Patrimonio: del siglo XIII al XVIII

9. Época medieval y moderna. (Periodos reconocidos en las VUEs.)

A partir de la repoblación medieval y sobre  la antigua Salmantica romana surgió la nueva urbe, base de la actual, que evolucionó hasta sus esplendorosos periodos renacentista y barroco. Sus magníficos testimonios  han motivado la inclusión de Salamanca en la lista de Patrimonio Mundial, especialmente los vinculados a la institución de la Universidad y la arquitectura monumental barroca, aparte del nutrido conjunto de edificaciones renacentistas que constituyen uno de los mejores exponentes del arte plateresco español. Además, se conservan también significativos vestigios de edificios y construcciones, a veces ocultos, testigos de la ciudad desaparecida y parte implícita del conjunto histórico declarado. Por su núcleo urbano se distribuyen  diferentes restos inmuebles o elementos  que las investigaciones y actuaciones urbanísticas de los últimos años han permitido recuperar como recursos patrimoniales y que complementan la riqueza monumental de la ciudad.

Entre estos elementos, destacan por su importancia las murallas de Salamanca: la Cerca Vieja, primer recinto defensivo medieval  de la repoblación que siguió de manera muy aproximada  el trazado del castro  prerromano de Salmantica y perdura en los frentes occidental, meridional y oriental del teso de las Catedrales en espacios tanto públicos como privados. Conserva cinco torreones y sus fábricas heterogéneas son el testimonio de las numerosas reformas y reconstrucciones que ha sufrido a lo largo de la historia.  Tuvo cinco puertas de acceso a la ciudad, hoy desaparecidas: la del Río, cuyo arco ojival fue derribado en el siglo XIX;  el postigo ciego que va a dar al puente; la de Alcázar, al sur; la del Sol al norte y la de San Sebastián, al este.

Imagen de la Cerca Vieja en la calle San Pablo
Imagen de la Cerca Vieja en la calle San Pablo - Ayto. de Salamanca

En la zona de la Palma se le adosan los restos del Alcázar de San Juan, construido en el siglo XIII y derribado en 1472 por orden del Rey Enrique IV, del que únicamente se conserva la base de un gran torreón que correspondería a la torre del homenaje. Sus ruinas, aún visibles en la imagen de la ciudad recogida por Anton Vanden Wyngaerde de 1570,  fueron integradas en el Convento de San Cayetano, fundado a finales del siglo XVII y desaparecido tras su uso como fuerte militar por las tropas napoleónicas durante la guerra de la Independencia.

Imagen de los restos del Alcázar de San Juan junto a la Cerca Vieja
Imagen de los restos del Alcázar de San Juan junto a la Cerca Vieja - Ayto. de Salamanca
Imagen de la 'Cueva de Salamanca' - Ayto. de Salamanca

También corresponde a esta muralla la torre del Marqués de Villena y cueva de Salamanca , situadas dentro de un espacio musealizado municipal en la cuesta de Carvajal. La Cueva de Salamanca es la cripta de la antigua Iglesia de San Cebrián, construida en el siglo XII  y  derribada en el siglo XVI tras la pérdida de sus funciones cultuales.

 A escasos metros se levanta la torre, único resto que se ha conservado del palacio mayorazgo de los Albendea, reflejo de la arquitectura civil del siglo XV que se apoya sobre uno de los cubos de la Cerca Vieja aprovechando su fábrica. En torno a este lugar se creó una leyenda fraguada al final del Medievo que convirtió a Salamanca durante varios siglos, al socaire de la Universidad, en una ciudad de prestigio iniciático y tradición ocultista, centro de la heterodoxia científica donde se impartían  los saberes prohibidos. Tales prácticas esotéricas se focalizaban en un submundo  opuesto a la rígida ortodoxia de las disciplinas académicas del ámbito oficial que se desarrollaba en la superficie.  De este modo, a través de la literatura, tratados y relatos de viajes, se fraguó  el universo mítico de la Cueva de Salamanca, pequeña cripta románica que degeneró en una auténtica red subterránea y laberíntica, extendida por el resto de  la ciudad y hoy matizada por la arqueología. Su fama y simbolismo  trascendieron hasta  los confines del imperio, de ahí que en muchos lugares de Hispanoamérica a las cuevas se las denomine Salamancas.

