Patrimonio II

Los principales monumentos romanos de la ciudad de Tarragona figuran, desde el año 2000, en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Los restos monumentales de su pasado romano, conservados tanto en la propia ciudad como en su territorio, fueron argumento de peso para lograr este reconocimiento.

MURALLAS

Muralla romana, tramos conservados en la Parte Alta. En azul, primera fase (200 aC), en rojo segunda fase (150-125 aC) en rojo tramado, reforma augustea: 1. puerta medieval de comunicación con el Circo, posible origen imperial; 2. poterna; 3. puerta del Rosario, posible origen imperial; 4. Rampa de la Bajada del Rosario; 5. Torre del Escolà y posible puerta; 6. poterna, 7. torre del Paborde o Arzobispo y poterna; 8. Torre del Cabiscol o Seminario y poterna; 9. Torre de San Magín o Minerva y puerta medieval posiblemente en el lugar de una poterna; 10. Puerta de Socorro; 11. Poterna de San Antonio y rama; 12. Portal del Mal Consell ahora San Antonio, posible origen imperial; 13. Rampa; 14. Poterna; 15. Rampa; 16. Poterna de los Judíos; 17. Posible puerta imperial; 18. Puerta; 19. Porta triumphalis del Circo, época imperial ; 20. Puerta augustea de la Via Augusta - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Las murallas de Tarraco son las defensas más antiguas construidas por Roma en Hispania y, por tanto, fuera de la península itálica. Actualmente se conservan unos 1.400 m. en la parte alta de la ciudad. Originariamente se extendían hasta el puerto, definiendo un pomerium de unos 5600 m. No se trata de una obra construïda de una vez, sino que los estudios arqueológicos han diferenciado dos fases separadas en el tiempo. La primera es de inicios del siglo II a.C. y la segunda del 150-125 a.C.

Diferentes lienzos y torres de la Parte Alta corresponden a la primera fase del 200 a.C. Se construyeron con grandes bloques de piedra irregulares, denominados ciclópeos o megalitos (opus siliceum), que forman un doble muro de 4,5 m. ancho y 6 m. de alto. El espacio interior se rellenó con piedras y tierra (emplecton). Estaba protegida con torres cuadrangulares, de las que se conservan tres, y los restos de una cuarta en el interior del fortín Negro o baluarte de la Benedicción (s. XVI). Como los lienzos de muralla, también se construyen con una gran base megalítica sobre la cual se erige un segundo cuerpo de sillares almohadillados.

Torres romanas de la primera fase: Minerva, Cabiscol o Seminario y Paborde o Arzobispo - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La torre situada en el punto más elevado es la de Minerva. Recibe este nombre porque en el lienzo de sillares de la cara NE conserva la mitad inferior de un bajorrelieve de la diosa Minerva ataviada con escudo y lanza. Las excavaciones arqueológicas del Instituto Arqueológico Alemán muestran como el interior de la torre estaba habilitado como una cámara de combate con aspilleras para artillería de torsión como serían los escorpiones. En una de ellas se descubrió un graffitto en posición inversa, es decir, grabado antes de colocar el bloque de piedra. Se trata de una dedicatoria a la diosa:Ϲ Manios Ͻ Vibio(s) Men ‹e› rva. Se data entre los años 200 y 190 aC, por tanto es la inscripción latina más antigua de Hispania. Otros elementos singulares son las cabezas de divinidades apotropaicas que, esculpidas en los bloques megalíticos, cumplen una función de tipo protector.

Las otras dos torres de esta fase son las del Seminario o Cabiscol y la del Paborde o Arzobispo, esta última con una importante ampliación del siglo XII. Una poterna entre esta torre y la que habría en el Fortín Negro, y posiblemente la que habría donde se localiza el  portal de San Magín, junto a la torre de Minerva, son los únicos accesos conservados de esta fase.

Torre de Minerva, elementos destacables - Ayto. de Tarragona
Relieve de Minerva - foto MHT, alzado y sección según GRÜNHAGEN, W. 1976-77: "Notas sobre el relieve de Minerva." Boletín Arqueológico, època IV, fasc. 135-140: 75-94
Calco del grafito dedicado a Minerva - según ALFÖLDY, G. 1981: "Die älteste römische Inschrift des Iberischen Halbinsel." Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik núm. 43: 1-12
Cabezas con función apotropaica o protectora en el zócalo megalítico de la torre de Minerva - Planos base de HAUSCHILD, Th. 1983: Arquitectura romana de Tarragona, Tarragona

Un segundo proyecto ampliaba la extensión de la primera fase, tanto en dimensiones como en extensión. En algunos tramos el nuevo lienzo se sobrepuso al precedente, completando hasta la nueva altura deseada -12 m.- con el uso de sillares almohadillados.  En otros sectores de la muralla, completamente nuevos, se construyó una base o zócalo de bloques ciclópeos sobre los que se alzaban las hiladas de sillares almohadillados, algunos de ellos con marcas de cantero, muchas de ellas aún visibles. Este sería un sistema de cómputo en la producción de la sillería.

