Historia: en la Época Romana: Augusta Emerita

Finito hoc bello Avgvstvs emeritos milites exavtoravit urbemque eos in Lusitania Avgvstam Emeritam nomine conder ivssit” (Terminada esta guerra, Augusto licenció a los más veteranos de los soldados y les concedió que fundaran en Lusitania una ciudad llamada Avgvsta Emerita. Historia Romana – LIII, 26,1. Dion Casio).

La fundación de Emerita en el año 25 a. C., entendida ésta como la ciudad y su territorio, formó parte del programa político de Augusto de asentamiento y reparto de tierras a los soldados veteranos (emeritii) de las legiones V Alaudae y X Gemina que fueron licenciados tras la finalización de las guerras contra los cántabros.

En la elección del lugar pesaron cuestiones geopolíticas, estratégicas y medioambientales: la idea de poblar un territorio periférico del Imperio, a excepción de algunos núcleos como Norba (Cáceres) o Metellinum (Medellín); propagar la grandeza del Imperio romano y de Octavio Augusto; el control de los itinerarios que unían el norte y el sur de Iberia por los vados del Guadiana; un emplazamiento ubicando en la confluencia de dos ríos, Ana y Barraeca junto a un territorio que ofrecía abundancia de agua, tierras fértiles a ambos lados del río para la agricultura y la ganadería; y la existencia de canteras cercanas. Fue la conjunción de todos estos factores la que facilitó la elección del emplazamiento de la nueva ciudad y, tras la reordenación de las provincias hispanas, de la capital de la Lusitania.

La construcción del puente sobre el rio Guadiana (genitor urbis), y su prolongación en el trazado urbano de oeste a este, como decumanus maximus, condiciona la evolución de la estructura urbana y de su extenso territorio.

Uno de los elementos que mejor definen la topografía de la ciudad será la muralla perimetral (72 hectáreas), divisoria entre lo urbano y lo rural pero, al mismo tiempo, unión de personas y sociedades a través de las puertas y vías que en ella confluían para unir la capital de la Lusitania con las principales ciudades de Hispania: Cordvba, Caesaravgvsta, Asturica, Olissipo.... Estas vías salían de la ciudad a través de sus cuatro puertas monumentales, situadas en los extremos de las calles más importantes: decumanus y kardo maximus.

Las intervenciones arqueológicas en algunas de estas puertas (“puerta de la Villa” y “puerta de Puente”) sitúan dos torres de planta rectangular flanqueando el vano de acceso. Por su parte, decumani y kardines desembocan en  portillos peatonales y otros vanos de distintas dimensiones para el tráfico rodado abiertos en la muralla.

El Área Arqueológica de Morería ofrece una visión general de las características del viario urbano: todas las calles terrenas presentan una anchura de 5 o 6 m. que, posteriormente, se pavimentan con lajas de diorita bicromas hasta que en época bajoimperial se cubren con tierra batida. Bajo estas superficies discurría una cloaca para evacuar las aguas residuales: dada la topografía de estas vías, los kardines desaguaban en los decumani, generalmente, aunque algunos lo hacían directamente en el Albarregas.

El espacio urbano intramuros se estructura a través de una red viaria ortogonal a partir de sus dos calles principales y sus paralelas que irán formando areae de regulares dimensiones (82 x 52 m.), ocupadas por viviendas, mientras que los espacios adosados a la muralla se adaptaran al trazado de la misma.

Áreas domésticas romanas - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

A cada lado de la calle se disponían los pórticos con acerados con una anchura de 2 o 3 m. para uso peatonal y otros elementos necesarios para regular la circulación: esquineras quitagolpes, cajas de registros, limitadores de velocidad o topes… etc. A partir de mediados del siglo II d. C., el espacio de los pórticos se irán amortizando para la instalación de tabernae o ampliación de las domus. Este proceso de privatización lleva a ocupar parte de las vías para la construcción de estructuras de carácter privado en el siglo IV d. C. 

Por su parte, la ocupación urbana fuera de la muralla se inició muy pronto. El desarrollo urbano extramuros implicaba la construcción de vías, caminos, cloacas y ramales desde las conducciones hidráulicas principales para el abastecimiento de agua a las nuevas viviendas.

La monumentalidad y relevancia de las obras de ingeniería hidráulicas (presa Proserpina y embalse de Cornalvo) han sido objeto de numerosos estudios de investigación referidos a sus técnicas de construcción, cronología, recorrido, estudios fotogramétricos…

A finales del siglo I d. C., Avgvsta Emerita era abastecida por tres conducciones: la denominada Aqva Avgvsta procede del embalse de Cornalvo; la conocida como Rabo de Buey – San Lázaro, nace a 5 kilómetros al norte de la ciudad y aprovecha para su caudal varios manantiales a lo largo de su trazado. El acueducto de Los Milagros era una conducción que descendía desde la presa de Proserpina con dirección al cerro del Calvario donde se ubica el castellvm aqvae, desde donde se distribuía el agua.

