Itinerario III: La Córdoba Andalusí

Pese a la riqueza y diversidad excepcionales del patrimonio arqueológico de la Córdoba islámica, paradójicamente resultan muy pocos los elementos arqueológicos integrados y puestos en valor en el interior del recinto amurallado de la medina. Tan sólo se conservan en un aceptable estado los elementos arquitectónicos que se mantienen en pie como consecuencia de su reutilización e integración en estructuras posteriores. Estos son los casos de las mezquitas de barrio, la noria de la Albolafia, convertida en molino hidráulico en época bajomedieval, o los baños, integrados en viviendas posteriores. Tampoco resulta muy distinto el panorama de los elementos verdaderamente definidores de la ciudad andalusí, las viviendas, palacios y cementerios distribuidos por los sectores extramuros, que conformaban los distintos arrabales que acabaron por configurar una extensa megalópolis a finales del siglo X.

Es por ello que para el diseño de un itinerario completo es preciso distinguir entre ambos  elementos: los situados intramuros (Medina y Axerquía) y aún en pie, y los suburbanos, con escasos elementos visitables, pero de excepcional valor histórico y arqueológico.

Por lo que respecta al primer bloque, el itinerario más factible es el que tiene como hilo conductor las mezquitas de barrio o secundarias, donde se llevaban a cabo las prácticas religiosas diarias que congregaban a la población de las zonas más inmediatas, siendo a su vez uno de los elementos fundamentales en la configuración de la ciudad de Qurtuba en época islámica. El número de estos oratorios menores oscila notablemente según los distintos autores árabes, pero con cifras siempre exageradas por encima del millar de ejemplares. Pese a que la mayor parte de estos edificios ha desaparecido, se conservan algunos testimonios representativos del paisaje urbano de época omeya en los dos recintos amurallados. Se trata de un conjunto de cuatro alminares que fueron reutilizados e integrados como torres campanarios de algunas iglesias bajomedievales. El más antiguo de los conservados se encuentra en el sector meridional de la Axerquía, en la C/ Agustín Moreno, integrado en la iglesia de Santiago. Según las interpretaciones recientes, se trataría del alminar de la mezquita de Hixam, construido en sillería y con una característica ventana geminada visible desde el interior del templo cristiano.

Iglesia Parroquial de San Lorenzo
Iglesia Parroquial de San Lorenzo - Ayto. de Córdoba

Más al norte, aún dentro de la Axerquía, se conserva parcialmente otro alminar en el campanario de la iglesia de San Lorenzo, de la que son visibles la ventana geminada, actualmente cegada, y el paramento realizado con sillería a soga y tizón. Esta mezquita se ha fechado en época de al-Hakam II, gracias al hallazgo en las inmediaciones de una inscripción que hace referencia a la fundación de un oratorio en esta zona.

Continuando hacia el oeste, ya dentro de la medina, se conserva otro alminar, en la iglesia de San Juan de los Caballeros, hoy iglesia del Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón. Este ejemplar, fechado entre finales del siglo IX o muy principios del siglo X, es el que se conserva en mejor estado, aunque muy restaurado en los años veinte del siglo XX. La torre, actualmente exenta, presenta ventanas geminadas a media altura en los cuatro laterales y un friso decorado con arquillos ciegos en el tercio superior de dos de sus lados.

La última de las mezquitas de barrio conservadas se encuentra algo más al sur, reutilizada como iglesia del antiguo Convento de Santa Clara (en la C/ Rey Heredia). Este edificio, fechado a finales del siglo X, conserva buena parte de su estructura original, aunque muy transformada, en la que destacan la sala de oraciones de tres naves, el patio y el alminar en la esquina noreste del edificio. En su costado occidental se conserva una de las puertas originales de acceso al patio, formado por un dintel adovelado rematado por un arco ciego de herradura.

Además de estos edificios, la tradición ha identificado como posibles mezquitas islámicas algunos elementos conservados en iglesias bajomedievales, como la puerta lateral mudéjar con arco apuntado en la iglesia de San Miguel y la torre ochavada de San Nicolás de la Villa. Sin embargo, no existen argumentos materiales que confirmen esta afirmación.

Los otros elementos conservados son los baños públicos (hammam; pl. hammamat). Como sucedía con las mezquitas, las fuentes recogen un número muy elevado, entre 300 y 900 baños en el interior de la  Madina a finales del siglo X, de los que conservamos escasos testimonios. Por su función purificadora y social, solían estar vinculados a mezquitas, cementerios y a las puertas de ingreso a la ciudad.

