Itinerario II: Parte baja

Iniciamos en recorrido en Foro de la Colonia(1) al que se accede por la calle Lleida. Al acceder nos encontramos en medio de la nave central de la basílica. A mano derecha se observan los restos conservados de la curia y un poco más allá los muros de los locales o tabernae, originariamente 12, dispuestos simétricamente a ambos lados de la curia. En el espacio central observamos las bases de la columnata que sustentaba la nave central, y la reconstrucción de dos columnas, obra de los años 60 del siglo pasado.

Antes de pasar el puente que comunica las dos partes en que se divide el recinto, se puede ver, a la izquierda, una cisterna anterior a la basílica y, a la derecha, parte de una alcantarilla romana.

Vista general de la basílica del Foro de la Colonia - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Restos de la curia de la basílica del Foro de la Colonia - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Una vez pasado el puente, se ven los únicos restos visitables de una de las insulae de la ciudad romana.

Tabernae reconstruidas de la basílica del Foro de la Colonia - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Se corresponden a una calle longitudinal (decumanus) y dos transversales (cardines) que nos delimitan una insula de unos 35 m de ancho. Esto nos indica claramente la traza urbana ortogonal típica de las ciudades romanas, perfectamente planificadas.

Restos de una insula junto al Foro de la Colonia y reconstrucción ideal - Digivisión-H.Prades/J.Vallès
Restos de una insula junto al Foro de la Colonia y reconstrucción ideal - Digivisión-H.Prades/J.Vallès

Antes de llegar al decumanus se pueden ver los muros de una casa con atrio, unos depósitos revestidos con placas de piedra de funcionalidad dudosa y las cimentaciones de un porticado.

Por el centro del decumano, pasa una cloaca que queda escondida bajo las losas de la calle. A la derecha (sur) se encuentra la cimentación del templo capitolino y a la izquierda (norte) una sucesión de pequeños establecimientos (tabernae) que combinaban las funciones comerciales con las de vivienda. Al llegar al final del recinto se puede observar el ángulo entre el decumano y uno de los cardines y que nos marca el otro extremo de la insula.

Cimentaciones del templo capitolino- MHT-Museu d'Història de Tarragona

Una vez fuera del recinto hay que destacar que en la esquina entre la calle Soler y la calle del Cardenal Cervantes (n. 33 de la calle del Cardenal Cervantes) se documentaron los restos del auguraculum (2).

Al salir del foro de la colonia nos dirigiremos por la calle Lleida en dirección a la plaça de Ponent. A nuestra derecha (números 26 y 29 de la calle de Lleida y número 1 de la Plaza de Ponent), las excavaciones arqueológicas documentaron los restos de una casa o domus con termas. Es un edifcio de época republicana con diferentes reformas que marcan la evolución de la zona hasta el siglo V d.C. (3).

Mosaico y pavimento de opus sectile localizados en las excavaciones del número 29 de la calle Lleida - Codex-Arqueologia i Patrimoni
Mosaico y pavimento de opus sectile localizados en las excavaciones del número 29 de la calle Lleida - Codex-Arqueologia i Patrimoni

El siguiente punto de este itinerario (4) es el n. 32 de la Gasómetro 32. Las excaviones allí realizadas descubrieron el cierre sur de la plaza del foro de la colonia, 4 tabernae exteriormente, y una calle que podría ser la vía que iba a la puerta suroeste de la ciudad. También se redescubrió un pozo y acceso a una galería subterránea que no es más que un cuniculus o acueducto abierto en la roca. Por este se puede acceder a la Cueva Urbana, que forma parte del espectacular sistema cárstico del subsuelo de Tarragona.

Cuniculus o acueducto subterráneo de época republicana descubierto en las excavaciones del número 32 de la calle Gasómetro. Desde él se accede a la Cueva Urbana de Tarragona - Codex-Arqueologia i Patrimoni

El cuniculus es una galería subterránea excavada en época romana republicana para el abastecimiento y canalización del agua. La galería esta excavada a la roca y se encuentra a 13 m por debajo de la la ciudad romana. Hasta la actualidad, han sido excavados algo más de 100 metros.