Inscripción del Aqva Avgvsta. - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Acueducto de Los Milagros sobre el río Albarregas - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
 
Adecuación de la conducción de aguas del acueducto de Los Milagros - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Las últimas intervenciones arqueológicas han documentado una cuarta conducción procedente del arroyo del Sapo al oeste de la ciudad. Su recorrido transitaba más o menos paralelo al acueducto de Los Milagros. Las relaciones estratigráficas entre ambas conducciones apuntan a una construcción más temprana que la conducción procedente de Proserpina. Estas cuatro conducciones posibilitaban el uso del agua no sólo para uso doméstico sino también para fuentes, termas y edificios de espectáculos.

Estas obras públicas de ingeniería hidráulica nos indican el alto nivel de desarrollo urbanístico que alcanzó la ciudad en época romana. Unido a ellas hay que señalar el dique de contención en la margen derecha del Guadiana, realizado tanto para proteger las zonas más bajas de la ciudad de las crecidas del río como para facilitar la evacuación de aguas residuales a través de sus alcantarillas y desagües.

En la planificación urbana se proyectaron los espacios que serían ocupados por los edificios que conformarían los recintos forenses. En la intersección del decumanus y el kardo maximus se reservó un espacio equivalente a seis areae para el foro de la Colonia (210 x 104 m.). Su modelo tripartito siguió los planteamientos impuestos de manera oficial por Augusto. A mediados del siglo I d. C., la cabecera y los edificios que completaban el área sacra, elevados con respecto a la plaza, se articulan en torno al denominado Templo de Diana, dedicado posiblemente a Roma y a Augusto.

Plazas públicas, templo de Diana - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Un pórtico monumental en forma de U cerraría este espacio elevado de la platea: una plaza enlosada que comunicaría con los edificios administrativos y de judiciales sitos en el lado suroccidental: la basílica y la curia,  además de un edificio subterráneo interpretado como aerarium o carcer.

Relacionados con el foro de la Colonia, al oeste del kardo máximus se ubican los restos documentados en la calle John Lennon, interpretados como un campus o schola iuvenun, vinculados a un área sacra en la que se incluye un espacio termal y un templo localizado en la calle Viñeros, quizás dedicado al divus Julio César.

Mientras por el lado oriental se lleva a cabo una reestructuración topográfica para la ubicación de un recinto sacro de culto imperial provincial: el denominado pórtico del foro, Avgvstevm, foro de mármol o forvm aedictvm.

Arco de Trajano - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Fruto de las nuevas necesidades de culto, la llegada de una nueva dinastía y las nuevas funciones administrativas provinciales, unidas a las antiguas funciones locales, es el llamado foro provincial o conjunto provincial de culto imperial: para la construcción de este nuevo recinto forense se amortizaron cuatro manzanas de viviendas, parte del kardo máximo y dos decumani. El área forense constaba de una plaza, cerrada por un pórtico monumental, en cuyo centro se ubicaría un templo (calle Holguín), en proceso de estudio. A esta plaza se accedería, al menos, por sus lados este, oeste y por el lado sur a través del llamando arco de Trajano.

Dentro de la planificación urbanística de la ciudad los espacios destinados a los edificios de espectáculos (teatro y anfiteatro) fueron emplazados próximos a la muralla con el objetivo de disponer de terreno suficiente para su construcción y de agilizar el acceso a los mismos. Se aprovecharon las laderas del cerro de San Albín para asentar parte del graderío y ahorrar costes de construcción.

Edificios de espectáculos, teatro y anfiteatro - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Las mayores dimensiones del circo hicieron que se levantara fuera de la muralla en la zona oriental de la colonia, aprovechando la accesibilidad que le proporcionaba la presencia de un camino que, posteriormente, se bifurcaría en la calzada Alio itinere ab Emerita Caesaravgvstam que unía la capital con Zaragoza y el procedente de la capital de la Bética como es Item ab Cordvba Emeritam.

Vista aérea del circo romano - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

En base a la ley romana, las áreas funerarias se situaron en la ordenación urbana fuera del recinto amurallado: el pomerium o espacio intramuros se consideraba sagrado. En Avgvsta Emerita, como en el resto del Imperio, se ubicaron en zonas de fácil acceso, a ambos lados de las calzadas y caminos secundarios del entorno de la ciudad, compartiendo el terreno con instalaciones industriales.

