Patrimonio: en la Época Romana

1910 marcará un hito en el futuro de la arqueología emeritense y en la historia de la ciudad con la excavación del teatro romano bajo la dirección de D. José Ramón Mélida y sus dos colaboradores, D. Maximiliano Macías y D. Alfredo Pulido. Varias campañas sistemáticas, desarrolladas en el teatro hasta 1932, pusieron a la luz otros monumentos como el anfiteatro, el circo o los columbarios. Durante estos años, de forma simultánea, se iniciaron las tareas de reconstrucción del frente escénico y la remodelación del museo emeritense con la exposición de las nuevas piezas exhumadas en campañas anteriores.

La repercusión internacional en el Congreso Internacional de Arqueología de Barcelona de las excavaciones en Mérida, dirigidas por Mélida y Macías, tuvo su colofón en 1933 con la representación en el teatro romano de la obra de Séneca, Medea, inaugurándose así el Festival de Teatro Clásico.

Festival de teatro clásico en el teatro romano de Mérida - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Tras la ausencia de D. José R. Mélida y M. Macías fue D. Antonio Floriano quién continuó con las labores arqueológicas tanto en el peristilo del teatro romano, donde localiza la pieza más emblemática del yacimiento emeritense: la cabeza velada de Augusto, como en la zona de necrópolis.

Al baldío arqueológico dejado por la Guerra Civil le sucede una etapa en la que se realizan excavaciones puntuales en varios zonas de la ciudad a cargo de Serra i Rafols o Marcos Pous como, por ejemplo, en la alcazaba.

No será hasta la década de los años 60 cuando se revitalice la arqueología emeritense coincidiendo con la expansión urbanística de la ciudad. En estos años tendrá lugar una serie de acontecimientos que sentarán los cimientos de la arqueología urbana y de la conservación del conjunto monumental emeritense: la creación del Patronato de la Ciudad Monumental de Mérida en 1963 y la declaración de Conjunto Histórico – Arqueológico en 1973. Con la nueva normativa se creó la Comisión Local Defensa del Patrimonio Histórico – Arqueológico que se encargaría de analizar todos aquellos proyectos que pudieran afectar al conjunto monumental.

Tras un ambicioso plan de expropiaciones se llegaron a delimitar las áreas arqueológicas más importantes, junto a otras adhesiones posteriores, que hoy definen el conjunto monumental emeritense como un yacimiento arqueológico de diferentes épocas que coexisten superpuestas:

  • Acueducto de los Milagros
  • Acueducto de San Lázaro
  • Alcantarilla
  • Alcazaba
  • Anfiteatro
  • Arco de Trajano
  • Basílica Santa Catalina
  • Basílica casa Herrera
  • Casa Anfiteatro
  • Casa Mitreo
  • Circo
  • Colección arte visigodo
  • Columbarios
  • Dique del Guadiana
  • Dolmen de Lácara
  • Embalse de Cornalvo
  • Embalse de Proserpina
  • Foro municipal
  • Muralla
  • Museo Nacional de Arte Romano
  • Obelisco de Santa Eulalia
  • Puente sobre río Albarregas
  • Puente sobre río Guadiana
  • Teatro
  • Templo de Diana
  • Templo de la Concordia
  • Templo de Marte
  • Termas c/ Reyes Huertas
  • Termas romanas de Alange

Al mismo tiempo se elaboró un programa completo de intervenciones en materia de consolidación y restauración de monumentos dirigido por D. José Menéndez – Pidal Álvarez entre los que cabe destacar: la consolidación y restauración del graderío, tribunas, podium y accesos en el anfiteatro y circo romano; las actuaciones llevadas a cabo en el acueducto de Los Milagros, el Templo de Diana o en los lienzos de la alcazaba;  y, sobre todo, la restauración del segundo cuerpo escénico del Teatro.

Vista nocturna del teatro romano - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Con la llegada a la dirección del museo de D. José Álvarez Sáenz de Buruaga se inician las obras de un nuevo edificio en el solar denominado “Las Torres”, adquirido en 1976, junto al Teatro y Anfiteatro. Para la redacción y ejecución del proyecto fue elegido el arquitecto D. Rafael Moneo Vallés quién plantea un edificio que evoca la arquitectura romana y cuyo interior destaca por los diferentes punto de vista en la contemplación de las piezas y el control de la luz a través de los altos lucernarios.

Con la inauguración de la nueva sede del Museo Nacional de Arte Romano en 1986 nacía una nueva concepción global de Museo, alejada de su uso como contenedor de piezas y colecciones,  destinado a desarrollar la conservación, investigación y difusión de patrimonio emeritense.

Las competencias en materia de patrimonio, tras la aprobación del Estatuto de Autonomía de Extremadura en 1983 y la Ley 16/85 de Patrimonio Histórico Español, fueron responsabilidad de la Consejería de Educación y Cultura a través de su Dirección General de Patrimonio Cultural, órgano encargado de organizar el Patronato de la Ciudad Monumental Histórico – Artística y Arqueológica de Mérida.

De esta fructífera etapa destacan, junto a las intervenciones sistemáticas llevadas a cabo por el MNAR con el Proyecto Foros de Avgvsta Emerita, las excavaciones realizadas en el Área Arqueológica de Morería, la iglesia de Santa Eulalia o el denominado Xenodoquium.

La labor incesante y el esfuerzo constante de todas estas instituciones obtiene su recompensa el 11 de diciembre de 1993 cuando la UNESCO declara el Conjunto Histórico – Arqueológico de Mérida como Patrimonio de la Humanidad: “los monumentos de Mérida constituyen un notable ejemplo de edificios públicos de una capital provincial romana durante el Imperio y los años subsiguientes”. Con esta designación internacional se reconoce, como principal característica, un conjunto monumental diacrónico en el que se incluyen edificios desde época fundacional hasta nuestros días situados no sólo intramuros sino también en su hinterland.

A partir de este nombramiento se sientan las bases futuras de la arqueología urbana cuya esencia radica en un nuevo modelo de gestión arqueológico integral que considera a Mérida como “yacimiento único”, unido a la aplicación de un único registro de documentación.