Patrimonio: desde el siglo II a.C. al siglo XVI

Segovia romana

Localización de los hallazgos de cronología romana en Segovia - Clara Martín

El conocimiento que se tiene del patrimonio arqueológico de época romana es bastante superior en comparación con periodos anteriores. Aunque la única construcción que actualmente se conserva visible es el Acueducto, la ciudad contó con otra serie de edificios públicos y privados que se han ido descubriendo sobre todo durante las tres últimas décadas. La mayor parte de estos hallazgos se han producido en la parte alta de la ciudad, en lugares en los que no se han desarrollado procesos constructivos muy agresivos, lo que ha permitido la adecuada conservación de los restos.

Pero para conocer el patrimonio arqueológico romano de Segovia, sin duda se debe comenzar con el Acueducto, testimonio por excelencia de este periodo histórico.

Esta obra de ingeniería, que ha sido objeto de numerosas reformas en varios momentos de la historia, alberga un destacable interés arqueológico tanto en su parte monumental como en la canalización soterrada. Antes de analizar el monumento, se deben tener en cuenta las circunstancias geográficas, económicas, políticas y culturales que dieron lugar a su construcción. La ciudad de Segovia, situada sobre una peña de naturaleza kárstica, carece de manantiales naturales suficientes para abastecer a su población en su zona alta. Esta escasez de agua dentro del núcleo urbano fue la causa determinante.

Además del carácter funcional de la obra, influyeron otra serie de factores que dieron lugar al monumento que hoy conocemos. Se convirtió en una herramienta para la propaganda política del municipio, símbolo del urbanismo romano y manifestación del poder de Roma y su emperador. Así quedó plasmado en la inscripción del sotabanco entre las pilas 107 y 109 de la zona monumental, reconstruida por Alföldy en 1992. El texto, realizado mediante letras de bronce fijadas con vástagos a las piedras de granito relata lo siguiente:

IMP. NERVAE . TRAIANI . CAES . AVG . GERM . P . M . TR . P . II . COS . II . PATRIS . PATRIAE . IVSSVB / P. MVMMIVS . MVMMIANVS . ET . P . FABIVS . TAVRVS . IIVIRI . MVNIC . FL . SEGOVIENSIVUM . AQVAM . / RESTITVERVNT.

Traducción: “Por mandato del emperador Nerva Trajano César Augusto Germánico, Pontífice Máximo, en segunda Potesta Tribunicia, Cónsul por segunda vez, Padre de la Patria. Publio Mummio Mummiano y Publio Fabio Tauro, duunviros del municipio Flavio de los segovienses, repararon el acueducto”.

Esta reconstrucción basada en los puntos de anclaje de las letras junto con los datos recuperados de la excavación arqueológica realizada en la cimentación de varias pilas (115-117), indican que la construcción del monumento se produjo en las primeras décadas del siglo II d.C., en la etapa final del gobierno de Trajano.

Inscripción conmemorativa situada en el sotabanco entre las pilas 107 y 109 de la zona monumental, reconstruida por Alföldy en 1992

 Una vez conocidas las circunstancias que propiciaron esta obra, es momento de profundizar en sus características constructivas. Para facilitar la lectura del bien y comprender el valor arqueológico del mismo, se detallan por separado cada uno de los tramos, por un lado la conducción subterránea (extraurbana y urbana) y, por otro, la construcción monumental:

Conducción subterránea, con una diferencia substancial, según se trate del tramo situado en suelo rústico y aquel que discurre bajo la ciudad. El primero de ellos recorre una  distancia de 13.362 m desde su nacimiento en la falda de la sierra, tomando el agua del arroyo de la Acebeda, hasta la Casa de Piedra en el barrio de Comunidad y Tierra de Segovia.

El punto de captación que hoy conocemos, es fruto del Proyecto de Conducción de Agua de 1929 de Aguirre y Pagola. Este se superpone a las estructuras precedentes del siglo XV o XVI que a su vez se colocaron sobre la presa que ya funcionaba en este punto en los siglos XI-XII.

