Itinerario III: Circuito del agua de los alrededores de la ciudad

1. La Godina

La conducción Rabo de Buey – San Lázaro salva el arroyo de la Arquitas mediante un pequeño acueducto para luego dirigirse a la ciudad paralelo a su margen derecha. Actualmente se observan dos arcos de cuya fábrica romana es posible que sólo se conserve la cimentación.

2. Embalse de Proserpina.

El dique en forma de talud escalonado presenta unas medidas de 425 metros de longitud y 21 m. de altura. Hasta el siglo XVIII fue recrecido en cuatro fases constructivas debido a la necesidad de embalsar más agua para el funcionamiento del lavadero de lana y los numerosos molinos de harina que de ella dependían.

La base del muro presenta una serie de contrafuertes en forma curva aguas arriba de unos 6 metros de altura sobre el que apoya el alzado escalonado. Durante la limpieza del año 1991 se pudieron documentar varios conductos de salida de agua hechas con tuberías de plomo. Aguas abajo, embutidas en el espaldón de tierra, Proserpina presenta dos torres o bocines de acceso a las tomas del embalse a diferente profundidad.

Su adscripción a época romana ha sido aceptada desde siempre por muchos investigadores. En los últimos años la cronología del embalse se ha visto revisada retrasando su construcción hasta época altomedieval. El debate gira sobre si el acueducto romano de los Milagros captaba el agua del embalse o no.

3. Embalse de Cornalvo

A 15 kilómetros al NE de Mérida se sitúa el embalse de Cornalvo dentro del parque natural. Su dique ataludado aguas a dentro se prolonga unos 200 m entre dos colinas y su altura es de 18 metros. Presenta el mismo sistema constructivo que el de Proserpina: un núcleo interno de hormigón revestido por sillares de granito que cuenta con un espaldón de tierra en la parte exterior a través del cual se contraresta el empuje del agua. Se fecha a finales del siglo I a. C.

4. Termas de Alange

A 18 kms al sur de Mérida se encuentran las termas romanas de la vecina población de Alange, declaradas Monumento Nacional en el año 1931.

El balneario conocido en la Antigüedad como AQVAE, según textos del siglo VII d. C., presenta una planta rectangular en cuyo interior se sitúan dos cámaras termales cubiertas con bóveda en cúpula hemiesférica, en cuyo centro se abre un oculus para favorecer la ventilación y la entrada de luz. En las esquinas de cada cámara se abren cuatro exedras a modo de ábsides u hornacinas; mientras en el centro de cada cámara se sitúan las piscinas de forma circular dotadas de gradas de bajada.