Patrimonio histórico-arqueológico en el territorio de tárraco

El paisaje del ager Tarraconenis cambia, evoluciona y se adapta según las necesidades de la población que lo ocupa y explota. En este sentido, el paisaje del territorium de Tarraco varía dependiendo de cada momento cronológico, incluso en época romana.

Aún así, a partir de la época alto imperial existe un patrón de organización y explotación del territorio que se repite de forma sistemática por todo el ager: las villas. Éstas son centros de producción agrícola que aglutinan las funciones domésticas en pars urbana y las instalaciones para el almacenaje (depósitos de agua, de fermentación, para guardar productos…) y procesamiento (prensas) de los productos de la tierra (vid, cereales, aceite…) en la pars rustica y la pars fructuaria que serian las tierras de cultivo. Esta actividad rural también podía incluir la explotación de bosques, canteras y barreras para la extracción de arcilla destinada a la fabricación de vajillas, ánforas o material de construcción. Cuando esta producción superaba el autoconsumo de la villa que la producía se destinada al comercio.

Los monumentos que forman parte de la lista de la UNESCO pero que se sitúan en el ager tarraconensis, fuera del actual municipio de Tarragona, son los siguientes: el arco de Berà, la villa de Els Munts y Centelles.

ARCO DE BERÀ

Arco honorífico a 24 Km. de Tarragona, sobre el trazado de la antigua Vía Augusta (actual carretera N-340). Su construcción estaba relacionada con las reformas viarias promovidas por Augusto. Se erigió entre los años 15 y 5 a.C. por orden testamentaria del patricio Lucio Licinio Sura y se dedicó a al emperador Augusto.

Arco de Berà - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Esta construido en opus quadratum, con sillares calcáreos procedentes de la cantera de n'Elies, cerca de Roda de Berà, aunque los del zócalo parecen tener otra procedencia. Se trata de un arco de un vano, decorado con arquivolta y molduras, sobre doble podio y enmarcado con 8 pilastras estriadas sobre bases áticas y rematadas por capiteles de estilo corintio.

Grabado del Arco de Berà publicado en el volumen XXIV de la España Sagrada de E. Flórez, año 1748 - BHMT - Biblioteca Hemeroteca Municipal de Tarragona

Sobre estos se apoya el entablamento del que se conserva parte del arquitrabe moldurado y del friso, también moldurado, en el que se encuentra la inscripción conmemorativa. Estaría rematado por una cornisa que ha podido ser parcialmente reconstruida gracias a la localización de algunos de los fragmentos originales. Se conserva parte de la inscripción conmemorativa que nos dice que el acueducto se construyó por una disposición testamentaria de Lucio Licinio Sura: "Ex testamento L(ucio) Licini(o) L(ucio) f(ilii) Serg(ia tribu) Surae consa[...]"

La altura total del monumento es de 12'30 m, la altura del arco es de 10'10 m con un radio aproximado de 2'30m.

CENTCELLES

El monumento se encuentra en el municipio de Constantí, a tan solo 5 km. en línea recta de Tarragona, junto a la antigua vía romana De Italia in Hispanias y cerca del río Francolí. Diversos vestigios nos hablan de un primer asentamiento del siglo II a C. Pero los restos mejor conservados, y que hoy en día son visitables, corresponden a los siglos IV y V d.C.

Villa romana de Centcelles - MNAT - Museu Nacional Arqueològic de Tarragona

El edificio principal estaba compuesto por un cuerpo rectangular, con una fachada de 90 m. de longitud orientada a sur. En los extremos había dos alas en dirección sur que hoy en día se conservan muy parcialmente. Así teníamos una edificación en forma de U.

La parte principal tenía un porticado y fachada abierta al sur. Dentro tenía una estancia de planta circular con cuatro exedras en los ángulos y cubierta con cúpula de ladrillos. Tanto en los muros sur como norte se abren sendos ventanales. En la base del muro norte se localiza una entrada de praefurnium. En el muro sur se documenta la entrada principal. En el subsuelo se conserva una cámara subterránea con cubierta de bóveda a la que se accede por unas escaleras y debajo de ésta una segunda cámara no accesible.

El muro occidental presenta un acceso a una sala cuadrilobulada de la que se desconoce su cubierta original. Ya hacia el oeste hay 13 estancias destinadas a habitaciones y termas. En el lado oriental, se localizan 6 estancias de funcionalidad no definida.

Desde su descubrimiento, este monumento ha generado un gran debate tanto a nivel cronológico como funcional. En este sentido una primera hipótesis identifica el conjunto como un mausoleo dedicado a Constante, hijo de Constantino el Grande, muerto en Elna el 350 d C. Otra propuesta vincula el edificio sepulcral con una dignidad eclesiástica de Tarragona del siglo IV d C., y una tercera teoría la asocia a una sala de representación dentro de una rica villa.