Imagen de la Cerca Vieja y la Cerca Nueva
Imagen de la Cerca Vieja y la Cerca Nueva - Ayto. de Salamanca

La Cerca Nueva, segundo gran recinto amurallado de la ciudad, fue ordenada por Alfonso VII en 1147 y construida a lo largo del siglo XIII. Con ella se amplió el recinto urbano hasta las 110 hectáreas para acoger  los arrabales que se habían originado durante la repoblación.

Conserva, al igual que la vieja, diferentes retazos de su trazado, si bien han desaparecido sus 13 puertas. En la zona meridional tuvo 5 accesos,  la Puerta Nueva, la de San Pablo y la de los Milagros, más las dos heredadas de la Cerca Vieja, San Juan del Alcázar y la del Río; las de San Vicente, Falsa, San Bernardo y Villamayor en el oeste; las de Zamora y Toro en el norte; y dos más en el este, la de Sancti Spíritus y la de Santo Tomás, esta última situada junto a la iglesia del mismo nombre y muy próxima al Colegio Militar de Calatrava, en el encuentro con la calle Rosario. En este punto se documentó su cimentación, cuya traza ha quedado  marcada en el pavimento para señalar su ubicación exacta.

 
Imagen de la Cerca Nueva en el Paseo de San Vicente, detrás del colegio de Fonseca
Imagen de la Cerca Nueva en el Paseo de San Vicente, detrás del colegio de Fonseca - Ayto. de Salamanca
Imagen de la Cerca Nueva rodeando el Cerro de San Vicente
Imagen de la Cerca Nueva rodeando el Cerro de San Vicente - Ayto. de Salamanca
 
Imagen de la Cerca Nueva junto a los restos de San Andrés y el Pozo de Nieve
Imagen de la Cerca Nueva junto a los restos de San Andrés y el Pozo de Nieve - Ayto. de Salamanca
Grabado de la Puerta de Santo Tomás
Grabado de la Puerta de Santo Tomás - J. de Vargas Aguirre

Junto a un lienzo de la zona meridional de este recinto defensivo  se conservan los restos del Convento de San Andrés de Carmelitas Calzados. Fue fundado en 1480 junto a la muralla y constituyó un conjunto monumental, tanto por su categoría artística como por sus dimensiones, alcanzando el sobrenombre de “el Escorial salmantino”. En sus construcciones y reconstrucciones -tras la riada de San Policarpo- participaron arquitectos de primer orden, como Ribero Rada o Manuel Lara Churriguera, que remató la construcción en 1756. De la iglesia original solo se ha conservado lo que fue capilla de la Orden Tercera del Carmen, de estilo barroco, aparte de varias construcciones asociadas entre las que destaca el pozo de nieve excavado para el almacenamiento y venta de hielo. Actualmente es de propiedad municipal y ha sido rehabilitado para la visita pública.

Imagen del Pozo de Nieve de San Andrés
Imagen del Pozo de Nieve de San Andrés - Ayto. de Salamanca
Imagen de las galerías subterráneas del Convento de San Andrés
Imagen de las galerías subterráneas del Convento de San Andrés - Bomberos del Ayuntamiento de Salamanca

La Salamanca medieval se estructuró en torno a pequeñas iglesias románicas, que a modo de núcleos aglutinadores de los diferentes barrios de repoblación configuraron el  urbanismo medieval más característico de esta ciudad.  Alguno de esos templos ha pervivido hasta el presente (como los de Santo Tomás, San Cristóbal, San Benito, San Martín o San Marcos), mientras que otros han ido desapareciendo, fruto de la propia dinámica de la evolución urbana. Las investigaciones arqueológicas y trabajos de restauración de los últimos años han permitido, no obstante, la recuperación de alguno de ellos, como la iglesia de San Polo,  de estilo románico-mudéjar, cuyos restos se encuentran integrados en un espacio público abierto. Fue fundada  a principios del siglo XII en el antiguo barrio de los repobladores portugaleses junto a la desaparecida puerta de San Pablo, y ampliada en el siglo XVI. Alrededor de 1840, ante la amenaza de ruina, su culto fue trasladado a la Iglesia del Convento Dominico de San Esteban y posteriormente a la iglesia de los Trinitarios.

