Itinerario III: Salamanca Antigua

En el centro histórico de Salamanca se suceden espacios monumentales articulados por edificios religiosos, universitarios y civiles de época medieval y moderna que emergen majestuosos del entramado urbano heredado. La uniformidad cromática de este conjunto, debida al uso de la característica arenisca franca de reflejos dorados en su construcción, se ha convertido en una de sus singularidades. Pero estas etapas, portadoras de los principales valores que han motivado la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad, se sustentan sobre un pasado antiguo, soterrado física y conceptualmente bajo la ciudad monumental. Por ello proponemos un  recorrido alternativo  a través de  la Ciudad Vieja, con una mirada diferente, dirigida a identificar aquellos elementos patrimoniales que permanecen ocultos y nos permiten conocer otros aspectos de la historia singular de la ciudad del Tormes.

RECORRIDO

Este itinerario, que parte simbólicamente del cerro de San Vicente, recorrerá el casco histórico a través de la sucesión de puntos conservados de las murallas salmantinas, con los diferentes elementos históricos que se les asocian, para terminar en el espacio musealizado de San Millán y en el propio Museo de Salamanca.

No es casual que el punto de partida del recorrido se establezca en el cerro de San Vicente, al suroeste del casco histórico, pues en él se encuentran  expuestos  los restos del poblado que dio origen a la ciudad en la primera Edad del Hierro. En su espacio musealizado,  en un excelente estado de conservación, se puede contemplar una imagen única del urbanismo primitivo de Salamanca constituido por una serie de casas, mayoritariamente circulares, y estructuras domésticas auxiliares distribuidas en torno a un espacio de tránsito común, en el marco de un enclave estratégico que ofrece panorámicas únicas de la ciudad histórica y su entorno paisajístico y medioambiental.

La singularidad del yacimiento protohistórico se ve complementada por la presencia de los restos del antiguo Convento de San Vicente, fundación  benedictina pionera en la ciudad, que acabó formando parte del sistema de fuertes militares napoleónicos levantados en la ciudad durante la guerra de la Independencia, causantes de su ruina y desaparición.

Sobre la planta del claustro se ha levantado un atractivo edificio municipal destinado a usos culturales que incluye espacios expositivos que abordan diversos aspectos de la intrahistoria urbana y del propio yacimiento.

El conjunto de elementos descritos se ha integrado en el Centro de Interpretación "Cerro de San Vicente" de Salamanca, sujeto a un programa regular de visitas guiadas organizadas por la Concejalía de Turismo  del Ayuntamiento de Salamanca, que permite alcanzar una visión global de los diferentes estadios que han conformado la esencia de  Salamanca.

Este cerro se encuentra, además,  parcialmente rodeado por la Cerca Nueva que acogió a la ciudad medieval surgida a partir de la repoblación cuando resultó necesario proteger los arrabales que se habían ido formando. Fue construida a principios del siglo XIII y se conserva de manera fragmentaria en diversos puntos de la ciudad. En la zona comprendida entre el paseo de San Vicente y el del Desengaño se  encuentra uno de sus tramos más completos, con  lienzos de mampostería de arenisca parcialmente restaurados, interrumpiéndose hacia el norte hasta reaparecer  de nuevo en el paseo de San Vicente, por detrás del colegio de los Irlandeses (Fonseca),  con una casilla de vigilancia del siglo XVIII  junto a la puerta de San Clemente, en la calle Espejo, siendo el único resto que permanece en la zona noroccidental del antiguo recinto.

Desde el cerro de San Vicente buscamos la calle de la Palma hasta situarnos frente al río, donde encontraremos una urna  de cristal que protege y señaliza los restos de la esquina suroeste de la iglesia medieval de San Lorenzo, la cual fue localizada, desmontada y reconstruida en superficie sobre su ubicación original, con su planta marcada con una pavimentación diferenciada de la calle.

