Itinerario VI: Ruta oeste

Finalmente, la última opción partiendo de Tarragona es dirigirse hacia el oeste, siguiendo la costa.

Iremos dirección Salou y cogeremos la C-31B. Al llegar al km 7 hay un cruce a mano izquierda que nos incorpora a la TV- 3146, la carretera de la costa. Seguiremos esta carretera y pasaremos la torre de Virgili (1), a nuestra izquierda. Las coordenadas son: X 347964.0 / Y 4551104.0 UTM31N / ETR S89.

Se trata de una torre bajomedieval, usada para la vigilancia de la costa ante las incursiones de los piratas turcos y berberiscos.  Es de planta rectangular, sus muros son de mampostería con sillares en esquinazo. Se conserva la puerta de arco de medio punto con grandes dovelas y algunas aspilleras y matacanes.

Seguimos por la TV- 3146 y, antes del km 1, nos desviamos a la izquierda por un camino de tierra hacia la playa de la Pineda. Antes de llegar, en los terrenos a mano derecha, se conservan los restos de la villa romana de Callipolis (2). Las coordenadas son: X 348018.0 / Y 4550318.0 UTM31N / ETR S89.

Excavaciones arqueológicas en la villa de Callípolis, Vila-seca - Codex-Arqueologia i Patrimoni

Es una gran villa marítima, a menos de 300 m. del mar. Esto comportó la necesidad de drenaje y acondicionamiento de la zona pantanosa. Fue descubierta en 1950 cuando se estaba buscando la mítica ciudad de  Callipolis, mencionada por Rufus Festus Avienus en su poema Ora Maritima (siglo IV d.C.):

“Después de todo esto, las arenas descansan en una gran / extensión, a lo largo de las cuales se erigió, tiempo / atrás la ciudad de Salauris, y también estuvo, antaño / la antigua Calípolis, aquella famosa Calípolis que, por / la elevada y excelsa altura de sus murallas y por sus altos edificios, se erguía hacia las auras, ella que, / con el ámbito de su inmenso solar, ceñía por ambos lados, / un lago, siempre fecundo en peces. / Después la ciudad de Tárraco y la sede amena de los / ricos habitantes de Bárcilo, pues un puerto abre allí sus / brazos seguros y la tierra está siempre empapada de / aguas dulces”

Las diferentes excavaciones realizadas apuntan a una cronología inicial del siglo I d.C. Pero el momento de máxima actividad se produjo en la segunda mitad del siglo II d.C., cuando se forjó el esquema arquitectónico principal que perduró, aunque con numerosas reformas y variaciones, hasta el siglo VI d.C.

El cuerpo principal está compuesto por un conjunto de habitaciones articuladas en torno al hortus, formando un edificio en forma de U con un porticado interno y otro en la fachada meridional.

Los muros son de opus caementicium con refuerzo de sillares en las esquinas y en las jambas. La mayoría de los pavimentos están decorados con líneas de teselas de mármol blanco. Se ha podido identificar la sala de recepción de la parte urbana y posiblemente una de las salas contiguas, que correspondería al triclinium o cubiculum.

En el brazo sur había unas termas. En ellas se han identificado restos del hipocausto, una piscina caldaria y dos propignea, así como otras estancias de funcionalidad no determinada. Al oeste del brazo central, hay una zona con pozos, depósitos y un gran espacio de almacén con dolia. Pertenecería al sector industrial de la villa o pars rustica. También en el área sur existe otra zona de almacenaje en la que hay  horreum con un corredor de acceso.

A lo largo de los siglos II y III d.C. sufrió numerosas modificaciones tanto en la zona residencial como en los baños. En el IV se observa una contracción física y la reutilización de alguna zona como espacio funerario. Pero entre la segunda mitad del siglo IV y la primera mitad del siglo V, se renuevan totalmente las antiguas termas. La última fase corresponde al siglo VI y se caracteriza también por una serie de reformas en estas termas.

El espectacular mosaico de los peces que actualmente se encuentra en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona pertenece a las termas de esta villa con una datación del siglo III d.C.

En Salou tenemos dos yacimientos visitables: la Área Arqueológica de la Punta de la Cella y el Parque Arqueológico de la Villa de Barenys.

Si partimos de Callipolis, el siguiente yacimiento que visitaremos es el de la punta de la Cella (3). Para llegar volveremos por el camino a la carretera TV-3146 en dirección al Cap de Salou. En la primera rotonda nos desviaremos a la izquierda por la misma carretera y no la abandonaremos hasta que, pasada la playa de la Pineda, aproximadamente en el km 4'3, cogeremos la calle de l’Ermitanet (a mano izquierda) y luego a la derecha hacia la plaza de las Palmeras. Allí hay la entrada al Área Arqueológica de la Punta de la Cella. Las coordenadas son: X 346797.0 / Y 4547460.0 UTM 31N/ ETR S89

El yacimiento fue descubierto en los años 40 del siglo XX pero no ha sido hasta los últimos años que se han realizado diferentes campañas de excavación y consolidación. Los restos se extienden sobre una superficie de unos 4500 m² aunque sería mucho mayor: parte de la zona fue cantera a principios del siglo XX afectando las estructuras del oppidum.

Está en el punto más elevado de la colina del cap de Salou. Así tenía un gran control de la bahía de Tarragona y contacto visual con el oppidum de Tárakon.

En las últimas campañas han documentado 70 m. de muralla y una torre de planta trapezoidal. También se han excavado algunos de los edificios residenciales, de grandes dimensiones y complejidad. Estaban adosados a la muralla y daban a una plaza.