Se accede a éste a través de uno de los pozos (putei) abiertos para construcción y mantenimiento de la galería.

Aunque no hay datos suficientes para asegurar el punto inicial o de captación de agua del acueducto, es de suponer que puede ser el llamado Pozo Cartanyà (Calle Gasómetro, 42). Se encontró a mediados del siglo XIX. Se abrió en la roca y se pudo exvacar hasta una profundidad de 27 m, llegando al acuífero. En los rellenos se encontró una espléndida serie de fragmentos de estatuaria, decoración arquitectónica, lápidas, monedas y, en el fondo, un interesante conjunto de piezas litúrgicas de bronce y hierro (olpes, sítulas, ánforas, trípodes, platos, vasos, pala, destral, cuchillo…) a relacionar con el culto imperial. Parte de la colección está expuesta en el Museo Arqueológico.

A la profundidad de 13m. apareció una galería que podría conectar con el cuniculus, pudiendo ser por ello el inicio de la conducción. Ésta va en dirección al teatro romano. Por el momento desconocemos el final.

Hoy por hoy es difícil saber cuando se construyó el cuniculus. Pero todo indica que se hizo hacia finales del siglo II a.C., cuando esta zona se urbaniza intensamente. Las excavaciones arqueológicas permiten, sin embargo, mostrar como se abandona entre la segunda mitad y finales del siglo II d.C.

La Cueva Urbana es el conjunto de lagos subterráneos que conforman el sistema cárstico de la ciudad. Sin duda constituiría uno de los principales recursos hídricos, juntamente con el río Francolí, tanto del oppidum ibérico como de la Tarraco republicana.

Ahora nos dirigiremos al teatro pasando por las calles Soler y Caputxins, que se encuentra sobre el cuniculus. A la altura del n. 5 de la calle Caputxins veremos, a la entrada de la finca, los muros de la bóveda de la summa cavea del teatro.

Vista general del Teatro romano - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Escultura de un emperador vestido con coraza, procedente del Teatro - MNAT

Desde aquí tendremos una primera vista de los restos del teatro (5). Estamos en lo alto del acantilado que marcaba el límite sur de Tarraco, separando la zona residencial del área portuaria. Rodearemos el teatro por el exterior del recinto viendo diferentes perspectivas de éste a través de los miradores hasta llegar a la calle de Sant Magí. Aquí podremos ver el monumento desde lo que sería la parte posterior del frons scaenae. A mano izquierda se conservan los restos de una gran zona monumental anexa, donde destaca un gran estanque y un ninfeo. Es posible que el cuniculus podría abastecer de agua estas dos construcciones monumentales. Ante nosotros veremos lo que queda de las gradas de la ima y media cavea así como de la orchestra.

Dejaremos el Teatro y avanzaremos por la calle de Santa Tecla hacia la de Sant Miquel. En el n.33  (6) las excavaciones arqueológicas realizadas encontraron unas impresionantes termas fechadas entre finales del siglo II y principios del III, y que funcionaron hasta el siglo V. Actualmente los restos de este conjunto se encuentran protegidos por una capa de áridos, a la espera de su futura musealización unida al cercano conjunto del teatro.

Planta general reconstructiva de las termas de la calle Sant Miquel - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol
Vista general de la zona de frigidarium de las termas de Sant Miquel - Codex-Arqueologia i Patrimoni
Mosaico con tema de laberinto, termas de Sant Miquel - Codex-Arqueologia i Patrimoni

Mientras paseamos por las calles de la población de la Marina, urbanizada a partir de finales del siglo XVIII, observaremos aún algunos de los edificios originales así como la profunda transformación que ha sufrido la zona. Lo cierto es que aunque no se vean los restos la zona tuvo una extraordinaria vitalidad en época romana.

