Patrimonio III

La arqueología de Tarragona no ha proporcionado evidencias de la presencia islámica en la Alta Edad Media, probablemente porque la ciudad estaba desarticulada como tal desde el siglo VIII hasta la restauración de la sede metropolitana, a finales del siglo XI. Una torre de planta oval en la colina de San Simplicio, junto a la cantera del Médol, puede ser uno de los pocos vestigios de este período. Se construiría para vigilar la antigua Via Augusta, que fue una de las arterias de penetración de los árabe-bereberes en la península y sur de Europa.

Torre de Sant Simplici, de probable origen andalusí - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Fachada principal de la Catedral - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Prácticamente deberemos esperar al siglo XII, momento en que se hizo efectiva la repoblación de la ciudad de Tarragona, para que se observe un importante desarrollo urbanístico caracterizado por la urbanización de los antiguos espacios del foro provincial, circo y recinto de culto.

En la plaza de representación se estableció una trama urbana que prácticamente se corresponde al actual trazado de las calles del centro histórico. Sobre el viejo recinto de culto romano y episcopio visigodo se construyó la impresionante catedral medieval.

En la Edad Media arraigó la comunidad judía, establecida en el call que se localiza en el lado meridional de la ciudad, junto al castillo del Rey o torre del Pretorio. Lo cierto e interesante es que ya había presencia judía en la Tarraco de la Antigüedad Tardía. Así lo demuestran algunas inscripciones, la famosa pileta trilingüe de la sinagoga, conservada en el Museo Sefardí de Toledo, y una interesante necrópolis en la colina de la Oliva, donde se encontró además de una inscripción funeraria dedicada a un Samuel, una tumba con una losa donde se grabó una menorah. Algunos textos árabes nos hablan de Tarragona en época islámica como una ciudad de judíos.

Pileta trilingüe procedente de Tarragona y custodiada en el Museo Sefardí de Toledo - ALFÖLDY, G. 1975. Die Römischen inschriften von Tarraco. Berlín

A partir del siglo XIII tenemos documentada la comunidad judía en un barrio propio, la judería. Estaba delimitada por el lado sur de la vieja muralla romana y uno de los muros de la plaza de representación. Se accedía por una de las poternas de la muralla -la portella dels jueus- y una serie de puertas desde el interior de la ciudad. El paso de los siglos ha transformado el viejo barrio, aunque la plaza de los Ángeles es la vieja plaza de la Judería donde estaría el horno, la sinagoga o schola y unos baños. La trama de callejuelas se conserva también en las calles de la Portella, Granada y Talavera y en la plaza del Rovellat. De una de las grandes casas del siglo XIII, Ca la Garsa, se conservan los arcos y parte de sus muros.

Arcos de la calle Talavera, que formaba parte del barrio judío medieval - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Tarragona medieval - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La ciudad medieval se ciñó en la vieja ciudad visigoda, es decir en la actual parte alta. La muralla medieval fue reparada y reforzada, con almenas, nuevas puertas, algunas torres. Para cerrar el flanco sur, se utilizó el muro romano que separaba la plaza de representación del visorium del circo. Es el Mur Vell, con sus torres y su portal de n'Olivera en la actual bajada de Misericordia. Su trazado se puede seguir en las calles de Ferrers y Enrajolat.

Torre de Arandes, que forma parte del Mur Vell, muralla que cerraba por el sur la ciudad en el siglo XII, construïda sobre el muro de separación del Circo y la Plaza de Representación del Concilio Provincial - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Mur Nou o Muralleta y torre de las Monjas, construido en el siglo XIV ante la fachada del viejo Circo romano - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La ciudad medieval creció con rapidez y pronto se ocupó el circo. Parte de la arena se convierte en el espacio de ferias y mercados. Es el Corral. Las bóvedas se reparan y se construyen arcos diafragma en su interior, para así construir pisos. Una de ellas se convierte en la iglesia de San Salvador del Corral. En el siglo XIV, durante la guerra de los Dos Pedros, el barrio se protege con una nueva muralla que se construye ante la fachada del circo. Es el Mur Nou o Muralleta. Todavía es visible en la cabecera del circo, donde está la torre octogonal de las Monjas, así como en el interior de casas de la rambla Vieja y plaza de la Fuente.

