Itinerario II: La Vía de la Plata en Salamanca

La evolución histórica de Salamanca se encuentra ligada a la presencia en estas tierras de una ruta de larga tradición desde la Prehistoria que, aprovechando caminos y pasos naturales, abre una vía de comunicación  por la zona oeste de la Península Ibérica: la Vía de la Plata. Si bien se comenzó a articular durante todo el primer milenio a.C., fue sin duda la presencia romana en el entorno la que afianzó su uso construyendo una calzada, dentro del proceso augusteo de reorganización territorial, que sufrió numerosas reparaciones y reformas durante los siglos posteriores, como reflejan las inscripciones de los miliarios conservados en la provincia. Redescubierta por los árabes en el siglo VII como vía de penetración hacia el norte, en  época altomedieval continuó siendo utilizada para el movimiento de tropas asociado a campañas militares, evolucionando después como Camino Real y cañada fundamental en la trashumancia en el occidente peninsular, uso que se perpetúa hasta los siglos XIX y XX respectivamente.

Por todo ello, un recorrido  a través de su huella conservada, perfectamente integrada en el paisaje periurbano salmantino, se convierte en referencia obligada para quienes quieran descubrir la historia de la ciudad y adentrarse en aquellos hitos que han configurado su esencia.

RECORRIDO

Este  itinerario parte del núcleo de Aldeatejada, al sur del municipio salmantino, siguiendo el trazado de la calzada hacia Salamanca hasta atravesar el famoso puente sobre el Tormes. Una vez en la ciudad, continuaremos a través del núcleo urbano hasta salir del recinto histórico por la antigua puerta de Zamora, por la que la calzada continuaba su recorrido hacia el norte.