A partir de este punto y hasta la entrada a la ciudad, los datos conocidos sobre las distintas conducciones son muy escasos. A penas se han desarrollado estudios arqueológicos que valoren el grado de incidencia de las reformas de época medieval, moderna y contemporánea sobre la conducción original (specus) y si el recorrido de esta se corresponde con el trazado de la tubería colocada en 1929.  Únicamente en la zona conocida como “El Borreguil”, en un recorrido de unos 500 m, se identifican los restos de dos paramentos paralelos, que aparecen y desaparecen en ciertos tramos por la presencia de la tubería de cemento, y que están construidos en mampostería de gneis y mortero de cal y arena de gran compactación.

En cuanto al tramo urbano, tanto el tramo extramuros como intramuros, ha sido objeto de restauraciones constantes hasta el siglo XX. Será sobre todo durante la Baja Edad Media y durante la Edad Moderna cuando se realicen las principales obras de adecuación del canal y de los pozos desarenadores, para garantizar el suministro de agua a la ciudad. Tal circunstancia pudiera haber provocado que al menos el canal originario de época romana y otras instalaciones auxiliares que pudieron existir en época romana (castellum aquae) hayan desaparecido o se hayan visto muy alteradas. De hecho, las actuaciones arqueológicas realizadas dentro de la ciudad en las que se han documentado partes de la conducción, se ha comprobado cómo estas pertenecen a las obras realizadas en el siglo XVI o en fechas posteriores, en ningún caso se han localizado restos de la primitiva obra de ingeniería.

Trazado monumental: está compuesto por seis tramos que alcanzan una longitud total de 959 m. La altura máxima, en la plaza del Azoguejo, alcanza 28,1 m. Las reformas realizadas en época medieval y moderna se corresponden con los cuatro primeros, desde el muro de piedra en el que se apoya el canal en la Avenida Padre Claret hasta la Plaza de Díaz Sanz. A partir de este punto, el quinto tramo, que continúa hasta el postigo del Consuelo, se corresponde con la obra romana salvo el murete superior en el que se encaja el canal que ha sido rehecho en varios momentos. La parte final del monumento, en la Plaza del Avendaño, también se corresponde en un mayor parte con la reconstrucción medieval y moderna.

El Acueducto de Segovia en la plaza Oriental - Ayto. de Segovia

Las arcadas (arcuationes) y los pilares se levantaron mediante el aparejo denominado opus quadratum de grandes sillares de granito colocados a seco, con acabado tosco, presentando algunas piezas el característico almohadillado. En el tramo en el que la topografía es más irregular y se alcanzan mayores desniveles se levantó una segunda línea de arcadas para hacer más estable la obra (entre la Plaza de Díaz Sanz y el postigo del Consuelo). En este trayecto, entre las pilas 107 y 109, se colocó el sotabanco en el que figuraba la inscripción conmemorativa. Encima del mismo, en la pila 108, se hallan dos nichos, uno a cada lado del pilar, destinados a albergar sendas estatuas.

Pero el patrimonio arqueológico de época romana de Segovia, va más allá del Acueducto. En el solar urbano se han localizado estructuras pertenecientes a edificios públicos y privados de distinta índole.

 Una de las zonas menos conocidas es el extremo oeste del recinto amurallado, hoy ocupado por el Alcázar. Este lugar, dada su posición geográfica, debió ser un punto de especial relevancia también en época romana, pero la falta de estudios arqueológicos en este espacio, ha impedido obtener más datos de los elementos que allí pudieran conservarse. Esta ausencia de datos se prolonga también hacia el barrio de las Canonjías, hecho que dio lugar a la hipótesis según la cual, la parte oeste del núcleo urbano, en el que se asentaba el castro de la Edad del Hierro, no fue objeto de ocupación en época romana. Sin embargo, las recientes investigaciones efectuadas en la muralla norte, junto al cubo 60, confirman todo lo contrario. Se han encontrado los restos de una construcción de destacada envergadura que amortiza parcialmente y se apoya directamente sobre la muralla celtibérica de finales del siglo II e inicios del siglo I a.C. Se trata de la esquina de una estructura realizada con sillares de caliza que se encontraban unidos entre sí con grapas metálicas. La funcionalidad de esta construcción del siglo I-II d.C. nos es desconocida, pero no se descarta que esté asociado con un posible edificio monumental.

