Historia: desde el año 4.000 a.C. al siglo XIII

La historia sobre el origen de la ciudad de Úbeda ha estado marcada por las versiones de origen mitológico y heroico de la historiografía local de los siglos XIX y XX. Sin embargo, será una intervención arqueológica planificada la que nos demuestre que la ciudad viene siendo habitada durante más de cinco mil años de manera ininterrumpida, aunque con periodos de mayor esplendor alternados con otros donde la merma de la población es probada.

Ídolo antropomorfo realizado en marmol en la primera mitad del III Milenio a.n.e. Yacimiento de las Eras del Alcázar
Ídolo antropomorfo realizado en marmol en la primera mitad del III Milenio a.n.e. Yacimiento de las Eras del Alcázar - Rafael Lizcano Prestel

La primeros vestigios de asentamiento en el casco urbano ubetense datan de mediados del IV milenio a. C, cuando una sociedad agrícola y ganadera, aún bastante rudimentaria, se asienta en el extremo sur de la ciudad, en el área urbana actualmente conocida como Eras del Alcázar. Con el transcurrir del tiempo, y hasta llegar al último cuarto del III milenio a. C., la población evoluciona consolidando la agricultura y la ganadería y desarrolla un urbanismo más complejo. Finalmente, en torno al 2000 a. C. los habitantes de la zona vuelven a modificar sus sistemas de organización y asentamiento sobre el terreno, construyendo nuevas estructuras de hábitat y trabajo, siendo documentada una división espacial de las actividades laborales y el establecimiento de rutas de intercambio. En adelante la ciudad padece un periodo de retroceso en contraste con la consolidación de asentamientos urbanos en ambos márgenes del río Guadalquivir, en especial el núcleo de carácter íbero-romano conocido como Úbeda la Vieja.

La existencia de restos de época ibérica y romana dentro del Conjunto Histórico ha sido documentada de forma muy puntual, debido al escaso desarrollo de la investigación arqueológica realizada en Úbeda hasta comienzos del siglo XXI, lo que ha determinado que los datos y registros arqueológicos sean aún insuficientes para definir como se desarrolló el proceso de ocupación en cronologías históricas. La existencia de elementos constructivos realizados durante el Bajo Imperio, nos indica que la ciudad sería un espacio habitado de forma continua durante los  primeros siglos de nuestra era.

No será hasta la dominación islámica cuando la ciudad vuelva a refundarse entre 822 y 852 como Ubbadat Al-Arab bajo el patrocinio del emir cordobés Abd al-Rahman II, otorgando un nuevo marco jurídico y un nuevo sistema de gobierno, con instituciones administrativas y construcciones de carácter público, religioso y militar. Del devenir histórico de la Úbeda omeya apenas tenemos datos arqueológicos que avalen su desarrollo político y urbano. Tan sólo podemos llegar a pensar, que al igual que el resto de ciudades próximas, Úbeda gozó de tranquilidad durante el califato en el siglo X, y cambios de mano y momentos convulsos durante el siglo siguiente. Formaría parte de los reinos de taifas de Murcia, Granada, Toledo y Sevilla, padeciendo las continuas luchas entre musulmanes por controlar el territorio hasta que en 1091 la ciudad sería tomada por los almorávides.

Decoración geométrica de tradición hispano-musulmana. Iglesia de San Pablo
Decoración geométrica de tradición hispano-musulmana. Iglesia de San Pablo - Eduardo Samblás Martínez

Tiempo después, con el avance de la Reconquista, la ciudad sería objeto de los intereses cristianos. Fue conquistada por Alfonso VII de Castilla en 1147, siendo ciudad castellana durante diez años hasta la contraofensiva almohade de 1157 que la devuelve a dominio musulmán sufriendo otra vez un periodo convulso por las constantes luchas musulmanas por obtener su control y los continuos ataques castellanos, a ésta y otras ciudades próximas a Sierra Morena. Finalmente los castellanos serían derrotados en la batalla de Alarcos en 1195. Sin embargo, en 1210 se reinicia la ofensiva castellana que culminaría con la batalla de las Navas de Tolosa en 1212 y que abriría las puertas de la vega del Guadalquivir a los cristianos. Con la capitulación y conquista de Úbeda en 1233 tras seis meses de asedio, Fernando III de Castilla consolidó su posición en la orilla septentrional del río Guadalquivir.