Itinerario I: Un recorrido por la muralla.

Intinerario i
Intinerario I: Un recorrido por la muralla - Ayto. de Ávila

El alcázar-cuartel

Torre de la esquina, del Homenaje y Arco del Alcázar
Torre de la esquina, del Homenaje y Arco del Alcázar - Ayto. de Ávila

La fortificación abulense, hacia el interior, tendría un segundo cinturón defensivo constituido por los palacios de la nobleza y del clero, sirviendo para defenderse de posibles revueltas populares y/o de inclusiones del enemigo en la ciudad intramuros. El Real Alcázar, reconvertido a mediados del siglo XVIII en cuartel del ejército, sería uno de esos bastiones, levantándose en lo que hoy es la plaza de Adolfo Suárez, punto de inicio de este recorrido.

Emplazado en el extremo SE del recinto amurallado, el alcázar quedaba integrado en la propia defensa: cubo de la Esquina (nº 81), torre del Homenaje (nº 82, cuya línea volada de merlones es el elemento visible más antiguo –siglo XV-, en cuyo interior se abre un espacio abovedado utilizado como espacio interpretativo) y puerta del Alcázar (nº 83 y 84) constituirían el frente oriental del alcázar.

Al margen de los propios elementos constituyente de la muralla, son muy pocos los componentes que se pueden contemplar del antiguo alcázar-cuartel, y ello porque, ante el mal estado de conservación, a mediados del siglo XIX se inician los trámites para la demolición  del edificio, concluyéndose el derribo en 1931.

Hacia el interior, en lo que era su antigua planta, hoy se extiende un espacio abierto ajardinado. Flanqueando la puerta del Alcázar, se visualiza a la izquierda, en el paño de la muralla, la impronta de uno de los muros del Alcázar, conservándose, en el flanco opuesto, parte del alzado de un paramento, actualmente funcionando como pretil. Entre las torres del Homenaje y de la Esquina, actualmente cegado, se abría el postigo del Alcázar, que servía de comunicación con la barbacana. En los paramentos interiores se conservan dos chimeneas, y lo que fue un gran vano adintelado

En la plaza se exhibe una escultura zoomorfa vettona que, representando un cerdo (verraco),  procede del cercano castro de Las Cogotas (siglos V-II a.C.), en el municipio de Cardeñosa. Se halló extramuros, en el camino de acceso al segundo recinto amurallado del castro. Hacia 1876 fue trasladado a la ermita del Cristo de Cardeñosa. Poco después, por razones de seguridad y por orden de Alfonso XII, será traído a la ciudad de Ávila, hecho que no estuvo exento de polémica. Para interpretar la cultura vettona, se puede visitar la exposición permanente “Vettonia, Cultura y Naturaleza”, ubicada en la sede de la Diputación Provincial de Ávila.

escultura zoomorfa vettona (SS.V-II a.C) procedente del castro de Las Cogotas. Plaza de Adofo Suárez
Escultura zoomorfa vettona (SS.V-II a.C) procedente del castro de Las Cogotas. Plaza de Adofo Suárez - Ayto. de Ávila

Entre la puerta del Alcázar y la Casa de la Obra Pía de San Martín: algunas transformaciones significativas en el lienzo oriental de la muralla

En 1981 se demuelen los edificios adosados a la muralla entre el arco del Alcázar y la capilla de San Segundo, quedando al descubierto los paños entre los cubos nº 85, 86 y 87, y con ello los elementos que, procedentes de una necrópolis de incineración de los siglos I-II d.C., se reutilizaron en la construcción de la muralla medieval.

A continuación el torreón más poderoso (cubo nº 1), el impresionante cimorro de la catedral construido en “piedra sangrante” de La Colilla (segunda mitad del siglo XII), enorme torreón de forma semicilíndrica, que envuelve la doble girola de la cabecera del templo y que sustituiría un torreón similar al resto de los del frente oriental.

