Itinerario I: Mérida antes y después de los romanos

El conjunto arqueológico de Mérida, declarado Patrimonio de la Humanidad, posee unas características propias que le hacen ser único: la diacronía. La declaración de 1993 que la UNESCO concede a Mérida no se centra en determinados monumentos  o se circunscribe a una sola etapa histórica, sino que premia el carácter integral de su evolución y desarrollo histórico, como yacimiento único, desde la prehistoria hasta nuestros días.

En esta visión integral de la ciudad se incluye su hinterland, esto es, el territorio periférico bajo su influencia.

1. Xenodoquio

La introducción del cristianismo en la ciudad va a influir en los cambios urbanísticos. La trama urbana de época romana se adaptará a la nueva realidad religiosa, política, económica y social establecida por el poder visigodo a partir de la segunda mitad del siglo V d. C. alcanzado su auge en el siglo siguiente, en el paisaje urbano se multiplicará la construcción de edificios religiosos que imprimirían a Mérida un aspecto de ciudad cristianizada.

Uno de los hechos más significativos en la historia del cristianismo emeritense fue el martirio de Santa Eulalia. La proclamación de culto a la mártir atrajo hasta Emerita a multitud de peregrinos que deseaban visitar el enterramiento de la mártir. La basílica de Santa Eulalia se convirtió en el principal centro receptor de peregrinos que llegaban desde todos los lugares de Hispania.

En este contexto se levantó el Xenodochium, un hospital para enfermos pobres y peregrinos, en los alrededores de la basílica. El edificio presenta una planta rectangular dividida por una nave central cuyo lado oriental cierra en ábside. En los laterales de esta nave se abren dos patrios centrales, flanqueados por dos galerías porticadas para albergar a los usuarios.

El edifico fue fundado por el obispo Masona en la segunda mitad del siglo VI d. C.

Vista general del xenodoquio - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Vista general del xenodoquio - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

2. Hornito de Santa Eulalia.

Este monumento gótico, erigido en honor a Santa Eulalia, evoca el horno donde fue quemada la Santa. Tras una reforma durante el siglo XVII la capilla adopta su aspecto barroco que hoy día tiene: planta semicircular, cubierta con bóveda de cuarto de esfera, rematada por una linterna con apariencia de templete donde se ubica la imagen de la mártir.

Para la construcción de su pórtico fueron utilizados algunas piezas del templo de Marte, según inscripción de su fachada – Marti Sacrum Vetila Paculi-  (Consagrado a Marte por Vetilia, mujer de Paculo). Entre ellos destacan los dinteles: su decoración en relieve muestra elementos simbólicos y de armamento militar.

El Hornito facilita a sus fieles la veneración de su patrona sin necesidad de entrar en la iglesia.

Vista del acceso al Hornito de Santa Eulalia - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

3. Cripta y Centro de Interpretación de la basílica de Santa Eulalia

Las obras de reforma para acondicionar la iglesia de Santa Eulalia fueron precedidas por la excavación del edificio. En la intervención arqueológica, dirigida por P. Mateos Cruz, se pudo documentar todo el proceso de ocupación histórica del solar. Sus resultados indican el uso doméstico en este espacio desde el siglo I d. C. hasta el siglo III d.C. Tras el abandono de las casas romanas, se establece en el siglo IV d. C. una necrópolis cristiana en la cual se levantó un tumulus en memoria de la mártir Eulalia. El mausoleo, ubicado en la cabecera de la actual iglesia, sería el embrión de la basílica erigida posteriormente en el siglo V d.C. De ella conocemos su cabecera con triple ábside y los enterramientos de su interior.

Tras la invasión musulmana, el edificio deja de tener culto y en su lugar se construye un pozo de noria. No será hasta la reconquista, siglo XIII,  cuando se construya una iglesia aprovechado parte del edificio anterior.

El Centro de Interpretación de la basílica de Santa Eulalia ayuda a la comprensión de la evolución histórica del lugar y facilita la explicación a través de textos, paneles, objetos y medios audiovisuales.

Basílica de Santa Eualia, detalle del interior de la cripta de San Martín - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Centro de Interpretación de la basílica de Santa Eulalia - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
 
Centro de Interpretación de la basílica de Santa Eulalia - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Maqueta del entorno de la basídila de Santa Eulalia en la tardoantigüedad - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

4. Obelisco de Santa Eulalia.

Obelisco de Santa Eulalia - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Este momento de culto a la mártir se llevó a cabo en el año 1652 con la aparición de piezas de mármol que años antes habían sido descubiertas en la zona del foro provincial: en concreto, un pedestal con inscripción alusiva a la Concordia de Augusto. Además, el obelisco está formado por tres aras cilíndricas, un capitel y un último elemento con blasones y dos inscripciones que nos informan del momento de conclusión de la obra y de la procedencia de las piezas. Sobre este pedestal se contempla la imagen de Santa Eulalia retallada en un togado romano.