  • Partimos de la población de Aldeatejada, a 4 km de la capital,  a la que se accede por la carretera de Vecinos CL-512 (existe un servicio de autobuses periurbanos que parte desde la estación de autobuses y realiza varias paradas en la ciudad) o siguiendo el carril bici que une ambos núcleos y que incluye un camino peatonal. Una vez allí y siguiendo en dirección norte, recorreremos el trazado de la calzada, que discurre al oeste del arroyo del Zurguén.
  • Desde el pueblo, siguiendo caminos vecinales hacia el este, podemos acceder al paraje de las Zorreras que, además de su riqueza patrimonial como enclave calcolítico, presenta una posición privilegiada como mirador dominante sobre el valle del Zurguén: hacia el sur  podemos contemplar el corredor natural por el que discurre la vía histórica, hacia el este establecemos contacto visual con el emblemático Sitio Histórico de los Arapiles -donde se desarrolló la famosa batalla del mismo nombre en 1812 durante la guerra de la Independencia- y hacia el norte nos permite disfrutar del inconfundible perfil del conjunto histórico salmantino.
  • A la salida de la población de Aldeatejada se inicia el aula al aire libre del  arroyo del Zurguén que, a través de diversas actuaciones y elementos de señalización adecuados, permite recorrer un tramo del vial histórico de casi 4000 m de longitud hasta la ciudad,  integrando los elementos patrimoniales y valores paisajísticos del entorno. Este aula abierta  discurre junto a la carretera CL-512 y a un carril bici con camino peatonal que permite recorrerlo cómodamente hasta la ciudad de Salamanca, convirtiendo el paseo en un viaje a través de su historia. En la entrada del término municipal salmantino desde el sur se ha instalado un primer mirador que permite observar el lomo de la calzada romana con la silueta de la ciudad como telón de fondo, recurrentemente inmortalizada por los sucesivos viajeros que pasaron por ella. El itinerario continúa atravesando el túnel bajo el viaducto del Zurguén, pero se puede ampliar el recorrido si nos desviarnos por los caminos que salen a la derecha antes del viaducto, desde donde  accederemos a Los Claudios,  paraje con indicios de un asentamiento adscrito a la Edad del Bronce,  situado en un teso al este del arroyo del Zurguén, que nos sirve de privilegiado mirador sobre la ciudad si dirigimos nuestra vista hacia el norte. Recuperando el itinerario del aula abierta, encontramos un tramo  visible de la calzada romana musealizado bajo el siguiente viaducto (10a) que permite  disfrutar de su fábrica conservada en perfecto estado. Más adelante existe  un nuevo mirador sobre el valle del Zurguén, con una fuente restaurada y un hito dedicado a la trashumancia, actividad desarrollada históricamente en este valle por tratarse de cañada del Concejo Real de la Mesta. El último tramo, acercándose hacia la ciudad, se puede recorrer por el camino peatonal o por el propio lomo de la calzada, perfectamente visible.
    Una vez atravesado el túnel bajo la vía férrea, se inicia un segundo tramo musealizado en el que, si bien se pierde el rastro de la fábrica del vial romano, se han podido integrar una serie de elementos conservados relacionados con el uso histórico de este pago como punto de confluencia de caminos y espacio de celebración del tradicional mercado de ganados desde la Edad Media.  Aquí se ha recuperado un dique situado en la margen izquierda del arroyo  diseñado en 1801 por Juan Marcelino de Sagarvinaga para contener las perjudiciales avenidas del arroyo y una noria destinada al regadío de los huertos cercanos. En su proximidad, al inicio del caserío del Arrabal, se llega a la iglesia de la Trinidad, templo románico de repoblación reconstruido en el siglo XVI que asumió los servicios hospitaleros de los peregrinos que iban hacia Santiago de Compostela.
  • La calzada penetraba en la ciudad atravesando el río Tormes a través del Puente Mayor, considerado una de las obras de referencia de la  ingeniería romana en Hispania. De su fábrica original se conservan quince arcos de medio punto –los más próximos a la ciudad histórica- aparejados con sillería almohadillada de granito y pilas rectangulares que asientan sobre tajamares triangulares. Mientras lo atravesamos, contemplaremos el perfil de la ciudad histórica que nos ha servido de referencia constante en el horizonte del itinerario. Al final del mismo encontraremos a la derecha el famoso Toro de la Puente, emblema del pasado prerromano de la urbe, acéfalo y conservado sobre su pedestal.
    Tras disfrutar de la impresionante visión de la ciudad amurallada por el sur, nos adentramos en ella a través de la desaparecida puerta del Río o de Aníbal que cruzaba la muralla,  siguiendo el trazado históricamente aceptado de la calzada intramuros, de forma  que realizaremos un recorrido por las entrañas de la Salamanca histórica, fosilizada en el callejero actual. Tomamos la calle Veracruz que sale a la izquierda hasta su encuentro con la calle Libreros, junto a la iglesia de San Millán, que ha sido reconvertida en Monumenta Salmanticae, un centro de interpretación del patrimonio arquitectónico y urbano de la ciudad. Recorriendo esta calle Libreros nos encontraremos con uno de los monumentos más emblemáticos y representativos de los valores patrimoniales de la ciudad, el edificio antiguo de la Universidad, cuya fachada plateresca dejaremos a la derecha, frente al Museo provincial de Salamanca,  y avanzamos hasta  el cruce con la calle Serranos. Desde allí buscaremos la calle de la Compañía, cuyos primeros metros recorreremos entre los magníficos edificios de la Clerecía, a la izquierda,  y la Casa de las Conchas, a la derecha. Siguiendo este vial  unos metros, aparece la calle Meléndez a la derecha, por donde parece haber discurrido la calzada. Atravesando la plaza del Corrillo se abre ante nuestros ojos la magnífica Plaza Mayor, obra cumbre del barroco salmantino y corazón de la ciudad histórica. Abandonamos el ágora por su lateral septentrional hacia la calle Zamora, arteria comercial que desemboca en la antigua Puerta de Zamora, hoy desaparecida, desde donde el camino de la Plata continuaba su trazado hacia norte alejándose de la ciudad. El itinerario finaliza en este punto, junto a la iglesia de San Marcos, joya del románico salmantino con una original planta circular.