Patrimonio: la ciudad medieval

Muralla medieval. Enumeración de cubos
Muralla medieval. Enumeración de cubos - Ayto. de Ávila

La muralla

Con una planta de cuadrilátero irregular, la muralla de Ávila supone una imponente cerca de piedra que engloba 33 has, con un perímetro de 2.537 m., 87 cubos o torres, 2 porteras y 9 puertas. En origen eran 88 los cubos, pero con la construcción de la capilla de San Segundo, en 1595 se pidió licencia a Felipe II para demoler el cubo que se interponía en esta construcción, a lo que el rey dio su consentimiento.

Algunos autores defienden que la muralla medieval se erigió, en todo su perímetro, sobre las ruinas de una cerca de época romana. La arqueología está demostrando que únicamente parte del lienzo oriental se levantaría sobre restos de una cerca anterior.

Lienzo oriental. Puerta del Alcázar
Lienzo oriental. Puerta del Alcázar - Ayto. de Ávila

Polémico es también el asignar una datación segura para su construcción. Hay investigadores que, fieles a la tradición, la datan en los últimos años del siglo XI - principios del siglo XII,  argumentando que la muralla, por necesidades  defensivas, fue imprescindible desde los primeros momentos de la repoblación. Otros autores opinan que la muralla es una obra de la segunda mitad del siglo XII, argumentando que los primeros repobladores reformarían una cerca previa, y con la población asentada y organizada se levantaría la muralla medieval, obra que llevaría gran parte de la segunda mitad del siglo XII, y no los 10 años que la tradición otorga. En apoyo de esta datación están las fechas de fortificaciones vecinas, así como otras fuentes documentales que no mencionan las murallas al referirse a la ciudad en la primera mitad del siglo XII. Sin datos concluyentes, las intervenciones arqueológicas encuadran la construcción de la muralla a lo largo del siglo XII.

La construcción se inicia por el frente  más  vulnerable, el lienzo oriental, traduciéndose en una construcción muy robusta, con las puertas más grandiosas y muros de 3 m de espesor y 12 m de altura, rematados en antepecho y merlones; cada 20 m se dispone una torre facheada en semicírculo que sobresale 8 m.

En el lienzo septentrional y el poniente las puertas decaen en monumentalidad y en sus torres se observan las huellas de albañiles mudéjares (frisos dentados de ladrillo). El lienzo meridional cambia notablemente, dando sensación de agotamiento (argumento a favor de que la construcción de la muralla hubo de ocupar un dilatado espacio de tiempo): decrece el tamaño del material empleado y las torres son semicilíndricas, de mucho menos volumen y con una disposición más espaciada entre sí.

lienzo septentrional
Lienzo septentrional - Ayto. de Ávila
Lienzo occidental
Lienzo occidental - Ayto. de Ávila
Lienzo meridional
Lienzo meridional - Ayto. de Ávila

Relevante es observar como en el lienzo este y, puntualmente, en los tramos más orientales de los lienzos meridional y septentrional, los materiales romanos incluidos en la fábrica de los paramentos son muy abundantesiglo Procederían de una gran necrópolis de incineración altoimperial (cistas, cupae, aras votivas, estelas,…), y suponiendo materiales de calidad y encontrándose muy a mano, serían reutilizados en la construcción de la muralla medieval.

Canteras a pie de obra en lienzo meridional
Canteras a pie de obra en lienzo meridional - Ayto. de Ávila

La apertura de canteras a pie de obra, en la propia crestería granítica sobre la que se levanta la defensa, facilitó la extracción de un porcentaje importante de la materia prima necesaria para la construcción, ahorrando un enorme esfuerzo constructivo. Los frentes de corte de la extracción  generarán un escarpe vertical y escalonado, de hasta 3 m que, realzando la altura de la muralla, fortalece la defensa.

En el siglo XVI , aún desaparecidos los peligros de enfrentamiento que habían motivado su construcción, la muralla seguiría cumpliendo importantes funciones (seguridad de la ciudad, control económico, cordón sanitario contra pestes…), razón por la que durante la Edad Moderna se llevarán a cabo en las fábricas profundas reformas encaminadas a su reparación, mantenimiento y conservación, pero también será el momento en el que, desaparecido el peligro de enfrentamiento bélico, se decida desmontar y anular algunas defensas complementarias (barbacanas, fosos, …) que, por otra parte, se mostraban ineficaces ante la maquinaria militar de la época.

Con el siglo XVII la ciudad entra en un largo periodo de decadencia. En este contexto la construcción de obra nueva se verá paralizada, reduciéndose los trabajos en la muralla a pequeñas reparaciones, ninguna comparable a las actuaciones del siglo XVI, y en adelante, y durante casi dos siglos, únicamente se realizarán las reposiciones más urgentes y necesarias. Destacar en el  siglo XVIII la adopción de medidas para la recuperación y embellecimiento del entorno de la muralla. Así, por ejemplo, en el lienzo meridional se traza el paseo del Rastro sobre las propias escombreras que se habían ido acumulando durante siglos.

A lo largo de los siglos XIX y XX, las sucesivas intervenciones en la muralla abulense afectaron a todo su trazado. Las reparaciones y restauraciones realizadas con anterioridad a la declaración de Monumento Nacional (24 de marzo de 1884) se caracterizaron por carecer de proyecto de intervención y por ir orientadas a mantener su uso defensivo; los trabajos realizados con posterioridad, tutelados desde el Estado, dispondrán de proyecto redactado por arquitecto e irán encaminados a la restauración y conservación artística de la muralla.

En 1982 el casco histórico de la ciudad es declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico, por real decreto 3940/1982, y en 1985 la UNESCO declaró a la ciudad de Ávila Patrimonio Cultural Mundial.

Un aspecto que no debe pasar inadvertido es la imagen exterior que la muralla ofrecería, y ello porque, durante siglos, el entorno exterior (especialmente el lienzo septentrional y la puerta del Rastro) y consentido por el Concejo, fueron los espacios donde se echaban “las basuras e inmundicias” que se generaban en la ciudad intramuros, procedentes de la limpieza de las calles, de las basuras domésticas, de los residuos industrioso-artesanales y de los escombros resultantes de las demoliciones y reformas de edificios.

vertedero en Teso del Carmen. Fot.1929,  Marburg
vertedero en Teso del Carmen - Fot.1929, Marburg

Cuando las puertas quedaban excesivamente obstaculizadas por la basura y el paso se dificultaba, era necesario adecentarlas, extendiendo los muladares ladera abajo. El vertedero de mayores dimensiones fue el que se generó en torno a la puerta del Mariscal, donde la secuencia estratigráfica identificada en la intervención arqueológica observa que con anterioridad a los siglos XIV-XV apenas se habrían vertido residuos, esto es, los aportes masivos de basuras se realizarían a partir de que las necesidades defensivas inminentes hubiesen desaparecido.

A pesar del  esfuerzo realizado en el siglo XVIII para el embellecimiento de la muralla, el vertedero continuará creciendo, generando descomunales taludes a partir de mediados del siglo XIX, coincidiendo con la salida de la ciudad del estancamiento en el que se sumió a principios del siglo XVII, y que conllevó una importante actividad relacionada con la reordenación urbanística, la demolición de antiguos inmuebles y la rehabilitación de abandonadas mansiones  renacentistas.

Estos vertederos comenzarán a extraerse hacia mediados del siglo XX, no concluyendo su retirada y explanación hasta los años 70, década en que se ajardinarán las laderas del lienzo norte. Aun así, permanecerán sin retirarse importantes aportes, generándose la imagen actual, distorsionada respecto al aspecto agreste que hubo de presentar la muralla del siglo XII: los vertidos ocultan las canteras que se generaron con la construcción de la muralla y hasta  2,8 m de paño de muralla.