 
Lienzo de la segunda fase de muralla, junto a la torre del Cabiscol o Seminario, y poterna adyacente - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Sección teórica de la muralla, segunda fase - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

El grosor de la muralla se amplió a 6 m., y su interior fue macizado con una primera capa de ripio y tierra hasta sobrepasar el zócalo megalítico, para luego completar el relleno con capas superpuestas y bien ordenadas de adobes. Con la ejecución del segundo proyecto, algunas de las torres quedaron parcialmente anuladas. Este es el motivo por el cual el relieve de Minerva quedó escondido y no aparece de nuevo hasta 1932, cuando unas lluvias provocaron el derrumbe del lienzo adyacente.

Relleno de adobes excavado en el tramo de muralla del Circo - MHT-Museu d'Història de Tarragona- y archivo TED'A - Taller de Escuela de Arqueología

Este nuevo proyecto se dotó de varias poternas (puertas secundarias) dispuestas junto a las torres de la fase anterior, así como también de sus propias puertas principales de acceso y salida de la ciudad. La única conservada es el llamado portal del Socorro, cerca de la torre de Minerva. Es un un arco adovelado de medio punto. Una segunda puerta, de la que tan solo se conserva un lateral, daba entrada a la ciudad desde la Vía Augusta por el lado de levante, en la actual Rambla Vella, junto a la fachada del Circo romano, pero se data en época augustea. La tercera se abrió tiempo después, cuando se construye el circo, hacia el 100 dC, es la llamada porta  Triumphalis que comunicaba la arena con el exterior de la ciudad.

La nueva fase de muralla contaba, además, con diversos accesos al paso de ronda para poder subir maquinaria bélica. Se trata de una serie de rampas adosadas a la cara interna. Se conservan aún en la baixada del Roser, la plaza del Escorxador o Matadero, la casa Canals, calle Granada y el Museo Nacional Arqueológico.

Reconstrucción de una de las rampas de acceso al paso de ronda de la segunda fase de muralla - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

A lo largo de los siglos la muralla romana estuvo en funcionamiento, por lo cual se pueden ver numerosas reformas y reparaciones. En la Edad Media y época moderna, también se utilizó como espacio habitado, vaciando su interior, derribando algunos segmentos e incluso abriendo puertas y ventanales, como los que se ven en el paseo de Sant Antoni.

FORO DE LA COLONIA

Planta general reconstructiva del Foro de la Colonia Tárraco - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol

El Foro de la Colonia se construyó en la parte baja de la ciudad. Se trataba de la zona donde se desarrolló, a partir del antiguo oppidum ibérico de Tárakon, el núcleo poblacional en los últimos años del siglo II a.C. Se trata de parte de las cannabae de la ciudad, es decir una serie de espacios donde en un principio vivirían y realizarian sus negocios la serie de comerciantes, prostitutas, famílias y allegados de la tropa, proveedores del ejército, junto a los íberos cada vez más romanos. Con el tiempo el espacio queda absorbido por la organización urbana de la ciudad. Es lógico pensar en una zona comercial, como de hecho testifican algunos restos de época romana republicana como depósitos de obra.

El foro era el centro de la vida política, económica, religiosa y administrativa de la ciudad y estaba dotado de todos aquellos edificios y espacios necesarios para el desarrollo de estas actividades. Los datos arqueológicos nos presentan un area sacra con una plaza, cerrada al norte por un muro de pilastras, al que se adosaría un templo capitolino de medianas dimensiones, con tres cellae y del tipo peripteros sine postico, es decir, flanqueado por una columnata en sus laterales y el frontal.

Es en este contexto donde encontraríamos expuesta la inscripción dedicada a Pompeyo Magno en el año 71 a.C. tras su victoria en las guerras sertorianas, lápida que años después fue girada y reciclada para una nueva inscripción, en este caso dedicada a P. Mucio Scaevola en el año 49 a.C., lugarteniente de César, tras la victoria de éste en Ilerda. Este personaje seria probablemente el conditor o fundador de la ciudad como colonia.

