Historia: Compostela antes de Santiago (4500 a.C. – S. IX d.C.)

El descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago en las primeras décadas del siglo IX marca un antes y un después en la historia de este enclave estratégicamente situado en el sector central de la geografía gallega. ¿Estaba ocupado este territorio antes del descubrimiento de los restos del apóstol? Si es así ¿desde cuándo lo estuvo? Y ¿Qué tipo de ocupación existió?

No cabe duda alguna de que Santiago estaba poblado cuando en las primeras décadas del siglo IX se produce lo que se conoce como inventio: el descubrimiento del sepulcro del apóstol. Prueba de ello es no sólo el cementerio al cual estaría asociado el sepulcro del apóstol (cuyo epicentro sería la actual cripta que alberga los restos del apóstol), sino también la existencia de un área habitacional en el entorno de la actual iglesia de San Fiz de Solovio (tal y como nos relata la documentación medieval).

Se sabe que ese cementerio llevaba siendo utilizado desde época romana y que existió un asentamiento anexo durante esa época que se extendería por el actual claustro catedralicio, la praza da Quintana y, tal vez, por las rúas de Acibechería e inicios de las del Vilar y Nova. Ese establecimiento, según defienden diversos autores, sería la mansión viaria de Asseconia citada en el Itinerario Antonino y el Anónimo de Rávena. La citada mansión estaría asociada a la principal vía de comunicación existente durante época romana en el noroeste, aquella que comunicaba Bracara con Asturica Augusta: la vía XIX. Quienes defienden su paso por Santiago reconstruyen su trazado por Conxo, rapa da Folla, porta Faxeira, rúa do Franco, Acibechería, Cervantes, casas Reais y rúa de San Pedro.

Por el momento no han sido descubiertos restos arqueológicos que avalen la ocupación del espacio en el que se emplaza la actual ciudad con anterioridad a la época romana. Sin embargo, tanto la configuración del relieve como la toponimia podrían aportar pistas acerca de lo que en Santiago hubo con anterioridad a la llegada de los romanos.

La ciudad histórica se emplaza sobre una colina o promontorio delimitado por los ríos Sar y Sarela. Esta posición es ventajosa en dos sentidos. Por un lado, la proximidad de las tierras fértiles de los valles generados por dichos ríos garantiza el suministro y abastecimiento de todos los recursos necesarios para la supervivencia. Por otro, la propia forma del promontorio que, con una mínima inversión constructiva, aporta unas magníficas condiciones de defensa. Estos dos aspectos no pudieron pasar desapercibidos para las sociedades prerromanas, máxime si aceptamos que el trazado de la vía romana muy probablemente se apoyó en la existencia de una red viaria previa.

Si ampliamos el campo de visión y extendemos el ámbito de estudio a los límites del ayuntamiento compostelano, observamos cómo emplazamientos de estas características contienen abundantes referencias a la existencia de yacimientos pre y protohistóricos.

Estos argumentos han sido importantes para que algunos investigadores hayan defendido la existencia de un castro prerromano en el espacio ocupado por la ciudad medieval. El eje central del castro lo definiría la actual rúa do Preguntoiro, y el muro de cierre oriental del mismo discurriría por la rúa Acinto Vello (como así se reconoce en los textos medievales), actual Pescadería Vella. La pervivencia toponímica en la actual rúa do Castro confirmaría tal hipótesis.

El castro se integraría en el territorio a través de la red viaria entonces existente, en la que existiría un tránsito preferente en sentido aproximado N-S (que atravesaría el eje central del castro) y otro E-W. El punto en el que confluirían estas vías se situaría en la actual plaza de Cervantes. Esta red viaria, utilizada en época romana y altomedieval, sería el germen de la compleja red viaria posterior.

A pesar de lo expuesto, es necesario aclarar que hasta el momento no han sido identificados restos arqueológicos que avalen la existencia de ese castro ni tampoco de una ocupación anterior en época prehistórica.