Por último, la arqueología ha permitido corroborar un aspecto que se venía sospechando, y es que el llagueado que se aplicó en origen a la fábrica de la muralla suponía un encintado realzado, en ocasiones cubriente. Este encintado se ha conservado en parte del alzado encubierto, hecho documentado en los cubos nº 17, 18 y 19; en el cubo nº 18 el llagueado se aplica incluso a la fábrica concebida como zarpa de cimentación, luego esta técnica se empleó desde la propia génesis de la muralla.

El antiguo Alcázar

Paño interior de alcázar en la actualidad
Paño interior de alcázar en la actualidad - Ayto. de Ávila

El Alcázar Real era el bastión defensivo de la ciudad, siendo el rey, y en su nombre el alcaide, quien se encargaba de su mantenimiento y conservación. Data de principios del siglo XII, pero los escasos documentos y restos arquitectónicos conservados no hacen posible rehacer su historia constructiva en los primeros siglos. Únicamente la línea volada de merlones de la torre del Homenaje, con gran bóveda en su interior, permite datar este elemento a mediados del siglo XV.

En el reinado de Felipe II se encontraba, a juzgar por la documentación, en estado de ruina. Sobre la puerta del Alcázar, una inscripción, coronada por el escudo real, rememora que, en 1596, Felipe II ordenó reedificar el Alcázar y la torre de la Esquina,  encargándose de las obras Francisco de Mora.

Mediado el siglo XVIII el edificio pasará a ser propiedad del Concejo, convirtiéndose en cuartel del ejército, en el que se alojaban las compañías militares que acudían a Ávila. Para ello fue preciso que el Ayuntamiento recibiese el Alcázar, en 1749, por cesión de Fernando VI, y acometer una serie de obras de envergadura.

Ante el mal estado de conservación, a mediados del siglo XIX se inician los trámites para  la demolición de la parte del edificio conocida como “el murallón del cuartel”. El derribo se ejecuta en 1857-1858. La demolición completa del cuerpo de entrada al alcázar se efectúa en 1870-1871. Entre 1927 y 1931 se concretó el expediente para derribar el edificio y construir en el solar el Banco de España. Paralelamente se reconstruye el torreón del Homenaje y el de la puerta del Alcázar, obras dirigidas por Enrique Mª Repullés y Vargas, dentro de los criterios historicistas imperantes en el momento.

Demolición de Alcázar. Fot.  Casariego, 1930
Demolición de Alcázar - Fot. Casariego, 1930

Al margen de las estructuras que esconde el subsuelo de la plaza, del alcázar-cuartel se pueden contemplar restos de lo que fue la torre de la esquina noroccidental, exhumados en el colegio “Asunción de Nuestra Señora”; el extremo SO lo constituiría el cubo del Polvorín; la puerta del Alcázar también formó parte del sistema defensivo de la fortificación, conservándose inmediatamente a la izquierda un testigo de lo que sería el muro exterior del Alcázar, en forma de pretil, y a la derecha una impronta en el paño de la muralla; las torres del Homenaje y de la Esquina, también formaron parte del alcázar.

Entre las torres del Homenaje y de la Esquina, actualmente cegado, se abría el postigo del Alcázar, que servía de comunicación con la barbacana. En los paramentos interiores  se conservan dos chimeneas, y lo que fue un gran vano adintelado.

 

Tenerías del arrabal de San Segundo

Tenerías de San Segundo
Tenerías de San Segundo - Ayto. de Ávila

La factoría de San Segundo es uno de los ejemplos arqueológicos mejor conservados de tenería preindustrial, de época bajomedieval y moderna, dentro del contexto castellano- leonés y, probablemente, de todo el país.

Se ubican extramuros, en la margen derecha del río Adaja, dentro del arrabal del Puente. El elemento arquitectónico más característico es un palomar,  construcción ya constatada en el siglo XVI y que pudo estar relacionado con el proceso del curtido de pieles (para obtener palomina). Este arrabal fue el lugar elegido para la instalación de establecimientos dedicados a actividades artesanales necesitadas de agua (batanes, molinos, tintes o tenerías), limitando su lejanía del centro neurálgico de la ciudad el problema de los malos olores que estas industrias generaban entre la población. 

