Geografía

Desde un punto de vista geográfico, la ciudad de Cuenca limita al este con el área levantina, mientras en sus frentes occidental y meridional conecta con los llanos manchegos. Su privilegiada posición dentro de vías naturales de comunicación, ha favorecido que este territorio se haya convertido en una  importante encrucijada de caminos a lo largo de la historia.

Dado su rol de punto estratégico en el interior de la Península Ibérica, no es de extrañar que las tierras de la actual provincia de Cuenca  hayan sido  habitadas casi ininterrumpidamente desde la Edad del Bronce hasta la llegada de los árabes, responsables estos últimos de la fundación de la ciudad homónima.

El entorno de la misma se caracteriza fundamentalmente por un paisaje montañoso definido por la Serranía de Cuenca (si bien como hemos apuntado más arriba, sus lados sur y oeste se abren a las primeras comarcas de la Mancha Alta y la Alcarria respectivamente) con picos destacados que disfrutan de altos farallones que caen verticalmente hasta encajados cañones surcados por diversos cauces fluviales. De tal forma, los ríos Júcar y su afluente Huécar, auténticos canales de comunicación desde la Antigüedad, rodean la ciudad.

Imagen de la Serranía
Imagen de la Serranía - Ayto. de Cuenca

El paisaje circundante es variado, con indudables contrastes visuales entre zonas llanas, oteros y cerros elevados. Pero sin duda, el panorama predominante es el montañoso, dibujando un paisaje conformado por arboledas de encinas,  robles y los preponderantes pinos. A ellos han de sumarse las huertas y las alamedas en los fondos de los valles, que dan un colorido cambiante con el paso de las estaciones. Las tierras colindantes susceptibles de ser explotadas cuentan con cultivos como las viñas y los almendros en la parte meridional, mientras que cereales y olivos son los mayoritarios en el área noroccidental coincidiendo con la comarca de la Alcarria.

 Imagen de la Alcarría (en invierno por los prados verdes)
Imagen de la Alcarría (en invierno por los prados verdes) - Ayto. de Cuenca

Desde el punto de vista geológico, el Mesozoico es el más representado, localizándose una litología predominante a base de calizas, con presencia significativa de dolomías, margas, arenas, arcillas y conglomerados. También encontramos zonas de aparición de elementos del Cuaternario, lógicamente en las zonas de depósito de las ramblas y los ríos.

Imagen de la Manchuela (en otoño para las viñas con contrastes)
Imagen de la Manchuela (en otoño para las viñas con contrastes) - Ayto. de Cuenca
Imagen de la minas de <em>lapis specularis</em>
Imagen de la minas de lapis specularis - Ayto. de Cuenca

Esta geología condiciona la base económica de la zona a lo largo de la historia. De este modo, se aprovecha la fertilidad de los suelos susceptibles de ser cultivados, convirtiendo a la agricultura como la parte fundamental de su sustento, sin que esto sea excluyente de otro tipo de economía como la ganadería, las actividades cinegéticas, las explotaciones forestales y sobre todo las mineras. Estas últimas, resultan abundantes, con multitud de yacimientos de lapis specularis que, situados en el frente occidental de la comarca, tuvieron un punto álgido de explotación en época romana. Tampoco eran extrañas en esta fase cronológica tanto las minas de sal, situadas fundamentalmente al sur de la provincia, como las de hierro, dispuestas al norte de este espacio.