Cimentación del templo capitolino - MHT-Museu d'Història de Tarragona

A mediados del siglo I a.C. el templo y la plaza se reforman. Se construye, sobre un gran podio de casi 30 m. de ancho, un nuevo templo de sillares igual al precedente pero de dimensiones monumentales, y se dota a la plaza de un porticado perimetral.

Tiempo después, en época del emperador Augusto, la plaza foral vio duplicada su superficie hacia el lado de poniente. Es lo que conocemos como un forum adiectum. En el nuevo espacio se construyó una basílica jurídica.

Foro de la Colonia ala derecha el templo capitolino y a la izquierda el forum adjectus con la basílica jurídica, maqueta de Tárraco en el siglo II - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La basílica es un edificio de 60 m. de longitud x 15 m. de ancho, de tres naves con porticado perimetral de 14 x 4 columnas. Estaba presidida por una gran sala axial de 13 x 11 m. abierta en el eje norte, con la entrada flanqueada por dos columnas in antis. Se identifica como un aedes Augusti. Se utilizaría como tribunal o curia. También en este momento se construyó una plaza o espacio libre que enlazaba con la trasera del templo capitolino. Sus características y funciones no son aún claras, de manera que mientras algunos investigadores plantean una pequeña plaza con un calcidicum, otros autores están barajando otras propuestas también por confirmar.

Vista general de la basílica jurídica - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Posteriormente, en el segundo cuarto del siglo I, una nueva reforma amplió la curia o tribunal y se monumentalizó el conjunto, dotando a la basílica de mayor altura. La última gran actuación que afectó al templo del foro colonial corresponde a la realizada en época del emperador Adriano, cuando se renovó totalmente, aprovechando el podio del templo capitolino de época augustal. Se construyó un templo de triple cella del tipo próstilo y pseudo-períptero, sin porticados laterales. Paralelamente, se realizó la reforma del aedes Augusti que presidía la basílica, ampliando su superficie y creando un vestíbulo cerrado al anular las columnas originales.

Reconstrucción virtual de la basílica jurídica - Digivisión-J. Torres/A. Veloso
Planta reconstructiva del Foro y el forum adiectum y ubicación del auguraculum - SALOM, C. 2006. "El auguraculum de la colonia Tárraco: Sedes inaugurationis Coloniae Tarraco." Archivo Español de Arqueología núm. 79, 2006, p. 69-87

Las excavaciones del canónigo Joan Serra Vilaró en los años 30 del siglo XX fueron esenciales para conocer el foro y sus inmediaciones. Entre estas destacan el auguraculum de Tarraco, que estaría bajo las fincas de la confluencia de las calles Cervantes y Lérida. Se trataba de una pequeña construcción elevada de unos 4 x 4,5 m. de lado, situada tras el aedes augusti. Seguía una orientación diferente al urbanismo de la ciudad, ya que responde a los ejes cardinales. Se define como el templum desde el que se trazaron los ejes viarios y urbanos que definieron la urbs de Tarraco y de su territorio –ager-, siguiendo los rituales sagrados de la inauguratio.

Hacia mediados del siglo IV el sector del antiguo foro de la colonia es una zona en ruinas, utilizado como cantera de material constructivo,  y formando parte de un sector intermedio prácticamente despoblado entre los dos nuevos núcleos en que vuelve a dividirse la Tarraco tardoantigua; la parte alta y la zona portuaria. Parece ser que fue incendiado en un momento de convulsiones, que se han relacionado con la revuelta de Magnencio hacia el 353.

TEATRO ROMANO

El teatro es el primer gran edificio de espectáculos que se construyó en la ciudad de Tarraco durante los últimos años del siglo I a.C. Tendría una  capacidad para 4.000 o 5.000 espectadores. Ocupa un lugar estratégico en la fachada marítima de la ciudad, con sus gradas sobre en la ladera del acantilado sur, quedando integrado en una zona monumental formada por el Foro de la Colonia al fondo. Así pues formaba parte de una escenografía urbana monumental, en terrazas, creada a partir de la fachada portuaria con el teatro, hacia el capitolio de la plaza forense y, ya en el siglo I d.C., culminada con el templo de Augusto coronando la acrópolis.

Planta de la zona monumental del Foro de la Colonia, cuniculus, Teatro y conjunto de las Termas de la calle San Miguel - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol

A principios del siglo XX aún conservaba buena parte de su estructura, , pero diferentes construcciones industriales primero, y los intentos de urbanización después, provocaron una importante e irreversible destrucción que sólo se vio detenida por las movilizaciones ciudadanas y de entidades locales de los años 70 del siglo XX, en plena Transición democrática.