Otro de los edificios públicos de época romana más interesantes de Segovia, es el conjunto de estructuras localizadas en la Plaza de Guevara. Se trata de un grupo de apoyos de cimentación que configuran un espacio de más de 30 m de largo por 15 m de ancho, siendo estas unas medidas parciales ya que no se ha excavado la totalidad del edificio. El importante conjunto de materiales arqueológicos (cerámica, vidrio, etc.) recogidos, junto con el repertorio decorativo de varios paneles murales, apuntan hacia el siglo I d.C. como fecha de construcción.  La distribución de los espacios, las características constructivas, la riqueza ornamental y la localización en la zona central del núcleo urbano, la más elevada, han permitido identificarlo con el foro de la ciudad romana. Las estructuras descubiertas en parcelas próximas (Plaza de la Rubia y Plaza del Doctor Laguna) podrían señalar la prolongación de este espacio en dirección sur-suroeste.

Hipótesis del trazado del foro romano de Segovia a partir de los hallazgos de la plaza de Guevara, calle Miguel Canto Borreguero y plaza de la Rubia - Clara Martín
Estructuras localizadas en la calle Miguel Canto Borreguero - Informe depositado en el Servicio Territorial de la Junta de Castilla y León de Segovia

Un hallazgo del que apenas se tienen datos es el que se produjo a finales del siglo XIX durante las obras de reforma de las escaleras de acceso del atrio de la iglesia de San Martín. El expediente de la Academia de la Historia nos ofrece un croquis de un espacio con pilares de ladrillos que se ha interpretado tradicionalmente con el hipocausto (sistema de calefacción) de unas termas. Hipótesis que habría que tomar con cierta cautela hasta que se puedan obtener nuevos datos arqueológicos en esta zona.

En cuanto a los espacios de ámbito privado, son varios los lugares en los que se han identificado estructuras de diferente carácter como en la Plaza de la Reina Doña Juana, el Palacio de Enrique IV, la Plaza del Doctor Laguna o el antiguo hotel Victoria de la Plaza Mayor. En todos los casos la escasa superficie excavada has sido más bien escasa y no se han exhumado restos estructurales con cierta envergadura, lo que ha impedido conocer las características de estas estancias y edificios así como la trama urbana de Segovia en este periodo histórico. 

Estructuras de época romana localizadas en el antiguo Hotel Victoria, plaza Mayor 5 - José Miguel Labrador
Panel de pintura mural recuperado en la plaza de la Reina Doña Juana - José Manuel Cófreces, Museo de Segovia

El periodo medieval (ss. VI-XIV) es muy heterogéneo en cuanto a arqueología se refiere. Los procesos históricos  acaecidos durante estos diez siglos provocaron cambios culturales, sociales y demográficos muy significativos, dejando importantes lagunas desde un punto de vista arqueológico de las que apenas ha quedado constancia en la ciudad.

Hipótesis de las diferentes fases constructivas de San Juan de los Caballeros - A. Zamora

Durante el periodo comprendido entre la tardoantigüedad (s. IV) hasta la plena Edad Media (s. XI) es uno de los más desconocidos. Los hallazgos arqueológicos asociados a la ocupación visigoda y a la posterior invasión islámica son muy escasos.

Tras la caída del imperio romano se produce en la ciudad un importante descenso demográfico pero no un despoblamiento absoluto. Estaríamos ante varios grupos dispersos por la zona alta y los arrabales, cuya huella no ha podido aún desvelarse al quedar envuelta en niveles de época tardorromana y plenomedieval. Hasta la fecha, son sólo dos los lugares en donde se han localizado restos arqueológicos de este periodo. El más destacado de todos ellos es el templo primitivo localizado bajo la iglesia románica de San Juan de los Caballeros. Según los estudios de A. Zamora  es un edificio de planta basilical con triple cabecera de remate recto, que fue reformado en diferentes periodos: X, XI, XII-XII y XVIII-XX, hasta alcanzar el aspecto actual.

Cerámicas de cronología visigoda localizadas en la intervención arqueológica vinculada a la restauración de la muralla medieval (cubos 59-61) - Clara Martín

En el extremo opuesto de la ciudad, junto al Alcázar, en la excavación arqueológica desarrollada junto al cubo 60 de la muralla, se ha recuperado un rico repertorio de materiales cerámicos de este periodo (s. VI-VII d.C.), hecho que marcaría la ocupación visigoda también en esta área de la ciudad.