Siguiendo por el  flanco sur de la ciudad  a través de las calles San Gregorio y Rector Esperabé, avanzaremos junto a la Cerca Vieja, estructura defensiva  que seguía el mismo trazado de la muralla castreña, reutilizada y reconstruida durante el proceso de  repoblación medieval. Sus lienzos conservados, visibles e integrados en diversas edificaciones, van a guiar nuestros pasos a lo largo de buena parte de este itinerario, donde además de observar sus fábricas allí donde emergen, podremos percibir las dimensiones originales del castro y del primer recinto medieval.  El recorrido de esta muralla se inicia en la calle de La Palma, donde se le adosa la base de la torre del homenaje del antiguo Alcázar de San Juan.  En este punto  existe otro retazo de la Cerca Nueva, perpendicular a la anterior y escalonado para salvar el marcado desnivel del entorno; aquí se iniciaba la ampliación del nuevo recinto hacia poniente donde se abría la antigua Puerta de los Milagros.

Siguiendo por la calle de San Gregorio, por encima de las casas de la Ribera de Curtidores y hacia el río, podremos observar un importante tramo de la primera muralla que conduce hacia una de las zonas donde resulta más visible y espectacular, entre Rector Esperabé y la calle San Pablo, bajo el huerto de Calixto y Melibea. Este tramo, salpicado por una sucesión de bastiones que sobresalen del lienzo,  es el mejor conservado por su carácter e integración en la imagen histórica de la ciudad y su remisión al pasado medieval. En el encuentro con la calle San Pablo dobla hacia el norte ofreciendo una de sus vistas más significativas con un torreón semicircular y la Catedral como telón de fondo, junto a un tramo de la ampliación de la fortificación medieval hacia el este, mostrándonos la traza del nuevo recinto que llegó a proteger una superficie de 110 hectáreas. Frente a este muro se hallan  los restos de la fachada y tres ábsides  de la iglesia medieval de San Polo, único exponente del románico mudéjar conservado en la ciudad,  integrados entre la terraza de un hotel y  un jardín público.

Desde aquí se propone una variante del itinerario hacia el este que se aleja temporalmente del primitivo recinto pero permite observar la Cerca Nueva, siguiendo su traza semioculta por construcciones contemporáneas, dentro de las propiedades de los conventos de San Esteban, Carmelitas y Colegio Militar de Calatrava. En este tramo de Rector Esperabé podremos contemplar los restos del Convento de San Andrés de Carmelitas Calzados, del que perduran la capilla de la Orden Tercera del Carmen de Abajo y varias estancias menores correspondientes a tenadas,  caballerizas, un pozo de nieve y una red de galerías subterráneas excavadas en la roca, atribuidas a bodegas. Este conjunto es visitable tras un reciente proyecto municipal de rehabilitación, musealizando el espacio adosado a la Cerca Nueva.

Volvemos  hacia el oeste y antes de llegar a la calle San Pablo nos desviamos hacia la calle Arroyo de Santo Domingo, donde encontraremos la sede del  Colegio Oficial de Arquitectos de León (COAL); en este espacio se conservan restos de época romana,  medieval y moderna del caserío de la ciudad junto a los muros de canalización y encauzamiento de la desaparecida alberca de Santo Domingo, musealizados y visibles desde el vial.

Tras retomar nuevamente el recorrido en el inicio de la calle San Pablo, volvemos a rastrear la traza conservada de la Cerca Vieja hasta la cuesta de Carvajal;  un lugar en el que confluyen  algunos de los más interesantes vestigios materiales del rico sustrato arqueológico salmantino. La muralla atravesaba esta calle, y tanto a izquierda como a derecha se conservan sus paramentos; en la zona meridional encontramos, asociados a la cerca, la Torre del Marqués de Villena y Cueva de Salamanca, conjunto arqueológico municipal  visitable. La actual rehabilitación interior permite el acceso al mirador de su cubierta y a una terraza sobre el adarve que acoge diversos restos arquitectónicos románicos y un corte estratigráfico de la secuencia protohistórica y romana exhumada en el entorno.

Al otro lado  de la cuesta de Carvajal la muralla continúa su traza,  dentro del patio trasero de un hotel abierto al público –antiguo palacio del siglo XVIII conocido como Casa de los Escudos-,  desapareciendo a partir de este solar con sus cimientos integrados en patios privados en la calle del Silencio

Aunque la Cerca Vieja adaptó su trazado al de la muralla castreña, en esta zona se han descubierto restos de ambas, parcialmente superpuestos pero no exactamente coincidentes; en la misma cuesta de Carvajal, en los bajos de un edificio de nueva planta, se conserva un espectacular lienzo de 32 m de longitud y hasta 2,70 m de alzado de la muralla prerromana. Corresponde a su paramento interno y relleno, con anchuras que oscilan entre 3,5 a 7 m y sus restos actualmente están integrados en un espacio musealizado, con el Centro de Interpretación Salmantica Sedes Antiqua Castrorum que nos muestra un repaso por la historia de la diversas murallas de Salamanca.

Siguiendo por la calle del Silencio llegamos a la calle del Tostado, donde emerge de nuevo un fragmento visible de la Cerca Vieja embutido en una construcción particular.

En este punto ascendemos la calle hasta alcanzar la plaza de Anaya, donde la imponente Catedral Nueva nos recibe. Una vez sobrepasada la iglesia de San Sebastián, en el encuentro con la Rúa Mayor,  llegaremos a un solar -tras la fachada apuntalada de un edificio desaparecido-  en el que se ha localizado otro lienzo original del  oppidum  que corresponde a un cubo defensivo de planta semicircular que posiblemente protegía una de sus puertas principales. Su estado de conservación es tan excelente que lo acredita como uno de los bienes inmuebles arqueológicos más importantes de Salamanca. Actualmente se encuentra cubierto y protegido en espera de un futuro tratamiento y puesta en valor.

Continuamos por la rúa Mayor hasta llegar a su encuentro con la calle de la Compañía, para tomar la rúa Antigua hasta Serranos, bordeando el frente meridional del colegio de la Compañía de Jesús. En uno de los patios de este último edificio se localizó un tramo del foso excavado en la roca que formaba parte del recinto defensivo castreño y una necrópolis medieval asociada a la desaparecida iglesia románica de San Pelayo.

En la calle Serranos, a la derecha, en su confluencia con Cervantes, se encuentra el solar del antiguo colegio de San Pelayo o de los Verdes, hoy ocupado por la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca, en cuyo patio  se han encontrado restos del mismo foso prerromano y la cimentación de la Cerca Vieja, que vuelve a emerger de manera contundente en la calle de La Palma detrás del Palacio de Congresos, completando su itinerario.

Muy próximo a este punto, en la plaza de Fray Luis de León y calle Balmes, se localiza uno de los mayores espacios arqueológicos conservados de la ciudad en espera de su futura musealización, el solar del Botánico.  En él se encuentran los restos del claustro e iglesia del Convento de San Agustín, algunos muros del antiguo colegio mayor de Cuenca y parte de la trama viaria histórica de la zona, correspondiente a la judería medieval  y a la calle de San Pedro,  abriendo una ventana arqueológica al pasado urbano anterior a la guerra de la Independencia.

Al final de la calle Balmes, a la izquierda, bordeamos la plaza de la Merced hasta llegar a la calle Veracruz, en la que encontraremos  la antigua iglesia de San Millán, consagrada en 1226 y reformada en 1765 por Jerónimo García de Quiñones.  Este edificio, recientemente restaurado y rehabilitado, fue cerrado al culto y actualmente acoge Monumenta Salmanticae, centro de interpretación sobre el patrimonio arquitectónico y monumental de la ciudad.

Desde Veracruz giramos a la izquierda por la calle de Libreros hasta alcanzar el Patio de Escuelas Menores, donde, frente a la impresionante fachada plateresca de la Universidad, encontramos el Museo de Salamanca, ubicado en la casa de los Álvarez Abarca o de los Doctores de la Reina, casa-palacio que, construido a finales del siglo XV-principios del XVI, ilustra la transición del gótico al renacimiento en la arquitectura salmantina. En este centro se depositan todos los materiales arqueológicos de la provincia, incluida la ciudad de Salamanca, por lo que ha sido referencia constante en esta guía  y supone un perfecto colofón para nuestro paseo a través de la historia más antigua de la ciudad.