Excavaciones del Teatro a finales de los años setenta del siglo XX - archivo COAC-T

El estudio del teatro romano de Tarraco comenzó con las primeras descripciones del historiador local Buenaventura Hernández Sanahuja, al que siguió una primera intervención arqueológica de los investigadores E. Morera y A. del Arco, a finales del siglo XIX. Posteriormente, debemos destacar la excavación de salvamento realizada a inicios del siglo XX por el Institut d’Estudis Catalans, que nos proporcionó la fabulosa colección de estatuas de la familia imperial y numerosos elementos arquitectónicos que actualmente pueden verse en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona. Ya no se volvería a actuar hasta los años 70 y 80 del siglo XX, momento en que se sacaron a la luz nuevas estructuras del teatro y se pudo comprobar que el edificio se había levantado sobre los restos de antiguas construcciones del puerto de Tárraco de los siglos II-I a.C.

Los restos conservados corresponden a parte del muro de cierre posterior o frons scaenae, del que se conservan 17 de los 42 m. originales. Cuando se construyó cerraría  el escenario o proscaenium. Se preserva también parte de la zona elevada del escenario, el pulpitum. A sus pies encontramos casi íntegra la orchestra, de 20,5 m. de diámetro, así como parte de las primeras gradas de la imma cavea y los accesos laterales a la grada o aditus.

Vista general del Teatro en la actualidad - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La grada o cavea estaba se dividia verticalment en cuatro sectores o cunei, separados por escaleras hasta la summa cavea. De ésta se conserva parte de los cimientros en la calle Capuchinos, sobre el teatro. Detrás el proscaenium, se construyó una zona monumental, a la que se accedía desde los laterales del escenario, el parascenium, y de la que quedan algunos vestigios como dos basas de estatuas monumentales, un ninfeo y un gran estanque.

Este conjunto monumental fue remozado ya en el siglo II. Pero a finales de esta centúria ya estaba en desuso. En contraste a esta situación, el anfiteatro es restaurado por orden del emperador Heliogábalo en el siglo 221. Así pues, mientras uno queda abandonado, el otro contina en uso. ¿Predilección por los espectáculos cruentos? ¿Síntomas de crisis?

Reconstrucción virtual del Teatro - Digivisión-J. Torres/A. Veloso/span>

RECINTO DE CULTO IMPERIAL- EL LLAMADO FORO PROVINCIAL

Tras la muerte de Augusto la antigua zona militar de la Parte Alta sufrió una drástica transformación urbana. Es cierto que poco sabemos de su configuración hasta ese momento, pero se piensa que seria un espacio militar, cuartel general y base para tropas en tránsito. Así pues, pacificada ya Hispania, este amplio sector de la ciudad se convierte en una gran zona monumental de 7’5 Ha. dedicada al culto imperial, es decir la religión oficial del Imperio, donde el emperador se convierte en una divinidad tres su deceso. Asimismo este amplio espacio también albergarà la administración de la provincia.

La nueva urbanización de este espacio se conoce como la sede del Concilium Provinciae Hispaniae Citerioris y también como el Foro Provincial. Se construyó siguiendo un planteamiento escenográfico o urbano que distribuía la acrópolis de Tárraco en tres terrazas simétricas a un eje geométrico central. En lo más alto había una primera plaza con función de recinto sacro, o area sacra, bajo ella una segunda plaza, mucho más grande con funciones públicas y de representación política, y a sus pies un tercer nivel donde se ha de situar el Circo.

Reconstrucción virtual de la sede del Concilio Provincial: Recinto de Culto, Foro Provincial y Circo - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

La plaza de la terraza superior, tenia una extensión de 2 Ha. En ella estaría el templo de culto imperial dedicado a la memoria de Augusto, y que conocemos gracias al comentario que nos hace Tácito, cuando una delegación de tarraconenses pide al emperador Tiberio permiso para construir un templo en recuerdo a Augusto; y también gracias a las monedas emitidas por éste emperador, donde se graban el ara y el templo. Se trataría de un templo octástilo de 27 x 47 m al que se relaciona una imponente cimentación de opus caementicium, localizada bajo la nave central de la catedral. Formaría parte de un primer proyecto de tiempos de Tiberio que abandona y amplía a mediados del siglo I d.C., y  que finalmente se finaliza en época flavia.

Reconstrucción infográfica del templo de Augusto - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

También conocemos parte de la decoración arquitectónica en mármol, destacando un friso decorado con elementos religiosos relacionados con los ritos de culto imperial. Las excavaciones del Instituto Arqueológico Alemán y José Sánchez Real en la segunda mitad del siglo XX localizaron las cimentaciones del cierre de una primera plaza, consistentes en una gran zanja en la roca, que no acabo de abrirse.