El cubo 88 fue demolido en 1595
El cubo 88 fue demolido en 1595 - Pedro Feduchi

En origen fueron 88 torreones los que conformaban la muralla, pero a finales del siglo XVI se planifica construir una capilla, adosada al frente meridional del cimorro, con el objeto de albergar los restos de San Segundo. Su construcción hubo de superar un importante inconveniente: el cubo nº 88 obstaculizaba la construcción del mausoleo, por lo que, en 1595, se pidió licencia a Felipe II para demoler el cubo, a lo que el rey dio su consentimiento. A partir de entonces la calle Albardería pasará a llamarse de San Segundo y la muralla dejará de tener 88 torreones.

 
Casa de Carnicerías
Casa de Carnicerías - Ayto. de Ávila

Entre el cimorro, o ábside amurallado de la catedral, y el torreón inmediato (nº 2), se abría el postigo del Obispo. En 1590-1591, entre los cubos nº 2 y 3, se adosó la Casa de Carnicerías (posterior Peso de la Harina) con la finalidad de disponer de un almacén para vender el vino que entraba en la ciudad, albergando, además, las dos carnicerías mayores (ubicadas en el Mercado Grande y el Mercado Chico). El traslado de las carnicerías conllevó protestas, motivando el retorno a sus lugares de inicio, y trasladándose, a cambio, el peso de la harina (control sobre el grano y harina que entraba en la ciudad), función que desempeñó hasta el siglo XIX.

Esta construcción había supuesto inconvenientes para el tránsito por el postigo del Obispo, principalmente al cabildo catedralicio, quejas que llevaron a Felipe II a prescribir, en 1597, el tapiado del postigo y la apertura de una nueva puerta a través de la casa de Carnicerías, quedando el edificio dividido en dos.

Encintado original de la muralla
Encintado original de la muralla - Ayto. de Ávila

En la casa de Carnicerías se ubica la oficina de turismo, abriéndose uno de los pasos principales para la visita de la muralla por el adarve. Al interior queda visible la fábrica de la muralla, la cual se muestra llagueada con un encintado en resalte de mortero de cal, presentando esta fábrica el aspecto que, en origen, hubo de ofrecer la muralla. Esta manera de hacer ha quedado corroborada en la intervención arqueológica llevada a cabo en el lienzo norte, donde los seculares vertederos ocultan parte del alzado de la muralla.

Elementos de necrópolis romana (SS.I-II d.C) reutilizados en el Lienzo Oriental
Elementos de necrópolis romana (SS.I-II d.C) reutilizados en el Lienzo Oriental - Ayto. de Ávila

El visitante, además, debe observar la presencia de elementos, reutilizados en la fábrica, procedentes del desmantelamiento de una necrópolis romana de los siglos I-II d.C.

También en el siglo XVI, y dentro de la fiebre constructiva derivada de la boyante situación económico-social del momento, se construye, entre los cubos nº 3 y 4, la casa de la Obra Pía de San Martín, cuya finalidad fue comprar cereal para cocer pan los sábados, y repartirlo entre los pobres de la ciudad.

Desde el Cubo nº 4 hasta el de la Mula: una necrópolis reutilizada en la muralla

Avanzando en la visita, desde el cubo nº 4, la muralla cambia de dirección, dibujando un gran entrante que, abierto a los jardines de San Vicente, se continúa ya hasta la torre de la Mula (nº 11).

La fábrica de este tramo de muralla, junto con el comprendido entre el arco del Alcázar y el cimorro de la catedral, supone un muestrario de la epigrafía romana de los siglo I-II d.C. y de los elementos que conformarían los monumentos funerarios de la necrópolis romana de incineración de la ciudad, y que, aunque la arqueología no ha permitido ubicar, se extendería no muy lejos del lienzo oriental de la muralla.       

Y es que los repobladores de la ciudad, cuando en el siglo XII plantearon la construcción de la muralla, se encontrarían una gran necrópolis de incineración abandonada, resultándoles muy rentable su desmantelamiento para reutilizar los elementos pétreos, de calidad y de fácil adquisición, en la fábrica de la nueva defensa. Estelas, aras, cápsulas de cenizas, cupae, cornisas, basamentos, columnas, sillares, verracos, etc. se integrarán en la fábrica de la muralla medieval, haciendo del lienzo oriental un museo al aire libre. El viajero disfrutará descubriendo estos elementos.

