Patrimonio: del siglo XVI al XX

Ayto. de Ávila

El alfar de la calle Marqués de Santo Domingo

Alfar de la calle Marqués de Sto Domingo. Intervención arqueológica.
Alfar de la calle Marqués de Sto Domingo. Intervención arqueológica. - Ayto. de Ávila

Mediado el siglo XVI se construye intramuros el alfar cerámico, pero relacionado con las actividades industriosas desarrolladas en torno al  río Adaja.

Se compone de un recinto rectangular de 16 x 7 m, a cielo abierto y ejecutado en mampostería de granito. En su  interior se construyen, en ladrillo, dos hornos gemelos de planta circular (2,3 m de diámetro) y rematados en bóveda semiesférica; las bocas de alimentación se abren en el cierre meridional del recinto. Construidos los hornos, se colmata con tierras el recinto, quedando las cámaras de combustión subterráneas. A las cámaras de cocción, aéreas, se accedería a partir de una puerta que permitiría la manipulación de los productos cerámicos. Otras tres estructuras circulares, también en ladrillo, completan el espacio artesanal: pilón-amasador en el que se ablandaba el barro; molino en el que se batía y machaba el barro; y amasador en el que el barro era pisado, dando homogeneidad a la pasta.

En el siglo XVII uno de los hornos será anulado, quedando colmatado con escombros a nivel de la cámara de combustión. De manera paralela se construirá una estancia desde la que se alimentaría el horno que continuó en uso. A finales del siglo XVIII cesará  la actividad, transformándose el lugar, ya a finales del siglo XVIII- principios del siglo XIX,  en un espacio hortofrutícola.

Tras su excavación en 1995, el conjunto arqueológico fue englobado dentro de un moderno espacio museístico-interpretativo que se encuentra abierto al público.

Pozo de la Nieve del Lienzo Norte de la muralla.

Como consecuencia de sus aplicaciones terapéuticas, sanitarias y alimentarias (relacionadas con la conservación de carnes y pescados, con enfriar bebidas y fabricar sorbetes y helados), en el siglo XVI se generalizará el uso del hielo, para cuyo almacenamiento se construirán los pozos de nieve.

Pozo de la Nieve. 1930.
Pozo de la Nieve. Fot. 1930. Anónima - Fot. 1930. Anónima

Adosado al lienzo septentrional de la muralla, el pozo de nieve de Ávila supone una estructura de planta cuadrangular excavada en el granito degradado hasta una profundidad de 2 m, y reforzada en mampostería de granito. Su origen se remonta al siglo XVI, momento del que restarían los dos arranques de arco que se conservan en el paramento del cubo de la muralla, y que responderían a una primitiva cubierta de bóveda de sillería, posteriormente sustituida por cubiertas tradicionales a gran altura (las improntas dejadas en el paramento de la muralla permiten leer hasta 3 cubiertas diferentes). Con la implantación del frío industrial en la ciudad, su demolición definitiva se produce a principios de los años 50.

A la umbría de la muralla y orientado al septentrión, la exposición solar es mínima, favoreciendo la conservación del hielo. Por otra parte, las nieves de invierno que se precipitan sobre la ciudad  serían suficientes para las necesidades de almacenamiento.

Excavado en el año 2013, fue restaurado y puesto en valor para su contemplación.

Bóvedas del Carmen o Caballerizas del Palacio de los Vela

Bóvedas del Carmen
Bóvedas del Carmen - Ayto. de Ávila

Adosado al paño interior de la muralla, el conjunto lo configuran tres estancias, dos cubiertas con bóvedas de cañón, compuestas por dovelas de granito, y una tercera con ladrillo. 

Se corresponden con las caballerizas y almacén de un palacio del linaje de los Vela construido en el siglo XVI. En un muy avanzado estado de ruina, se demuele a mediados del siglo XX, trasladándose la portada renacentista a un solar contiguo al palacio Episcopal. 

En el año 2001 se excavan  las bóvedas, siendo adaptadas como espacio expositivo.

Edificios adosados a la muralla desaparecidos

Casa de la Alhóndiga

Alhóndiga - J. Laurent, 1867 (IPHE)

Costeado por el Concejo y el Cabildo, se construye, en 1590, a partir de la torre meridional de la puerta del Alcázar y abierto al Mercado Grande, con la finalidad de servir de silo de cereales panificables, para prestarlo a los campesinos y vecinos de la ciudad. Las ganancias se destinaban al socorro de los pobres.

