Patrimonio: en el municipio

El dolmen de Prado de las Cruces

Dolmen Bernuy
Dolmen Bernuy - Ayto. de Ávila

Con una posición elegida para destacar en el paisaje y ser visto desde los alrededores, se erige en la subcomarca de Campo de Azálvaro, en las proximidades de la localidad de Bernuy-Salinero.

Encuadrado dentro del fenómeno megalítico, responde a un sepulcro de corredor. Se construye hacia el 4000 a.C., con el Neolítico Medio; durante el Calcolítico el monumento continúa sistemáticamente utilizándose, y en el Calcolítico Final, ya con campaniforme, el monumento continuará en uso de manera puntual, hecho que se reproduce durante Cogotas I.

 
Sepulcro de corredor de Prado de las Cruces. Bernuy-Salinero
Sepulcro de corredor de Prado de las Cruces. Bernuy-Salinero - Ayto. de Ávila

Dispone de un corredor de 4,3 m de longitud que, orientado al sureste, en relación con algún fenómeno celeste, conduce a una cámara circular de 3,5 m de diámetro. La construcción ortostática queda embutida en un túmulo, constituido por piedra y tierra, de hasta 20 m de diámetro.

Además de utilizarse como lugar de enterramiento de algunos de los miembros de la comunidad y como monumento cultual y de celebración de ceremonias, tal vez relacionadas con el mundo astral, su posición dominante estaría marcando territorialidad.

Excavado en 1987, su descubrimiento supuso el primer megalito de la provincia. Puesto en valor, está adecuado para su visita.

Los Cantos de responsos

Los “cantos de responsos” son rocas ciclópeas que, ubicadas junto a caminos y dominantes en el paisaje, conservan un ritual folklórico posiblemente relacionado con el mundo funerario-ritual pre-romano. Sobre ellos los viandantes arrojaban piedras y, a la vez, se rezaba un responso, con la finalidad de quedar protegidos de las ánimas y de otros peligros terrenales que el camino pudiera deparar.

Esta tradición hunde sus raíces en el mundo vettón y evidencia la creencia en que los espíritus de sus muertos vagaban por los territorios agrestes. Además, el rito de arrojar una piedra para tranquilizar al espíritu supone que dicho lugar era considerado como punto de contacto con el más allá.

La creencia, como otras muchas, estaría profundamente enraizada en la población. Con la cristianización, este ritual, imposible de erradicar, se equiparará a la tradición litúrgica del responso para liberar un alma del purgatorio, manteniéndose la creencia de que las ánimas vagaban por el campo, donde podían afectar negativamente a los vivos si no se les ofrendaba el ritual debido: arrojar la piedra. Evidencia de la cristianización son la cruces insculpida que, en ocasiones, se asocian a estos roquedos graníticos.

En el entorno de la ciudad de Ávila perviven interesantes ejemplos de este ritual, como los son los “cantos de responsos” de Narrillos de San Leonardo (en las proximidades del cementerio municipal), de Fuentes Claras (con cruces insculpidas) y el del Santuario de Sonsoles (al que se asocian cazoletas).

Canto responsos
Canto responsos - Ayto. de Ávila
Canto de responsos. Narrillos de San Leonardo
Canto de responsos. Narrillos de San Leonardo - Ayto. de Ávila
 

El Cerro de San Mateo

La Real Cañada Soriana Occidental

Cerro San Mateo
Cerro San Mateo - Ayto. de Ávila
Real Cañada Leonesa Occidental
Real Cañada Leonesa Occidental - Ayto. de Ávila
 

La Real Cañada Soriana Occidental, tras surcar la ciudad y vadear el río Adaja, se adentra en la Sierra de Ávila, ascendiendo por el mirador de los Cuatro Postes. Dentro del conocido como Cerro de San Mateo y con amplias panorámicas sobre la ciudad, se exhumó un tramo de la vía pecuaria empedrada de 6,20 m de ancho por 6 m de longitud (con hiladas maestras interiores y rigleras laterales), un ancho muy reducido dentro de los 75 m que abarca la cañada real.

Canteras de extracción de muelas de molino

Cantera de extracción de muelas de molino
Cantera de extracción de muelas de molino - Ayto. de Ávila

La profesión de molinero era fundamental en nuestra economía tradicional. Los molinos hidráulicos harineros se distribuían por ríos y arroyos, extrayéndose las muelas de molino de los afloramientos graníticos de las proximidades. El Cerro de San Mateo, por las características del granito que allí aflora, fue un lugar elegido para la extracción de estos elementos, quedando las evidencias de todo este proceso de extracción (alveolos de extracción, muelas deterioradas en su extracción, etc.). Este proceso se remonta, al menos, al siglo XVII.

Altar rupestre

Altar rupestre de Cerro de San Mateo
Altar rupestre de Cerro de San Mateo - Ayto. de Ávila

Supone una roca, aparentemente rebajada, a la que se le habría dejado en resalte una pileta natural con una abertura para el vertido de líquidos. Una repisa permitiría apoyar en ella recipientes o animales, en el caso de que hubiera sido utilizada para llevar a cabo sacrificios.

