PIEDRA CALEÑA

Una piedra arenisca de tonos amarillentos y anaranjados con vetas incluso rojizas por el contenido en óxidos de hierro, ideal para la filigrana escultórica, que se utilizó en la práctica totalidad de los templos románicos de la capital abulense, en zonas puntuales de la muralla y en la reconstrucción del puente romano en el siglo XI