Estructuración en 3 terrazas de la Parte Alta de Tarragona, correspondiente a la sede del Concilium Provinciae Hispaniae Citerioris - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol

Años después, entre mediados del siglo I y el gobierno de Vespasiano, se materializa la monumentalización definitiva con un nuevo proyecto de gran plaza de 156 x 133 m. Estaba flanqueada en tres lados por un porticado de 11 m. de ancho y 8,9 metros de alto. En su muro de cierre (temenos) se abren grandes ventanales cuadrados. En el lado norte de la plaza se construyó una gran sala sobre el eje de simetria, con unas dimensiones espectaculares: 30 x 20 m. Algunos investigadores suponen que puede ser un segundo templo, pero también puede ser un gran edificio para la reunión de los representantes de los conventus de la Provincia Hispania Citerior en sus celebracions y reuniones anuales, al estilo de lo que sería la curia de un foro municipal. En los ángulos de las plazas, así como en los lados mayores, se construyeron grandes exedras u hornacinas para albergar estatuas monumentales vinculadas al culto imperial.

De la magnífica decoración arquitectónica se conservan diversos elementos, esculpidos en mármol blanco de Luni-Carrara, entre los que destaca el entablamento del porticado, en cuyo ático se situaban los grandes medallones o clipei de mármol con la representación de Júpiter Amón y Medusa, los primeros hoy en día expuestos en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona.

Muro del temenos del Recinto de Culto descubierto durante las excavaciones del Plan Director de la Catedral -
Fragmento de clípeo con la imagen de Júpiter Amón descubierto en las excavaciones del Plan Director de la Catedral - J. Menchon y reconstrucción de clípeo recuperado durante las obras del Seminario Pontificio MNAT

Este espacio sagrado o temenos estaba conectado mediante una escalera monumental y unos propileus con una segunda plaza a un nivel inferior. Y en los puntos de unión de las dos plazas había sendas torres de comunicación dentro de las cuales se encontrarían unas grandes escalinatas de unión de las las dos plazas. Cada torre mediría unos 20 x 12 m de lado.

El recinto de culto imperial estuvo en funcionamiento al menos hasta la oficialización del Cristianismo en tiempos de Teodosio, entre los siglos IV y V. En el siglo V se observa la aparición de vertederos de basura abiertos en esta gran plaza, lo que nos indica una importante transformación y cambio de usos, puesto que su existencia indica que allí o muy cerca habría hábitat estable. A partir del siglo VI se detecta el desmontaje de los porticados de mármol y su reciclaje para nuevas construcciones. Estas serían seguramente las dependencias del episcopio o sede episcopal que ocupa el área sacra romana a partir de la toma de la ciudad en tiempos de Eurico (472).

Reconstrucción del Recinto de Culto con el templo de Augusto y la gran aula axial, como sede de la asamblea de notables del Concilio Provincial. Maqueta de Tárraco siglo II - MHT-Museu d'Història de Tarragona

La llamada plaza del Foro o plaza de Representación del Concilium Provinciae Hispania Citerior se construyó en tiempos de Vespaniano. Sus dimensiones eran espectaculares, 160 x 296 m, con una extensión de 5’6 Ha. A sus pies, en tiempos de Domiciano, es decir a finales del siglo I, se construyó el circo, que configuraría el primer nivel o terraza inferior de la acrópolis de Tárraco.

La llamada Plaza de Representación del Concilio Provincial, reconstrucción virtual - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

La plaza se conformaba con un pórtico o tribuna perimetral de 14 m, construido sobre un podio alto de 3’8 m por encima de los jardines de su interior. Tras el pórtico o tribuna, había un criptopórtico a doble nivel, de unos 11 m de ancho y cubierto con grandes bóvedas de cañón construidas con la técnica del opus caementicium en el nivel inferior, y seguramente adintelado en el superior. Si bien se ha supuesto que sobre este podio se construyó un pórtico de 14 metros, existen dudas por parte de algunos investigadores, por lo cual el tema no queda resuelto definitivamente.

El cierre del pórtico o tribuna era un espectacular muro de sillería decorado con pilastras toscanas que se pueden ver aún en el Pretorio, en las calles Santa Anna y Civadería y en la plazoleta del Arc d’En Toda.

Muro de cierre oriental de la Plaza de Representación, en la torre del Pretorio o castillo del Rey, también conocida como castillo o torre de Pilatos - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Como también se ha visto en la conexión de esta plaza con el recinto de culto, en los extremos que la unen con el visorium del circo, se construyeron dos grandes torres en las cuales había dos escaleras monumentales de comunicación. Son las de la Antigua Audiencia, en la actual plaza del Pallol (28 x 12 m.) y la del Rey, Pretorio o Pilatos, en la plaza de Rey (29 x 14 m).