Pero también desde los jardines de San Vicente se podrán analizar las fases constructivas de la muralla. Rechazado arqueológicamente el que, como algunos autores defendían, todo el trazado de la muralla medieval se levantase sobre una primitiva cerca romana, y al margen de que existan datos que induzcan a pensar que parte del trazado del lienzo oriental pudo levantarse a partir de una primitiva cerca, en la muralla actualmente visible se reconocen diferentes momentos constructivos.

Las torres semicirculares de la puerta de San Vicente, y también las del Alcázar, parecen estar encastradas sobre otras torres anteriores de planta rectangular, perfectamente observables para el visitante. La secuencia estratigráfica documentada en el arco de San Vicente encuadra esta fábrica de sillería en un momento altomedieval, incluso de repoblación, planteando algunos estudiosos la posibilidad de que estas torres respondiesen a una primitiva cerca defensiva que se encontrarían los repobladores o que ellos mismos construirían en un primer momento. A estas torres se han querido asociar algunos basamentos de muralla documentados en el conocido como Jardín de Prisciliano.

Sin contar con la realización del muro de apoyo del almenado, más evidente son dos fases constructivas perfectamente apreciables desde el lugar en que nos encontramos. En una primera fase, en el siglo XII, se levantarían los cubos semicirculares, sobresaliendo por encima de los lienzos rectos y, por tanto, de un primer nivel de adarve, desde los que se accedería a las torres por escaleras. La fábrica de esta fase se caracteriza por la reutilización de materiales extraídos de la ya citada necrópolis romana.

Una fase final, en un momento aún no determinado, elevaría los lienzos rectos hasta la cota de las terrazas de los cubos, dejando ocultas las escaleras por las que anteriormente se accedía a los cubos, escaleras visibles en los lienzos norte y occidental, en los que no se producirá este recrecimiento de los paños. Ya no se utilizarán piezas de la necrópolis (en granito gris), ejecutándose en mampostería de granito pardo, el mismo empleado en los otros tres lienzos de la muralla.

Fases constructivas de la muralla(Imagen Pedro Feduchi)
Fases constructivas de la muralla - Pedro Feduchi

Avanzando en el recorrido, todavía en los jardines, en el denominado jardín de Prisciliano junto a la puerta de San Vicente, se excavaron un horno cerámico y otro de vidrio datados en los siglo IV-V d.C. En este espacio arqueológico al aire libre, además se conservan el zócalo de una estructura habitacional del siglo I-IV d.C., y una edificación de planta rectangular encuadrada entre los siglos IV-VII; parte de una barbacana construida en el siglo XV y de  un revellín introducido con motivo de las Guerras Carlistas, así como cimentaciones del edificio que fue sede del Museo Provincial de Ávila en la primera mitad del siglo XX.

Museo provincial adosado a muralla. 1925 Ed. Arribas
Museo provincial adosado a muralla - 1925 Ed. Arribas

El lienzo norte: una topografía oculta

El cubo de la Mula supone el punto de inflexión de la muralla, iniciándose el lienzo septentrional, en cuya fábrica las piezas romanas son testimoniales y las dos puertas que en él se abren, decaen en grandeza y monumentalidad. Además, en este lienzo, como en el occidental, se constatan las huellas de los obreros mudéjares: los cubos están coronados, por debajo de la línea de almenado, por frisos de ladrillo.

Frisos mudéjares en cubos del Lienzo Norte
Frisos mudéjares en cubos del Lienzo Norte - Ayto. de Ávila

Llama la atención, en los cubos nº 12, 13 y 14, la existencia en la base de una fábrica de pequeña mampostería tomada con mortero de cal, y que en algún momento fueron interpretadas como fundamentos anteriores a la época medieval, posiblemente de época romana, hipótesis que se hacía extensiva a un estribo existente en la base del cubo nº 15; el cubo nº 16 también presenta unos estribos. Las diferentes intervenciones arqueológicas han rechazado esta posibilidad, encuadrando estos estribos o refuerzos a finales del siglo XIX, en relación con diferentes reparaciones de la muralla.