Torre del Paborde llamada también del Arzobispo, sobre una torre romana de la primera fase - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La ciudad medieval recicló y adaptó las construcciones romanas. Así las torres de comunicación de circo y plaza de representación pasan a ser los castillos del caballero Roberto de Aguiló y después del Rey (torre del pretorio) y del obispo de Vic (torre de la audiencia), mientras que el del Arzobispo o Patriarca ocupa la torre de conexión de la plaza con el recinto de culto.

El castillo del Paborde se constuyó en el siglo XII aprovechando una de las torres de la muralla romana (la del Arzobispo o Paborde). Sobre ella en el siglo XII se construye una importante ampliación rematada con un friso de almenas, dos líneas de aspilleras y una interesante serie de cadahalsos de piedra.

El castillo del Rey, adaptó y aplió una de las cajas de escaleras que unía el visorium del circo con los criptopórticos de la plaza de representación. Primero fue la residencia del normando Robert Bordet, repoblador de la ciudad y su territorio en la primera mitad del siglo XII. Pasó luego a manos del conde de Barcelona y fue adaptada como residencia real. A partir del siglo XIV perdió progresivamente este uso residencial y pasó a ser prisión, oficina del procurador real, depósito de material bélico y cuartel. Fue volado en 1813 cuando las tropas napoleónicas evacuaron la plaza. Desde mediados del siglo XIX hasta 1953 se usó como prisión provincial. Tras una una importante restauración en la década de los 70 el edificio se ha convertido en espacio musealizado.

Castillo del Rey, que amplía y adapta una de las torres de acceso a la Plaza de Representación del Concilio Provincial. También conocido como la torre de Pilatos - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Sin duda el máximo exponente de la arquitectura medieval de Tarragona es su Catedral. Se construye en el punto más alto de la acrópolis, donde estaría el templo de Augusto. Por ello la construcción del templo cristiano utilizó gran cantindad de sillería romana e integró en su clausto uno de los ángulos del temenos del recinto de culto.

Fases constructivas de la zona del claustro y la cabecera de la Catedral - J. Menchon

La construcción del complejo catedralicio se iniciaría a mediados del siglo XII, documentándose obras del templo a partir de 1167. Fue consagrada el 1331, siendo un excelente ejemplo de la transición del Románico al Gótico. Presenta planta basilical con tres naves y con sus correspondientes ábsides y crucero. La cabecera responde a características románicas pero a partir del crucero la arquitectura evoluciona con las líneas góticas.

Claustro de la Catedral de Tarragona - Joan Menchon

Tanto en la fachada como en el campanario se observa esta transición del estilo románico al gótico, siendo la portalada de la fachada de estilo gótico mientras que la portalada existente en la base del campanario o la del claustro son todavía de tradición románica.

El claustro, iniciado también en el siglo XII y finalizado en la segunda mitad del siglo XIII, presenta planta cuadrangular y es interesante destacar que las paredes de las galerías NO y NE extradosan los muros de cierre del recinto de culto.

Los relieves, conservados en los capiteles e impostas del claustro, conforman uno de los mejores ejemplos de la plástica románica en Cataluña y están fechados entre finales del siglo XII y principios del XIII. Destaca por su originalidad el de la Procesión de las Ratas. También hay que destacar el grandioso portal románico que comunica el claustro con el templo,

En las dependencias anejas al claustro esta instalado el Museo Diocesano en el que, a parte de continuar con la visita arquitectónica de la catedral (fachada de la sala capitular, el antiguo refectorio, el artesonado de la sacristía menor….) se puede contemplar una importante colección de arte religioso medieval y moderno.