En lo relativo al periodo comprendido entre los siglos VIII y XI apenas se tienen datos arqueológicos relativos a la presencia musulmana en la ciudad. El hallazgo de un pequeño capitel del siglo X en una casa de las Canonjías y de varios elementos islámicos del siglo XII (pieza de ajedrez y puñal) en el Seminario, dan muestra de la presencia de esta cultura dentro del recinto amurallado.

Es a partir del momento de la repoblación, entre los siglos XI y XIV, cuando vuelve a detectarse el impulso urbanístico y constructivo de la ciudad. El patrimonio conservado de este periodo es bastante rico y no se encuentra únicamente soterrado. Para comprender y valorar desde un punto de vista cualitativo y cuantitativo el patrimonio arqueológico y monumental que se conserva de este periodo es necesario atender a los distintos ambientes - militar, religioso y civil- que coexistieron en este tiempo.

Arquitectura militar: es en época de Alfonso VI, a finales del siglo XI, cuando se inicia la repoblación de Segovia y posiblemente cuando se levanta la muralla de la ciudad que hoy conocemos, respondiendo a una apremiante necesidad defensiva.

Son varias las hipótesis existentes acerca del origen romano de alguno de los tramos de la muralla medieval, pero en ninguno de estos casos se han desarrollado estudios arqueológicos que permitan confirmar la cronología planteada.

Estructura de sillares de granito y caliza situada en la base de la muralla medieval. Pertenece a un edificio previo cuya cronología y funcionalidad aún no se ha podido concretar - José Miguel Labrador
Tramo de muralla medieval y puerta de San Cebrián - Ayto. de Segovia

La muralla medieval: mantiene completo su recorrido en torno  a la peña caliza, con 3,406 km de longitud, tomando el Alcázar como punto de inicio y fin. Eran cinco las puertas que había originalmente (Santiago, San Andrés, San Cebrián, San Juan y San Martín); y ocho postigos (junto a la cava del Alcázar, Fuente Cercada, San Matías, San Juan, del Consuelo, del Rastro, San Martín y del Alcázar o del Obispo), algunos de ellos desaparecidos o cegados.  

Esta construcción no se situó en la cota más alta de la ciudad, sino que se levantó en la parte media de la ladera, buscando el talud natural que brindan los barrancos más pronunciados para acrecentar la barrera defensiva.

Aunque en la mayor parte del recorrido se ha podido comprobar cómo se asienta directamente sobre la roca, en ciertos puntos también fue necesario realizar una preparación del terreno, excavando una fosa en los depósitos subyacentes para asentar la cimentación.

Estela funeraria que fue reutilizada en la muralla medieval. Actualmente está custodiada en el Museo de Segovia - José Manuel Cófreces, Museo de Segovia

La técnica constructiva empleada fue el encofrado de cal y canto, reforzando las zonas más vulnerables con sillares de caliza y granito, muchos de ellos reutilizados, como es el caso de las lápidas funerarias e inscripciones de cronología romana. Una vez fueron trasladadas varias de ellas en los años 90 al Museo de Segovia, actualmente se conservan cuarenta y ocho piezas reutilizadas en el muro medieval.

El otro elemento determinante de la defensa de Segovia es el Alcázar. Aunque la referencia escrita más antigua sobre él data del 1120, el inicio de la construcción de la fortaleza militar medieval que hoy conocemos debió ser coetáneo al de la muralla.

Alcázar de Segovia - Ayto. de Segovia

Los elementos arquitectónicos más antiguos se corresponden con el periodo comprendido entre fines del siglo XII e inicios del XIII. Se trata de la estancia flanqueada por gabinetes de la crujía norte y la torre oeste, llamada “del Homenaje”, claramente influenciados por el estilo del Císter.  Es durante los siglos XIV y XV cuando se llevan a cabo nuevas obras con la ampliación de sus defensas como consecuencia de clima de inestabilidad entre la corona y la nobleza.

Con los Trastámara se inició la construcción de una nueva crujía paralela a la primitiva y la Torre de Juan II que se ubica en el acceso este de la fortaleza. Catalina de Láncaster y sobre todo Enrique IV embellecieron las salas con motivos mudéjares en pinturas murales, alfarjes, artesonados y yeserías.

