Historia III

La verdadera ruptura fue causada entre el 713 y 714 con la invasión árabo-bereber que llega a las puertas de Tárraco. No queda claro si la ciudad es destruida o no, más bien lo segundo, pero lo cierto es que Terracona, ya Tarraquna se va apagando hasta desaparecer como realidad urbana. Hoy por hoy poco podemos decir sobre este periodo. Da la impresión que la ciudad continua teniendo un cierto protagonismo estratégico en el siglo VIII, pero poco más.

El proceso de expansión feudal de los condados catalanes culmina en 1091 cuando el obispo de Vic, Berenguer Seniofred de Lluça, recibe el palio de Tarragona, sede vacante desde la invasión islámica. A pesar de ello, la ciudad no se recupera definitivamente hasta el 1129. Tras la conquista de Tortosa y Lérida (1148 y 1149) y la caída de Siurana (1153-54),Tarragona inicia un importante despliegue urbano, generándose ya definitivamente un núcleo urbano vivo y dinamizador, creciendo y desarrollándose dentro de los límites del viejo Concilium Provinciae. Como edificio emblemático, una espectacular Catedral construida en el centro de la antigua plaza del recinto de culto, cuyas obras ya se documentan en el 1167 y se consagra el 1331.

Tarragona en la edad media. Situación de edificios religiosos - MHT-Museu d'Història de Tarragona

El viejo circo, si bien queda fuera de la ciudad medieval, poco a poco se transforma en un arrabal, conocido como el Corral, un espacio para actividades comerciales e industriales. La ciudad recupera también su puerto, aunque lo hemos de entender como un varadero o embarcadero, y comercia con el Mediterráneo Occidental. Poco a poco va creciendo y ocupando los espacios de la llamada parte alta, se construyen iglesias y conventos, algunos de los cuales están sobre viejos espacios de culto paleocristiano como es el caso de la iglesia de Santa Maria del Milagro, sobre la basílica martirial del Anfiteatro.

El siglo XIV es complicado para Europa y Tarragona no escapa de la epidemia de la Peste Negra (1348). Son años de crisis para la Corona de Aragón y entre 1356 y 1369 Pedro III de Cataluña y IV de Aragón se enfrenta a Pedro I de Trastámara. Es lo que se conoco como la guerra de Dos Pedros. Fruto de la inestabilidad militar, la vieja muralla romana se ve reparada y reforzada por un nuevo lienzo que corre justo ante la fachada del antiguo circo. Es la llamada Muralleta o Mur Nou.

Pero la inestabilidad militar no acaba aquí. Entre 1462 y 1472 Cataluña sufre otra guerra, esta vez entre el rey Juan II y la Generalitat. Es la que se conoce como la guerra civil catalana, y Tarragona es sitiada en 1462. La situación bélica comportó una merma de la población y serias dificultades económicas que duraron hasta época moderna.

La guerra de los Treinta Años (1618-1648) tiene su reflejo en la guerra de los Segadores (Segadors) o de Separación (1640-1648). Es entonces cuando Tarragona pasa a ser plaza fuerte y sus viejas murallas son reforzadas hasta con tres sistemas de fortificación que se contruyen a lo largo de los siglos XVII y XIX, con un impulso importante durante la guerra de Sucesión (1700-1714).Tarragona se convierte en una ciudad de baluartes, fortines y demás sistemas defensivos que la ahogaron impidiendo su expansión urbanística hasta mediados del siglo XIX. La ampliación de la muralla hasta la actual Rambla Nova y la llegada del agua con la recuperación del trazado del viejo acueducto romano del río Gayá, aunque ahora proveniente de Puigpelat (1798), significaron una mejora en la calidad de vida de la ciudadanía. Pero esta situación óptimase vio de nuevo truncada por la guerra de la Independencia (1808-1814). Primero fue el cruento sitio de los napoleónicos en mayo-junio de 1811, luego la ocupación de la plaza, y finalmente la retirada de las tropas imperiales el 19 de agosto de 1813, con la voladura de las fortificaciones y servicios neurálgicos de la ciudad.

Plano de Tarragona en el siglo XVIII, FLÓREZ, E. España Sagrada, vol XXIV, Madrid 1769 - BHMT - Biblioteca Hemeroteca Municipal de Tarragona

Finalmente, en el año 1868 Tarragona deja de ser plaza fuerte, lo que facilitó su crecimiento urbano y económico. Con el derribo de las murallas y la construcción del nuevo puerto se aceleró el crecimiento urbano de la ciudad, de manera que con el tiempo el ensanche fue uniendo la zona portuaria con la parte alta, es decir la vieja ciudad medieval.

El desarrollo de la ciudad con una tímida industrialización entre la segunda mitad del siglo XIX el primer tercio del XX se ve truncado por la Guerra Civil (1936-1939). La ciudad sufre los estragos de la contienda y la correspondiente regresión. A partir de la segunda mitad del siglo XX se va configurando la Tarragona actual, con especial influencia por la implantación de la industria petroquímica, el desarrollo del puerto y, en menor medida, la influencia del turismo estacional.