Dentro de este período de transición entre el románico y el gótico hay que destacar las capillas de Santa Tecla La Vella, tras el ábside de la Catedral y la de San Pablo, situada en uno de los claustros del Seminario Pontificio. Y ya extramuros, la iglésia de Santa María del Milagro, en la arena del anfiteatro.

Otra iglesia medieval de la parte alta es la de San Lorenzo, propiedad del gremio de Pagesos. Se trata de un edificio de finales del siglo XII que ya adopta el lenguaje gótico de las plantas de salón y cubiertas a dos aguas sobre arcos diafragma. En 1362 se realizaron reformas y en su interior conserva tanto el impresionante retablo gótico de Santa Magdalena, obra de Mateo Ortoneda, como los pasos del Santo Sepulcro y la Piedad, obras ambas del arquitecto Josep Maria Jujol, discípulo de Antoni Gaudí.

Iglesia de San Lorenzo, de finales del siglo XII - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Hospital de Santa Tecla - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Como ejemplo de arquitectura civil medieval tenemos la fachada del hospital de Santa Tecla, fundado en 1171 y construido junto a la Catedral. Se conserva el pórtico románico y parte de los ventanales del primer piso. Fue reformado en época renacentista. Actualmente es la sede del Consell Comarcal del Tarragonès.

Este pasado medieval está presente en la configuración de la plaza de la Catedral. Allí tenemos palacios góticos como la casa Balcells o casa del Camarero y la casa del Arcedario o Ardiaca. En la calle Escrivanías Viejas estaba el palacio del Deán, y en la calle Mayor, el del abad de Poblet y el antiguo ayuntamiento. Cerca tenemos los porches del siglo XII que configuran la parte más típica de la calle Mercería.

 
Ca l'Ardiaca, palacio gótico del arcediano de la Catedral - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Tarragona medieval sufre la recesión provocada por la crisis del siglo XIV, y la epidemia de peste de 1348. Sumemos a ello el sitio de 1462 que la dejan en una situación muy delicada por culpa de los estragos de la contienda.

 
Fortificaciones de Tarragona entre los siglos XV y principios del XVII - J. Menchon

Son tiempos convulsos que se agravan con las diferentes guerras que primero la Corona de Aragón y después los emperadores hispanos tuvieron con sus vecinos mediterráneos, y las acciones de corsarios. Las viejas murallas romanas y medievales ya no eran indemnes a los ataques con las nuevas armas de fuego. Esto provocó que a partir del siglo XVI las defensas se refuerzan con fortines de traza italiana. En el siglo XVI se construyen los baluartes de San Antonio, Carlos V, Santa Bárbara o Fortín Negro y la torre del Puerto. Un siglo antes se refuerza la torre de Miralcamp o Grossa.

En los siglos siguientes, siglos XVII y XVIII las fortificaciones tendrán un fuerte desarrollo por causa de las guerras: de los Treinta Años, Segadors, de los Nueve Años, de Sucesión y la guerra Grande o de la Convención. Fueron varios los proyectos destinados a reforzar las defensas con contramurallas, baluartes, fortines, etc., tanto en la parte alta, como en el puerto y en la parte baja.

 
Baluarte de Santa Bárbara o fortí Negre, siglo XVI - MHT-Museu d'Història de Tarragona

A pesar de todo y de los esfuerzos durante la guerra de la Independencia, con la construcción del fortín de la Oliva o el del Francolí, sucumbieron antre el asedio de la Grande Armée napoleónica en 1811. La retirada de las tropas imperiales en 1813 acabó de destruir buena parte de la diudad y sus defensas. Tras la contienda se repararon las defensas e incluso se realizó un nuevo proyecto de fortificación. Finalmente en 1854 se iniciaron los primeros derribos de las defensas, empezando por la muralla renacentista de San Juan, que después dará paso a la actual rambla Nueva. En 1868 la ciudad deja de ser plaza fuerte.