Siguiendo la axialidad marcada por el recinto de culto, templo y escalinata monumental, en el centro de la plaza habría una via sacra que iba a parar al pulvinar o tribuna de autoridades del circo.  A ambos lados habría sendas grandes zonas ajardinadas con estanques y las estatuas erigidas por la élites provinciales. De ellas sólo se han conservado los pedestales con sus correspondientes inscripciones.

Si el recinto de culto se transforma a partir del siglo V, en el caso de la plaza de representación esto ya se detecta a finales del siglo IV. La generación de vertederos,  la construcción de edificios para vivienda e incluso el reciclaje de los estanques como pequeños conjuntos de termas son algunos indicadores de este proceso. En ambos espacios se desarrollaría la ciudad de  la Antigüedad tardía,  al menos hasta la  conquista árabo-bereber del 713-714, y después la ciudad medieval. También se ha podido detectar el desmantelamiento de pórticos, muros, etc… cara al reciclaje de los materiales de construcción.

EL CIRCO

El circo ocupa la tercera de las tres terrazas o niveles con las que se urbanizó la acrópolis de Tarraco. Este edificio de espectáculos, dedicado a las carreras de carros –bigae, trigae o quadrigae, según el número de animales de tiro-, se edificó a finales del siglo I d.C., en época del emperador Domiciano.

Restitución virtual del Circo de Tárraco - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

La mayoría de circos de época romana se encuentran extramuros, fuera de las ciudades, pero en el caso de Tarraco, es lo contrario. La causa es que el circo de Tarraco forma parte del conjunto del Concilio Provincial y a un tiempo sirve de separación respecto a la ciudad propiamente dicha. Su fachada sur abierta a la entrada de la Vía Augusta se formaba por una seriación de 57 arcos de medio punto de 7 m. de altura, que iban de un lado a otro de la muralla. En cambio el lado norte se adosaba a uno de los lados de la plaza de representación, a la cual se accedería mediante una gran escalinata circular tras el pulvinar, las torres-escalera de la audiencia y pretorio, y una serie de accesos secundarios des del visorium o plataforma superior del circo.

El Circo de Tarraco podía albergar unos 25.000 espectadores durante las celebraciones de los ludi circenses. Sus dimensiones exteriores son 325 m. de largo y de entre 100 y 115 m. de ancho, mientras que la pista medía 290 m. de largo y 66-77 m de ancho. A su vez, la arena quedaba dividida por un muro central, conocido como spina o eurypus. Como en otros circos, estaría decorado con elementos escultóricos y arquitectónicos. Allí se encontraba el marcador de las bóvedas de las carreras. Consistía en una construcción coronada por siete huevos o siete delfines de bronce, que se iban girando conforme se iban acabando las vueltas al circuito.

Cabecera oriental del Circo - MHT-Museu d'Història de Tarragona

El circo estaba presidido por la tribuna o pulvinar que estaba en el eje del Concilio Provincial, donde había una escalinata monumental a la plaza del foro provincial.

Cimentación original de la porta triumphalis e imagen reconstructiva de Bonaventura Hernández Sanahuja - HERNÁNDEZ, B. 1892: Historia de Tarragona, Tarragona

Se conserva parte de la Porta Triumphalis, en la cabecera o extremo oriental. Permitía pasar directamente de la arena al exterior de la ciudad, mediante una gran apertura realizada en la muralla. En el lado opuesto, junto al lienzo occidental de la muralla, se encontraban las carceres, desde donde salían los carros. Las excavaciones en el subsuelo del ayuntamiento han permitido poder localizar las cimentaciones de sillares de algunas de ellas.

El acceso de los espectadores se realizaba a través de las bóvedas construidas para sustentar el graderío. Las del lado sur, perpendiculares a la fachada, permitían acceder a la ima y a la  summa cavea, o directamente a la arena, y atravesarla para dirigirse a la grada del lado norte. En la cabecera oriental, sistema de bóvedas radiales permitía acceder, por debajo el graderío, a la cavea, atravesando la zona de la Porta Triumphalis. Aquí, controlando el acceso a la continuación de esta bóveda-pasillo que daba a una escalinata de subida al visorium, había una puerta recientemente descubierta.