Esquema de la villa romana de Centcelles I-VI zona inacabada en época romana; VII sala de la cúpula del mosaico; VIII sala cuadrilobulada; XII-XIV taller de mosaicos; XV-XVI tepidarium; XIV-XV frigidarium; XVII-XVIII frigidarium; XX-XXI caldarium; XXII frigidarium y letrina - Digivisión

Recientemente, una nueva propuesta identifica el conjunto como el área central del campamento militar del comes Hispaniarum Asterius, con una cronología de la primera mitad del siglo V d.C. Basándonos en esta última hipótesis, la sala con cúpula correspondería al sacellum o aedes principorum y la cripta allí existente a la caja fuerte que albergaba el tesoro del destacamento militar. La sala absidal aneja a oriente sería identificada como una capilla u oratorio y la sala occidental podría interpretarse como una schola, o sala de reuniones.

Cúpula de los mosaicos de la villa de Centcelles - MNAT - Museu Nacional Arqueològic de Tarragona

En el extremo occidental se situaría la residencia al comandante y su familia (praetorium), con una serie de habitaciones abiertas a un atrio y unas termas privadas. Finalmente, un segundo conjunto termal, al que se accedería de forma independiente, es interpretado como las termas castrenses.

La espectacularidad del conjunto radica en la sala de la cúpula tanto por sus características como por su conservación y por la decoración en mosaico y pintura de su cúpula. Su interpretación iconográfica varía en función de las diversas hipótesis funcionales.

Esquema compositivo de los mosaicos de la villa de Centcelles: 1. Escena no conservada; 2. Posible representación de Adán y Eva; 3. Daniel en la fosa de los leones; 4. Posiblemente le sacrificio de Isaac; 5. Petición de la mano de Rebeca para Isaac o Tobías y Rafael (identificaciones dudosas); 6. Jonás bajo la calabacera; 7. Jonás en el vientre de la ballena (de identificación dudosa); 8. Jonás arrojado al mar; 9. Representación del Buen Pastor; 10. Arca de Noè; 11. Los tres jóvenes negándose a adorar la estatua de Nabucodonosor; 12. La resurrección de Lázaro; 13. Los tres jóvenes al horno de Babilonia; 14, 15 y 16. Escenas no conservadas - Digivisión

La decoración de la sala de la cúpula se distribuye en 4 franjas o frisos. La inferior corresponde a una larga escena de caza, dividida en 8 viñetas,  presidida por un dominus rodeado por un grupo de cazadores o acompañantes y justo debajo, sobre la puerta de entrada, hay representada una gran edificación, posiblemente la propia Centcelles. La interpretación de esta escena varía, podría tratarse de una cacería  (venatio) presidida por el dominus pronunciando un parlamento u orando o podría tratarse de una representación alegórica de una campaña militar presidida por su general.

El segundo friso está compuesto por 16 escenas de temática bíblica (Antiguo y Nuevo Testamento), separadas por columnas salomónicas: el Buen Pastor (en el espacio central del norte), el Arca de Noé, Daniel en la fosa de los leones, Jonás y las calabazas, Jonás y la ballena, el juicio de Nabucodonosor, la resurrección de Lázaro, los tres jóvenes en el horno de Babilonia, Adán y Eva  y otras escenas de dudosa identificación por su mal estado de conservación. Todas ellas están relacionadas con la salvación, lo que se puede interpretar como una necesidad de atraer a la buena suerte o unos resultados favorables.

Separada de la anterior por una cenefa, la tercera franja se caracteriza por la combinación de las escenas (situadas en los ejes principales de la sala) de cuatro personajes entronizados realizando algún tipo de actividad, rodeados por otros individuos, y la representación figurada de las cuatro estaciones. La interpretación de quienes eran y que actividad realizaban es difícil de determinar y, aunque está claro que se trata de personajes poderosos, no está claro si serían civiles, eclesiásticos, militares, o relacionados con la iconografía imperial.

Finalmente, de la decoración del medallón cenital tan solo se han conservado algunas de las teselas doradas y la representación de dos cabezas y parte de una túnica verdosa. La interpretación hasta ahora es un enigma.

LA VILLA DE ELS MUNTS

Este magnífico ejemplo de villa señorial del siglo II d.C. destinada al disfrute, ocio y representación social del que fue su propietario, Cayo Valerio Avitus, duunviro de Tarraco, está situada a unos 12 km. de Tarragona, en Altafulla. Está sobre una pequeña elevación que baja suavemente hasta llegar a la playa. Aunque se han documentado vestigios del siglo I d.C., no será hasta inicios del siglo II d C. cuando se construirá el conjunto principal relacionado con una zona residencial lujosa.

