Historia: antigüedad (desde el siglo III a.C. al siglo VII)

Época romana (Ebusus) S. III a. C. - S. V d. C.

El papel de Ibiza en las guerras púnicas. Históricamente, el periodo comprendido entre los años 264-146 a. C. está protagonizado por las tres confortaciones bélicas entre cartagineses y romanos llamadas tradicionalmente guerras púnicas. Estos conflictos tendrán profundas consecuencias en todas las sociedades fenicias y púnicas, que habían apoyado a Cartago, entre ellas las punicoebusitana.

Durante la Primera guerra púnica hasta finales del s. II a. C. Ibiza continua exportando en gran cantidad, lo que lleva a pensar que la isla pudo jugar un papel activo en la contribución económica para hacer frente a los costes de la guerra, a pesar que los episodios bélicos se mantuvieron alejados. Efectivamente, durante el último tercio del s. III a. C. se documenta un incremento de la producción isleña durante el período bárquica y la Segunda guerra púnica (219 a. C.).

En cuanto a los conflictos bélicos entre Cartago y Roma, Ibiza se mantuvo bastante al margen, solo tenemos constancia de un apremio en el año 217 a. C. El Cónsul Cneo Escipión realizó un intento de asedio, constancia de ello nos lo ofrece Tito Livio (XXII, 20.7) « desde allí la flota cargada de botín llegó a Laguntica. Y no sólo bordeó la costa del continente, sino que marchó a la isla de Ebusus. Allí después de atacar dos días, inútilmente y con gran esfuerzo, la ciudad, que es la capital de la isla, cuando se dieron cuenta que el tiempo pasaba en vano (…)» A pesar de que no haga alusión a las estructuras de la ciudad, nos da testimonio de que Ibiza en esa época debía ser una ciudad fuerte e inexpugnable que pudo hacer frente al asedio romano.

Ibiza en este período era más bien un punto de enlace en la infraestructura político-económica del fenómeno cartaginés. Contribuyó a favor de los cartagineses proporcionado suministros y mercenarios, hecho sobre que hace referencia un texto de Tito Livio (XXXVIII, 37 cuando, en el año 205 a. C., las posiciones cartaginesas ya estaban comprometidas. “El almirante Magón, hermano de Aníbal, pasó por Ibiza; marchó el hacia la isla Pitiüsas, que se encuentra alrededor de cien millas de las costas y que en ésta época estaba habitada por los púnicos. Por esta razón la flota fue bienvenida con toda amistad, fueron proporcionados suministros generosamente, además, se le dieron armas y hombres para completar las tripulaciones de los barcos. Este refuerzo le anima a partir hacia las Islas Baleares cuarenta millas lejano”. En este fragmento Livio da testimonio tanto del apoyo que Ibiza proporcionaba a  los cartagineses, como de la ayuda recíproca que los cartagineses facilitaban en el mantenimiento de las estructuras coloniales ebusitanas a las Baleares.

Pedestal. Homenaje a L. Oculatius L. f. Quir. Rectus
Pedestal. Homenaje a L. Oculatius L. f. Quir. Rectus. Texto: L(ucio) • Oculatio / L(ucii) • f(ilio) • Quir(ina) / Recto / aedili • IIvir(o) / flamini / L(ucius) • Oculatius / L(ucii) • f(ilius) • quir(ina) • Rectus • f(ilius) / patri • indulgentis/simo • posuit / Traducción: A Lucio Oculacio Recto, hijo de Lucio, de la tribu Quirina, edil, duovir, flamen. Lucio Oculacio Recto, hijo de Lucio, de la tribu Quirina, hijo, lo puso a su padre indulgentísimo - Ayto. de Ibiza

Desde un punto de vista arqueológico, está claro, que los romanos no perjudicaron la trayectoria púnico ebusitana, por lo menos hasta el s. II a. C. Este hecho parece sugerir que pudieron llegar a un tipo de pacto que hoy en día desconocemos. Arqueológicamente es visible en la continuidad de hábitats púnicos en una posible expansión urbana, ya que algunas cisternas documentadas en el Puig de Santa Lucía, en el Soto, en Sa Peña, y en el tramo de pie de muralla renacentistas, entre el baluarte de San Joan y de San Pere, podrían datarse en esta época. Además de una colonización agraria considerable, se detecta una proliferación de alfarerías en el sector industrial urbano y la acuñación de una moneda ebusitana.