Iniciando nuestro recorrido por la Axerquía, en las inmediaciones de la iglesia parroquial de San Pedro, en C/ Carlos Rubio se conserva parte del vestíbulo, algunas salas hidráulicas y el espacio de la caldera correspondientes a unos baños islámicos, datados en época almorávide. Aunque han sido intervenidos arqueológicamente, en la actualidad no están abiertos para su visita pública. Tras ingresar en la Medina a través de la puerta del Hierro o Bab al-Hadid, en el ángulo suroriental, se accede a los baños de la C/ Cara, fechados en época almohade y que se conservan en unas condiciones similares al anterior, cerrados al público a la espera de su acondicionamiento y musealización para integrarlos en una ruta por los baños de Qurtuba andalusí.

Baños de Santa María
Baños de Santa María - Ayto. de Córdoba

En el entorno de la mezquita aljama se conservan los dos elementos más ilustrativos del uso del agua para la purificación ritual de los fieles musulmanes antes de la oración. El primer de ellos es el baño de Santa María, en la calle Céspedes, al norte de la mezquita, integrado en un tablao flamenco. Se conserva en pie buena parte de su planta, con las distintas salas en torno a un espacio columnado para el que se reutilizan capiteles omeyas. Este reaprovechamiento de material ha llevado a plantear una cronología tardía, en cualquier caso, sobre un edificio previo islámico, vinculado con la Mezquita Aljama.

El edificio que sí cuenta con una cronología segura es la sala de abluciones o mida’a oriental de la mezquita aljama, erigido por Almanzor entre los años 999 y 1000. Es un edificio destinado a las abluciones menores, a la limpieza de ciertas parte del cuerpo (brazos, pies, boca, rostro y cabeza, etc.) que permiten al musulmán alcanzar el estado de pureza ritual (tahara) necesario para la oración en la mezquita. Actualmente integrado en una de las salas del Hotel Conquistador, consiste en un edificio de planta rectangular, realizado en sillería, organizado en torno a una red de canalizaciones perimetrales que lo rodea para la evacuación el agua. Consta de una pileta al norte para las abluciones, un vestíbulo en el centro y un patio al sur en torno al cual se disponía batería de letrinas perimetrales en espacios individuales.  Junto a este lavatorio oriental, en el mismo momento se erigieron con otros dos frente a las fachadas norte y oeste de la mezquita aljama. Sin embargo, son los únicos vestigios conservados y visitables de este tipo de edificios en Europa.

El otro itinerario básico, que incluye los arrabales y espacios extendidos por los alrededores de la ciudad, encuentra en Córdoba un repertorio de elementos único en al-Andalus y en todo el Islam medieval del Mediterráneo occidental. Pese a su prolífica documentación en excavaciones preventivas realizadas en las últimas décadas, vinculadas a la construcción de nuevos edificios, los elementos conservados e integrados son muy parciales y no permiten una visión integral de los espacios urbanos en los que estuvieron insertos.

Las estructuras situadas en los barrios extramuros, salvo los ubicados en el sector oriental, que quedaron protegidos por las murallas de la Axerquía, fueron arrasados y abandonados a principios del siglo XI, como consecuencia de la fitna o guerra civil. Estas zonas tan sólo fueron reocupadas esporádicamente durante la segunda mitad del siglo XII, coincidiendo con la revitalización urbana de Córdoba en época almohade.

El arrabal más antiguo y populoso de los extendidos alrededor de la medina es el ubicado en la orilla meridional del Guadalquivir, conocido en las fuentes como al-rabad Saqunda, que estuvo en funcionamiento entre mediados del siglo VIII y el año 818, cuando se produjo su arrasamiento y violento abandono como consecuencia del “botín del arrabal”, una revuelta popular contra el emir al-Hakam I, que terminó con el ajusticiamiento de los cabecillas, la expulsión de toda la población y la prohibición expresa de su reconstrucción y reocupación emitida por el emir omeya. De este barrio se ha excavado una extensa superficie (unos 16.000m2) de la que se conservan visibles algunos solares, mientras que otros sectores han sido cubiertos o integrados en los nuevos equipamientos urbanísticos de la zona, como el Centro de Arte Contemporáneo C-4 de Córdoba. Las estructuras excavadas definen varias calles anchas, de trazado reticular, a las que abren adarves o calles secundarias y casas organizadas en torno a patios centrales polifuncionales. Estas viviendas, reconstruidas en varias ocasiones como consecuencia de las violentas crecidas del río, están realizadas con cimentaciones de cantos rodados, alzados de tapial y cubiertas de tegulae y tejas árabes, como demuestran los numerosos derrumbes documentados. Por su antigüedad y extensión y por las circunstancias de su traumático abandono, constituyen un ejemplo excepcional del urbanismo temprano andalusí sin las alteraciones que hubiese generado una dilatada ocupación islámica posterior.