Planta general de la villa de los Munts, Altafulla - TARRATS; F.; REMOLÀ, J.A. "La vil•la romana dels Munts (Altafulla, Tarragonès)". En Remolà, J. A. (coord.) El territorio de Tàrraco: vil•les romanes del Camp de Tarragona, "Forum 13", 2007, p. 107

En la zona más alta del promontorio se conserva parte de una gran cisterna y de un gran depósito de agua que estarían situados en la zona rústica de la villa y la zona industrial.

El conjunto de ámbitos que componen la parte principal de la villa (pars urbana) se extienden por la vertiente meridional. Así se conecta la zona residencial con los baños, a través de un ambulatio en L. Éste, a la vez, delimita un hortus por su lado oriental.

Retrato al fresco probablemente de Cayo Valerio Avito, propietario d ela villa de los Munts - MNAT - Museu Nacional Arqueològic de Tarragona

El edificio originariamente tenía dos pisos pero únicamente se ha conservado la planta baja. En el extremo oriental de la zona residencial hay los restos de un atrio con estanque central rodeado de habitaciones. El brazo norte del ambulatio es un criptopórtico pavimentado con mosaico, que da acceso a una serie de cubicula o habitaciones ricamente decoradas con mosaicos y pinturas parietales.

Uno de estos cubicula fue transformado, por orden de Cayo Valerio Avito y su mujer Faustina, en una cisterna a la que se le adosó una fuente. El frontal de la misma se decoró con una pintura de Oceanos representado como un anciano con larga barba, pinzas en la cabeza y rodeado de algas, delfines, monstruos marinos y peces. La pintura tiene un texto en tabula ansata que nos habla de esta reforma y puede verse en el centro de interpretación de la villa. Esta cisterna alimentaba, mediante una canalización, una piscina frigidaria de los baños.

En el ángulo del ambulatio, hallamos un gran triclinium y dos pequeñas salas para actividades asociadas al convivium.  Más al sur, recientes excavaciones han sacado a la luz un edificio de planta rectangular interpretado como la gruta de un mithraeum. Su construcción se sitúa entre mediados del siglo II y mediados del siglo III d C.

Conjunto termal de la villa de los Munts, Altafulla - MNAT - Museu Nacional Arqueològic de Tarragona

La villa se completa con unas grandes termas. Gracias a su estado de conservación podemos identificar fácilmente los diferentes ámbitos que las componían. La entrada se realizaba por un atrium utilizado a su vez como vestuario (apodyterium). Se ha identificado la sala para los banyos de vapor (laconicum-sudatorium), la zona de aclimatación y transición (tepidarium), el caldarium con dos piscinas de agua caliente -una rectangular y otra absidal-, el frigidarium con dos piscinas de agua fría -una cuadrada y la otra en forma de exedra con tres hornacinas que albergaban las estatuas de Cupido, Higea y Esculapio- y una natatio. También se puede ver el horno (preafurnium) gracias al cual se calentaba el agua y las estancias necesarias y las letrinas.

Fuera del recinto musealizado, a tocar de la playa, se conservan los restos estructurales de unas segundas termas. Se pueden ver parte de las piscinas con los muros de opus caementicium y los revestimientos hidráulicos en opus signinum.

Las intervenciones arqueológicas realizadas en esta villa y en el área circundante han permitido recuperar un gran número de objetos, esculturas, mosaicos, pinturas, parte de las cuales que encuentran expuestas en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona en una sala monográfica.

En la segunda mitad del siglo III d.C. la zona residencial de la villa sufre un terrible incendio, posiblemente relacionado con la invasión franca (año 260 dC), claramente documentado por la localización del esqueleto de una persona calcinada que llevaba un cartucho de monedas: concretamente 16 sestercios que corresponden a diversas acuñaciones fechadas entre el primer tercio del siglo II dC (sestercios de Adriano) hasta la segunda mitad del siglo III dC (sestercios de Galieno).

El núcleo central de la villa quedó gravemente afectado y no fue rehabilitado. Aún así, hay constancia de la reutilización de algunos de los ámbitos. Lo mismo sucede con los baños. Aunque el sistema de conducciones y cloacas quedaron colapsados por las cenizas, hay evidencias de una ocupación posterior relacionada con  una transformación funcional.

Es también a finales del siglo III cuando se inicia la actividad de la necrópolis localizada en la vertiente occidental del montículo (actualmente esta zona esta urbanizada) y que se mantuvo en uso hasta los siglos VI-VII.

Corresponden también a esta fase tardía, la estructuras localizadas durante las excavaciones de los años 90 del siglo XX  en la zona de los baños y en la plataforma superior de la villa.

Después de un período de abandono y espolio, la zona se reconvirtió en espacio agrícola. La creación de terrazas y los trabajos agrícolas realizados, contribuyeron a la progresiva  erosión y colmatación de los restos de la villa hasta que el Museo Arqueológico de Tarragona, en el año 1967, se hizo cargo del yacimiento e inició las excavaciones arqueológicas.