Arco del Mariscal
Arco del Mariscal - Ayto. de Ávila

Así se llega a la conocida como puerta del Mariscal, abierta en el paño entre los cubos nº 17 y 18. Esta puerta, en arco apuntado, hubo de ser abierta, o al menos remodelada, en un momento posterior a la construcción del lienzo, posiblemente ya a principios del siglo XIII.

Observando el paramento, se podrán apreciar dos fases, lo que podría indicar que se tiró parte del lienzo con posterioridad para abrir una puerta: en la parte superior de su arco presenta una anómala discontinuidad en los niveles de las hiladas y la rotura del lienzo, en donde se produjo la unión, corre desde la jamba este de la puerta hasta el adarve, con la suficiente inclinación como para poder manifestar esta anomalía.

Continuando con el recorrido alcanzamos la puerta de San Silvestre o del Carmen, único acceso oblicuo de la muralla, con la puerta protegida por dos torres cuadrangulares, con aspilleras, construidas en sillería de granito gris.

 
Cubo semicircular envuelto en cubo cuadrangular. Puerta del Carmen.
Cubo semicircular envuelto en cubo cuadrangular. Puerta del Carmen. - Ayto. de Ávila

La torre meridional (nº 28) fue intervenida arqueológicamente, identificándose, a manera de cuerpo de guardia, un primitivo cubo semicircular y diáfano de época medieval; en el siglo XIX se colmata con escombros. A finales del siglo XV- principios del siglo XVI será embutido por un torreón cuadrangular, concibiéndose una puerta con arco escarzano.

El recorrido de la muralla por el adarve, permite visitar el cubo semicircular, advirtiéndose la fábrica de calicanto vertido sobre un encofrado.

 
Fusileras introducidas con motivo de las Guerras Carlistas
Fusileras introducidas con motivo de las Guerras Carlistas - Ayto. de Ávila

Las fusileras que, construidas en ladrillo, aún se conservan en parte de la línea de almenaje, hay que relacionarlas con las obras de fortificación que se llevaron a cabo, en 1937, con motivo de las Guerras Carlistas. Estos refuerzos formaban parte de un proyecto que incluía baterías para artillería en la base de la muralla protegiendo los accesos, además de refuerzos de los lienzos y clausura de puertas secundarias.

Antes de adentrarnos en la ciudad, el visitante debe hacer una retrospección en el tiempo. Y es que al menos desde el siglo XIV, cuando las necesidades defensivas habían remitido, las laderas del lienzo norte fueron lugares señalados por el propio Concejo para verter las basuras, residuos y escombros que en la ciudad se generaban. Cuando las puertas quedaban excesivamente ocupadas por la basura y el paso se dificultaba, los muladares se extendían ladera abajo. Este proceder continuó hasta bien avanzado el siglo XX. 

Muladares en Lienzo Norte
Muladares en Lienzo Norte - Fot.Mayoral, 1920

Mediado el siglo XX comienza la retirada y explanación de escombros, no concluyendo hasta los años 70, década en que se ajardinarán las laderas, adoptando la imagen actual. Pero permanecieron sin retirar potentes aportes que continúan ocultando las canteras generadas con la construcción de la muralla, y hasta un alzado de 2,80 m de paño de muralla, ocasionando una visión actual muy diferente a cómo hubo de ser en origen.

Bóvedas del Carmen
Bóvedas del Carmen - Ayto. de Ávila

El itinerario concluye intramuros, en las conocidas como bóvedas del Carmen, caballerizas del palacio renacentista del linaje de los Vela que permaneció en pie hasta mediados del siglo XX, momento en que, dado su estado ruinoso, es demolido.

En el año 2001 se excavan arqueológicamente, convirtiéndose en un espacio expositivo, que alberga, entre otras piezas, los únicos elementos constructivos que se conservan de la  Alhóndiga (edificio que, costeado por el Concejo y Cabildo, se construye en 1590 a partir de la torre meridional de la puerta del Alcázar, con la finalidad de servir de silo de cereales panificables; es derribada en 1870).