En época republicana esta zona se correspondía a un área portuaria que evolucionará, durante el período de Augusto y la primera mitad del II, convirtiéndose en un portus de primer orden con sus correspondientes almacenes, zonas industriales y equipamientos. Con la construcción del teatro esta zona adquirió una función monumental y lúdica, siendo el escenario de entrada a Tarraco desde la mar. Al mismo tiempo el conjunto del teatro, enlazado a unas primeras termas del siglo I, y al foro de la colonia marcarían la conexión urbanística y escénica entre el puerto y la zona residencial de Tarraco.

Entre los siglos II y III la la construcción de las grandes termas públicas de la calle de Sant Miquel indica el carácter residencial que va tomando esta zona. El desuso del Teatro a finales del siglo II y después del Foro de la Colonia en el siglo V marcan un cambio importante, puesto que las termas se convertirán en el epicentro público de una Tárraco bajoimperial en plena transformación, que cada vez más desplaza su residencia y sus actividades artesanales hacia el puerto, ocupando y reciclando los grandes recintos de almacén y distrubución. Ya en el siglo V, aunque una parte del puerto cae en desuso por falta de mantenimiento y draga, la mayor parte de la zona ya es un espacio marcadamente residencial con las características propias de la antigüedad tardía: balnea privados, recintos funerarios aislados y edificios de funcionalidad industrial junto a espacios claramente dedicados a la vivienda.

Des de la calle Sant Miquel nos dirigiremos a la Plaza dels Infants y, desde ésta, iremos por la calle del Vapor hasta las escaleras mecánicas que conectan con la calle Zamenhoff. Vale la pena hacer referencia al antiguo edificio de la Fábrica de Licores Chartreuse(7). Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial de la segunda mitad del siglo XIX. A los 150 años de actividad fabril le siguieron varias décadas de abandono hasta que se procedió a su rehabilitación como sede de la Escuela Oficial de Idiomas de Tarragona y de los Servicios Territoriales de Economía y Hacienda de la Generalitat de Catalunya.

Antigua fábrica de Chartreuse, actualmente sede de la Escuela Oficial de Idiomas - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Al lado de las escaleras mecánicas hay un interesante conjunto arqueológico (8) que vale la pena descubrir. Aademás es un punto geográfico importante para la comprensión de la Tarraco romana.

Reserva arqueológica de la calle Agustí Altisent, junto a las Cent Escales - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Las escaleras mecánicas son actualmente la conexión entre la colina en la que estaba el oppidum o polis ibérica de Tárakon, la ciudad romana republicana y el puerto.

Las excavaciones arqueológicas realizadas en las últimas décadas han mostrado como las antiguas playas de época ibérica fueron ya habitadas desde la segunda mitad del siglo IV aC. Se conocen algunas construcciones que apuntan a casas íberas junto al mar, cerca o contiguas a la ciudad íbera.

La ocupación ya en época romana republicana está atestiguada por un interesante sistema de drenaje realizado con la alineación de bases de ánforas recortadas con el objetivo de sanear y adecuar zonas de playas. El tipo de ánforas data esta obra en el tercer cuarto del siglo II a.C. También se conoce un gran muro paralelo a la línea de costa, que se interpreta como muelle o escollera para poder ganar terreno al mar. Se ha datado a mediados del siglo II a.C. También corresponderían a este período varios muros a relacionar con horrea, es decir almacenes.

A finales de la época tardorepublicana, en la primera mitad del siglo I a.C., se observa un importante cambio urbano. Se conoce un muro de sillarejo que forra el acantilado y ante él una columnata. Podria ser una primera fuente de agua que aprovechava el karst de la ciudad y servía para que los barcos hicieran aguada.

La fuente se reforma en época de Augusto y el siglo I d.C. Pasa a ser un recinto con diversos usos, a relacionar con los almacenes del puerto. Todo ello nos indica que progresivamente se fue ganando terreno a la mar, monumentalizándose la zona, como vemos con la construcción del Teatro, por ejemplo.

Ya en el último tercio del siglo I d.C. o principios del siglo II d.C., se construye una fuente monumental con forma de tholos. Se compone por un estanque o lacus semicircular  con un pórtico de 6 columnas toscanas.

