Itinerario I: Patrimonio arqueológico en las riberas del Tormes

El río Tormes ha supuesto para Salamanca un eje vertebrador de su territorio. Desde sus orillas se ha generado la perspectiva recurrente en las imágenes del perfil monumental urbano, que ilustra a la perfección los valores de su declaración como patrimonio mundial. Una serie de hitos conformadores de la historia salmantina jalonan su cauce, desde tiempos geológicos hasta el presente, momento en que la ciudad  trata de integrar el río como uno de sus bienes más preciados. De ahí el interés en promover un pequeño recorrido por este tramo del Tormes que permita admirar  los bellos parajes de su ribera y la historia que encierran.

RECORRIDO

Este itinerario parte del núcleo de Cabrerizos, desde donde tendremos la oportunidad de recorrer una ruta de senderismo señalizada hacia el este por los Escarpes del Tormes, retrocediendo después de nuevo al pueblo para desde allí seguir el curso del río hasta el municipio de Salamanca, acercándonos a su núcleo urbano y bordeándolo por el sur hasta llegar a la Sala de las Tortugas, en la facultad de ciencias de la USAL.

Comenzamos el recorrido en el pueblo de Cabrerizos, a 4 km de la ciudad, al cual podemos acceder por la carretera de Aldealengua, SA-804. Existen autobuses regulares desde la Gran Vía salmantina hasta este pueblo, además de un carril bici desde Salamanca complementado con caminos y senderos que permiten transitar en bicicleta o caminando hasta este punto.

Una vez en el pueblo, encontramos el primer cartel señalizador de la Ruta de la Cornisa en la plaza del Caño, desde donde avanzaremos hacia el sur del municipio y luego al este siguiendo las indicaciones. Este sendero, de unos 6 km de recorrido y dificultad moderada, nos llevará a través del escarpe paralelo al río, con una sucesión de cortados, cárcavas y barrancos que sirven de límite entre el frondoso paisaje fluvial de la vega y la llanura cerealista que se abre hacia el norte. Los sucesivos miradores que vamos encontrando a lo largo de camino con sus correspondientes paneles explicativos (la Garcesa, las Caenes y el Castillo), nos adentran de lleno en los Escarpes del Tormes, paisaje característico que posee, además de su belleza y valor medioambiental, un gran interés histórico, geológico y paleontológico, hilo conductor de este itinerario. Desde principios del siglo XX se conocía la riqueza en fósiles de la zona, aunque los hallazgos más significativos, vinculados a la actividad del Departamento de Geología de la USAL, se dieron a partir de los años 60 y 70, permitiendo la identificación de  nuevas especies como la tortuga Neochelys Salmanticensis. Desde entonces se han sucedido diversas campañas de investigación paleontológica en las que se han recuperado valiosísimos ejemplares fósiles depositados en las areniscas de estos cortados, expuestos en la que será nuestra meta en este itinerario, la Sala de las Tortugas.