La eclosión urbanística califal superó rápidamente los límites de las murallas, hasta configurar una megalópolis compuesta por, al menos, veintiún arrabales, tanto a oriente como a occidente, de los que conocemos sus nombres a través de las fuentes escritas, pero que no estamos en condiciones aún de identificar con los vestigios documentados arqueológicamente. Conocemos bien el trazado urbanístico ortogonal y planificado de las calles principales que delimitan manzanas de viviendas y que contaban en muchos casos con una red comunitaria de evacuación para las aguas residuales, mientras que para los residuos fecales se empleaban pozos ciegos dispuestos, por lo general, adosados a las casas. El modelo básico de vivienda se organizaba en torno a un patio central, en el que se abría un pozo de agua al que se abrían las crujías laterales. A este tipo corresponden las dos únicas casas califales conservadas parcialmente e integradas en toda la ciudad, en concreto, en el patio central la Estación de Autobuses de Córdoba. Ambas se organizan en torno a sendos patios centrales. La mejor conservada es la casa más meridional, formada por un salón principal situado al norte, con sendas alcobas laterales, y abierto a un andén perimetral de sillería, quizás porticado, que desembocaba en el patio que estaba dotado de una pequeña alberca o fuente. Una alberca similar excavada en el yacimiento de Cercadilla, en este caso algo mayor y decorada con una curiosa escalera de descenso, ha sido trasladada e integrada en un espacio público entre la Avda. de los Aguijones y Avda. del Arroyo del Moro.

Estructuras integradas en la Estación de Autobuses
Estructuras integradas en la Estación de Autobuses - Ayto. de Córdoba

En estos arrabales las casas alternaban con otros edificios y espacios como mezquitas, baños, almunias y cementerios. Respecto a las mezquitas, en el aparcamiento subterráneo de la misma estación de Autobuses se ha integrado el muro de qibla y el mihrab poligonal de una mezquita de barrio de época califal. Otras mezquitas de este tipo documentadas en varios puntos de la ciudad, aunque no son visitables, son: la excavada bajo las pistas deportivas de Fontanar; la mezquita de la Ronda Oeste de circunvalación; y el alminar hallado en la ampliación del Centro Regional de Transfusión Sanguínea de Córdoba. Se han excavado amplias superficies ocupadas por cementerios, pero dada la total ausencia de monumentalidad del ritual funerario islámico no se ha conservado ningún elemento para su visita y musealización. Un tipo de “edificio singular” que sí ha sido objeto prioritario de conservación son las denominadas bajo el término genérico de “almunias”, que consisten en grandes propiedades periurbanas dedicadas a la producción agropecuaria, en cuyo centro se erigían grandes residencias palaciegas que aunaban las funciones residenciales y de representación. De este tipo de edificios se han conservado varios testimonios, aún pendientes de su puesta en valor en los próximos años: la excavada en las instalaciones municipales de Fontanar (entre C/ Dr. Gonzalo Muño Fugarola y C/ Escritos Conde Zamora);  la conservada sobre el “Túnel de la Almunia” en la Ronda de Poniente; la almunia del Centro del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC); y la integrada parcialmente en la ampliación de la clínica oftalmológica “La Arruzafa” en los arrabales septentrionales. Un caso muy especial lo constituye la almunia de Rusafa, localizada e identificada en las inmediaciones del Parador Nacional de Turismo, pero aún pendiente de excavación.

Córdoba experimenta una revitalización urbana durante la segunda mitad del siglo XII, bajo el dominio del califato almohade. Además de las fortificaciones que se levantan en el ángulo suroeste de la ciudad, se ocupan nuevamente algunos espacios extramuros. Muestra de esta actividad edilicia son los barrios documentados en varios puntos de la ciudad: dos de carácter residencial de alto nivel, excavados en varios solares de la Avda. de América y Avda. del Gran Capitán; y un barrio industrial vinculado con la actividad alfarera, al norte de la muralla de la Axerquía, del que se ha conservado el alminar de una pequeña mezquita de  barrio en la Avda. de las Ollerías. Pero el conjunto más extenso de esta ocupación almohade extramuros se conserva a la espera de su musealización en los jardines del Rectorado de la Universidad, en la Avda. de Medina Azahara. Este espacio constituye una excepcional síntesis de la ocupación diacrónica de los espacios suburbanos de Córdoba.