Imagen de los restos musealizados de la iglesia de San Lorenzo
Imagen de los restos musealizados de la iglesia de San Lorenzo - Ayto. de Salamanca

La iglesia de San Lorenzo fue localizada durante una excavación arqueológica en la margen derecha del Tormes en la que se descubrió su esquina suroccidental, el cimiento del atrio,  parte de  su necrópolis y “la Puentecilla de San Lorenzo”, que salvaba la cercana alberca de los Milagros desde 1711.  Fue fundada en el siglo XII, dentro de una zona ocupada por los mozárabes al exterior de la puerta de los Milagros, y a pesar de los destrozos sufridos por la riada de San Policarpo en 1626, fue reconstruida y reformada en varias ocasiones. Su anexión en 1802 a la parroquia de Santiago motivó su abandono y  ruina. Parte de los restos de la iglesia fueron desmontados para su posterior reconstrucción en superficie a una cota superior sobre su emplazamiento original, cuya traza en planta se puede observar integrada en el pavimento de la calle actual.

 
Imagen de los restos de la iglesia de San Nicolás
Imagen de los restos de la iglesia de San Nicolás - M.C. Jiménez

Otra de las iglesias románicas recuperadas es la de  San Nicolás,  consagrada en 1182 y situada también en la zona de repoblación mozárabe. El templo y su cementerio fueron donados a la Universidad  de Salamanca a principios del siglo XV, utilizando sus terrenos como necrópolis de los estudiantes sin recursos que morían en el Hospital del Estudio. A mediados del siglo XVI se convirtió en sede de la Cátedra de Anatomía de la Universidad, construyéndose junto a ella  el primer anfiteatro anatómico de España, referente europeo de la medicina científica en la época. Afectada, como tantos otros edificios de la ciudad, por las avenidas del río, la iglesia fue cerrada en 1707 para una reparación que nunca se produjo, pero el anfiteatro anatómico siguió funcionando hasta finales del siglo XVIII, cuando cerró. En 1801 ambos edificios fueron definitivamente demolidos y sepultados por un inmenso montículo artificial de escombros conocido como teso de San Nicolás. Actualmente parte de los restos del templo y su necrópolis se conservan protegidos en el sótano de un edificio privado y resultan visibles desde el exterior. 

La investigación arqueológica también ha permitido recuperar los vestigios de la primera fundación monástica de la ciudad, el Convento de San Vicente,  que se encuentran parcialmente integrados en el centro de interpretación municipal del mismo nombre. Surgió en una fase muy temprana de la repoblación medieval de la ciudad,  siendo transferido a la Orden de Cluny en 1143. En 1504 el convento fue anexionado a la Orden Benedictina Reformada y su conversión en colegio propició un periodo de esplendor durante los siglos siguientes que se materializó en la realización de grandes obras que harían del Convento de San Vicente uno de los grandes conjuntos arquitectónicos de la ciudad.

Imagen del espacio museográfico construido sobre los restos del claustro del Convento de San Vicente
Imagen del espacio museográfico construido sobre los restos del claustro del Convento de San Vicente - Ayto. de Salamanca
Imagen de las bodegas del Convento de San Vicente integradas en el espacio museográfico
Imagen de las bodegas del Convento de San Vicente integradas en el espacio museográfico - Ayto. de Salamanca

El carácter estratégico del lugar propició la transformación del edificio religioso en un fuerte militar por las tropas napoleónicas en 1809 durante la guerra de la Independencia, que implicó su remodelación y la construcción de defensas artilleras de tipo abaluartado. El desarrollo final de la Batalla de Salamanca ocasionó su destrucción y ruina, convirtiéndose en un símbolo de los destrozos sufridos por la ciudad monumental. Desde de los años 90 del siglo pasado el Ayuntamiento está desarrollando un plan especial de urbanismo para este enclave donde, además de poner en valor los restos del primitivo asentamiento protohistórico que dio origen a la ciudad, se ha tratado de recuperar el urbanismo histórico de la zona desaparecido tras la guerra de la Independencia. Sobre los restos de la planta del claustro conventual se ha  levantado un edificio de titularidad pública  destinado a usos culturales que integra los restos originales más relevantes conservados del edificio.

El Convento de Santa María de la Vega, edificio de traza románica situado junto al río Tormes en la zona de repoblación mozárabe, fue pionero entre las fundaciones monásticas salmantinas y su origen debe remontarse a la repoblación del siglo XII. De él solo se conservan una serie de arquerías del claustro en un local del edificio de la Fundación Rodríguez Fabrés que alberga en la actualidad un instituto de enseñanza secundaria.