Es interesante remarcar que en el edificio de la Chartreuse hay una galería excavada en la roca que podría ser romana. Estaría también relacionada con la captación de agua.

La fuente estaría en uso hasta la segunda mitad del siglo III, cuando es destruida y la zona pasa a quedar abandonada, sufriendo el correspondiente expolio de materiales de construcción y conviertiéndose en vertedero. No será hasta principios del siglo V cuando este espacio vuelva a ocuparse, puesto que se han localizado diveros restos de estructuras.

Continuaremos el recorrido por la calle de Jaume I. En el cruce con la de Ibiza está la antigua plaza de toros, convertida en un recinto para espectáculos y ferias, la Tarraco Arena Plaça (9).

Nos dirigimos a la calle Ibiza y antes de cruzar la calle Pere Martell nos fijaremos en el entresuelo y la planta baja de los números 42-44. Allí se encuentra la fuentre de los Leones (10).

Fuente de los Leones, calle Pere Martell 42-44 - Codex-Arqueologia i Patrimoni

Se trata de la más impresionante fuente romana de la ciudad. Se nutre del karst urbano de Tarraco y serguramente se utilizó desde tiempo inmemorial. Las primeras evidencias arquitectónicas son de la segunda mitad del siglo II a.C.: un depósito que recogía el agua de la surgencia. Ante él había un pórtico dórico que le daba una clara monumentalidad.

Detalle de los leones de la fuente - Codex-Arqueologia i Patrimoni

Las transformaciones urbanas y las reformas viarias a partir de Augusto, remodelan la zona. Así la fuente queda dentro de la trama urbana del puerto. A poca distancia se construye una domus y se encuentra uno de los principales viales de acceso a Tarraco, que era conocido como el Camí de la Fonteta y una vía que conducía al puerto.

Para evitar la contaminación de las aguas, la fuente fue reformada convirtiéndose en una cisterna con tres surtidores en su fachada principal. Son tres bloques de piedra labrados en forma de cabeza y torso de león.

Esta fuente continuó en uso hasta la segunda mitad avanzada del siglo III d.C. aunque con numerosas reformas. Se fueron anulando las cabezas de leon, pasando los surtidores a ser simples perforaciones; se modificó la cubierta y se construyó un acceso al interior de la cisterna.

La recesión urbanística generalizada se produce tras las turbulencias y las invasiones de la segunda mitad del siglo III d.C. Esto se testifica por los niveles de derrumbe y destrucción de la fuente. Entre finales del siglo III y el siglo V el agua ya no sale por los surtidores, sino que se recoge directamente desde arriba del depósito. Pasa a ser pues una alberca. En el siglo VII o algo después ya está totalmente cegada por sedimentos. Esto obliga a abrir un pozo de sillares reciclados para poder continuar extrayendo agua.

Continuamos por la calle Ibiza, que no es más que la continuación del antiguo Camí de la Fonteta. Al final en el cruce con la calle Francisco Bastos, nos encontramos con la Reserva Arqueológica de la calle Eivissa (Ibiza).

Desde aquí nos dirigiremos, bajando por la calle de Francesc Bastos, hasta el número 10 de la calle Manuel de Falla (11). A través de un pavimento de cristal, en el restaurante allí existente, se puede observar los muros de una fullonica del siglo II d.C. Se trata de un establecimiento dedicado al lavado de ropas. Estaba junto a una vía que conectaba el Camí de la Fonteta con el puerto. Se conformaba por un espacio abierto con porticado en forma de L. Allí estaban 4 depósitos o pilae y un patio. Se construyó sobre un almacén portuario del siglo I d.C.

Aquí también se localizó parte la cámara funeraria de un mausoleo turriforme. Se construyó con muros de opus quadratum, y se accedía por una escalera cincelada en la roca. También se encontró una pequeña cantera de piedra. El mausoleo es del siglo I d.C. y es anterior a la cantera.

Reconstrucción del paisaje de la zona occidental extramuros en la maqueta de Tárraco en el siglo II. Como eje vertebrador, el vial romano conocido como el Camí de la Fonteta, ahora calle Eivissa - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Desde este punto iremos por la avenida Cardenal Vidal y Barraquer en dirección al número 32, donde nos encontramos de nuevo con la Reserva Arqueológica de la Calle Eivissa (12). Aquí las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz una vasta ocupación de la zona desde época tardorepublicana a tiempos visigodos, teniendo como eje el Camí de la Fonteta. Junto a ella hay el conjunto funerario de la casa del Mar: una cripta y una cámara funerarias, con un conjunto de formae en las que se depositarían los difuntos.

Los restos tardorepublicanos son muy escasos y se corresponden a una ocupación agrícola junto a la vía.

La reforma de la red viaria en tiempos de Augusto originó una malla urbana que facilitaba la conexión de la ciudad con el puerto y la periferia. La proliferación de tumbas monumentales a un lado y otro lado del camino a partir del siglo I d.C., y en especial desle el s. II, demuestran que se trataba de una vía de gran importancia, así como también lo indica la monumentalidad de la zona cercana fuente de los Leones.

Vista general de la reserva arqueológica de la calle Eivissa - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Gracias a las excavaciones de la zona conocemos un interesante conjunto de tipos funerarios. Tenemos parte de un mausoleo turriforme, del tipo templo sobre podio y otro de planta cuadrangular en opus vittatum. También se ha excavado una inhumación en sarcófago de plomo y otra en fosa simple. Estas marcan una zona de enterramientro hasta principios del siglo IV. Es cuando se produce el abandono progresivo hasta que en la segunda mitad del siglo V d.C. se transforma en un barrio con callejuelas  perpendiculares al Camí de la Fonteta, con pequeñas viviendas y talleres dedicados a actividades industriales y artesanales.

Exvavación de monumentos funerarios en la reserva arqueológica de la calle Eivissa - Codex-Arqueologia i Patrimoni

El barrio funcionó hasta finales del siglo V. A inicios del siglo VI d.C. se convierte en zona agrícola pero que aún continua usando el Camí de la Fonteta como vía.

Iremos ahora hacia la Necrópolis Paleocristiana. A la izquierda podemos ver la antigua Fábrica de la Tabacalera (13). Fue construida en 1923 y estuvo en funcionamiento hasta 2007. Ahora es de titularidad municipal y el Ayuntamiento y esperemos que en los próximos años pase a ser la sede central del Museo Nacional Arqueológico de Tarragona, y el centro cultural más importante de la ciudad, dedicado a la gestión, estudio y difusión del patrimonio de Tarraco y la Provincia Hispania Tarraconensis.

Vista general del museo de la Necrópolis Paleocristiana - MHT-Museu d'Història de Tarragona

Accedemos al museo de la Necrópolis Paleocristiana (14) por la avenida Ramon y Cajal, 84. En el Centro de Interpretación “El món de la mort a Tàrraco” podremos conocer la historia del descubrimiento del yacimiento de esta impresionante necrópolis y su evolución, así como entender el mundo de la muerte en época romana y la problemática funeraria de Tarraco. En la exposición veremos las piezas más relevantes que se recuperaron durante las excavaciones, como son los sarcófagos de los Leones y el del Pedagogo, las laudas sepulcrales de Ampelius y Optimus, aras funerarias, la famosa muñeca de marfil articulada…

Vista general de la musealización de la Necrópolis Paleocristiana - MHT-Museu d'Història de Tarragona

A continuación accederemos al yacimiento. Podemos hacer un recorrido donde veremos diferentes tipologías de enterramientos: fosa simple, tegulae, ánfora, sarcófago de piedra, plomo o mármol, mausoleos y panteones familiares, tumulus… También se ve el trazado de una vía romana y los restos de domus suburbanas, una de ellas dotada de un conjunto termal.

Lauda funeraria de Ampelius - J. Menchon
Sarcófago de los Leones - J. Menchon

Desde aquí se accede a dos criptas, la de los Arcos y la de las Rosas, situadas en el recinto de la Fábrica de la Tabacalera. Hacia aquí se extendía buena parte de la necrópolis paleocristiana.