Uno de los momentos en los que el Alcázar tomó mayor protagonismo fue con los Reyes Católicos, aunque no se hicieran importantes obras. Será con los Austrias cuando se acometa una nueva reforma hasta alcanzar el aspecto que hoy conocemos[1]. Felipe II encargará la construcción del patio herreriano, la sustitución de las cubiertas por las de pizarra y la ampliación del foso.

Arquitectura civil: El desarrollo urbanístico medieval estaba condicionado por tres elementos: la muralla, el acueducto y las parroquias. Todo ello provoca que la población ocupe las zonas libres del recinto amurallado, en torno a las iglesias y siempre tomando como referencia el eje este-oeste marcado por el canal de acueducto. A extramuros, los arrabales (El Salvador, San Justo, Santa Eulalia, Santo Tomás, San Millán, San Lorenzo y San Marcos) siguen similar patrón: se distribuyen en torno a sus templos y cerca de cursos de agua, bien el canal madre (acueducto) o los ríos Eresma y Clamores. La arquitectura civil de este momento varía en función de la clase social. Las zonas nobles situadas en los entornos de las parroquias de San Juan, San Pablo, San Sebastián, San Román, Santísima Trinidad y San Martín dieron lugar a palacetes, algunos con torreones fortificados (Casa de las Cadenas, Casa de los Cáceres, Casa de los Luna, todas ellas bien conservadas actualmente, lo que redobla su interés como exponentes relevantes de esta arquitectura). El ejemplo mejor conservado es la Torre de Hércules, actual Convento de las Dominicas. Su interés estriba en la riqueza de su arquitectura medieval y en el potencial arqueológico subyacente documentado en su entorno, en donde se mantienen espesores de más de seis metros de estratigrafía desde época romana hasta la actualidad.

Convento de Dominicas - Ayto. de Segovia
Pinturas murales del torreón del actual convento de Dominicas - José Manuel Cófreces, Museo de Segovia
Iglesia de la Vera Cruz - Ayto. de Segovia

Arquitectura religiosa: durante estos siglos la construcción de edificios religiosos es realmente prolífica. En el interior del recinto amurallado se levanta un importante conjunto de iglesias siguiendo los cánones del estilo románico. Las que actualmente se mantienen en pie son San Andrés, San Esteban, San Juan, San Martín, San Nicolás, San Juan, San Quirce, San Sebastían y la Santísima Trinidad. En los arrabales encontramos: San Clemente, San Millán, San Justo, el Salvador, Santo Tomás, Santa Eulalia, San Lorenzo, San Marcos y la Vera Cruz.

En varios casos (San Lorenzo, San Martín, San Juan de los Caballeros o La Trinidad) se han documentado varios momentos constructivos, un primer edificio de los siglos X-XI, que posteriormente es reformado y/o ampliado en los siglos XII-XIII como consecuencia del aumento de la población en la ciudad.

Hay también un conjunto de templos de los que tenemos constancia gracias a diferentes fuentes documentales, que desaparecieron casi todas ellas a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX: San Cebrián, San Gudumián, San Briz, San Facundo, San Miguel, San Pablo, San Pedro, San Román, Santa Columba, San Gil, San Blas y Santiago. Además hay noticia de otra serie de ellas dedicadas a San Polo, San Antolín, San Bartolomé, San Mamés y San Segundo.

En relación con las iglesias desaparecidas, su potencial arqueológico pasa necesariamente por la excavación sistemática de los parajes en que se construyeron. Son edificios de los que únicamente se tiene referencia escrita y apenas hay documentos gráficos que muestren sus características. De todas las iglesias desaparecidas, es la de San Miguel, la más conocida de todas ellas ya que fue el lugar elegido para la coronación de Isabel la Católica. Se encontraba situada en la plaza Mayor, frente al Concejo (hoy Ayuntamiento) y su planta debió ser similar a la de la iglesia de San Millán tal y como se planteó tras la excavación arqueológica en la que se recuperaron dos de las cimentaciones de los pilares de una de las naves. Se derribó en 1532 para crear un espacio abierto en esta zona tan abigarrada de la ciudad.

Mención aparte cabe hacer de la antigua Catedral de Santa María, situada frente al Alcázar y que fue desmontada en el siglo XVI. Los datos de que se dispone de aquel templo, escasos, descansan hasta ahora únicamente en referencias escritas, por lo que el estudio arqueológico de todo este ámbito se revela altamente prometedor.

