Itinerario I: Murallas y fortificaciones

RECORRIDO 1. La medinaVilla (ROJO):

  1. Puerta de Gallegos (la Bab al-Amir islámica), en Avda. de la Victoria.
  2. Pequeño tramo integrado en la cafetería “Roldán” , en Avda. de la Victoria.
  3. Avda. de Ronda de los Tejares, estructuras en el actual edificio de Cajasur.
  4. Nº 11 de la Avda. de Ronda de los Tejares.
  5. Nº 4 de la Plaza de Colón.
  6. “Torre del Rincón”.
  7. Puerta de Roma (o Puerta de Abd al-Yabbar), entre las C/ Capitulares y Alfonso XIII.
  8. Lienzo conservado junto al denominado “arco del Portillo”, en la actual C/ San Fernando.
  9. Puerta del Puente (la Bab al-Qantara andalusí).
  10. “Patio de Mujeres” del Alcázar de los Reyes Cristianos.
  11. Restos de muralla visibles en la C/ Cairuán .
  12. Puerta de Almodóvar (Bab al-Yawz).

RECORRIDO 2. La Axerquía (AZUL):

  1. “Torre del Rincón”.
  2. Tramo de muralla a mitad de la C/ Adarve.
  3. Torre de la Malmuerta.
  4. Tramo de muralla reconstruido e integrado en la actual Facultad de Ciencias del Trabajo.
  5. Tramo de muro y una puerta identificada como la de Alvar Colodro.
  6. Lienzos de muralla en las calles Muro de la Misericordia y Fernando de Lara.
  7. Muralla conservada a lo largo de la Ronda del Marrubial.
  8. Algunos tramos conservados en Plaza del Gamo y en las instalaciones del Colegio Salesianos.
  9. Puerta de Andújar en la C/ Ronda de Andújar.
  10. Antigua Puerta de Baeza y la línea de muralla anexa localizada en C/ Agustín Moreno.
  11. Lienzo conservado en pie en la confluencia de C/ Madre de Dios y Ronda de los Mártires.

RECORRIDO 3. El Alcázar Viejo (VERDE):

  1. “Torre del Agua” de la muralla de la Huerta del Alcázar.
  2. Tres torres de tapial de planta abarlongada (o ultrasemicirculares) y lienzos de la muralla de la Huerta del Alcázar.
  3. “Torre de Guadacabrillas”.
  4. Tramos de muralla visibles en la Avda. del Corregidor.
  5. Puerta de Sevilla junto a la torre albarrana de doble arco.

Las murallas y fortificaciones constituyen uno de los elementos arquitectónicos que de forma más contundente definen el paisaje urbano a lo largo de la historia de cualquier ciudad; reflejan los avatares históricos por los que transcurrió y los conflictos a los que hizo frente. Es por ello que uno de los itinerarios principales para reconocer la imagen de Córdoba, aproximarse a su devenir histórico, pasa por identificar el trazado de sus murallas y las características de sus principales defensas urbanas. Hasta el último tercio del siglo XIX el circuito de murallas se conservaba prácticamente íntegro. Sin embargo, de la mano de la llegada del ferrocarril a Córdoba y en el contexto del ideario liberal de finales de dicha centuria, se inició un proceso de abandono y destrucción de los tramos de murallas y de las puertas de la ciudad, en particular de los lienzos septentrionales y occidental.

La ciudad histórica de Córdoba está compuesta de tres recintos amurallados que definen: el correspondiente a la ciudad imperial romana, que se mantendrá como la posterior medina islámica y la villa bajomedieval; el recinto oriental de la Axerquía, una ampliación posterior al califato omeya; y, finalmente, el recinto del Alcázar Viejo, construido durante la segunda mitad del siglo XIV. Dichos recintos definen las tres unidades urbanas que se han mantenido hasta la expansión extramuros del siglo XX.

En este itinerario seguiremos sendos recorridos independientes por cada uno de estos recintos.

1.- La medinaVilla

Desde la fundación del campamento romano republicano a mediados del siglo II a.C., la ciudad estuvo rodeada de murallas, de las que se aprecia su trazado fosilizado en las grandes avenidas perimetrales del casco histórico (Avda. de la Victoria, Ronda de los Tejares y Plaza de Colón) y se han integrado numerosos vestigios en sótanos, cocheras y solares de diferentes puntos, ya que por definición estos elementos arquitectónicos son considerados genéricamente como BIC.

Del trazado de la muralla romana se conservan trazas de sus flancos septentrional, occidental y oriental. Los lienzos correspondientes al recinto de época republicana estaban formados por un paramento exterior realizado en sillería de calcarenita, de unos 2 o 3 metros de anchura, un muro interior paralelo, más bajo y de menor potencia (de entre 0,60 a 1,20 m) que contiene un agger o compacto relleno intermedio compuesto por cantos rodados, mampuestos, arcilla y picadura de sillar, de unos 6 metros de anchura. En el centro del lienzo norte se ha indicado sobre el pavimento de la C/ Cruz Conde el trazado y la anchura completa de la muralla exterior, el muro interno de contención y el relleno intermedio. Iniciamos nuestro recorrido en el lugar ocupado originalmente por la puerta de Gallegos (la Bab al-Amir islámica), salida occidental del decumanus maximus hacia la vía Corduba-Hispalis. Junto a esta puerta se conserva un pequeño tramo integrado en la cafetería “Roldán”, visible a través de un pavimento de metacrilato. Hacia el norte el recinto giraba al este, coincidiendo con la actual Avda. de Ronda de los Tejares, donde es visible esta muralla en varios puntos, como en la fachada del edificio de Cajasur, donde se aprecia el paramento exterior de sillería y los restos de una torre cuadrada. Más al este, en el nº 11 de la misma avenida se conservan integrados en el garaje el lienzo republicano exterior y una torre de planta circular, con refuerzos altoimperiales adosados a la muralla.

En la esquina nororiental, al este de la Puerta de Osario (Bab al Yahud) el tramo de muralla documentado en el nº 4 de la Plaza de Colón presenta la peculiaridad de estar apoyado sobre un pavimento de opus sectile de cronología avanzada (hoy desmontado) y en la unión con el lienzo oriental se conserva visible la denominada “torre del Rincón”,  una torre circular, muy remodelada a lo largo de los siglos, que marcaba el ángulo nororiental de la muralla y el punto del que partía la ampliación del recinto amurallado islámico de la Axerquía (punto de inicio del recorrido 2).

Más al sur, el recinto de la ciudad republicana está fosilizado en la C/ Alfaros hasta el lugar donde se encontraba la puerta de Roma (o puerta de Abd al-Yabbar), entre las C/ Capitulares y Alfonso XIII. Junto al templo de C/ Claudio Marcelo se puede identificar el punto en el que la muralla republicana fue cortada para la construcción de la plaza sobre la que se erigió el templo de culto imperial. Siguiendo su recorrido hacia el río, se aprecia ya parte de la ampliación de época augustea, donde el trazado realiza un pequeño giro; aunque los elementos conservados en alzado corresponden a reformas de época omeya, conservados junto al denominado “arco del Portillo”, en la actual C/ San Fernando, un portillo de época bajomedieval que ponía en conexión el interior de la antigua villa con la ampliación del recinto de la Axerquía.

La muralla se pierde en su trazado meridional, como consecuencia de las continuas crecidas del río que provocaron una intensa destrucción. Además, la construcción del Murallón de la ribera para proteger la ciudad de las crecidas del río y el trazado de la Avda. de la Ribera supusieron la realización de obras de relleno que enterraron lo poco que quedaba de esta muralla. No obstante, la puerta del Puente (la Bab al-Qantara andalusí), mantiene el trazado de la puerta romana original, intensamente reformada en época islámica, consistente en una puerta monumental de tres arcos, desde cuyos laterales se descendía al embarcadero a través de sendas escalinatas, documentadas arqueológicamente.

Del lienzo meridional de la muralla romana (coincidente con la fachada meridional del Seminario de San Pelagio) sólo tenemos los restos conservados en el “Patio de Mujeres” del Alcázar de los Reyes Cristianos, donde se han documentado sucesivas reparaciones y transformaciones en las estructuras defensivas, desde mediados del siglo I d.C., hasta finales del siglo III d.C. y a lo largo del siglo IV. El resultado de estos sucesivos forros y refuerzos es, a finales de dicha centuria, una muralla de más de 8 metros de anchura. Poco después, esta potente estructura perdió su carácter de fachada meridional de la ciudad, al quedar integrada en el nuevo recinto defensivo de época tardoantigua.

Desde este punto hacia el norte se conservan varios tramos de interés. El más meridional se conserva al haber sido reaprovechado como muro de cierre oriental de las Caballerizas Reales (edificio de finales del siglo XVI), donde se aprecia un pequeño portillo bajomedieval, cercano al lugar ocupado por la desaparecida Bab Isbiliya o puerta de Sevilla. Desde este punto recorre toda la C/ Cairuán hasta la puerta de Almodóvar (Bab al-Yawz), el único ingreso conservado de la muralla de la ciudad histórica.

Puerta de Almodóvar y muralla de la Madina
Puerta de Almodóvar y muralla de la Madina - Ayto. de Córdoba

Buena parte de este tramo es el resultado de profundas obras de remodelación y reconstrucción efectuadas durante los años cincuenta y sesenta del siglo XX, si bien se aprecian algunos puntos en los que se distinguen fábricas originales de época califal omeya, cuando se reconstruye la antigua cerca con aparejo de piedra a soga y tizón.