Tras la destrucción de Cartago (146 a. C.), en el marco de la Tercera Guerra púnica, se establece la hegemonía de Roma sobre el Mediterráneo. En este contexto, Ibiza fue una ciudad federata, como muestra un pasaje de la Historia Natural (III, 76-77) de Plinio el Viejo, publicada en año 77 d. C. En el 123 a. C. se produce la conquista romana de Mallorca y Menorca dirigida por el cónsul romano Q. Cecilio Metelo, conocido como el Baleárico. Los romanos no atacan Ibiza, lo que muestra ya una previo acuerdo entre romanos y los punicoebusitanos.

En el año 74 de nuestra era, la ciudad de Ibiza se convierte en muncipium latino, este hecho marca el último paso de la romanización de las Pitiüsas. Ya como ciudad romana, tuvo que estar gobernada por una oligarquía municipal. A nivel epigráfico solo tenemos documentado un edil, un duunviro y un flamen.

 
Áureo de la ceca de Roma acuñado por el emperador Trajano, hallado en las excavaciones de La Roda Giovanni Battista Calvi - Foto: Museo Arquelógico de Eivissa i Formentera

En la sociedad romana de Ibiza, durante el Alto Imperio, los miembros de la gens Cornelia destacan dentro de la elite local, especialmente a lo largo de los siglos I-II. Según una lápida (CIL, II nº 3663), datada alrededor del 79, la familia Cornelia sufrago los gastos de una conducción de agua, es decir, de un acueducto, en la ciudad de Ibiza. La realización de esta obra ha sido certificada en la actualidad por la Arqueología con el hallazgo de un tramo de acueducto en la zona de Can Misses. Del mismo período, entre la calle Comte Rosselló y la plaza del Parque, cercano al baluarte de Sant Joan y al lienzo que lo une con el de Sant Pere donde se han documentado restos arqueológicos de la fase fenicio-púnica, se ha podido documentar edificaciones exclusivas de la época romana, con unos niveles fundacionales alto imperiales, siglo I d. C., con reestructuraciones realizadas en época bajo imperial, siglo III-IV d. C.

Antigüedad tardía (S. V- VII d. C.)

Durante los siglos I-II d. C se sucede un periodo de paz, llamada por los romanos pax romana, en el que solo se tuvieron guerras con el objetivo de agrandar el Imperio. A partir del s. III la situación cambia radicalmente, comienza la crisis del Imperio Romano.

En los siglos siguientes al cambio de era comenzó la divulgación del cristianismo. Legalizado de forma efectiva tras la promulgación del Edicto de Milán por Constantino I en el año 313 d.C., será en el 391 d. C. cuando Teodosio lo declara religión oficial del Imperio Romano. Este nuevo dogma se documenta en las Islas Baleares sobre todo a partir del s. V d. C., correspondiendo al periodo vándalo.

En Ibiza no existen evidencias arqueológicas sobre la construcción de basílicas, como las halladas en Mallorca y Menorca, tan solo algunas cerámicas y objetos con simbología cristiana evidencian la introducción de esta corriente religiosa en la isla, como el fragmento de sarcófago estrigilado hallado en s’hort des Palmer.

La instauración del cristianismo en Ibiza está mejor constatada en las fuentes escritas. En la obra Historia Persecutionis de Victor Vitense, se mencionan a Opilio de Ibiza, Macario de Menorca y Helías de Mallorca, entre los obispos convocados en Cartago en el año 484 d. C. por el rey vándalo Hunnerico. Otro documento importante de época bizantina es la carta que el Obispo Liciniano de Cartagena envió al obispo Vicentius de Ibiza, rebatiéndole una serie de supersticiones que éste le había comunicado.

A partir de mediados del s. VII, el influjo político de Bizancio en las islas empezó a declinar, fenómeno que puede estar relacionado con la anexión de los territorios del suroeste peninsular al reino de Toledo en el año 624 d. C. Este hecho dejó a las islas en una posición excéntrica respecto al imperio bizantino.