No son pocos los edificios históricos desaparecidos durante la guerra de la Independencia cuyas ruinas  se encuentran soterradas o integradas en la ciudad. La puesta en valor de una parte de esa Salamanca desaparecida permite recuperar la memoria de la grandeza de la ciudad en sus momentos de esplendor universitario, reclamo para la instalación de numerosas órdenes religiosas al amparo de su prestigio. Buena prueba de ello son los restos del Convento de San Francisco que en la actualidad se conservan  en el claustro de la iglesia de los Capuchinos. Están declarados Bien de Interés Cultural y corresponden a las capillas de la cabecera del templo del siglo XIII, mejor muestra del purismo gótico en la arquitectura monumental salmantina. En su momento fue uno de los conventos franciscanos más importantes de España y sufrió diversas reformas y ampliaciones entre las que destaca la capilla dirigida por Andrés García de Quiñones a mediados del XVIII, recayente a la calle Ramón y Cajal. En parte de su espacio de huertas, fosilizadas en el entramado de la zona, se encuentra el Parque de San Francisco, construido en el  mismo siglo y magnífico representante de la obra pública civil del pensamiento ilustrado barroco.

Imagen de los restos del Convento de San Francisco
Imagen de los restos del Convento de San Francisco - Ayto. de Salamanca
Imagen de la fachada visible de los restos del Convento de los Jerónimos integrados en la fábrica de Mirat
Imagen de la fachada visible de los restos del Convento de los Jerónimos integrados en la fábrica de Mirat - Ayto. de Salamanca

Otra muestra de amortización arquitectónica la encontramos en el antiguo Convento de los Jerónimos -Convento de Nuestra Señora de la Victoria- construido  a principios del siglo XVI (1490-1513), cuyos restos -partes de la iglesia, claustro, sacristía, dependencias y bodega- se encuentran integrados en el complejo industrial de la fábrica de abonos Mirat, junto al río, destacando por su calidad un gran arco abovedado de más de tres metros, obra del prestigioso Juan de Álava.   Durante la contienda napoleónica fue casi arrasado por las tropas francesas, completándose su destrucción con el uso industrial del inmueble al que se le añadieron sugestivas construcciones fabriles.

Un caso paradigmático de integración arquitectónica es el realizado con los restos de San Antonio el Real, convento franciscano cuya construcción se autorizó en 1732, participando en ella Jerónimo García de Quiñones. Por diversos avatares, la edificación nunca llegó a rematarse, y en 1840, tras las desamortizaciones, sus restos fueron subastados. La parte de la sacristía y claustro quedó en manos de una Sociedad que allí construyó el Teatro Liceo, reaprovechando parte de sus muros y  utilizando en su fábrica materiales del convento. En el 2000 se derribó el antiguo teatro para su reconstrucción, aprovechándose dicha reforma para recuperar los elementos originales del convento que se aprecian perfectamente conservados en diversas zonas del nuevo edificio. Por su parte, los restos de la iglesia habían sido ocupados por un inmueble de viviendas  que recientemente se ha transformado en establecimiento comercial, donde se ha desarrollado una interesante propuesta de rehabilitación que permite una respetuosa integración compatible con su nuevo uso.

Imagen de los restos del Colegio Mayor de Cuenca integrados en el espacio arqueológico del Botánico
Imagen de los restos del Colegio Mayor de Cuenca integrados en el espacio arqueológico del Botánico - M.C. Jiménez

El proyecto de construcción de una biblioteca y un parking por parte de la Universidad de Salamanca en el solar del Botánico, motivó una serie de excavaciones que pusieron al descubierto una secuencia arqueológica muy completa de la ocupación de la zona desde el periodo prerromano hasta el contemporáneo, recuperando y conservando in situ parte del trazado urbano de la ciudad medieval y moderna y de los edificios históricos allí ubicados: el Convento de San Agustín y el colegio mayor de Cuenca.

