Historia: desde el siglo VIII a.C. al siglo III a.C.

Los primeros testimonios de población estable en las islas se remontan a principios del segundo milenio. Pero no será hasta mucho más tarde, es partir del siglo VIII a. C., con la colonización fenicia, cuando la isla de Ibiza adquiere importancia en el contexto geopolítico mediterráneo. Los fenicios se instalaron inicialmente en sa Caleta, pero poco después se trasladaron a la bahía de Ibiza, donde surgirá Aiboshim - ciudad de Bes- fundada, según los textos clásicos, hacia el año 654 a. C.

La particular ubicación de la isla en la cuenca Mediterránea favoreció  su ocupación y la afluencia de diferentes civilizaciones,  adquiriendo con el tiempo un papel relevante en los intercambios comerciales. 

Época fenicio-púnica (VII- III a. C.)

A partir del s. IX a. C., las poblaciones semitas, entre ellos los fenicios, del levante mediterráneo y griegos comienzan su expansión por la cuenca Mediterránea, creando colonias en puntos lejanos a su lugar de origen. Impulsados por la captación de recursos naturales, fundamentalmente la búsqueda de metales nobles como oro, plata y bronce. En este contexto se debe entender los primeros contactos fenicios en Ibiza a lo largo del s. VIII a. C.

La isla fue considerada desde la Antigüedad como un punto importante en las rutas de navegación hacia el occidente mediterráneo, entre otros motivos, porque los trayectos solían realizarse cerca de la costa, siguiendo las corrientes marinas y los vientos que propiciaban la llegada a la isla. De esta forma se llegaba de manera más segura a la zona del estrecho de Gibraltar, bordeando la costa levantina hasta llegar a los importantes asentamientos del sur peninsular, como el caso del Carambolo en Huelva.

3 Rutas de navegación y colonias fenicias - Publicado en Aubet, M. E. (2009): Tiro y las colonias fenicias de occidente. Ed. Bellaterra, Barcelona

Ibiza, era por tanto, un auténtico refugio para los navegantes y comerciantes,  un lugar donde reposar, aprovisionarse de comida y agua potable. Pero no será hasta finales del s. VIII a. C., momento en el que las colonias fenicias del sur y levante Español experimentaron un periodo de crisis, cuando Ibiza fue incorporada de  pleno como colonia comercial.

A lo largo del s. VIII a. C., los fenicios procedentes del círculo del estrecho de Gibraltar (Ramon, 2005), se establecieron en la península situada entre la playa des Codolar y el monte des Jondal, llamada “sa mola de sa Cala”, conocido como “poblado de sa Caleta”. Esta primera ocupación de la costa isleña hay que relacionarla con el crecimiento fenicio de occidente y su expansión geográfica, que tuvo como consecuencia la creación de colonias o centros fenicios como los del Cerro del Villar, Los Toscanos, Las Chorreras, Almunecar, Adra, Baria y la Fonteta. 

La actividad económica principal del asentamiento estuvo relacionada con la metalurgia, principalmente con el tratamiento de la galena argentífera, que era fundida y de la cual se extraía el plomo y la plata, productos con los que se comerciaba, tal como lo demuestra los restos de galena en su estado natural y en diferentes estadios de tratamiento (Ramon, 2007) hallados en sa Caleta. No menos importante, debió ser la sal, que podían extraer a escasos 2 km del poblado en la zona de marismas naturales de Ses Salines, en las que debía generarse este producto de forma natural. La sal fue muy apreciada desde la antigüedad por sus cualidades como conservante.

Moneda de plata con el dios Bes en el anverso púnico-ebusitana - Foto: Museo Arquelógico de Eivissa i Formentera

La vinculación entre la presencia de salinas naturales y la ubicación de asentamientos fenicios, se ha podido atestiguar en centros tan importantes como Gadir, La Fonteta o Mozia.

Por el registro arqueológico de Sa Caleta se ha podido determinar el abandono pacífico del poblado a finales del s. VII o inicios del VI aC, hecho que debió realizarse de forma paulatina, dirigiéndose hacia un lugar que ofreciera mejores condiciones, como es el Puig de Vila situado junto a la bahía de Ibiza.

La posición estratégica del Puig de Vila, ofrecía un claro dominio sobre: el puerto natural, el pla de vila; la costa Nord de Formentera, incluido el paso del Freus; y los islotes entre ambas islas, sobre el sector de Pla de san Jordi, lugar en el que se localizan tanto antiquísimos estanques de salinas como las magníficas pedreras de marès, seguramente utilizadas desde época muy temprana. Por otro lado, el abandono del asentamiento de Sa Caleta coincide con los datos más antiguos de ocupación del Puig de Vila, dando origen a la ciudad de Ibosim. El año 654 a. C. es la fecha histórica de la fundación fenicia de la ciudad de Ibiza según el escritor grecosiciliano Timeo de Taormina (340-250 a.C.).