Se fundarían a finales del siglo XIV - principios del siglo XV, abandonándose la actividad en la segunda mitad del siglo XVII, en que el lugar quedó sometido a un proceso de deshabitación, hasta que a finales del siglo XVIII - principios del siglo XIX, el otrora industrioso arrabal del Puente cambia la fisonomía que había tenido desde la Edad Media, adaptándose el espacio para el uso agrícola y ganadero.      

Ya en las primeras Ordenanzas municipales, dictadas el 28 de mayo de 1384, se señala que en 1381 “...compartían las actividades en la vida industrial de Ávila los religiosos con los judíos habitantes en el barrio de su nombre, la judería junto a la calle de Santo Domingo...”, mencionándose que “...tenían los judíos tenerías y telares en el Puente Adaja, donde el monasterio de La Antigua (benedictinos) poseía un molino de cinco piedras…”. Las alusiones al arrabal del puente y a sus actividades económicas se repiten en un documento de 1483 de los Reyes Católicos al corregidor y alcaldes de Ávila, para que se observen las disposiciones referentes a sacar de la judería las tenerías y otras cosas de curtidos.

La planta exhumada es incompleta, mostrando unos entramados constructivos que definen 8 estancias, 5 piletas de uso hidráulico asociadas a las estancias, un espacio exterior o calle, y varias canaletas (de ladrillo y de piedra) para la distribución del agua. En el interior de algunas estancias se disponen hasta 32 contenedores, que reciben diversos nombres según su función dentro del proceso productivo: pozos, noques, albercas o “pipas”. La mayoría de ellos son cerámicos, en forma de grandes tinajas encastradas en el suelo hasta la boca, pero también los hay de madera  o “pipas”.

El conjunto estaría respondiendo a dos complejos curtidores, separados por lo que se ha interpretado como una vía de acceso. Los restos estructurales se corresponden con la planta baja de la tenería, aquélla en la que desarrollarían las operaciones de ribera y del curtido, como lo demostraría la morfología de las estancias (en pendiente hacia el río) y la distribución interior de las mismas (noques integrados en el suelo en los que se introducirían las pieles para someterlas a los distintos procesos, alineados junto a pavimentos idóneos para el descarnado y depilado).

Los trabajos arqueológicos se desarrollaron entre 2001 y 2012, afectando a unos 500 m2. Actualmente están soterradas, a la espera de su musealización y puesta en valor.

Iglesias, Sinagogas y mezquitas  desaparecidas

Templos románicos
Templos románicos - Ayto. de Ávila

Iglesias

El románico, construido en un característico granito amarillento traído de las canteras de La Colilla (piedra caleña), llega a la ciudad de Ávila con las gentes que participan en la Repoblación. Muchos de los templos construidos en los siglos XII-XIII, por diferentes motivos, han desaparecido, siendo, en ocasiones, incierta su ubicación:

  • San Isidro (antes San Pelayo). Se localizaba, extramuros, frente a la puerta de la Malaventura. En 1854 se encontraba muy deteriorado y el Ayuntamiento ordenó su demolición a la Asociación de Labradores, propietaria de la ermita. Haciendo caso omiso del mandato, en 1876, el Estado aplicó la Ley de Desamortización y la derribó para vender el material constructivo. Emiliano Rotondo compró  sillares y  elementos arquitectónicos, vendiéndolos, en 1893, a la Real Academia de la Historia  con la intención de reubicar la iglesia en los jardines del Museo Arqueológico Nacional en Madrid. El proyecto no fragua, y será Cánovas del Castillo, en 1897, quien ceda el monumento al Ayuntamiento de Madrid, reconstruyéndose en el jardín del Recreo, donde actualmente puede contemplarse.
  • Para la construcción de las  fortificaciones que se introdujeron con motivo de las Guerras Carlistas, entre 1936 y 1937 se derribará la iglesia de San Lorenzo, recogiéndose materiales constructivos de las de San Mateo, San Benito y la Trinidad, templos que se encontraban en un estado ruinoso avanzado a partir del saqueo de la ciudad de Ávila, por las tropas francesa, en 1809.
    San Lorenzo se ubicaría en el entorno de lo que hoy es el Palacio de Congresos, si bien la arqueología no la ha localizado; junto al convento del mismo nombre, la ermita de San Mateo se emplazaría en la margen izquierda del río Adaja, hacia la salida del Valle Amblés; la  Santísima Trinidad se erigiría en la barriada de las Vacas.
  • San Lázaro. Estaba asociada esta ermita al hospital  del mismo nombre, localizándose  junto al puente sobre el Adaja, en el solar en el que en el SIGLO XVIII se levantará la Real Fábrica de Algodón.
  •  San Gil. Asociado a este templo se intervino parte de una necrópolis de inhumación datada en los siglos XII-XIII. También extramuros, a mediados del siglo XVI, sobre este solar se levanta el convento de San Jerónimo, reconstruido en 1682 tras un incendio. Con la desamortización entrará en un progresivo proceso de ruina. Actualmente restan algunos elementos del siglo XVII (espadaña, portada principal,…),  consolidados y acondicionados para su visita.
  • San Silvestre. Ubicada intramuros, la parroquia desaparece en 1378, fundándose el monasterio del Carmen Calzado. Con la ocupación francesa la iglesia fue destruida, y aunque reconstruida, con la desamortización de Mendizábal terminará desapareciendo, quedando como testimonio la espadaña que se eleva desde el adarve de la muralla y la portada del siglo XVI, por la que actualmente se accede al Archivo Provincial. La arqueología ha recuperado elementos de la antigua iglesia, reconociéndose estructuras del convento del Carmen Calzado.
    Lo que restaba del convento, posteriormente, será adaptado como prisión, para, finalmente, transformarse en Archivo Provincial, uso que tiene desde 1999.
Ruinas del convento de San jerónimo
Ruinas del convento de San jerónimo - Ayto. de Ávila
  • Otros templos desaparecidos serían Santa Cruz que, destruida en 1740, se emplazaba en las inmediaciones de la Iglesia de Santiago; San Julián que se ubicaría en las proximidades de la iglesia de San Martín, desapareciendo en 1740; San Cristóbal que localizada ceca de la Plazuela de Juan Jorge, desapareció durante la ocupación francesa; San Clemente de Adaja, templo del convento cisterciense emplazado en la ribera izquierda del río Adaja; Santos Justo y Pastor, sobre cuyas ruinas se levantó el convento de Gracia, fundado en 1509; convento de Sancti Spiritus que, fundado hacia 1126, conserva la cabecera de su iglesia integrada en una vivienda; de los templos de San Marco, San Román y San Cebrián, se desconoce su ubicación aproximada; y San Miguel y San Millán se ubicarían extramuros, al E, en las actuales calles homónimas.

Sinagogas

Sinagogas y mezquitas. Cementerios musulmanes y hebreo
Sinagogas y mezquitas. Cementerios musulmanes y hebreo - Ayto. de Ávila

La población hebrea, y hasta 1481 en que se produce la delimitación específica de la judería (articulada sobre los viales de las calles de Santo Domingo y Telares), por su vocación comercial, se instaló en el centro de la ciudad para mayor eficacia de sus negociosiglo Documentalmente se tiene constancia de la existencia de varias sinagogas: 