  • Desde el Mirador del Castillo, final de la ruta, podemos divisar junto al río el sugerente paraje de La Flecha de gran valor histórico, literario y paisajístico. Allí se ubicaba una fortaleza altomedieval -el castillo de Ribas-, integrada en la línea fronteriza del Tormes durante la repoblación de Ramiro II en el siglo X. Posteriormente se levantó en este pago una granja del siglo XVI perteneciente a la Orden de los Agustinos,  donde Fray Luis de León se retiraba a descansar de sus labores docentes. En la zona alta de la finca se localizaban la casa de retiro y la huerta y en la parte baja, junto al río Tormes, el oratorio, la aceña y otros anejos domésticos, únicos edificios que se conservan de época de Fray Luis, rodeados de una vegetación de ribera que nos remite a la frondosidad y belleza que debió tener el lugar hace siglos y que inspiró los versos del agustino. El conjunto se encuentra deteriorado, pero lo evocador del paisaje y su historia bien merecen un paseo por sus ruinas, perfectamente accesibles desde la carretera SA-804.
  • Desandando la ruta volvemos a Cabrerizos, saliendo del pueblo por la carretera de Aldealengua, que cruzaremos para tomar un camino que busca la ribera Tormes y nos permite continuar el recorrido junto a su orilla derecha caminando o en bicicleta. Una vez atravesada la urbanización de la Dunas, un sendero nos conduce hasta la ciudad de Salamanca, con la constante compañía del río que nos sirve de referencia.
  • Tras alcanzar el entorno de la ciudad, en la Aldehuela, podemos seguir por el carril bici y camino peatonal del Paseo Fluvial, que recorre todo el tramo urbano del río, hasta llegar a la altura de la fábrica de Mirat, en la que conviven los restos del monasterio de los Jerónimos, no visibles desde el exterior, con la arquitectura decimonónica propia del complejo industrial. En esa misma zona, frente a la fábrica, encontramos restos de  la noria del parque de los Jerónimos, construcción histórica utilizada hasta el siglo XX, cuya fábrica de ladrillo resulta perfectamente visible y se integra en un espacio ajardinado y urbanizado. Junto a la orilla, en este mismo punto, se conservan los restos de la aceña de San Jerónimo, de la que se conserva tanto parte de su fábrica de sillería y mampostería de piedra como su planta en forma de proa para la canalización de aguas hacia el molino represada por un azud. Constatada su existencia desde el siglo XVI, ha sufrido numerosas reconstrucciones por su uso continuado hasta el pasado siglo.
  • Continuando por el carril bici, pasaremos bajo el decimonónico puente del Padrillo, buen exponente de la arquitectura de hierro que conserva la estructura de granito y acero roblonado formando vigas en celosía, sobre cinco pilas y dos estribos.
  • Avanzamos hacia el oeste y antes de cruzar el siguiente puente (Príncipe de Asturias), captarán nuestra atención sendas estructuras circulares de mampostería de piedra, que corresponden a las históricas norias del río para el regadío de las huertas cercanas que, con origen moderno, han sido usadas hasta época contemporánea. Desde el puente Príncipe de Asturias podremos acceder al complejo del IES Rodríguez Fabrés que alberga entre sus instalaciones parte del claustro del Convento de Santa María de la Vega, declarado Bien de Interés Cultural y sujeto por ello al régimen de visitas prescrito. De este convento románico se conservan restos de cinco arcos del claustro que formaban una arquería de columnas pareadas con capiteles profusamente decorados, excepcional muestra del románico salmantino.
  • Siguiendo el paseo fluvial contemplamos el centenario puente de Enrique Estevan, que cruzaremos por debajo, excelente ejemplo de la ingeniería civil decimonónica. Con sus doscientos metros de longitud y sus seis arcos sostenidos en gruesos pilares de granito, supuso la primera alternativa al puente romano para cruzar el río y su imagen se ha integrado a la perfección en el perfil histórico de la ciudad. Unos cien metros más adelante el carril bici nos aleja ya de la ribera para conducirnos hacia la ciudad. Pero antes de adentrarnos en la urbe parémonos a contemplar el río, que en este punto conserva la pesquera del Arrabal, cuya disposición angulosa estaba diseñada para abastecer, con una misma barrera, a dos aceñas históricas (la del Arenal y del Muradal). Situadas en cada margen del río, estas últimas ya existían en el siglo XII y con las modificaciones pertinentes han permanecido en uso hasta el siglo XX conservando buena parte de su maquinaria (actuales aceñas del Arrabal y Casino de Salamanca -antigua Fábrica de Harinas el Sur-).
  • El carril marcado nos lleva hacia la derecha por la calle Teso de San Nicolás, donde podemos observar, frente al Museo de Historia de la Automoción, vestigios de la iglesia de San Nicolás, de gran interés no solo por su origen románico, sino también por su vinculación a las enseñanzas de anatomía de la Universidad. Durante la construcción de un edificio de viviendas en la esquina de este vial se exhumaron parte de sus restos que se han integrado en el sótano del inmueble, visibles desde el exterior a través de un ventanal acristalado, donde se pueden admirar los ábsides de la cabecera del templo y parte de la necrópolis que se le asociaba.
  • Desde este punto, y dejando por un momento el carril bici que nos ha acompañado gran parte del recorrido, podemos acceder al Casino de Salamanca, situado junto al río y que integra el Museo de la Fábrica de Harinas  el Sur, antigua aceña del Muradal. Este molino de origen medieval se transformó en industria harinera durante el siglo XIX, cambiando su antiguo sistema de molienda por una maquinaria de la época que ha seguido en uso hasta los años 80 y se conserva completa. Actualmente el espacio fabril se ha musealizado y es visitable.
  • Desde aquí podemos retomar el carril bici, que, paralelo al trazado meridional de la muralla, desemboca en el Puente Romano, junto al verraco. Continuamos nuestro camino hacia el oeste y bordeamos el recinto de la Cerca Vieja subiendo por San Juan del Alcázar hasta la zona de las facultades de Ciencias. La perspectiva desde lo alto de esta calle hacia el sur abre ante nuestros ojos el bello panorama fluvial que ha guiado nuestros pasos, además de permitirnos contemplar el corredor natural de la Vía de la Plata que conduce hacia la ciudad y el perfil del inmediato cerro de San Vicente.  Arriba nos toparemos con un arco dovelado de arenisca franca, enmarcado en una estructura de hormigón para su protección. Está situado en el acceso de la rampa que conduce a la vaguada de la Palma, integrado en la Cerca Vieja y se atribuye a la ermita de San Gregorio, edificada a mediados del siglo XV en las inmediaciones del puente y demolida a mediados del XX para la ampliación de la calle del mismo nombre.
  • Finalmente llegamos a nuestro destino, La Sala de las Tortugas, ubicada en la Facultad de Ciencias de la Universidad, cerrando el itinerario que empezamos en el yacimiento paleontológico de los Escarpes del Tormes, del cual procede gran parte de la colección de fósiles que ahora podremos disfrutar.  Este espacio expositivo, inaugurado en 1988, se enmarca en el programa de divulgación científica del departamento de Geología, que ofrece un programa de visitas guiadas.  La colección, referente internacional en su especificidad, contiene restos fósiles del jurásico al cuaternario, con representantes de diversos grupos como tortugas, cocodrilos, primates, peces, perisodáctilos, artidáctilos y fósiles indirectos (huellas, coprolitos y huevos).  La singularidad de los restos contenidos en esta sala y la importancia paleontológica de sus parajes de procedencia se unen al magnífico acervo patrimonial salmantino, potenciando los valores que motivaron su inclusión en la lista de Patrimonio mundial.