Desde la puerta de Almodóvar hacia el norte, para terminar en el lugar que ocupaba la puerta de Gallegos, no se aprecian prácticamente ningún elemento original, aunque su traza se rastrea en la fachada de las edificaciones que se adosaron a la muralla. La mitad septentrional de las murallas fue progresivamente destruida durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, para abrir la ciudad a la nueva vía de progreso que era el ferrocarril, cuyo trazado discurría al norte de la ciudad.

2.- La Axerquía

Tras la fitna que provocó el colapso del califato omeya, los arrabales conformados al este de la medina fueron protegidos a lo largo del siglo XI por un amurallamiento que garantizó la pervivencia de estos núcleos residenciales a lo largo de la historia medieval de la ciudad. Este sector urbano oriental (yanib al-Sharquiyya) quedó encerrado en un extenso recinto fortificado, reforzado en época almorávide (1125) que se ha mantenido ocupado desde la Edad Media hasta la actualidad. Esta nueva muralla, a diferencia de la medina, está construida con zócalo de piedra y un alzado de tapial, fábricas de autoría islámica y bajomedieval cristiana, protegido por torres cuadrangulares dispuestas a una distancia regular y antencedida por un antemuro de menor altura.

Torre de la Malmuerta
Torre de la Malmuerta - Ayto. de Córdoba

Iniciamos este recorrido en el punto donde conecta con el ángulo nororiental de la medina-villa (torre del Rincón), donde arranca su trazado hacia el norte, visible actualmente en un pequeño tramo a mitad de la C/ Adarve. Su trazado se recupera algo más al norte, en el punto donde gira hacia el este. En este ángulo se conserva uno de los elementos más representativos de este recinto: la torre de la Malmuerta. Se trata de una torre albarrana de sillarejo de planta octogonal, adelantada con respecto a la línea de muralla y conectada con ella a través de un arco semicirtular. En su intradós se conserva una inscripción, prácticamente ilegible, que ha permitido fechar su construcción, probablemente sobre una torre almohade previa, en 1404, durante el reinado de Enrique III. El tramo que arranca hacia el este está integrado en la actual Facultad de Ciencias del Trabajo, pero está muy reconstruida.

A unos doscientos metros hacia el este se han integrado los restos de un tramo de muro y una puerta que ha sido interpretada como la de Alvar Colodro, el primer almogávar que asaltó  este recinto en enero de 1236, lo que permitió la conquista castellana de la ciudad. Desde este punto el trazado se pierde hasta las calles Muro de la Misericordia y Fernando de Lara, donde se conservan en pie algunos tramos y una torre muy alterados por forros y recrecidos levantados tras la conquista cristiana. Continuando hacia el este se alcanza el ángulo nororiental de este recinto, donde gira hacia el sureste, a lo largo de la ronda del Marrubial. Se trata del tramo mejor conservado de todo este recinto, con una longitud de más de doscientos cincuenta metros y trece torres separadas a distancias regulares. Los lienzos y torres visibles en la actualidad, realizados con encofrados de tapial sobre zócalo de sillarejo, corresponden en su mayor parte a la reconstrucción de estos tramos en el siglo XIV, sobre el trazado de una muralla almorávide y almohade previa.

Al llegar a la plaza de Cristo de Gracia la muralla realizaba un giro hacia el oeste hacia la C/ María Auxiliadora, con un trazado zigzagueante, de los que se conservan algunos tramos en plaza del Gamo y en las instalaciones del Colegio Salesianos. A la altura de la C/ Arroyo de San Lorenzo retoma el trazado hacia el sur, a lo largo de la C/ Ronda de Andújar, donde se conservan algunos lienzos integrados en cocheras y sótanos y se ha fosilizado en lugar donde se encontraba la puerta de Andújar de época bajomedieval. Desde este punto descendía hacia el río  por los muros traseros de la C/ Campo Madre de Dios. En la C/ Agustín Moreno se identificó la antigua puerta de Baeza y la línea de muralla anexa, cuya planta ha sido marcada en el pavimento del acerado del tramo peatonal continuando el trazado del lienzo conservado en pie en la confluencia de C/ Madre de Dios y ronda de los Mártires. Todo el frente sur se ha perdido. Recorrería desde la ronda de los Mártires y el paseo de la Ribera hasta la Cruz del Rastro, donde conectaba con el ángulo suroriental de la muralla de la Medina-Villa.