El rito funerario de incineración se documenta desde la fundación de la ciudad hasta el mediados siglo II d. C.; a partir de este momento, comienza a ser sustituido por la inhumación. En este proceso se han documentado una gran tipología de tumbas, construidas con diferentes materiales en relación a la categoría social de difunto. Entre ellas destacan las de carácter monumental (monumenta) como los mausoleos de los Julios y los Voconios en la zona de los Columbarios o aquellos ubicados en la zona oriental donde apareció el famoso dintel de los Ríos. Por el contrario, las clases más bajas, pobres y esclavos, eran arrojados a fosas comunes o puticuli, recientemente documentado en el antiguo cuartel militar de Hernán Cortés.    

Áreas funerarias romanas - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Pinturas murales del mausoleo de los Viconios - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
 
Edificios funerarios del área arqueológica de Los Columbarios - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Depósito funerario con figurillas de terracota - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

De manera paralela a la religión oficial romana de culto al emperador y la preferencia por unos dioses u otros, se identifican en Avgvsta Emerita un importante desarrollo de religiones orientales desde principios del siglo II d. c. hasta finales del siglo del siglo IV d. C – inicios del siglo V d. C. Las evidencias arqueológicas que demuestran la expansión de estos cultos son numerosas: esculturas e inscripciones mitraicas recuperadas en el entorno de la actual plaza de toros; restos arquitectónicos de un templo dedicado a Mitra en la calle Espronceda; piezas arqueológicas referidas a diosa egipcia Isis; y un posible centro de culto metróaco y rituales taurobólicos, denominado santuario de las flores y las aves, dedicado a Cibeles y a Atis, sito en el solar de los Blanes de la calle Almendralejo.

Vista aérea de la intervención arqueológica del solar de Blanes - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

La fisionomía de la ciudad irá cambiando coincidiendo con la designación de Emerita Avgvsta como Diócesis Hispaniarum desde mediados del siglo III d. C. hasta las primeras décadas del siglo IV d. C.: restauraciones de los edificios de espectáculos, reformas estructurales en las viviendas, abandono de las domus suburbanas…etc. Todo este conjunto de modificaciones edilicias suponen una nueva concepción espacial en la que cobra especial protagonismo los edificios de carácter cristiano dedicados a organizar la vida litúrgica, tanto dentro como fuera de sus murallas.

En el estudio del primer cristianismo en la ciudad nos introducen El Libro de las Vidas de Santos Padres de Mérida, la obra Peristephanom del poeta Prudencio y las excavaciones arqueológicas desarrolladas en un edificio martirial construido extramuros a comienzos del siglo IV d. C. Edificado este último en memoria de la mártir santa Eulalia,  sobre él se construirá una basílica a mediados del siglo V d. C.

Maqueta del martityum de Santa Eulalia - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida
Vista general de la basílica de Santa Eulalia tras la excavación arqueológica de su interior. - Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida

Tras la crisis del Imperio Romano de Occidente y la invasión de los pueblos del norte (suevos, vándalos y alanos), la trama urbana de época romana se adaptará a la nueva realidad religiosa, política, económica y social establecida por el poder visigodo a partir de la segunda mitad del siglo V d. C. Se llevaron a cabo obras civiles que reactivaron el casco urbano emeritense como, por ejemplo, el refuerzo de la muralla y la reconstrucción de algunos pilares del puente con la colaboración del dux Salla y el prelado católico Zenón.

El poder creciente de la Iglesia llega a su auge en el siglo VI d. C., denominado “Edad de Oro de la Iglesia Emeritense” durante los mandatos de los prelados Paulo, Fidel y Masona: en el paisaje urbano se multiplicará la construcción de ermitas, conventos, edificios de asistencia (xenodoqvivm, hospicios, escuelas…etc.), junto a los dos palacios episcopales y la residencia del dux – jefe militar visigodo.

La enorme concentración de riqueza de la Iglesia se contrapone con el bajo nivel de desarrollo que padece la población. La intervención arqueológica llevada a cabo en el Área Arqueológica de Morería nos informa de algunas características del ámbito doméstico durante los más de dos siglos que se prolongó la ocupación visigoda. Las diferentes estancias de las domus romana perderán su esplendor y utilidad para fragmentarse en viviendas menores articuladas por el patio, antes peristilo. Los problemas derivados de la densidad de población, las escasas condiciones de higiene (hacinamiento en las viviendas, basuras en los patios, coexistencia con el ganado en el ámbito doméstico, enterramientos intramuros, inutilización de la red de cloacas…) y la reutilización de elementos romanos nos informan de un marco doméstico de carácter rural.

El descontento de la población, unido a este estado de cosas hace que se entienda mejor la descomposición del reino visigodo y la conquista musulmana.