Historia: los siglos XIX y XX en Cuenca

La guerra de la Independencia también se va a hacer notar en la ciudad, siendo protagonista de varios altercados violentos, siendo uno de los más significativos el producido en 1812 cuando los franceses, tras abandonar  temporalmente Cuenca, dinamitan el Castillo.

Tampoco permanecerá ajena a las guerras carlistas, así mientras la incidencia de las dos primeras fue escasa, no ocurrió igual en la tercera, en la que una parte de la ciudad fue incendiada y saqueada.

La parte histórica de la ciudad, antaño de gran pujanza social y económica, va decayendo convirtiéndose en una zona plena de arquitectura popular. El paulatino empobrecimiento provocó el abandono del espacio elevado de la urbe de los personajes poderosos, trasladándose a la parte baja, y a extramuros.

El siglo XX no hace sino acentuar esta tendencia urbana, quedando el casco antiguo de la ciudad como la conjunción de unos barrios fosilizados entre los escarpes montañosos y las huertas que los jalonan, hecho que motivó que en 1963 se declarase el casco antiguo de Cuenca como Paisaje Pintoresco, para  posteriormente en 1996, serle otorgado la calificación de Patrimonio de la Humanidad.