Historia III: Ilustración y regresión urbana

San Cristóbal de La Laguna, como sede de una oligarquía concejil y terrateniente muy implicada en la exportación de caldos al mercado inglés, se vio especialmente afectada por la crisis vitícola de principios del siglo XVIII, motivada por el cambio de orientación de la política mercantilista inglesa, que favoreció a Portugal como socio preferente para realizar el tradicional intercambio de vinos por textiles.

La disminución de las exportaciones generó todo un clima de crisis —sin duda mediatizado por los memorandos y escritos que surgían de las azoradas plumas de los terratenientes exportadores— que motivó la atribución indiscriminada de este concepto a todo el siglo XVIII. Esta idea hoy día es ampliamente cuestionada, dado que la crisis vitícola no afectó por igual a todas las capas de la población y toda vez se constata un crecimiento demográfico —a nivel insular— durante la primera mitad de siglo.

De cualquier modo, La Laguna, como sede de las principales instituciones y como lugar de residencia de la clase dirigente, resultó especialmente afectada por la crisis exportadora y registró una decadencia factual, languideciendo social y económicamente.

En 1718, el reglamento del comercio canario-americano centralizó el tráfico insular a Indias a través del puerto de Santa Cruz de Tenerife. Asimismo, todos los navíos que regresaban de América al Archipiélago debían hacer escala primero en este puerto, cuya pujanza moverá a los capitanes generales, en 1723, a trasladar allí su residencia, llevando consigo las oficinas de la Real Hacienda, y abandonando pues la ciudad.

En la segunda mitad del XVIII la decadencia de San Cristóbal de La Laguna es aún más patente si se compara la ciudad con el puerto de Santa Cruz, cuya población aumentaba en tanto la capital se estancaba e incluso perdía habitantes, registrando un importante flujo migratorio a Indias. La ciudad seguía siendo la sede de la antigua oligarquía concejil y terrateniente, del Cabildo y del clero, si bien los negocios se habían trasladado a Santa Cruz, donde se radicaba una emergente burguesía comercial extranjera (franceses, irlandeses, italianos, etc.) que aprovechaba la centralización del comercio americano en Santa Cruz para, desde allí, introducirse en el comercio indiano mediante la utilización de testaferros locales.

El XVIII fue un siglo económica y socialmente regresivo para la ciudad. Sin embargo, el ámbito de las ideas no siguió esta latencia decadente, y el fenómeno de la Ilustración se vivió de manera intensa, en buena parte debido a la fluidez de los intercambios con el mercado europeo. Destacaron dos focos de irradiación de las ideas Ilustradas: la Tertulia de Nava, así llamada porque sus sesiones se celebraban en la casa de Nava (palacio de los Marqueses de Villanueva del Prado), y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife.

Bajo el influjo de la Ilustración, las obras públicas adquirieron trascendencia como factor de desarrollo económico y social. En el ámbito urbanístico se promovieron fundamentalmente alineaciones de calles, obras de pavimentación, actuaciones relacionadas con el ornato público y canalizaciones. En el productivo, se fomentó la introducción de nuevos cultivos, la extensión de los regadíos y se impulsó la construcción de nuevos molinos a las afueras de la ciudad (de viento como en la actual calle Núñez de la Peña o de agua como los del Barranco de La Carnicería).

La crisis de las exportaciones vitícolas, sin embargo, quebrantaba los fondos del Cabildo y el patrimonio de la nobleza promotora de estas actuaciones, de forma que muchas de las mejoras, condicionadas a la existencia de liquidez, simplemente no llegaron a ejecutarse.

La extensión del perímetro urbano de San Cristóbal de La Laguna, si se cotejan los planos de Torriani (c. 1588) y Chevalier Isle (1779), es apenas perceptible en dos siglos. La ciudad tan sólo se expande hacia el sur, entre las ermitas de San Cristóbal y San Juan, mediante la parcelación de media docena de manzanas, si bien éstas, aun en la segunda década del XIX, aparecen escasamente edificadas y en gran parte ocupadas por huertas.

Plano de la ciudad
Plano de la ciudad - Le Chevalier Isle (1779)

El siglo XIX confirmó y acentuó la tendencia anterior. La creación de nuevos municipios, en 1812, y la confirmación de Santa Cruz de Tenerife como capital provincial, una vez asentado el régimen liberal, precipitaron la decadencia municipal y la pérdida de influencia del antiguo Cabildo. En este proceso, la creación de instituciones como la Junta Suprema de Canarias o el Consulado Marítimo Terrestre, ambas en San Cristóbal de La Laguna, no suponen más que pequeñas excepciones que no revertirán el curso general.

En el tracto comprendido desde comienzos de siglo hasta mediados de la década de 1860 se registra un proceso de regresión urbana o de desurbanización, con abandono y ruina de inmuebles en el centro histórico de la ciudad. En 1837, en el marco de una ciudad ruralizada, se abordan finalmente las obras de desagüe y relleno de la laguna para aprovechamiento agrícola.

Hacia 1864 se entra en un ciclo expansivo impulsado por el auge del comercio de la cochinilla. Durante este breve periodo, las obras se acometen preferentemente en el centro histórico, correspondiendo la mayoría de ellas a reformas y reedificaciones de inmuebles preexistentes. Buena parte de los propietarios de estas casas desvencijadas descendían o eran deudos de aquellos que se habían dedicado al cultivo y a la exportación de vinos. La exportación de la cochinilla les insuflaba ahora un renovado vigor financiero con el que poder recuperar y renovar sus casas.