Es derribada en 1870; los únicos elementos conservados de este edificio se exponen en las Bóvedas del Carmen. De este edificio existe cuantiosa documentación gráfica

Matadero Viejo.

Matadero Viejo
Matadero Viejo - Anónima, 1900. Colección Vicente Martín.

Cercano a la Puerta de la Malaventura, se construyó hacia 1563. Precisamente el paseo del Rastro, cuya terraplenación se iniciará en el siglo XVII, recibe su nombre de esta construcción, y sería esta cuesta, que transcurría entre ambos, por donde, tiradas por caballerías, subirían las reses muertas que iban dejando “rastro de sangre”.

Cimentaciones de este edifico se han documentado arqueológicamente, existiendo documentación fotográfica del edificio, ya en ruinas, de principios del siglo XX.

Las defensas carlistas de Ávila

Con motivo de las Guerras Carlistas (1836-1841), en 1837, se llevarán a cabo obras de fortificación en la muralla de Ávila: José Jesús de la Llave confeccionará un plano con las nuevas fortificaciones, proyectando la construcción de baterías para artillería en la base de la muralla que protegieran los accesos, y de fusileras en el almenaje, además de refuerzos de los lienzos y clausura de puertas secundarias.

Para la construcción de las nuevas fortificaciones se derribará la ermita románica de San Lorenzo, recogiéndose también materiales constructivos de las de San Mateo, San Benito y la Trinidad; con el mismo fin, se derribará un pretil de San Vicente, la Aduana Vieja, las Bueyerías y parte del Matadero Viejo del siglo XVI.

Las obras realizadas no fueron otra cosa que añadidos insuficientes y perjudiciales, siendo desmontadas, paulatinamente, a medida que desaparecía el peligro. A partir de 1841 las referencias a las fortificaciones carlistas tratarán del aprovechamiento de sus materiales, por tanto de su desmantelamiento y del sellado de las cimentaciones.

Excación arqueológica. Defensas carlistas en Teso del carmen
Excación arqueológica. Defensas carlistas en Teso del carmen - Ayto. de Ávila

En la base del torreón septentrional de la puerta de San Vicente se exhumaron unas estructuras que se corresponden con una barbacana y con un revellín, y en el lienzo norte, en el conocido como Teso del Carmen,  al margen de las fusileras conservadas en el almenaje de la muralla, se han documentado  parte de las estructuras diseñadas para la defensa del arco del Carmen. El plano elaborado por J.J. de la Llave contempla  una gran línea de fortificación, trazando una tenaza ante el arco del Carmen, reforzando el convento y adelantando una especie de coracha que llegaba hasta un baluarte avanzado.

Pero las estructuras exhumadas no parecen responder al diseño planteado por JJ. de la Llave en su plano. Este desfase entre lo planteado y lo realmente ejecutado ha de ser interpretado en el sentido que el sistema defensivo se hizo conforme a la interpretación de Oraá, Valaustegui y la Comisión de Obras, que, además de no ser expertos, carecían de los fondos necesarios para acometer una obra de esa envergadura.

Noria de las huertas de San Nicolás

Las antaño conocidas como huertas de San Nicolás, localizadas inmediatamente al mediodía del cementerio musulmán de Pared de los Osos, depararon una secuencia estratigráfica  muy dilatada que abarca el periodo altoimperial (villa romana muy arrasada), el bajoimperial (monumento funerario en relación con una necrópolis de inhumación de los siglos IV-V), y el bajomedieval-moderno (estructuras relacionadas con la actividad alfarera: 2 hornos cerámicos, barreros y fosas excavadas en los depósitos geológicos). Posteriormente el espacio se transforma en huertas hortofrutícolas, actividad con la que se relaciona la noria, datada en el siglo XIX.

Noria en antiguas Huertas de San Nicolás
Noria en antiguas Huertas de San Nicolás - Ayto. de Ávila

Responde al modelo de noria de sangre. Consta de una plataforma elevada y de planta circular, ejecutada en mampostería encarada de granito, sobre la que el animal de tiro giraría. En un punto central se abre el pozo de planta circular, quedando al exterior enmarcado por losetas que crean una estructura rectangular, en la que se anclaría la noria propiamente dicha. El agua se encauzaba a un pilón o alberca, desde donde se distribuía el riego.

Conservada dentro de un espacio municipal, ha sido consolidada y puesta en valor.