Arco de la claustra en la calle Velarde - Aurelio Martín

Vinculado a la primera Catedral se encontraba el barrio de las Canonjías, que se extiende entre la iglesia de San Andrés y el Alcázar. Se trata de un conjunto de edificios en el que habitaron, desde al menos el siglo XII, los canónigos. Tras el análisis de las intervenciones arqueológicas desarrolladas en algunos de estos solares, puede concluirse que su interés como documento arqueológico medieval se ha de rastrear no tanto en el subsuelo como en la arquitectura emergente y en el peculiar urbanismo del barrio, cuya condición de palimpsesto a duras penas consigue encubrir sus orígenes medievales.

La arqueología también halla materia de estudio en los recintos monásticos que se sitúan en los arrabales. En el valle del río Eresma fueron varias las comunidades que eligieron esta zona de huertas para ubicar sus cenobios en plena Edad Media y durante la Edad Moderna: Monasterio del Parral, Santa María de los Huertos, Santa Cruz la Real y San Vicente el Real. De sumo interés es también el Monasterio de San Antonio el Real, situado a las afueras de Segovia en dirección a San Ildefonso, cuya construcción fue promovida por Enrique IV, como lo fuera también el del Parral.

Monasterio de Santa María del Parral - Ayto. de Segovia
Torre de Arias Dávila - Ayto. de Segovia

El desarrollo cultural y urbanístico sigue avanzando durante los siglos XV y XVI. La investigación histórica ha constatado la mayor presencia de las clases nobles y el clero en el interior del recinto amurallado, mientras que la población campesina se asentaba en los arrabales. Muestra de ello es la proliferación de palacios y recintos monásticos intramuros, como ejemplifican el Torreón de Arias Dávila, la Casa de los Picos, el Palacio de los Marqueses de Quintanar, en Palacio del Marqués de Lozoya, la casa de los Rueda o El Palacio de Enrique IV o los monasterios de Santa Clara y la Merced. El interés arqueológico de estos bienes es ambivalente. Están, por un lado, aquellos edificios que actualmente se mantienen en pie y han sido ya estudiados desde un punto de vista histórico y arquitectónico: a priori, las expectativas que ofrecen se encierran en los estratos de épocas anteriores que los subyacen. Por otro, están los complejos borrados por completo de la faz urbana, pero de los que se tiene constancia escrita y de los que solo una excavación arqueológica podría revelar datos de toda índole.

Viviendas de la judería, en el entorno de la puerta de San Andrés, con la Catedral al fondo - Ayto. de Segovia

La cultura judía también dejó una importante huella en Segovia. La comunidad estaba asentada en la zona sur del barrio que se extiende desde la Catedral hasta las Canonjías. Los restos mejor conocidos por la documentación escrita son las sinagogas, distribuidas pautadamente por toda la judería (sinagoga Mayor, hoy iglesia del Corpus Christi y sinagoga de los Ibáñez  conservada parcialmente en el antiguo colegio de las Jesuitinas), y la necrópolis que, enclavada a extramuros, al otro lado del valle del río Clamores, ocupó aproximadamente cinco hectáreas entre los siglos XI y XV. En ella se conservan  dos tipos de enterramientos: los hipogeos y las fosas individuales, todo ello excavado en la roca caliza.

Vista aérea de la Catedral de Segovia - Aurelio Martín

El último de los monumentos al que hay que hacer referencia es La actual Catedral de Segovia construida en el siglo XVI (1525-1577) como consecuencia del mal estado en el que se hallaba la Catedral vieja situada frente al Alcázar tras la Guerra de las Comunidades. Se trata de una de las catedrales góticas más tardías, ya que se levanta en un momento en el que el Renacimiento está en pleno desarrollo en el resto de Europa. El lugar elegido para su construcción fue la zona más alta de la ciudad, un área densamente ocupada, situada entre el barrio de la judería y la antigua iglesia de San Miguel. Para su edificación fue necesario llevar a cabo una importante reorganización urbanística derribándose el Convento de Santa Clara y parte de varias viviendas del barrio judío.


[1] El Alcázar sufrió un importante incendio en 1862 que destruyó las cubiertas. La restauración que se llevó a cabo a finales del XIX permitió recuperar la imagen previa al incidente.