Historia: el Renacimiento (desde el siglo XV al siglo XVII)

S. XVI- Construcción de las murallas Renacentistas

La situación de inestabilidad que vivía el Mediterráneo durante la primera mitad del s. XVI, propició la fortificación de las costas Mediterráneas. Este clima de inseguridad ocasionado por el perpetuo peligro de asalto de la armada turca, que a menudo se aliaban con los franceses, y por los continuos ataques de corsarios y piratas berberiscos, generó la necesidad de fortificar la frontera marítima, lo que implicó intervenciones poliorcéticas masivas en las Baleares, así como en las Pitiüsas y en las costas mediterráneas peninsulares.

Murallas renacentistas - Visual entre el Baluarte de Sant Pere y Sant Jaume

Ante este inminente clima bélico, su importancia estratégica y la existencia de unas murallas en mal estado y obsoletas, que no podían hacer frente a los nuevos avances de la pirobalística protagonizado por la pólvora, hicieron patente la necesidad de realizar una nueva fortificación que protegiera la isla de Ibiza.

Los años cincuenta del siglo XVI, con el control por parte del príncipe, y luego rey Felipe II, la defensa de las fronteras se vio consolida con obras como las de Ibiza. De este modo, en 1555 se encargó al ingeniero Giovanni Battista Calvi la traza y construcción del nuevo recinto. Para este proyecto Calvi aplicará lo conocido como “traza italiana”, es decir, recinto fortificado abaluartado, sistema defensivo que se mostró eficaz para hacer frente a la nueva artillería.

Calvi proyectó una muralla que rodeara exteriormente la fortificación medieval terraplenando el espacio intermedio. Se trata de un recinto defendido por seis baluartes: San Bernat, San Jordi, Sant Pere, San Jaume, San Joan y Santa Tecla.

Extracto del plano de la ciudad de Ibiza con el proyecto de Calvi, segunda mitad del siglo XVI - Leiden, University Library Collection Bodel-Nijenhuis Atlas 440 fols. 45-46

Al morir Calvi, en 1574 las obras pasaron a Jacobo Paleazzo Fratín. Cuando el nuevo ingeniero tomó el proyecto había que hacer frente a diversos problemas: proteger el puerto de Ibiza para evitar la entrada de la flota turca, incluir el padrastro de Santa Lucía y  agregar  en el ámbito de intramuros el espacio urbano que se formó fuera de las murallas medievales que  se conoció como la Vila Nova. Fratín agrandó el recinto fortificado mediante la ampliación del baluarte de San Joan hacia levante ubicando el  baluarte de Santa Llúcia en el extremo y cerrando el recinto con el Revellí.

Traza de Ibiza
Traza de Ibiza - Giovanni Giacomo Palearo “el Fratín” hacia 1579. Centro Geográfico del Ejército, Ibiza 171. Madrid

Fratín realizó tales cambios en la fortificación, como la construcción del baluarte de Santa Llúcia para una mayor protección del puerto, debido a que la posibilidad de sufrir un ataque turco era más factible a causa del transcurso de la guerra en el Mediterráneo.

Ibiza es, junto con Malta, aunque a otra escala, uno de los grandes ejemplos de ciudades fortificadas del Renacimiento que se conservan, y ambas planteadas como bastiones en el Mediterráneo frente al turco.