Las excavaciones arqueológicas y su posterior reinterpretación muestran una primera fase de época republicana, con estructuras relacionadas con la actividad agrícola. En época de Augusto se construye una vía paralela al rio Tulcis y aparecen los primeros mausoleos. Durante el período altoimperial la zona adquiere una funcionalidad doméstica y productiva con la construcción de domus suburbanas.

Fragmento de la inscripción funeraria dedicada a san Fructuoso - J. Menchon

Tras la depositio de las reliquias de los mártires Fructuoso, Augurio y Eulogio, quemados vivos en la arena del anfiteatro en enero del 259 d.C., prolifera este cementerio vinculado con la primera comunidad cristiana de Tarraco. A partir de finales del siglo IV la zona se fue transformando y se construyó una basílica martirial de tres naves con baptisterio, así como lo que seguramente sería el episcopio y una hospedería para peregrinos. Sus restos se encontrarían bajo los edificios de la antigua fábrica. Este espacio funcionaría hasta finales del siglo VI o principios del siglo VII cuando el culto martirial se traslada a la basílica del anfiteatro y la sede episcopal ya se encuentra ocpando el area sacra del recinto de culto imperial.

Finalizada la visita a la Necrópolis Paleocristiana nos dirigiremos al aparcamiento del Centro Comercial Parc Central. Allí podremos visitar los restos de la basílica funeraria de la Beata Thecla (15), fechada en el siglo V y que perduró hasta finales del mismo siglo. La llamamos así por el hallazgo de una inscripción funeraria dedicada a una monja, Tecla, que procedía de Egipto y que vivió hasta la edad de 77 años.  La localización de ésta inscripción de magnífica calidad se ha querido relacionar con el culto medieval a Santa Tecla, la patrona de la ciudad.

Cripta de las Rosas - MNAT
Inscripción de la beata Tecla - MNAT

Se trata de una basílica de tres naves con ábside cuadrangular en el que se encontraría el altar, una sacristía y una sala aneja para los objetos de culto. En su interior se excavaron unas 160 inhumaciones de diversas tipologías.

Ahora nos dirigiremos al Parc de la Ciutat- Quinta de Sant Rafael (16). Allí en 1987 y 1992 se excavó parte de una necrópolis en inhumación formada de los siglos IV y V. También se excavó una statio o mutatio asociada a la red viaria de Tárraco. Sería un hostal para el descanso y de viajeros en tránsito. Se construye en época de Augusto, con una importante reforma de principios de época flavia. Presentaba una disposición en dos naves paralelas limitadas por muros, compartimentadas en habitaciones que daban  a un corredor. Deja de funcionar en el siglo II. Posteriormente se documenta una zona de enterramientos.

Planta de la statio o mutatio de la Quinta de San Rafael y necrópolis contigua - MACIAS; J.M.; FIZ, I.; PIÑOL; Ll.; MIRÓ, M.T.; GUITART, J. 2007: Planimetria arqueológica de Tarraco. Tarragona, 2 vol
Estatua femenina localizada en 1991 en la statio o mutatio de la Quinta de Sant Rafael - MHT-Museu d'Història de Tarragona
Restos de la statio o mutatio de la quinta de Sant Rafael - MHT

Finalizaremos la visita contemplando el edificio modernista (17) de la Quinta de Sant Rafael. Fue concebido como residencia de reposo de Rafael Puig i Valls, hermano de Marià Puig i Valls. El diseño es de 1913 y fue encargado al arquitecto Juli Maria Fossàs. Estaba rodeado de jardines de estilo romántico inglés. La casa presenta planta baja y primer piso. La puerta principal sobresale del cuerpo de la fachada y constituye la base del balcón del primer piso. El elemento más característico es la torre poligonal, con tres pisos y un mirador. Una segunda torre se halla en la parte posterior. Otros elementos modernistas son el hierro forjado de la barandilla y los detalles ornamentales propios del estilo Secesión vienesa.

Quinta de Sant Rafael, edifico modernista de Juli M. Fossas - MHT-Museu d'Història de Tarragona