5. Colección de arte visigodo.

El poder de la iglesia durante los siglos VI y VII d. C., manifestado a través de la construcción  de numerosos edificios, tanto civiles (palacios, hospitales, escuelas) como religiosos (basílicas, monasterios), nos ha proporcionado numerosas piezas estructurales y decorativas que hoy por hoy suponen la mayor colección de escultura decorativa de época visigoda en la Península Ibérica. Pilastras, cimacios, capiteles, mobiliario litúrgico, celosías... junto a piezas de orfebrería y cerámica se muestran en la iglesia de Santa Clara.

El futuro Museo de Arte Visigodo se está construyendo actualmente en su solar adjunto al Museo Nacional de Arte Romano.

6. Alcazaba

Puerta de acceso a la ciudad de la alcazaba - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

La alcazaba es el edificio más importante conservado en Mérida bajo el poder musulmán. Su construcción es motivada por los continuos levantamientos de la población contra el poder de Córdoba durante el primer tercio del siglo IX.

Según una inscripción conmemorativa situada en la puerta de acceso, la alcazaba se construyó en el año 835 d. C. bajo el mandato de Abd al-Rahman II. Su diseño se concibe como residencia del qadí y acantonamiento de tropas: de planta cuadrangular se encuentra delimitada por una muralla de 550 m. de perímetro, apoyada en algunos tramos sobre el dique romano. Sus muros presentan una altura de 10 m. y un grosor de 2.70 m, construido con materiales reutilizados procedentes de diferentes construcciones de épocas anteriores y reforzado por 25 torres de planta cuadrada (algunas de origen cristiano).

El acceso principal se realiza a través de dos puertas con arco de herradura, flanqueadas por dos torres, en el interior de un pequeño fortín o alcaçarete que se cerraba con la puerta del puente. El segundo acceso conectaba el monumento con interior de la ciudad.

Las últimas investigaciones sitúan este monumento dentro de los ribatcampamentos. Esta hipótesis se asienta sobre un pormenorizado estudio del aljibe situado en el centro del recinto emiral cuya construcción forma parte de un edificio de mayor entidad. Así, sobre el vestíbulo de acceso al aljibe existiría un primer cuerpo que sirvió como pequeña mezquita u oratorio. Otro segundo cuerpo se habilitó como cuerpo de guardia, mientras que su terraza ejercía la función de torre de comunicaciones.

Acceso al aljibe de la alcazaba - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Interior del aljibe de la alcazaba de Mérida - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Detalle de las pilastras visigodas situadas en el aljibe - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

7. Basílica paleocristiana de casa Herrera

La trama urbana de Emerita se verá transformada a raíz de su nombramiento como capital de la Diocesis Hipaniarum. La cristianización del paisaje es uno de los procesos más importantes desarrollados durante los siglos V y VI d. C. Esta evolución también se advierte en la zona periurbana emeritense y en las áreas rurales, cuyo ejemplo más evidente es esta edificación religiosa.

La basílica de casa Herrera data de finales del siglo V o principios del siglo VI d. C. Su planta con ábsides enfrentados, en cabecera y pies, sigue los modelos observados en el norte de África. Los accesos al interior del edificio se realizarían por los muros laterales. Presenta tres naves separadas por filas de seis columnas. En una reforma posterior se le suma otro baptisterio con varias piscinas bautismales.

La incorporación de este último baptisterio, unido a la situación y características de Casa Herrera, han permitido proponer una función parroquial durante el siglo VII d. C.

Durante el período de dominación islámica el edificio se mantuvo en pie, según se desprende de las inscripciones en los fustes de sus columnas, aunque se duda de su uso religioso.

Vista general del entorno de la basílica de Casa Herrera - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Nave central de la basílica de Casa Herrera - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Basílica de casa Herrera - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

8. Dolmen de Lácara

Este monumento funerario constituye el mejor ejemplo del fenómeno megalítico que se extendió por toda la vertiente atlántica en el III milenio a. C. Se encuentra a pocos kilómetros de Mérida, en la carretera que une la población de Aljucén con La Nava de Santiago. Fue declarado monumento nacional en 1931.

En su construcción se utilizaron grandes bloques de granito (ortostatos) que forman un largo corredor con casi 20 metros de longitud, dividido en varios tramos, cuya anchura inicial va decreciendo a medida que se acerca a la gran cámara circular con más de 5 m. de diámetro. Al exterior conserva un túmulo o monte artificial que lo cubría de planta elíptica, delimitando un diámetro de 40 m. por una hilera de piedras a modo de muro de contención.

La excavación más importante en el monumento tuvo lugar en 1959. En aquella intervención se localizaron elementos de ajuar funerario como cuentas de collar, ídolos – placa, puntas de flecha...

En el año 2009, dentro del proyecto Alba Plata II, la administración regional ha consolidado y limpiado el entorno del monumento. Así mismo, para facilitar su visita se ha adecuado un camino desde la entrada de la finca donde se ubica hasta el propio monumento.

Exterior del dolmen del Lácara - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Interior del dolmen de Lácara - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida