Patrimonio histórico-arqueológico romano en el municipio

Conforme nos alejamos de Tarragona, saliendo hacia la periferia, vamos encontrando también vestigios de la antigua Tarraco. Se trata de elementos relacionados con las infraestructuras de la ciudad (los acueductos), con el mundo funerario junto a las vías terrestres (mausoleos, sepulturas...), o con puntos de aprovisionamiento de materias primas (las canteras). Los monumentos a los que hacemos referencia en éste apartado son los que están actualmente incluidos en la lista de la UNESCO.

EL ACUEDUCTO DE LES FERRERES

Tarraco en época republicana obtuvo el suministro de agua de diferentes orígenes. En primer lugar, el karst del subsuelo de la ciudad, explotado mediante pozos, fuentes y el cuniculus de la calle Gasómetro. Sumemos la recogiuda de agua de lluvia en cisternas y pozos, y finalmente el agua del río Francolí y su freático.

A partir de Augusto, el consumo de agua se hubo de completar con nuevas infraestructuras. Es en el siglo I cuando hemos de fechar la construcción de dos acueductos que traían el agua del río Francolí, y un tercero que captaba el líduido elemento del río Gayá.

El tramo de acueducto más conocido y monumental es el de Les Ferreres o Pont del Diable. Se trata realmente de un puente sobre el cual discurría parte de la canalización o specus que captaba las aguas del freático del Francolí y las llevaba a Tárraco. Es lo que se conoce como un puente-acueducto.

Acueducto romano de las Ferreres o Puente del Diablo - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Este monumento se encuentra en las afueras de la ciudad, entre los actuales barrios de Sant Pere i Sant Pau y Sant Salvador. Si bien no se conoce todo su recorrido, se supone que la captación de agua sería una surgencia cercana a Puigdelfí, en el margen izquierdo del río Francolí o Tulcis.

El recorrido de la conducción se solución con la construcción de un specus, es decir una canalización de opus caementicium que con una pendiente aproximada del 3 % iba serpenteando por el territorio. En los casos que se complicaba la conducción mediante specus, se procedía a excavar una mina o cuniculus. A la altura del barranco del Tupino y del dels Arcs, las dificultades de continuar mediante una conducción se salvaron construyendo sendos puentes-acueductos, es decir, sistemas de arquerías sobre los cuales se construía la conducción de agua.

Restos de la base del specus del acueducto del Francolí, junto al puente de las Ferreres, excavación de 2003 - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Este tramo del acueducto tiene una longitud de 260 m., y está formado por dos niveles. La inferior tiene once arcos y la superior veinticinco, alcanzando una altura máxima de 27 m. Se erige sobre potentes zapatas de sillares, de donde arrancan los arcos, con una luz de 6,3 m. y un altura de 5,7m. La construcción está realizada en opus quadratum, con sillares encajados a hueso y sin ningún tipo de argamasa. Se remataba por la canalización por donde transcurría en agua. Se trataba de un cajero de hormigón – opus caementicium- con el interior impermeabilizado con mortero hidráulico – opus signinum- y tendía cubierta de losas. En sus cercanías hay una serie de pequeñas canteras que se abrieron para obtener la piedra destinada a la sillería del monumento.

Otras evidencias de acueductos se encuentran en la ciudad y sus alrededores. Así, a la altura del nº 47 de la avda. Catalunya, se conserva un tramo del acueducto del Francolí en su llegada a la ciudad, de 24 m. de longitud y del que podemos ver el specus con la cubierta de bóveda, de opus caementicium.

Specus del Camí de l'Àngel, junto a la avenida Catalunya, que formaba parte de la conducción del acueducto del río Francolí - MHT-Museu d'Història de Tarragona

También se conserva un tramo del acueducto del Gayá a su llegada a la ciudad. Originalmente este canal se bifurcaba en dos ramales. Uno se dirigía a la parte baja y el otro hacia la zona pública de la Parte Alta. Del primero podemos ver un tramo en el parking del inmueble nº 7 de la c/ Fra Antoni Cardona i Grau. Se trata de segmento de 30 m. del specus, del que se conservan las paredes de hormigón romano revestidas con mortero impermeabilizante, pero no la cubierta de bóveda. El tramo fue trasladado unos metros al construirse un aparcamiento. Se puede ver desde la calle a través de una cristalera.

Tramo del acueducto del rio Gayá reubicado en la calle Fra Antoni Cardona, 7 - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Del segundo ramal puede verse un tramo de unos 5 m. de longitud adosados a la muralla, junto al portal del Roser. Se conserva únicamente el lateral del specus. Otro segmento se ve en el Campo de Marte, al pie de la falsabraga de la muralla.

Restos del specus del acuaducto del rio Gaià cerca del portal del Roser - MHT-Museo de Historia de Tarragona

LA CANTERA DEL MÈDOL

Se encuentra a poco más de 6 km. al noreste de Tarragona, junto a la actual autopista AP-7, en la vertiente meridional de la colina de Sant Simplici y junto al barranco de La Móra. Este la conecta con el mar en la playa de la Móra.

De aquí se extraía piedra del tipo soldó, una caliza de la variedad de las lumaquelas, de color dorado y dureza variable, muy abundante en el entorno de Tarraco. Fue utilizada en la construcción de los grandes edificios roanos desde sus primeros momentos: murallas, foro provincial, circo… También se usó para cincelar elementos arquitectónicos como columnas, capiteles, retratos, esculturas y sarcófagos. Ya se explotaba en el siglo II a.C.

Cantera romana del Mèdol - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La zona de explotación ha dejado importantes frentes de cantera, de los que destaca el llamado Clot del Mèdol. Tiene unas dimensiones considerables, 200 x 50 m, llegando a una profundidad de más de 16 m. Nos ha llegado un interesante testigo vertical, que se conoce como la Agulla (aguja). Todavía quedan evidencias de la labra de los canteros, con frentes escalonados y cortes en la roca donde vemos aún sillares a medio extraer. Se ha calculado que durante toda su actividad proporcionó cerca de 80.000 m3 de piedra.

La hondonada de la cantera ha generado un microclima que dotó al entorno patrimonial de una vegetación exuberante e incluso excesiva que hacía peligrar el monumento en caso de incendio. Durante el primer tercio del siglo XX el lugar fue elegido como escenario de múltiples iniciativas culturales, y tras la proclamación de la Segunda República fue declarado monumento.

Agulla de la cantera del Mèdol - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Frente de extracción de la cantera del Mèdol - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La del Mèdol es la cantera más espectacular y mejor conocida del entorno de Tarraco, pero no era la única. Otros puntos de extracción se encuentran en la Móra, la playa de la Savinosa, Els Munts de Altafulla, torre de los Escipiones o punta de la Creueta, las de las inmediaciones del acueducto de Les Ferreres, las de Roda de Barà, las de la torre d’en Dolça entre Vila-seca y la Pineda, las de Coves de la Pedrera, el Llorito y la Salut en la misma Tarragona y la de la Lloera en Alcover. Son explotaciones de soldó o piedra del Mèdol, de piedra de la Savinosa, de Santa Tecla, de llisós, de piedra de Alcover... todas ellas con características propias que sirven para identificar la procedencia de los sillares.

Cantera marítima junto a la villa de los Munts - MHT-Museu d'Història de Tarragona

LA TORRE DE LOS ESCIPIONES

Saliendo de Tarragona por la carretera N-340 en dirección Barcelona, por el trazado de la antigua Vía Augusta y a poco más de 5 km. de distancia, encontramos la torre de los Escipiones. Con este nombre se conoce un destacado monumento funerario construido mirando a la Vía Augusta.

Torre de los Escipiones - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Se trata de un mausoleo turriforme construido con opus quadratum. Es de planta cuadrangular de 4,5 x 4,7 m. con una altura conservada de 9,2 m. Consta de un cuerpo inferior de 1,5 m. de altura rematado por una moldura, sobre el que hay un segundo cuerpo un tanto más pequeño (de 4,05 m. de lado y 3,8 de alto). Su fachada está decorada por dos relieves del dios Atis sobre pedestales, si bien algunas interpretaciones apuntan que se trataría de figuras de bárbaros orientales en posición de luto. Este cuerpo estaba rematado por una inscripción dentro de una tabula ansata, separada del cuerpo superior por una cornisa. El tercer nivel mide 3,4 m. de lado, y conserva en su centro un bajo relieve con dos figuras dentro de un arco que serían los personajes enterrados en el mausoleo. Por encima, no conservado, tendríamos el coronamiento, con una cubierta piramidal.

El nombre popular del monumento hace alusión a los hermanos Escipión, generales a los que se atribuye el origen de la ciudad en el 218 a.C. –Tarraco Scipionum Opus-. Se trata de una atribución errónea derivada de una interpretación equivocada de la inscripción funeraria. Además fue erigido en el siglo I d.C., lo que no concuerda con la época de los Escipiones.

Detalle del frontal de la torre de los Escipiones - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Torre de los Escipciones según A. de Laborde, a principios del siglo XIX - LABORDE, A. de: Voyage pittoresque et historique de l'Espagne. París 1806

La dedicatoria ha sido releída como un verso –carmen- referente al difunto: Ornate ea quae linquit opera, se vitae suae rebus positis negligens, unum statuit enim suis sepulchrum ubi perpetuo remaneant : “Coronad aquello que él deja, después de haber abandonado gloriosamente las actividades de su vida, negligiendo sólo una cosa: que se destinen sus restos a un sepulcro donde descansen para siempre”

Este espectacular mausoleo es el único de los que nos han llegado de este tipo. Conocemos las cimentaciones de torres funerarias similares en la misma ciudad: en las calles Vidal y Barraquer y Eivissa junto al Camí de la Fonteta; en la zona de las calles Robert d'Aguiló, Antoni Company y Fernández de Córdoba, junto al antiguo camino dels Cossis, que no era más que la Vía Augusta…