  • Sinagoga de Belforad, sobre la que se construye, a finales del siglo XV, tras el Decreto de Expulsión, la capilla de Ntra. Sra. de las Nieves, emplazada en la calle Reyes Católicos, antigua de Cal de Andrín. En la tradición popular se mantuvo el nombre de Casa del Rabino para la vivienda que, medianera con la capilla, se encuentra en el callejón de las Nieves, transformada en instalación hotelera.
    En este inmueble, además de una estrella de David en lo que fue la puerta que uniría la casa y el templo, destaca la cruz insculpida en una de las jambas de la puerta, signo con el que los cristianos nuevos marcaban sus casas para evitar problemas.
  • Sinagoga de Don Samuel. En la calle del Pocillo, dentro de lo que sería la judería a partir del siglo XV, se levanta un inmueble con un arco apuntado de ladrillo que recorre toda su fachada, y que algunos estudiosos han relacionado con la sinagoga que «fiso don Simuel».
Sinagoga de Don Samuel
Sinagoga de Don Samuel - Ayto. de Ávila
  • Sinagoga Mayor. Se emplazaría donde, a principios del siglo XVI, se levantaría la capilla de Mosén Rubí. De 1462, tal vez fue la última sinagoga construida en Sefarad.
  • Sinagoga del Lomo. Se emplazaría en algún solar de la manzana determinada por la calle Lope Núñez (antigua Yucadero), la calle Tostado (antigua del Lomo) y la calle Tomás Luis de Vitoria (antigua Pescadería), no existiendo, a pesar de las amplias intervenciones arqueológicas realizadas en este espacio urbano, unanimidad entre los investigadores para emplazarla con exactitud.

Mezquitas

Fachada mudéjar. Calle Empedrada
Fachada mudéjar. Calle Empedrada - Ayto. de Ávila

La comunidad musulmana habitaría en tres morerías, cada una con su  mezquita o almagid: intramuros, en la zona de la Iglesia de San Esteban, estaría la más antigua (ya existente en 1301) otra se ubicaría junto a la Iglesia de la Magdalena,  solar sobre el que, en el siglo XVI, se funda el Hospital de las Ánimas del Purgatorio; en el Barrio de San Nicolás, en la calle Empedrada, se localizaba otra mezquita, dentro de lo que sería la morería por excelencia durante la Edad Media; ya del siglo XV sería en la Morería Nueva donde se construyó otra mezquita, muy próxima a la desaparecida Iglesia de la Trinidad.

Una de las huellas más patentes de la presencia musulmana en la ciudad es la portada que se conserva el nº 8 de la calle Empedrada: puerta en arco de herradura (parcialmente roto al ser sustituido por un vano adintelado), construido con ladrillos, enmarcado por alfiz y con friso corrido ornamentado mediante un único motivo de ataurique que se repite. En la jamba izquierda se insculpió una cruz, símbolo con el que los cristianos nuevos marcaban sus casas.

Hebreos, musulmanes y cristianos: los cementerios

Cementerio hebreo de la Encarnación

El hallazgo del cementerio judío se produjo en 2012, con motivo de una intervención preventiva tras el convento de la En­carnación. Se excavaron un centenar de inhumaciones en fosas que, de tipo simple o escalonado, se abren en el jabre. No conservaban elementos de señalización. Los cadáveres fueron depositados, sin ajuares, en posición de decúbito supino y orientados O-E, mirando a Jerusalén.

Cementerio hebreo
Cementerio hebreo - Ayto. de Ávila

El cementerio se ubicaba extramuros, a cierta distancia del barrio judío (0,5 km), en los terrenos sobre los que, posteriormente, se levantará el monasterio de la Encarnación. El espacio elegido tenía que ser tierra virgen y la  judería debía tener un acceso directo, evitando que los cortejos fúnebres pasasen por los barrios cristianos.

Cronológicamente abarcaría desde finales del siglo XI hasta del Decreto de Expulsión de 1492, con el que los Reyes Católicos, además, autorizaron que las piedras de los cementerios judíos pudieran ser reaprovechadas como material de construcción. En el caso abulense, el terreno que había sido cementerio de judíos, fue cedido a los dominicos del monasterio de Santo Tomás.

Jardín de Sefarad
Jardín de Sefarad - Ayto. de Ávila

El espacio ha sido ajardinado (Jardín de Sefarad) en memoria del cementerio hebreo, destinándose un espacio para el depósito de los restos óseos extraídos durante la intervención arqueológica.  El jardín evoca, mediante losas y estelas de granito, el paisaje del antiguo cementerio.