Plano del sitio de Tarragona por la Grande Armée de Napoleón en 1811, según las memorias del mariscal Suchet - SUCHET, L. G.: Mémoires du Maréchal Suchte, duc d’Albufere, sur les campagnes en Espagne, depuis 1808 jusqu’en 1814. Ëcrits par lui-mème. Paris, volum II, 1828

Entre los palacetes de la ciudad destacan dos, las casas Castellarnau y Canals. La primera se encuentra en la calle Caballeros, sobre los muros del cierre meridional de la plaza de representación. En su interior se encuentra el podium del porticado de la plaza en un estado de conservación excepcional. Aquí también se han documentado muros de época tardoantigua y construcciones de época medieval que indican la intensa vida urbana del centro histórico.

Patio interior de Casa Castellarnau, sede del Museo de Historia de Tarragona - MHT

En los bajos del edificio tenemos una serie de arcos diafragma de época medieval. Se documentan reformas en el siglo XVI cuando en ella se alojó el emperador Carlos I. A mediados del siglo XVIII fue adquirida por Carles de Castellarnau quien promovió una serie de reformas que le dotaron de su aspecto actual. En 1954 fue adquirida por el Ayuntamiento, quien la reformó para adaptarla a casa-museo. Actualmente es la sede central del Museo de Historia de Tarragona.

Casa Canals - MHT

Casa Canals es otro edificio que reutiliza construcciones romanas y medievales. En primer lugar destaca que se construyera junto a la muralla romana del paseo de San Antonio. La vieja construcción defensiva fue ocupada por diferentes estancias de la casa, como lo demuestran los diferentes balcones enrejados abiertos al paseo. Las excavaciones arqueológicas han documentado una serie de casas del siglo XV. Sabemos también que fue reformado en el siglo XVI y fue destruido durante la guerra dels Segadors (1640-1652). La actual fisonomía de la casa se establece en el siglo XVIII. En el patio se conserva un refugio antiaéreo de la Guerra Civil.

Entre los siglos XIX y XX Tarragona se ha desarrollado urbanísticamente con una serie de proyectos de ordenación que se plasman con la Rambla Nueva y la calle Unión que conectaba la parte alta con la población portuaria de la Marina. Hemos de tener en cuenta que a partir de finales del siglo XVIII el esfuerzo por dotar Tarragona de un puerto moderno fue ingente. Ciertamente, fue y es uno de los motores económicos de la ciudad.

Plano de Tarragona y sus alrededores. 1847. Archivo Histórico Militar - BHMT - Biblioteca Hemeroteca Municipal de Tarragona

El ensanche urbano trazado a cordel se ve claramente en la zona portuaria y entre ésta y la parte alta. Conforman el actual callejero de la ciudad, en el cual se conservan aún varios ejemplos de los movimientos artísticos que se desarrollaron en Europa en los siglos XIX y XX, como el Modernismo y el Novecentismo.

Casa Salas, en la Rambla Nova - MHT-Museu d'Història de Tarragona

En relación al Modernismo, son varios los ejemplos como las casas Ripoll, Salas Ricomà, y la Quinta de San Rafael,  así como otras casas que, si bien ya no pertenecen cronológicamente al período modernista, presentan características de esta corriente artística: la del Doctor Aleu y la Cámara de Comercio, Industria y Navegación. De todas estas, la casa Salas Ricomà es la más claramente modernista de Tarragona, tanto por su cronología (año 1907) como por su estilo. Fue proyectada por el arquitecto municipal, diocesano y del ministerio de fomento, Ramón Salas Ricomà.

También hemos de hacer mención a otra serie de edificios de uso público. En la casa de Mercé Mirall, en la rambla Nueva, se construyó el treatro Metropol. El edificio que da a la rambla fue construido en 1863 por Josep Font. En 1908, siendo la sede del Patronato Obrero, se decidió construir un teatro en su jardín. El proyecto fue encargado al arquitecto Josep Maria Jujol. Las obras fueron terminadas en el año 1910. Es una pieza clave de la obra del genial Jujol. Sufrió los bombardeos de la Guerra Civil y diferentes reformas. Finalmente en 1995 fue restaurado por el arquitecto Josep Llinàs, recuperando su aspecto original.

