuesta por Obispo Cobos-Mesones, antiguo camino a Baeza, y Torrenueva-Trinidad, antiguo camino a Sierra Morena y la Meseta. Ello infiere a este espacio un carácter comercial relevante en la ciudad, siendo muestra de ello los soportales corridos que en la actualidad sustituyen a los de antaño.

Torre del Reloj. La ubicación del reloj de la ciudad en esta torre consolidó este espacio como centro urbano de la localidad, referencia que se mantiene hasta la actualidad - Eduardo Samblás Martínez

En el s. XVI se decide ubicar en la plaza un reloj y campanario, dada su centralidad en el casco urbano, muy extendido ya en las colaciones de San Isidoro, San Nicolás y San Millán. Para ello se aprovecha una torre de la muralla a la que se dota de mayor altura para albergar la maquinaria del reloj y se le añade un templete en el que se instalan las campanas. A sus pies y ante la muralla se instalarán las antiguas carnicerías, hoy un edificio de 1855 muy reformado y que acoge la Oficina Municipal de Turismo.

Respecto a la puerta de Toledo, al inicio de la calle Real, sólo podemos confirmar que fue demolida en 1875 para ensanchar el vial. Este acceso a la ciudad se componía por un sistema de doble arco, el primero de los cuales, la puerta de Toledo, sería reconvertido en arco triunfal renacentista para conmemorar la llegada a la ciudad de Felipe II. El segundo, llamado arco del Santo Cristo por tener una hornacina con una imagen cristífera, correspondería a un arco ojival construido en piedra y ladrillo y que venía a cerrar un espacio entremuros. Este segundo arco fue demolido años antes, en 1862, debido a su mal estado de conservación y al interés especulador de los propietarios colindantes. Nos queda de su construcción el acceso con doble recodo al inicio de la principal vía del casco antiguo de la ciudad, dando lugar a numerosas interpretaciones sobre como estaba trazado este espacio con murallas, puertas y dos plazas, una entre muros y otras tras la segunda puerta.

9. Iglesia de San Isidoro (XIII-XIX)

El templo de San Isidoro constituye una de las cinco parroquias extramuros de la ciudad. Esta colación, que con el tiempo también tendría su cerca, más con valor administrativo que militar, fue junto a San Nicolás de las que más crecieron durante la Baja Edad Media. Ello motivó, que ruinosa o insuficiente la primitiva construcción del templo, se decida reedificar la iglesia en el s. XVI. De importancia es el crucero del templo en el que podemos ver reflejadas las trazas y diseños de la Catedral de Jaén. En su exterior podemos ver como el templo estaba destinado a ser de tres naves y los restos de lo que fue su torre, sustituida por una espadaña.

10. Refugio Antiaéreo de San Isidoro (s. XX)

Aproximadamente bajo el llamado Claro Bajo y Claro Alto de San Isidoro se extienden dos espacios subterráneos unidos entre sí y que constituye un gran misterio para la ciudad tras su redescubrimiento en 2009 motivado por una intervención en superficie en la calle Cronista Pasquau. Fue confirmado por los más mayores como refugio antiaéreo durante la Guerra Civil, aunque realmente no podamos precisar nada acerca de la fecha de su construcción, pudiendo ser un espacio construido con anterioridad. Durante la única exploración realizada al espacio subterráneo de aproximadamente 2.500 m², se pudo apreciar que el mismo consistía en un gran salón excavado en la roca con pilares de unos 3 m. de altura distribuidos regularmente y del que parten galerías y pasillos. Todo el espacio se encuentra condicionado por la existencia de aguas subterráneas que en algunos espacios llega a la inundación. Aunque se conoce la existencia de otros refugios antiaéreos en la ciudad, estos aún no se encuentran suficientemente estudiados y documentados para poder dar una síntesis elaborada de los mismos.

11. Convento de la Victoria (XVI-XX)

La Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula serían los beneficiarios de este convento, fundado por Rodrigo de Benavides y Mexía, el cual tomaría posesión de la capilla mayor para su enterramiento y el de su familia. Otros nobles de la ciudad siguieron su ejemplo ocupando las capillas laterales del templo. Exclaustrada la orden y subastado en el s. XIX, el convento pasa a convertirse en hospedería mientras que el templo terminará arruinándose.

De él conservamos el magnífico claustro visitable en el que actualmente se encuentra instalada la oficina de la Agencia Tributaria en Úbeda. Con respecto al templo, éste fue reemplazado por la Casa Sindical y el parcelario urbano, encontrándose restos entre los muros medianeros, tal y como se puede ver en el local comercial contiguo, donde se encuentra parte de una portada. Igualmente, el patio de la citada Casa Sindical viene a ocupar lo que previsiblemente sería la nave del templo. Ello nos hace pensar en las posibilidades que pueda tener una intervención arqueológica en el lugar.

12. Hospital de Santiago (s. XVI)

Torres de la capilla del Hospital de Santiago. Junto a la altura de las mismas, destaca la planta del templo en forma de "H" - Eduardo Samblás Martínez

La importancia del hospital de Santiago va más allá de la importante obra de Andrés de Vandelvira. Con respecto a su fábrica hemos de saber que nos encontramos ante uno de los modelos renacentistas de institución hospitalaria. Tampoco podemos obviar la construcción de la capilla destinada a ser panteón del obispo giennense Diego de los Cobos, su promotor. En general, el hospital de Santiago es un tratado de arte renacentista imposible de resumir en pocas líneas.

Pero además, este edificio vino a influir de manera notable en el urbanismo de Úbeda. Ubicado en una de las zonas más allanadas de la ciudad, frente al desaparecido convento de San Nicasio, consolidó la actual calle Obispo Cobos como uno de los principales ejes urbanos, hoy la principal calle comercial. En torno a él se encontraban las intersecciones de las principales vías de comunicación interurbana que discurren por la ciudad, condicionando el viario y el crecimiento de esta zona urbana. En el s. XX los ejidos existentes en su alrededor se convierten en nuevos ensanches y barrios residenciales, apareciendo por primera vez en su entorno la primera promoción de viviendas del tipo ciudad-jardín.