Imagen de los restos del Convento de San Agustín integrados en el espacio arqueológico del Botánico
Imagen de los restos del Convento de San Agustín integrados en el espacio arqueológico del Botánico - M.C. Jiménez

El primero se construyó sobre la antigua judería cuando los agustinos encargaron en 1516 su edificación a Juan de Álava, quien  también participó en el edificio viejo de la Universidad y dirigió las obras de la Catedral Nueva. Reconstruido tras diversos incendios, su definitiva desaparición y demolición estuvo unida a la presencia de las tropas napoleónicas durante la guerra de la Independencia, que lo dinamitaron para evitar que fuera utilizado por las tropas aliadas en la toma del fuerte de San Cayetano. A mediados del XIX se mandó derribar la ruina que aún se conservaba,   rescatándose la tumba de Fray Luis de León, que descansaba en la iglesia del monasterio, en una actuación pionera en la ciudad por su carácter arqueológico, promovida por la Comisión de Monumentos en 1854. Desde aquel momento buena parte de su solar quedó abandonada o absorbida por el viario urbano, bajo las actuales calles Balmes y plaza de Fray Luis de León.

Por su parte, en la primera mitad del siglo XVI se le encarga a Juan de Álava la construcción del colegio mayor de Cuenca, cuyas obras continuaron en las centurias posteriores, participando en ellas arquitectos de la talla de  Alberto de Churriguera o Jerónimo García de Quiñones. Ocupado en 1809 por las tropas napoleónicas como cuartel, fue  definitivamente destruido por los franceses hacia 1812 para levantar las defensas de Salamanca.  Sus ruinas aún se conservaban a mediados del siglo XIX pero el saqueo de su fábrica (para reconstruir, por ejemplo, el colegio del Trilingüe) y la ocupación contemporánea del solar borraron la huella de su presencia, hasta su incorporación en el conjunto protegido descrito.

Otro de estos espacios arqueológicos visibles en la ciudad se encuentra en la sede del  Colegio Oficial de Arquitectos de León -COAL- (12), ya mencionada por contener restos de la Salamanca romana. La investigación asociada a su construcción permitió documentar una compleja secuencia  estratigráfica que muestra la intensa ocupación de esta zona hasta la actualidad, aportando abundantes restos de las épocas medieval y moderna, entre los que destaca por su incidencia urbana, la fábrica del encauzamiento de la antigua esgueva del arroyo de Santo Domingo.

El palacio de la Salina, desde 1881 sede de la Diputación de Salamanca, es un edificio de estilo plateresco construido en el siglo XVI como mansión señorial. Las obras de restauración del edificio desarrolladas en los 90, que incluían un sótano, pusieron al descubierto una serie de restos en el subsuelo del solar, pertenecientes a una bodega, diferentes sistemas de evacuación de aguas y un conjunto de silos excavados en el sustrato natural posiblemente asociados al uso del edificio como depósito y estanco de sal durante el siglo XIX. Todas las estructuras se han integrado en el conjunto para su visita pública.

Otras iniciativas destinadas a la conservación de la memoria de algunos de los edificios históricos desaparecidos se han realizado a través de la recuperación y reposición de algunos de sus elementos en diversos espacios urbanos,  como el arco reubicado en la calle del Parque junto a la Cerca Vieja, posiblemente perteneciente a la ermita de San Gregorio,  o la Antigua Portada de Carmelitas, en el paseo de Carmelitas, dentro de un espacio ajardinado. En el segundo caso  estamos ante  un arco de medio punto con dovelaje acanalado de sillería de piedra franca procedente de Convento de Carmelitas Descalzas, fundado por Santa Teresa en 1570, del que solo se conserva la iglesia en las inmediaciones.

Imagen de los restos del Convento de las Comendadoras de Santiago
Imagen de los restos del Convento de las Comendadoras de Santiago - Ayto. de Salamanca

En el entorno de la iglesia de Sancti-Spiritus se conservan algunos muros del antiguo Convento de las Comendadoras de Santiago, con origen en  el siglo XII  y perteneciente desde el siglo XIII a la Orden de Santiago. Después de la desamortización de Mendizábal el convento fue transformado en cárcel. En 1972  fue derribado, construyendo en el solar un edificio destinado a viviendas, y se abrió una nueva calle denominada Rondín de Sancti-Spiritus donde se encuentran actualmente conservados los vestigios del antiguo convento.

Aún podemos observar también algunos restos del monasterio de las Bernardas, fundado en el siglo XVI y construido por Rodrigo Gil de Hontañón. Gran parte del edificio original, de estilo renacentista, fue derruido para construir el colegio San José de Calasanz de los Padres Escolapios. Solo se salvaron la iglesia y el claustro, localizados en el interior del colegio, y la portada de acceso al conjunto conventual, que se encuentra instalada en el acceso del parque llamado "Huerto de los Jesuitas".