Historia: desde el paleolítico a la segunda edad del hierro (50.000 a.C. – s. I a.C.)

Los primeros vestigios documentados de la ocupación humana en el entorno inmediato de Segovia se corresponden con los hallados en los abrigos rupestres del valle del Eresma (abrigos del Molino y de San Lázaro) y del valle de Tejadilla (cuevas del Búho, de la Zarzamora y del Portalón). En dichos enclaves, además de interesantes hallazgos paleontológicos, se han localizado restos de la cultura material  y muestras de arte rupestre propios del Paleolítico Medio y Superior (50.000 – 30.000 años a.C.), quedando atestiguada la presencia neandertal.

Cuevas del Búho y de la Zarzamora situadas en el valle del arroyo Tejadilla - Clara Martín

No será hasta el periodo Calcolítico y la Edad del Bronce cuando vuelvan a documentarse nuevas ocupaciones próximas a la ciudad en asentamientos en cueva y al aire libre. Los recientes hallazgos realizados en la cueva del Piojo, a los pies del Alcázar, atestiguan la primera ocupación de la ciudad en torno al 2.200 -2.400 a.C. Se desconoce si en este mismo periodo la plataforma superior estaba o no ocupada, ya que no se han localizado materiales de este periodo. No será hasta la Segunda Edad del Hierro (s. V a.C.) cuando se constate la existencia de un asentamiento estable en la ciudad actual.

Que las gentes del Hierro dieran prioridad a las cuestiones estratégicas a la hora de elegir su lugar de asentamiento, es consecuencia del clima de inestabilidad y guerra en el que estas sociedades se desenvolvían en su devenir cotidiano. Los hallazgos realizados en el extremo oeste de la ciudad nos permiten confirmar la existencia de dos momentos de fortificación durante la Edad del Hierro. En un primer momento, seguramente en torno a los siglos V-IV a.C., se excava un primer foso que delimita un primer recinto que se corresponde con la ubicación actual del Alcázar y del barrio anexo de las Canonjías. En este espacio de 5 ha se localizaría el primer asentamiento arévaco. El segundo de los momentos data de finales del siglo II e inicios del siglo I a.C., tras las guerras numantinas, y se corresponde con una ampliación del núcleo urbano quedando este delimitado por su correspondiente foso y muralla. Será en este momento cuando ya se ocupe la práctica totalidad del cerro segoviano.

Segovia prerromana, espacio urbano - Clara Martín