Teatro Metropol - MHT-Museu d'Història de Tarragona

El Matadero se construyó junto a la muralla entre 1899 y 1901 según proyecto de Josep M. Pujol de Barberà,. Se trata de una construcción de piedra, mampostería y ladrillo en ángulos, ventanas y remates de fachada.  Actualmente es la sede del rectorado de la Universidad Rovira i Virgili. 

Antiguo Matadero municipal, actualmente sede del rectorado de la Universitat Rovira i Virgili - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Para la construcción de la antigua plaza de toros (hoy en día Tàrraco Arena Plaça) también se utilizó la combinación de mampostería y ladrillo.  Se construyó entre los años 1883 y 1888 por el arquitecto Ramon Salas i Ricomà en una zona agrícola cercana al puerto, sobre los restos del Baluarte de Orleans. Actualmente se usa como recinto ferial y de espectáculos. Destacamos que en los años pares se celebra el Concurs de Castells, las torres humanas reconcocidas por la UNESCO como patrimonio inmaterial de la Humanidad.

Plaza de Toros - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Otra obra de esta época es el mercado público. Se construyó entre 1911 y 1915. Se quería así centralizar los diversos puntos de venta repartidos por toda la ciudad. Obra del arquitecto Josep Maria Pujol de Barberà, es un edificio de planta rectangular,  de tres naves y transepto, organizadas sobre columnas y arcos de hierro, de regusto modernista. Los exteriores muercan grandes portaladas de medio punto y cuerpos turriformes en esquinazo, también con grandes ventanales. En la actualidad (2016) es objeto de una importante remodelación.

Mercado Central - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Mausoleo de Jaime I, obra de Lluís Doménech i Montaner - MHT-Museu d'Història de Tarragona

En uno de los patios del palacio municipal se encuentra al mausoleo del rey Jaime I. La obra fue encargada por la comisión de monumentos de Tarragona a Lluís Domènech i Montaner en 1906 y fue continuada por su hijo Pere Domènech Roura. Su destino era ser instalado en la Catedral para custodiar los restos del rey Jaime, traslados a Tarragona tras la destrucción de las tumbas reales de Poblet tras la desamortización de Mendizábal. Lo cierto es que no acabó de ser montado y el traslado de los restos reales a Poblet dejaron el monumento en el olvido. Finalmente fue montado y restaurado y se puede visitar en el palacio municipal.

Dentro de la arquitectura religiosa hay que destacar el camarín dedicado a la Vírgen Carmen en el interior de la iglesia neogótica de los Carmelitas (1918-1919), el altar, el pavimento, los pasos del Santo Sepulcro y de la Piedad y los elementos litúrgicos que se guardan en la iglesia de San Lorenzo, son todos ellos obra de Josep Maria Jujol. Sumemos la capilla de San Francisco en la iglesia homónima en la que Jujol diseñó sus pinturas y esgrafiados. También destaca la lámpara que en 1926, cuando se reformó la capilla en conmemoración de los 700 años de la muerte del santo de Asís.

 
Balcón del Mediterráneo - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Finalmente hemos de hablar, por su importancia simbólica para la ciudad y sus habitantes, la baranda del Balcón del Mediterráneo, en el lado marítimo de la Rambla Nueva. Fue diseñada por Ramon Salas i Ricomà y construida entre el 1889 y el 1990 para sustituir el muro que limitaba el Paseo de la Palmeras y la Rambla con el acantilado formado por la extracción de piedra para la construcción de puerto.

El estilo novecentista muestra el progreso constructivo de la ciudad, entonces necesitada de equipamientos y viviendas.