Este lugar se encuentra muy próximo al yacimiento de Cerro de la Cabeza, que abarca una extensa cronología desde el Neolítico Final al Hierro I. Posiblemente el altar estaría relacionado con este asentamiento.

El viaje de aguas abulense

La captación del acueducto de Ávila, a la que se asocian tramos subterráneos de tuberías cerámicas y arcas de registro, tiene su origen en el primer tercio del siglo XVI. El proyecto de conducción de agua desde Las Hervencias hasta el Mercado Chico se contrata a los maestros Juan de Valles y Juan de Secadura. En 1511 se inician las obras con la construcción del acueducto; los trabajos concluyen en 1537-40. Este primer viaje de aguas se corresponde con el conocido como ramal occidental, conservándose una inscripción fundacional de Carlos I en el registro conocido como Borbollón, ubicado in situ en la glorieta de Fuente de la Nava.

Arqueta con inscripción fundacional de Carlos I
Arqueta con inscripción fundacional de Carlos I - Ayto. de Ávila
Arqueta coninscripción de época de Felipe V
Arqueta coninscripción de época de Felipe V - Ayto. de Ávila
 
Tramo de acueducto (S.XVI)
Tramo de acueducto (S.XVI) - Ayto. de Ávila

El proyecto concluido canalizaba hasta el casco urbano las aguas de varios manantiales, como las fuentes de Las Hervencias (4 km al E del recinto amurallado) o las más cercanas de las Morillas y de Cingarra, junto al monasterio de Las Gordillas. De ese último punto arrancaba el acueducto, con 25 arcos y algo más de 300 m de longitud, llegando hasta San Gil (San Jerónimo), desde donde la conducción se hacía subterránea, alimentando a su paso a diversas fuentes, además de a lavaderos y a algunos de los denominados en la época “pilones de las bestias”.

A los pocos años de finalizada la conducción resultará insuficiente para el abastecimiento de una ciudad, siendo constante el déficit de agua hasta los inicios del siglo XVIII, momento en que la captación de agua se amplía con los registros orientales  y un tramo de canal sobre arcos, hoy desaparecido.

Los mentores de esta obra y su fecha de construcción, 1719, quedan inscritos en el registro de la Cruz, emplazado en una rotonda de la Av. Juan Carlos I. Con esta última ampliación la captación de Las Hervencias resultó suficiente para el abastecimiento de la ciudad hasta las últimas décadas del siglo XIX.

Fue una infraestructura colosal y compleja, introduciéndose medio siglo antes que en ciudades de mayor peso demográfico y político, como lo fue Valladolid; viajeros e historiadores de la época vanagloriarán  la calidad del agua de la capital abulense.

Arquetas
Arquetas - Ayto. de Ávila

Gran parte del trazado del acueducto fue demolido en 1962; actualmente únicamente prevalecen 14 m, ocultos desde la vía pública.  Respecto a los registros o arquetas, en la zona de Las Hervencias Bajas se prevalecen, aunque alguna desubicada de su posición primitiva debido a la expansión urbanística, 12 registros, además de la canalización subterránea de tubos cerámicos que conducía las aguas a la ciudad. Estas evidencias pertenecen al extremo occidental de la infraestructura hidráulica; los existentes en Las Hervencias Altas fueron destruidos a mediados de los años 60 del pasado siglo.

 

La ermita de Ntra. Sra. de las Aguas

Ermita de Ntra Sra de las Aguas
Ermita de Ntra Sra de las Aguas - Ayto. de Ávila

Tras ser intervenida arqueológicamente, una parte de la cabecera y del transepto se mantienen  en una rotonda creada para el efecto en el inicio del camino de Tornadizos. Cronológicamente se enmarca en el siglo XVI.

 

El aeródromo de Cruz de los Llanos

La provincia de Ávila, y en concreto la ciudad de Ávila, quedará bajo el dominio del ejército nacional al poco de iniciarse la Guerra Civil Española, fijándose la capital abulense, ya en el mes de octubre de 1936  como antesala de los preparativos de la toma de Madrid. La aviación de la Alemania nazi, al servicio del General Francisco Franco y conocida como la Legión Cóndor, se instalará en Ávila, desde donde se concretarán los bombardeos de la capital. La aviación, por primera vez en la historia, será utilizada para bombardear la retaguardia, suponiendo un laboratorio de lo que acontecerá en la IIª Guerra Mundial.

El aeródromo se construye a principios de los años 30, adaptándose a las necesidades militares mediante la introducción de un potente sistema anti-aéreo en su entorno. Se localiza al mediodía de la ciudad, en la explanada previa a las estribaciones que definen el valle Amblés por el sur. Parcialmente urbanizado, actualmente se preservan, con un grado de conservación dispar, diferentes elementos de la instalación militar: veleta, defensas anti-aéreas, trincheras y subterráneos de comunicación, etc. Inmuebles, que actualmente tienen diferentes usos, en su momento fueron los hangares, barracones de la tropa, enfermería, cantina, polvorín,… 

Aeródromo
Aeródromo - Ayto. de Ávila
Aeródromo de Cruz de Los Llano. Nido de ametralladora
Aeródromo de Cruz de Los Llano. Nido de ametralladora - Ayto. de Ávila