Geografía

La ciudad de Baeza se localiza en la cuenca alta del río Guadalquivir, dentro de la comarca de La Loma. Este ámbito espacial permite la conexión del valle del Guadalquivir con la zona oriental de Andalucía y con el Levante peninsular. Se dispone en una situación intermedia que ha permitido la comunicación entre el centro y oriente peninsular con Andalucía.  

Esta comarca se encuadra entre las sierras de la provincia de Jaén que ciñen el valle del Guadalquivir en la Alta Andalucía: Sierra Morena hacia el norte; las Sierras Béticas de Cazorla-Segura-Las Villas hacia el este y de Sierra Mágina por el sur. Por su lado occidental la confluencia de los ríos Guadalquivir y Guadalimar delimita la comarca de la Loma que se abre al valle del Guadalquivir conectando con las campiñas occidentales de la provincia.

Baeza dispone en la actualidad de un término municipal de 194,3 Km2 que integra núcleos urbanos menores formados por las pedanías de Puente del Obispo, La Yedra y las Escuelas. En su demarcación habitan más de 16.000 habitantes, que la convierten en una de las principales ciudades de la provincia y en la más poblada del área occidental de la comarca, de la que es cabeza de partido judicial.

El soporte geológico está formado por margas miocénicas de origen marino cuya superficie de erosión ha generado un característico paisaje ondulado de suaves lomas. La zona más elevada en la que se emplaza la ciudad forma una meseta sobre areniscas más duras que en muchos casos afloran en los rebordes de la meseta. Esta morfología y las condiciones de sus suelos han permitido una intensa actividad agrícola en la que se ha impuesto el cultivo del olivar, acompañado en los alrededores de los núcleos de población de cultivos hortícolas que nutren el mercado local. En las vegas del Guadalquivir, cereales y frutales han ido perdiendo presencia en favor del monocultivo del olivo.

Otros recursos naturales de la comarca explotados en diverso grado son los materiales rocosos. En las terrazas del río Guadalquivir, las gravas y arenas aluviales vienen siendo objeto de explotación de áridos, concentrándose la mayoría de estas explotaciones en el término de Baeza. El soporte rocoso de areniscas como también ha sido explotado como material constructivo desde los primeros asentamientos humanos en la zona, mientras que las arcillas han sido utilizadas para la producción cerámica de alfares y tejares, que en la segunda mitad del siglo XX todavía perduraban al exterior de las murallas, en las afueras de la ciudad.

El sustrato geológico de areniscas sobre el que se sitúa Baeza ha determinado el acuífero subterráneo existente. El agua surge en las laderas de la ciudad a través de algunos manantiales que han dado lugar a varias fuentes en las inmediaciones (fuente de Piedra, fuente de la Salud, fuente del Fraile, Las Tres Fuentes, fuente del Piojo, fuente de la Pitarra). Estas surgencias debieron de influir en la elección del emplazamiento de la población desde su origen prehistórico (se han documentado pozos de época romana y medieval en el cerro del Alcázar, en el extremo suroeste de la ciudad). La mayor parte de estas fuentes están asociadas a minas o galerías horizontales que conducen y amplían el caudal de los veneros. Estas aguas vierten en caños, pilares, abrevaderos y albercas, que actualmente surten a los huertos periféricos. El aprovechamiento de este acuífero se generaliza a través de numerosos pozos de captación para el consumo doméstico, aún presentes en numerosas casas de la ciudad. En el ámbito rural de la zona norte de la misma, en el paraje de “Los Llanos”, existían numerosos pozos y norias, algunos de los cuales aún se conservan en las casas de labor y huertas del entorno. La ciudad ha continuado abasteciéndose de estas aguas subterráneas. Al menos desde la Edad Moderna, y durante buena parte del siglo XX, el abastecimiento público de agua de la ciudad se realizaba a través de dos galerías subterráneas provenientes de “Los Llanos” conocidas como las minas del Arca del Agua y la de la fuente del Moro.

Otro factor geográfico de Baeza es su clima, condicionado por su orografía y su altitud, se ha caracterizado como mediterráneo continental con una estación seca en verano. Su temperatura media anual es de unos 17ºC,  con los meses cálidos en verano, con días que llegan a superarse los 40ºC, y fríos en invierno, con extremos de algunos grados bajo 0. Las lluvias presentan una variabilidad importante con años de sequía y otros húmedos en los que se superan los 600 mm. Estas variaciones también son estacionales ya que los días nublados y las lluvias suelen producirse en primavera y otoño, siendo muy escasas y en forma de tormentas durante el verano. En enero suele haber algunos días de niebla mientras que tampoco extraña alguna tardía nevada invernal.

La condición geoestratégica de la comarca de La Loma, en la dorsal entre los ríos Guadalimar y Guadalquivir, dominando sus amplios valles, es esencial para las ciudades que en ellas se asientan. La elección del emplazamiento de la ciudad de Baeza refuerza su posición estratégica primando su carácter defensivo. La visión de la ciudad desde el valle y el camino de Jaén exhiben su condición fortificada que domina el valle y que será determinante a lo largo de toda su historia.

Vista aérea de Baeza
Vista aérea de Baeza - Ayto. de Baeza

Al interior del recinto amurallado, en su zona central, se articula el conjunto monumental en torno al que se distribuye un caserío homogéneo formado mayoritariamente por casas unifamiliares de dos plantas y por algunos bloques de viviendas en su periferia, que no suelen distorsionar su visualización y su fisonomía. Este conjunto monumental responde a un proyecto renacentista que sustituyó a las tramas medievales previas y que se extendió desde el siglo XVI al resto de la ciudad.

Ámbito declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad
Ámbito declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad - Ayto. de Baeza