3.- El Alcázar Viejo

A estos dos recintos se les añade en el último tercio del siglo XIV (entre 1369 y 1386) un nuevo recinto defensivo, que supone una ampliación del espacio amurallado al suroeste de la ciudad, que englobaba el Alcázar Viejo y el denominado “Corral de los Ballesteros”. Partiendo del Alcázar, el recinto realiza un recorrido paralelo al río hacia el oeste en el tramo conocido como muralla de la Huerta del Alcázar. Se conserva una torre de sillería (“Torre del Agua”) y tres torres de tapial de planta abarlongada (o ultrasemicirculares), probablemente destinadas a la colocación de máquinas de guerra que batían la orilla opuesta del río. Entre estas torres se conservan varios tramos muy alterados y reparados a lo largo de los siglos: un malecón de sillería del siglo IX, alzados de muralla de tapial de los siglos XII y XIV, hasta la reforma del paseo de la Alameda, construido en el siglo XVI. En el tramo más occidental de este lienzo sur se conserva una torre poligonal, conocida como “Torre de Guadacabrillas”, que forra una torre almohade previa.

Muralla de la Huerta del Alcázar - Puerta de Sevilla
Muralla de la Huerta del Alcázar - Puerta de Sevilla - Ayto. de Córdoba

A la altura del puente de San Rafael el recinto gira hacia el norte, adaptándose al curso del arroyo del Moro, para continuar por la Avda. del Corregidor. De este tramo se conservan tres lienzos realizados con zócalo de sillarejo y alzado de tapial, separados por sendas torres cuadradas. La continuación septentrional de este recinto, donde realiza un ligero quiebro marcado por una torre hexagonal, está completamente reconstruido en los años sesenta del siglo XX, como la puerta que se sitúa en el lugar donde estuvo ubicado el ingreso original. Flanqueando esta puerta de Sevilla se conserva una torre albarrana de sillería almohadillada, separada de la muralla por dos arcos de herradura rebajados, obra de la segunda mitad del siglo XIV. Desde este punto hacia el norte, hasta el punto donde conectaba con la muralla occidental de la Medina-villa, los restos se han perdido como consecuencia de la urbanización de todo este sector urbano.

OTRAS FORTIFICACIONES:

Además de estos recintos amurallados, algunos de los enclaves más estratégicos de Córdoba estuvieron fortificados en varios momentos de su historia. El elemento vital en el desarrollo secular de la ciudad ha sido el río y el puente mayor. Por este motivo se fortificó al ingreso al puente en el lugar ocupado por la Torre de la Calahorra, excelente síntesis arquitectónica de la historia militar de la Córdoba medieval.

Torre de la Calahorra
Torre de la Calahorra - Ayto. de Córdoba

En un primer momento, a finales del siglo X se protegió la orilla opuesta a la ciudad con una puerta monumental de la misma anchura del puente, lo que le confería la apariencia de puente fortificado. Tras la reciente restauración de las fachadas de la Calahorra se han resaltado los elementos pertenecientes a esta puerta, en especial, el contorno del arco de herradura que definía el vano de ingreso, con un aparejo de sillería a soga y tizón de tipo califal (cegado y muy modificado en épocas posteriores) y los merlones que remataban una azotea almenada. A lo largo de la segunda mitad del siglo XII se construyó un recinto amurallado rectangular, levantado en encofrado de tapial, que precedía y protegía la puerta califal. De este recinto (que se extendía entre la Avda. Fray Albino al norte y Avda. de Cádiz al sur) aún se conserva en pie parte de su lienzo occidental y la torre del ángulo suroeste. Parte del tramo meridional ha quedado oculto, integrado como muro medianero de las propiedades que se le han ido adosando.

Volviendo a la Calahorra, durante la segunda mitad del siglo XIV, tras la batalla del Campo de la Verdad de 1368, el edificio fue objeto de una intensa reforma, convirtiéndolo en un castillo exento y cerrado al exterior. Se adosan sendas torres laterales y se cierra la puerta omeya, lo que obliga a abrir un nuevo arco de acceso al puente que rodea al nuevo edificio por su costado noreste. En la fachada norte de la Calahorra se pueden apreciar algunos de los merlones que remataban este primer castillo; y en el centro de la fachada oriental se colocó el escudo con las armas de Castilla y León, que confirmaría la autoría real del edificio. A finales del siglo XV se reforzó nuevamente el edificio con la incorporación de sendos cuerpos cilíndricos traseros dotados con troneras de cruz y orbe, destinadas a instalar piezas de artillería de pólvora, y una barrera artillera muy baja, hundida en el terreno que  rodea a la Calahorra por su flanco sur. Tras perder su función militar, el edificio ha acogido muy diversos usos (cárcel de la nobleza, escuela de niñas durante el siglo XIX, cuartel de la Guardia Civil y Museo de la Ciudad hasta mediados del siglo XX). En la actualidad alberga el “Museo de las Tres Culturas”, de la Fundación Roger Garaudy.