 
Casa Ximenis, en la Via del Imperio, obra de Josep Maria Jujol - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Como ejemplos tenemos las casas Ximenis, Rabadà, Icart Bargalló o Porta Mercadé, el edificio de la calle San José n. 3, Mas Mallol, las casas Bofarull, Gustems, Linderman, el edificio de la Rambla Nova  n.77, Torre Fonts, Serres, Vila, Rosell o Castelló.

Especialmente remarcable es la casa Ximenis (Vía del Imperio Romano 17). Fue construida en 1919 por Josep Maria Jujol. Es un edificio entremedianeras, con planta baja, dos pisos y una torre superior. Destaca la originalidad de la fachada con esgrafiados de carácter vegetal y un AVE MARIA sobre la puerta principal, así como la utilización de hierro forjado en los balcones con asientos en los lados a modo de cortejadores.

El primer edificio plurifamiliar destinado a alquiler se proyectó en el barrio del Puerto, en el número 3 de la calle San José,  con fachada a tres calles. Fue encargado al arquitecto Luis Ruíz Tortajada y se construyó entre 1918 y 1919. Destaca la ornamentación de los dinteles del último piso y la capillita en una de las esquinas. En 1919 se le añadió un piso, obra de Josep Maria Pujol de Barberà.

Otro gran edificio plurifamiliar es el número 77 de la Rambla Nova, Fue proyectado por Enric Sagnier y construido entre 1926 y 1929. Está construido jugando con el cromatismo entre la piedra blanca y el ladrillo visto. La piedra que compone las torres presenta almohadillado y la cubierta es de pizarra.

También es interesante hacer referencia a la Torre Fonts (Vía Augusta, 32). Es la que mejor se conserva de las que se proyectaron en la ciudad-Jardín Montguió. Es una zona residencial promovida por Pau Monguió Segura en unos terrenos de su propiedad. Era de Pilar Fonts de Barberà y fue construida entre 1928 y 1929. La fachada está profundamente decorada con esgrafiados geométricos y vegetales que le otorgan especial carácter. Estilísticamente se observa la transición al Racionalismo tanto en las tribunas, perfectamente rectangulares, como en la geometría ornamental.

Torre Fonts, en la Via Augusta, obra de Pau Montguó - MHT-Museu d'Història de Tarragona

De estilo novecentista es la Cooperativa Obrera Tarraconense (calle Fortuny esquina con Reding). Es otra obra de Josep Maria Pujol de Barberà, iniciada en 1917 y concluida en 1932. Originalmente era una cooperativa de consumo que en los años 70 del siglo XX cambió su objetivo social para ser un equipamiento cultural muy activo, donde destacamos la sala de actos convertida en el Teatre Magatzem.

Edificio de la Cooperativa Obrera Tarraconense, en la calle Fortuny - MHT-Museu d'Història de Tarragona

De especial relevancia es el colegio de las hermanas Teresianas. Se inició en 1922 según el proyecto de Bernardí Martorell, discípulo de Gaudí. Es un edificio de grandes dimensiones construido casi exclusivamente de ladrillo visto. No se finalizó hasta 1949 ya que su construcción quedó parada durante la II República y fue bombardeado durante la Guerra Civil. Como resultado, el edificio actual no se corresponde al proyecto de Martorell. La restauración fue realizada por Josep Maria Pujol de Barberà y su hijo Antoni Pujol Sevil.

Colegio de las Teresianas en la Rambla Nova, obra de Bernardí Martorell - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Para finalizar este apartado queremos hacer referencia a un edificio que en el momento de su construcción rompió con todos los moldes preestablecidos: la sede del Gobierno Civil. Sus obras se iniciaron en el año 1956 en un solar cedido por el Ayuntamiento. El proyecto es una obra maestra del arquitecto Alejandro de la Sota, siendo finalizado en 1963. Fue restaurado en el año 1987 por el mismo arquitecto y por Josep Llinás.

Edificio del Gobierno Civil, actualmente Subdelegación del Gobierno, obra de Alejandro de la Sota - MHT-Museu d'Història de Tarragona