Las intervenciones arqueológicas realizadas hasta el momento determinan una cronología para el yacimiento de entre el siglo IV y el siglo II a.C., cuando el oppidum fue abandonado de forma pacífica posiblemente a causa de la reorganización territorial, social económica y política implantada por los romanos después de que el cónsul M. Porcio Catón consiguiese sofocar las rebeliones de los pueblos ibéricos.

El Parque Arqueológico de la villa de Barenys (4) está situado en la calle de Lluís Doménech i Montaner, en el extremo noreste de Salou. Las coordenadas son X 3423440.0 / Y 4549594.0 UTM31N / ETR S89.

Durante las obras de urbanización de esta zona se localizaron restos de una villa romana. Se conservan las estructuras de una alfarería donde se fabricaban ánforas, material de construcción (tégula, ímbrice…) y pesos de telar –pondera-. Pueden verse un horno circular donde se cocía la cerámica, depósitos y canalizaciones, y restos de un edificio porticado que se interpreta como la zona de alfar. También se conserva una zona de almacenaje de dolia, y se han recuperado diversos contrapesos que se han relacionado con una prensa de palanca, evidencias de la actividad productiva de esta villa. Respecto a su cronología, los restos se han fechado entre finales del siglo I a.C. y mediados del siglo II d.C.

Para finalizar este itinerario por el ager Tarraconensis, nos deberemos desplazar hasta Cambrils. Allí visitaremos la villa de la LLosa (5).  La entrada al recinto está en la calle de Josep Iglésias, a unos 130 m. del passeig Marítim de Ponent. Las coordenadas son X 336163.0 Y 4547908.0 UTM31N / ETR S89.

Excavaciones arqueológicas en la villa romana de la Llosa, Cambrils - Codex-Arqueologia i Patrimoni

Vale la pena iniciar la visita viendo el audiovisual en el que se explica la evolución de la villa romana así como los trabajos que realizan los arqueólogos.

La urbanización del área residencial de la Albareda hizo que a inicios de los 80 del siglo XX fueran descubiertos los restos de esta villa romana. Así, el Ayuntamiento de Cambrils decidió realizar las primeras intervenciones arqueológicas.

Aunque se ha recuperado cerámica del siglo II a. C., las primeras evidencias de ocupación estable pertenecen a la segunda mitad del siglo I a. C. y corresponden a varios segmentos de muros relacionados con dos estancias agrícolas con una arquitectura de clara tradición ibérica.

La villa propiamente dicha será construida en la zona meridional en la primera mitad del siglo I d.C. Se trata de un edificio orientado al mar que se adaptaba al terreno mediante la construcción de dos niveles. Esta primera villa tenía una galería semi-subterránea que permitía la iluminación y los accesos a los diferentes aposentos. Se han podido identificar los cubicula, la cocina y un comedor con pinturas murales. Delante del edificio había el hortus y en la parte trasera un taller cerámico.

Reconstrucción virtual de la villa romana de La Llosa - Digivision

En el siglo II d.C. se produce una gran ampliación. Se derrumba el comedor y la alfarería, así como se compartimenta la galería frontal. Se añade otra batería de habitaciones en una nueva ala perpendicular al antiguo edificio, formando un patio interior. También es en este momento cuando se construye un pequeño conjunto termal de reducidas dimensiones, una cocina y una letrina.

Lampadóforo procedente de la villa romana de La Llosa, Cambrils - Arxiu Museu d'Història de Cambrils, depositada al Museu Molí de les Tres Eres

El hallazgo más importante se produjo en el año 1992. Entonces se excavó un vertedero donde se recuperó un espectacular conjunto de bronces relacionados con el servicio de mesa, decoración e iluminación de un comedor del siglo II d.C. También se recuperaron un gran número de fragmentos de pinturas murales y de un opus sectile que debían decorar el triclinium. Destacan un lampadóforo (lampadario en forma de estatua que representa al dios Baco niño), un candelabro de 175 cm de altura que consiste en una columna estriada sobre las garras de un felino y, encima, un cáliz decorado con motivos vegetales y geométricos en el que se apoyaba la Lucerna. Esta también es de bronce y en el asa tiene representada una máscara teatral. También se han recuperado soportes, un colador y una pátera con el mango decorado con diferentes rostros tallados. Parte de estos objetos se encuentran expuestos en el Museu Molí de les Tres Eres de Cambrils.

Una vez visitada la zona residencial nos dirigiremos hacia la zona norte. Allí podremos ver los restos de otra edificación construida en el último tercio del siglo II y que funcionó hasta mediados del siglo III, cuando fue destruida por un incendio. Residencia de los trabajadores de la villa,  estamos ante un edificio articulado entorno un patio al que se abrían parte de los aposentos. Aquí se han recuperado objetos interesantes como un tesorillo de 15 monedas que data de mediados del siglo III d.C. o unas pinzas de bronce que podían ser utilizadas tanto para uso médico como cosmético. 

 

A partir del siglo IV hay una importante transformación de la villa. Se abandona el área residencial y se superponen  nuevas habitaciones a los restos de la lujosa villa destruida. Ya no se trata de una villa, más bien debemos hablar de una granja que funcionaría hasta el siglo VI. Se observa además el uso de los espacios abandonados como zona funeraria tal y como lo constata la presencia de una inhumación fechada en el siglo V d.C. Esta inhumación presentaba un rico ajuar compuesto por una hebilla de cinturón decorada con la representación de 4 caballos confrontados, tres brazaletes, un pendiente, un anillo y restos de las cuentas de un collar.