Historia: de la Prehistoria reciente a la Repoblación (siglo XII)

En el cuarto milenio a.C. con el final del Neolítico, y principalmente en el tercer milenio a.C. con el Calcolítico, se producirá la eclosión demográfica del Valle Amblés, suponiendo la implantación definitiva de la economía de producción en este territorio. Las estribaciones de la Sierra de Ávila principalmente, aunque también el fondo del valle, se verán salpicadas de pequeños asentamientos, a manera de granjas, que, sin necesidades defensivas, surgen en torno a los grandes berrocales de granito (monumentos naturales por los que estas gentes sienten especial atracción), buscando protección de los vientos del norte y ocupando espacios con un amplio dominio visual del valle, donde pastarían sus rebaños y tendrían sus campos de cultivo. Uno de estos asentamientos se detecta, aunque muy difuminado por las ocupaciones posteriores, en el ámbito en que se levantará la catedral abulense.

Descartado arqueológicamente el origen vettón de la ciudad, que algunos autores han querido defender, la fundación romana de Óbila se produciría a mediados del siglo I a.C. Estos niveles fundacionales se caracterizan por la prevalencia de la tradición indígena y por la escasez de estructuras conservadasiglo Sería una población escasamente romanizada que agruparía a los derrotados vettones de los castros del entorno (La Mesa de Miranda, Las Cogotas y Ulaca).

Sin alcanzar la entidad de otras ciudades de Hispania, durante el periodo altoimperial (siglos I-II d.C.), Óbila vivirá su momento de esplendor, representado por un urbanismo dinámico y por la más que probable existencia de construcciones relevantes que, construidas en gran sillería de granito, serán desmanteladas a partir del siglo III d.C., incluyéndose sus elementos en construcciones posteriores. Estos edificios se dispondrían en las proximidades de lo que, a partir del siglo XII, será la plaza del Mercado Chico, cabiendo la posibilidad de que esta plaza se articule sobre el anterior foro romano. En cualquier caso, no se han hallado evidencias de grandes edificios públicos o de esparcimiento.

De este periodo sería la necrópolis de incineración que se extendería por la actual plaza de San Vicente, y cuyos elementos fueron reutilizados en la construcción del lienzo oriental de la muralla medieval.

Elementos de necrópolis de incineración altoimperial reutilizados en el Lienzo Oriental de la muralla.
Elementos de necrópolis de incineración altoimperial reutilizados en el Lienzo Oriental de la muralla - Ayto. de Ávila

Un gran incendio asolará la ciudad en el siglo III d.C., iniciándose una nueva fase constructiva a partir de ese momento, pero ya sin la misma profusión existente en la fase precedente. El fenómeno del desmantelamiento y ruina hay que entenderlo dentro de la crisis del siglo III d.C. generalizada en Hispania, en buena medida derivada de las invasiones franco-alemanas, que afectaron especialmente a las ciudades, provocando su progresivo abandono en favor de las villas autárquicas en el campo. Este fenómeno se agudizará en los siglos IV-V d.C., principalmente a partir de la segunda oleada de invasiones a principios del siglo V d.C.  

Desde el siglo IV Ávila será sede episcopal (el herético Prisciliano será obispo entre el 381 y 385), y en época visigoda (siglos VI-VIII) continuará siéndolo. Producto de la inseguridad reinante, la ciudad experimenta una importante caída demográfica, y sin ser una urbe relevante dentro del contexto general, sí lo sería en la comarca como centro administrativo y religioso.

Hasta la fecha la arqueología no deja ninguna constancia, o no se ha sabido reconocer, de la invasión y posteriores siglos de dominación musulmana. Es probable que la decadencia de la ciudad se acentuara entre los siglos VIII- XII, convirtiéndose Ávila en un enclave de escaso valor y poco poblado, hasta que a partir de 1085, con el establecimiento de la frontera en el Tajo, Raimundo de Borgoña lidere la repoblación de la comarca, adquiriendo la ciudad de Ávila una notable importancia.