Bóveda bajo la calle Enrajolat utilizada como acceso a las gradas septentrionales del Circo - HERNÁNDEZ, B. 1892: Historia de Tarragona, Tarragona

En el lado septentrional la distribución se relazaba mediante una monumental bóveda longitudinal y un sistema de bóvedas perpendiculares a ésta que daban acceso a las gradas y a la arena mediante escalinatas.

Al igual que en el foro provincial  o plaza de representación, hacia finales del siglo IV y durante el siglo V las bóvesas del circo empiezan a consvertirse en espacios habitados, talleres etc, lo que tiempo después también se observará en la arena. Se ha especulado que el circo o parte de él podía haber continuado en uso hasta época visigótica. Esto se basa en el hecho que el rey Sisebuto amonestó al obispo metropolitano Eusebio (614-620) entre otras cosas por su afición a los ludi.

ANFITEATRO

Planta y situación del Anfiteatro - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol

El tercer y último de los edificios de espectáculos construidos es el Anfiteatro. Fue construido extramuros durante los primeros años del siglo II d.C. Se edificó en la vertiente suroriental de la colina de Tarraco, a orillas del mar y junto a la entrada de la Vía Augusta. En el siglo I el espacio había sido utilizado como necrópolis puesto que por allí pasaría un ramal de la Vía Augusta que se dirigía a la zona del puerto.

La función principal de este edificio eran los espectáculos de combates de gladiadores -munera- y luchas con animales salvajes -venationes-. Tendría una capacidad de unos 13.000 espectadores.

Es una construcción de planta elíptica, con unas dimensiones externas de 109,50 x 86,50 m. Está formado por tres niveles de gradas: La superior o summa cavea estaba rodeada por un sistema de mástiles que soportaban el velum, es decir una gran carpa que permitía proteger los espectadores del sol. La media e ima cavea en el lado occidental se cincelaron directamente en la roca, mientras que el resto se construyó sobre un sistema de bóvedas de hormigón (opus caementicium) combinadas con construcciones de sillería (opus quadratum).

Vista general del Anfiteatro - Ayto. de Tarragona

Las dimensiones de la arena son de 61,50 x 38,50 m. En ella hay un sistema de galerías subterráneas en planta de cruz  que se conocen como fossae. Estaban cubiertas mediante una techumbre de madera con trampillas que permitían la salida de los animales y elementos escenográficos mediante montacargas.

Reconstrucción del sacellum de Némesis en la fossa transversal del Anfiteatro - Digivisión-H.Prades

En la fosa transversal los trabajos arqueológicos de los años 50 del siglo XX localizaron una capilla o sacellum dedicado a la diosa Némesis, de la que se conserva un fresco votivo actualmente conservado en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona.

En el lado del mar, una gran bóveda nos indica donde se encontraba el pulpitum o tribuna de autoridades. Delante de este punto, en la grada cincelada en la roca, habría un sacellum o espacio sagrado dedicado al culto imperial. En los extremos del eje mayor, a norte y sur, se abrían dos puertas simétricas, una era por donde la pompa hacía entrada al espectáculo-porta triumphalis- y la otra era por donde retiraban a los caídos en combate –porta libitinensis-. Actualmente sólo se conserva la triumphalis, en el lado occidental.

Reconstrucción virtual del Anfiteatro de Tárraco - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

La arena se separaba de la grada mediante el podium, muro de poco más de 3 m. de alto. Sobre él se instaló en el 221 la inscripción commemorativa monumental que explica que el anfiteatro fue restaurado en tiempos del emperador Heliogábalo.

Otro tipo de espectáculos que completaban las luchas de gladiadores y fieras eran las competiciones atléticas –certamina-, y también las ejecuciones de los condenados a muerte –damnatio ad bestias, ad furcam, ad vivocomburium... De éstas últimas tenemos noticias bien documentadas a través de la Passio Fructuosi, en la cual se narra el proceso judicial al obispo tarraconense Fructuoso y sus diáconos Augurio y Eulogio, que finalmente son quemados vivos en la arena del Anfiteatro en el año 259.

Hacia el siglo V, una vez cristianizado el Imperio, el anfiteatro entraría en desuso como tal y se transforma en un espacio de veneración de los tres mártires cristianos. Ello culminará en el siglo VI con la construcción de una basílica visigoda de tres naves junto a la cual se organizó un cementerio cristiano.

