Geografía

La ciudad de Salamanca se sitúa en la confluencia de dos unidades geológicas y ambientales del suroeste de la meseta castellano-leonesa a orillas del río Tormes. Por un lado, en dirección norte y este, la cuenca sedimentaria terciaria, caracterizada por extensas planicies dedicadas a cultivos de secano; por el otro, la penillanura del zócalo paleozoico hacia el sur y el oeste, donde predomina un ecosistema antropizado de encinares y pastizales conocido como Campo Charro, dedicado en su mayor parte a la ganadería.

Imagen de los Escarpes del Tormes
Imagen de los Escarpes del Tormes - Ayuntamiento Salamanca

El núcleo urbano se levanta sobre una terraza fluvial de areniscas recortada por un meandro del río y varios arroyos que modelaron tres altozanos escarpados que singularizan su silueta histórica: el de las Catedrales, en el centro, el de San Cristóbal, en la zona oriental y el de San Vicente, al oeste.

La población, localizada en un punto estratégico desde el que se controla un vado del río, se integra dentro de un corredor natural que recorre el oeste peninsular de norte a sur: la Vía de la Plata. Esta circunstancia y las posibilidades productivas de las tierras de su entorno, propiciaron la temprana ocupación humana del solar salmantino desde la Prehistoria reciente, influyendo desde su origen en la personalidad urbana de la ciudad y en su evolución histórico-cultural.