 

Maqbaras musulmanas

Maqbara de Pared de los Osos
Maqbara de Pared de los Osos - Ayto. de Ávila

Entre 1998 y 2002 se excavó el cementerio de Pared de los Osos, en la margen derecha del río Adaja y muy próximo a la morería de San Nicolás. Comprende desde finales del siglo XI - principios del siglo XII hasta el Edicto de Conversión de 1502, deparando más de 3700 inhumaciones, lo que le convierte en el mayor cementerio musulmán de Castilla y León. Depositados en fosa simple y en posición de decúbito lateral derecho, son orientados con el rostro mirando a La Meca (S-SE). No contenían ajuar, quedando, un porcentaje importante, indicadas al exterior mediante cipos (amûd-gabr) y/o mqâbriyas.

La mayoría de los elementos indicadores aparecidos se han depositado en el Servicio Territorial de Cultura de Ávila (plaza de Fuente el Sol).

Tras el Edicto de Conversión, una parte del espacio será acondicionado como tierras de cultivo y otra se transforma en área artesanal, con un horno de alfarero, en cuya fábrica se reutilizaron cipos y mqâbriyas (ha sido reconstruido para su exposición en Santo Tomé el Viejo, almacén visitable del Museo de Ávila). Sobre el cementerio se arrojó una escultura zoomorfa de cerdo de cronología vettona  (¿se echó con intencionalidad ofensiva?), depositada en el Museo de Ávila.

Otra maqbara hubo de emplazarse en el solar en el que posteriormente se construirá el Real Monasterio de Santa Ana. De allí proceden varios cientos de cipos y mqâbriyas que, tras convertirse el edificio en sede de la Delegación de la Juta de Castilla y León, fueron trasladados al nuevo convento de las monjas cistercienses, en las proximidades del santuario de Sonsoles, pudiéndose contemplar un interesante conjunto en los jardines que anteceden al convento; el resto se distribuyen por distintas estancias del convento.

Otros cipos, al margen de los que se hallan en propiedades privadas, se disponen, a manera de bolardos,  dispersos por la ciudad.

Cipo
Cipo - Ayto. de Ávila
Escultura zoomorfa en cementerio musulmán
Escultura zoomorfa en cementerio musulmán - Ayto. de Ávila
 

Cementerios cristianos.

Son numerosas las intervenciones arqueológicas realizadas en cementerios cristianos (San Vicente, San Andrés, San Pedro, San Nicolás, San Segundo,…), investigaciones que definen estas necrópolis.

Sabido es que desde periodo visigodo estuvo legislado el que el espacio sepulcral había de ser 30 pasos en torno al templo.  Esta limitación de espacio obligará a la reutilización de tumbas y a su disposición estratificada; producto de la limpieza de tumbas, son los osarios. A partir del siglo XIII se permitirá inhumar en el interior de los templos, hasta que Carlos III prohíbe esta práctica por razones de salubridad, invitando a que se construyan nuevos cementerios. A pesar de esta prohibición, no será hasta el siglo XIX cuando se abandonen los cementerios en los templos, coincidiendo con la construcción del cementerio municipal en las proximidades de la iglesia de Santa María de la Cabeza.

Cementerio de San Andrés. Mujer encadenada
Cementerio de San Andrés. Mujer encadenada - Ayto. de Ávila

En los siglos XII-XIII las tumbas se facturan en sillería de granito caleño (mismo material que se emplea en la construcción de los templos románicos), con planta trapezoidal o antropomorfa; con la llegada del gótico, las cistas funerarias se ejecutan con lajas de granito gris; y a partir del siglo XVI las inhumaciones se practicarán en fosa simple. En el interior de los templos se inhuma en fosa, bajo laudas de granito, algunas con campos epigráficos, incluso motivos heráldicos, dependiendo del estatus social del difundo.

Los cadáveres se disponen en posición de decúbito supino, orientados O-E y sin ajuares. Destacar un enterramiento femenino en San Andrés, que fue inhumada esposada y con grilletes (el enterramiento, antropomorfo en sillería de caleña, ha sido reconstruido en el almacén visitable del Museo de Ávila, en Sto. Tomé el Viejo).