Historia: desde el siglo XVII al siglo XX

El siglo XVII constituye el contrapunto del XVI. Es en este momento cuando se inicia la decadencia de la industria textil, que trajo consigo un debilitamiento económico de la ciudad y el desfallecimiento de las actividades secundarias y terciarias en otras localidades florecientes que mantenían intensas relaciones económicas con la capital de la provincia. El desmantelamiento de la actividad industrial en la ciudad, la ruralización de la economía y el conservadurismo social se dan cita en esta centuria.

Dentro de la actividad manufacturera hay que destacar el Real Ingenio de la Moneda. Levantado en 1583 por orden de Felipe II  jugó un papel relevante en la ejecución de la política monetaria gubernamental durante los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta que en 1869 la acuñación se centralizó en Madrid.

Panorámica del valle del Eresma. En primer término, con las cubiertas de pizarra, el Real Ingenio de la Moneda

El siglo XVIII es, desde el punto de vista económico, el siglo de la recuperación respecto a los bajos niveles de actividad de la centuria anterior. Pero esta recuperación no llega, en su etapa culminante, a restaurar los mejores momentos del siglo XVI. En el centro de este periodo de recuperación destaca la figura de Carlos III, quien a través de la política realista practicada por los Borbones empezó a estimular en Segovia una coyuntura de enriquecimiento general. Con establecimiento de las Sociedad Económica de Amigos del País en Segovia, constituida en 1780, se buscaba dotar a la región de un instrumento de estimulación del desarrollo económico, social y cultural. Sin embargo todos estos esfuerzos de progreso se vieron minados tras la muerte de Carlos III y el estallido de la Revolución Francesa.

Los primeros años del siglo XIX estuvieron presididos por las crisis agrarias (1804 y 1812-13) y la Guerra de la Independencia (1808-1814). Segovia, al igual que otras localidades se vio sacudida por la guerra contra los franceses y sufrió sus consecuencias. Fue ocupada por las tropas francesas en el mes de marzo de 1808 mediante la situación de destacamentos militares en lugares estratégicos de la ciudad. Pese a que a partir de los sucesos del 2 de mayo de Madrid la resistencia contra la ocupación francesa fue más activa (ataque a las tropas francesas, alzamiento de un pequeño grupo de cadetes de la Escuela de Artillería  establecida en el Alcázar,..) los tropas francesas no se retiraron de la ciudad hasta el 31 de mayo de 1813. Una valoración general de lo que significó la ocupación de los ejércitos napoleónicos de la ciudad de Segovia y su entorno se puede sintetizar en tres fenómenos: frecuentes ajusticiamientos, exilio, expolio del patrimonio histórico y empobrecimiento general.

Los movimientos políticos y sociales del siglo XIX  desembocaron en un cansancio y apatía ante los problemas políticos que se daban en el resto del país. Segovia se caracterizó por su moderación estando sus ciudadanos más preocupados en las rutinas propias de la ciudad. 

Los drásticos cambios políticos de inicios del siglo XX apenas afectaron al devenir de la ciudad. Únicamente la llegada de la República introdujo en los segovianos una savia nueva que trajo consigo figuras como Antonio Machado.

Durante la Guerra Civil, aunque la capital y la mayor parte de sus tierras quedaron en la zona nacional, su proximidad a la línea del frente situada en la Sierra de Guadarrama tuvo sus consecuencias (fue objeto de bombardeos por parte de la aviación republicana). Estabilizados de forma definitiva los frentes de la sierra, Segovia sólo sufrió las consecuencias de la guerra por la fuerte presión económica a la que se veía sometida.

Estructuras de la guerra Civil situadas en la sierra de Guadarrama - José Miguel Labrador

Durante la dictadura franquista y hasta el inicio de la democracia Segovia se caracterizó por una importante decadencia económica. Es a partir de los años 80 y 90 cuando poco a poco vuelve a impulsarse su economía basada en el sector servicios, no así la demografía. Su proximidad a Madrid y la poca industria asentada en la ciudad han provocado la emigración de la población más joven, tendencia que sigue actualmente.