La pujanza de la ciudad queda atestiguada desde los inicios por el desarrollo de la industria alfarera local. Destaca por la fabricación de las primeras ánforas púnico ebusitanas, ante la necesidad de contenedores seguramente generada por las actividades agrícolas desarrolladas en el espacio periurbano del Pla de Vila. Aquí comienza a formarse el paso de una economía externa de tránsito a una producción autóctona.

Cerámicas época púnica - Museo Arqueológico de Eivissa i Formentera

Los primeros vestigios arqueológicos sobre la primitiva ciudad de Ibiza provienen sobre todo del ámbito funerario. Este cementerio arcaico funerario, ubicado en la parte baja de Puig des Molins, entre la clínica Vilàs, el edificio del Museo y la vía Romana, nos refleja la práctica funeraria de incineración habitual en la cultura fenicia. Los restos óseos eran acompañados de objetos importados, como escarabeos egipcios, cerámica de distintos tipos como la de barniz rojo, recipientes de perfumes, etc. El hallazgo de un ajuar con cerámica de importación, sobre todo etrusca colocado en urnas, muestra que fue una creación de los fenicios de Occidente más que de Tiro.

En cuanto estructuras ocupacionales, las excavaciones recientes realizadas en la parte más alta de la ciudad (Dalt Vila), han permitido resgistrar vestigios del primer asentamiento fenicio-púnico en el recinto del Castillo-Alamudaina, en la Catedral, en el baluarte de Sant Joan, en la calle Santa Maria y en el solar del Hospital Civil ).

A partir de finales s. VI a. C, con la caída de Tiro (573 a.C.), los fenicios fueron gradualmente reemplazados por, sus parientes, los cartagineses. La creciente expansión del poder cartaginés hará que adquiera el control de las rutas fenicias. En este panorama Ibiza asume una importancia estratégica y naval, integrándose en un importante circuito comercial que abastecía todo el Mediterráneo Central y Occidental. La llegada de nuevos contingentes a la isla es apreciable en el ámbito funerario con la aparición de hipogeos ubicados de forma periférica del cementerio fenicio (C/León).

Entrando en s. V a. C. la ocupación cartaginesa se consolida. Se produce un crecimiento demográfico visible en el registro arqueológico de la necrópolis de Puig de Molins; un aumento de la llegada de material de importación cartaginés; un inremento de la producción alfarera punicoebusitana, tanto para hacer frente a una necesidad local de contenedores anfóricos como la comercialización de excedentes, sobretodo de aceite, vino y salazones; y un desarrollo de una fabricación local tanto de navajas de afeitar como de pequeños cuchillos de bronce o hierro. Buena parte de esta manufacturación tendrían lugar a la misma ciudad en sectores especializados.

Las formas materiales ebusitanas adquieren un carácter definitorio de la cultura púnica, conocida ,sobre todo, por los hallazgos realizados en la necrópolis de Puig des Molins compuestos por figurillas en terracota votivas que representan la mayor parte de las divinidades de culto de tradición oriental, como la Astarté o Reseph, Melkart, el dios Baall Hammon, dios Bes, Tanit y Gad. La presencia de todo un reportorio de objetos de clara influencia semita, como sellos escarabeo de piedra o navajas de bronce, refleja no solo estereotipadas imágenes de las creencias sino la asimilación morfológica de la cultura fenicio-púnica además de la incorporación de estilos extranjeros, como el egipcio o el griego.

A partir de los siglos IV-III a. C. se produce una proliferación de centros de explotación alrededor de la isla, una “colonización agraria” (Tarradell i Font, 1975,101), reflejo de una expansión territorial considerable.

Se produce un aumento de exportación de productos propios al NE Peninsular e incluso al Atlántico. Recipientes anfóricos ebusitanos (T1323) se encontraran en las costas valencianas y catalana.

La acuñación de una moneda propia, en la que aparece el dios Bes- en su actitud grotesca, un martillo en la mano derecha y un ofidio a la izquierda- e inscrito el nombre transcrito de `Ybsm (Ayboshim) del alfabeto fenicio, muestra de la importancia de la ciudad de este período.

En el transcurso de estos siglos Ibiza vivirá un momento de esplendor púnico, tradición y cultura arraigada, que se mantendrá grosso modo hasta después de la llegada de los romanos a Ibiza.