Tras la restauración feudal de la ciudad, entre 1091 y mediados del siglo XII, la vieja iglesia visigoda cambió de advocación y pasa a ser conocida como Santa Maria del Milagro. Entre los siglos XII y XIII se derribó, construyénsose un templo románico con planta de cruz latina. A partir del siglo XVI la iglesia formaría parte del convento de los Trinitarios que allí se estableció. En el siglo XIX el antiguo convento se transforma en el penal del Milagro, que se abandonará a inicios del siglo XX, dando paso a un período de degradación del monumento que, a partir de la década de los 40, comenzará a ser recuperado para el patrimonio de la ciudad en buena parte gracias a la munificencia de la fundación Bryant y la Real Sociedad Arqueológica con los Amigos del Anfiteatro.

Reconstrucción de la basílica visigótica sobre la arena del Anfiteatro - Digivisión-J. Torres/A. Veloso
Reconstrucción de la iglesia románica sobre la arena del Anfiteatro - Digivisión-J. Torres/A. Veloso

NECRÓPOLIS PALEOCRISTIANA

En el año 1923 se iniciaron las obras de construcción de la Fábrica de Tabacos a orillas del río Francolí. La sorpresa fue que, al abrirse las cimentaciones, se halló una importante necrópolis tardorromana. Pronto se iniciaron los trabajos arqueológicos y tras una agria polémica son finalmente dirigidos por el canónigo y arqueólogo Joan Serra Vilaró.

Excavaciones de los años 20 en la Necrópolis, detalle de la extracción del sarcófago del Pedagogo - MNAT - Museu Nacional Arqueològic de Tarragona

Se excava así la llamada Necrópolis Paleocristiana, un importantísimo conjunto funerario fechado entre el siglo III y la época visigoda, con más de 2.000 enterramientos excavados.

Planta de la Necrópolis Paleocristiana con el conjunto martirial sur, y el conjunto monástico y villa romana al norte - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol

Todo indica que tras la ejecución del obispo Fructuoso y sus diáconos el 259 sus restos fueron enterrados en una necrópolis suburbana junto a uno de los viales que iban al puerto. Su tumba pronto sería un espacio de veneración, y tras la oficialización del Cristianismo se construye un importante conjunto formado por iglesia martirial, baptisterio y una serie de construcciones de difícil identificación que pueden identificarse como una villa suburbana, un xenodoquium o hospital de peregrinos, y el episcopio de Tarraco.

El momento de mayor expansión de la necrópolis se fecha entre los siglos IV-V, a raíz del traslado a este lugar y enterramiento en la iglesia martirial –depositio- de las reliquias de los mártires. Alrededor de este conjunto paleocristiano se desarrolla una gran necrópolis siguiendo la tradición del culto martirial

Excavaciones en los años 90 del siglo XX, al construirse un complejo comercial, permitieron descubrir, a poca distancia, una domus suburbana del siglo IV, una nueva basílica, donde se halló una inscripción funeraria dedicada a una beata de nombre Thecla, diversas dependencias agrícolas y un tramo de vía que las unía con la necrópolis paleocristiana.

Una parte de este conjunto se puede visitar en la zona musealizada de la Necrópolis Paleocristiana, y en el sótano del centro comercial de Parc Central. En el primero se conservan tanto una serie de construcciones de una villa o domus suburbana como parte de un gran mausoleo de planta central, además de un área importante de la zona funerria con enterramientos in situ. El visitante podrá contemplar los sarcófagos recuperados en las excavaciones, algunos de una calidad extraordinaria como los del Pedagogo, los Leones, Leocadio o de los Apóstoles; además de laudas sepulcrales en mosaico como la de Optimus.

Conocida y celebrada es una singular muñeca de marfil encontrada al excavar la tumba de una niña. La visita nos mostrará la ámplia variedad de enterramientos aún conservados in situ, el gran mausoleo de planta central, y tres criptas que ya están en la finca de la vieja Fábrica de Tabacos. La basílica martirial, un gran edificio de tres naves y ábside semicircular de 39 x 18,5 m., y el edificio anexo, identificado como el episcopium, ambos quedaron ocultos bajo las edificaciones de tabacalera.

Los restos en el centro comercial Parc Central son visitables en su parking tras ser desmontados y reconstruidos. Se trata de una basílica de tres naves, ábside rectangular y contraábside de 24 x 16 m. A sus pies se construyó un atrio de  21 x 17 m., único entre las basílicas hispanas. Diversos investigadores proponen que esta iglesia con atrio era un monasterio.

Ante el atrio pasaba la vía que conectaba la iglesia con la Necrópolis Paleocristiana. Cruzada esta calle se excavó una domus del siglo IV, una edificación de 23 x 25 m. con patio central y baños privados, en los cuales se documentó un mosaico.

Mosaico de la villa junto al conjunto monástico de la Necrópolis Paleocristiano, localizado durante la construcción del centro comercial Parc Central - MHT-Museu d'Història de Tarragona