Patrimonio: siglos XVI y XVII

Imagen manzanas universitarias
Imagen manzanas universitarias - Dolores Cabañas

El patrimonio histórico-arqueológico de los siglos XVI y XVII ha sido el que ha servido para incluir a Alcalá en la lista de la UNESCO de Patrimonio de la Humanidad, reconociendo no sólo sus edificios, sino también la planificación de su Universidad. Dicha actuación modificó el urbanismo medieval y cambió el paisaje urbano con la construcción de un elevado número de edificios quedando implantando el modelo de colegio-convento. Se generó un nuevo concepto de ciudad con el objeto de llegar a Dios a través de la cultura, la Civitas Dei, ordenada, funcional y dedicada a la formación de clérigos, de aquellos que habían de participar en las instituciones del estado y de estudiantes pobres.

Pero además, se valoró que fuese la impulsora de la difusión del nuevo movimiento intelectual, filosófico y cultural de la Europa del siglo XV: el humanismo. Sus muros fueron testigo de la recuperación del clasicismo greco-latino, así como de la impartición de nuevas disciplinas educativas: gramática, retórica, historia, poesía... Por la villa pasearon genios de las artes y las letras entre los que se cuenta Miguel de Cervantes y se crearon obras culmen como la Sacra Biblia Políglota Complutense impresa entre 1514 y 1517.

Partida de nacimiento de Miguel de Cervantes
Partida de nacimiento de Miguel de Cervantes - Ayuntamiento Alcalá de Henares

Parte del monumental patrimonio histórico de este periodo se encuentra hoy en pie y a la luz gracias a profundas rehabilitaciones y a las investigaciones arqueológicas que, desde la década de los ochenta del siglo pasado, se están realizando. Aun así, acontecimientos como la Guerra de la Independencia, el traslado de la Universidad de Alcalá en 1836, la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica de 1835, las desamortizaciones de 1836 y 1855 y el crecimiento demográfico de la década de los ochenta del siglo pasado, hicieron que un importante volumen desapareciese.

Fachada del actual Rectorado de la Universidad de Alcalá - Colegio de San Ildefonso
Fachada del actual Rectorado de la Universidad de Alcalá - Colegio de San Ildefonso - Óscar Masats

La ciudad universitaria, la Civitas Dei, considerada como el primer campus universitario ex novo del mundo, fue un proyecto ideado a partir de 1488 e impulsado por  el cardenal Francisco Cisneros para alcanzar su objetivo: llegar a Dios a través del conocimiento. Gracias a la bula Inter Caetera y las sucesivas bulas expedidas por los papas Alejandro VI, León X y Julio II consiguió dar forma legal a la universidad y dotarla de las rentas suficientes para hacer que perdurase. El núcleo de esta se desarrolló en la zona oriental de la villa, en el espacio que había quedado entre el primer recinto amurallado y su ampliación, realizada a partir de 1454 por el arzobispo Carrillo, donde el caserío se había ido extendiendo a lo largo del siglo XV, es decir entre la plaza del Mercado, actual de Cervantes y las puertas de Guadalajara y Tenerías.

La “nueva ciudad” proyectada, dividía el espacio en dieciocho islas, siguiendo un trazado ortogonal, con dos calles principales paralelas, la de Libreros y la de Roma (actual Colegios), que eran la extensión de las calles Mayor y Santa Úrsula respectivamente. Para conseguir todo el espacio necesario para su ciudad universitaria y debido a que en la zona existían construcciones anteriores, como el monasterio de Santa María de Jesús o de San Diego, demolido en 1859 para construir un nuevo edificio que hoy se conoce como cuartel del Príncipe de Asturias, el cardenal debió realizar un buen número de gestiones  inmobiliarias para facilitar la instalación en las casas existentes o en la mayoría de los casos, la construcción de colegios de nueva planta, destinados a estudio y residencia de estudiantes (religiosos y seglares de toda índole social, incluidos pobres), y docentes, y de todos aquellos servicios necesarios para actividades vinculadas con la vida académica (comercio de libros, industria tipográfica, biblioteca, cárcel, finca de recreo…). Lo hizo de forma rápida y con materiales habituales en la zona, como el ladrillo, el tapial y la madera, donde su unían lo útil y lo bello. El modelo básico seguido era un edificio de proporciones cuadrangulares con un patio central en torno al cual se organizaban las estancias de usos diversos, incluida la iglesia, excepto para aquellos cuya parcela era muy irregular. En ellos se fundieron las tradiciones constructivas gótica y mudéjar con la corriente artística plateresca predominante hasta la mitad del siglo XVI que terminó desplazada, a partir de los años ochenta por la corriente clasicista de formas severas y sencillas imponiéndose el barroco más clasicista que dominó durante todo el siglo XVII.

Cisneros desarrolló parte de su proyecto en vida, fundando un colegio mayor, seis colegios menores y un hospital-colegio. Una vez muerto, se continuó con su proyecto acabando algunas construcciones y levantando otras tres. Fue tal el éxito del nuevo modelo de educación que atrajo a órdenes religiosas y particulares como promotores de nuevos colegios para continuar con la obra de convertir a Alcalá en la villa de la cultura y de los estudios universitarios. Hasta 1660, fecha de la última fundación, se llegaron a fundar cerca de cuarenta colegios universitarios. Como consecuencia el espacio proyectado inicialmente fue insuficiente, por lo que algunos se instalaron en la parte occidental de la villa medieval, que se transformó y monumentalizó.

Las fundaciones llevadas a cabo durante su vida fueron: el colegio Mayor de San Ildefonso que empezó su funcionamiento en 1508 y seis colegios menores fundados en 1513, el de San Pedro y Pablo, para frailes franciscanos; el de la Madre de Dios o de los Teólogos para teólogos y médicos; el de Santa Catalina o de los Artistas y Físicos, el de Santa Catalina o de los Lógicos y los de Gramáticos de San Eugenio y San Isidoro, el de Santa Balbina o Sumulistas, además del Hospital de Estudiantes de San Lucas y San Nicolás. De estas primeras fundaciones de Cisneros sólo quedan hoy en pie el Paraninfo y la capilla de San Ildefonso y el colegio Mayor prácticamente reformado, los colegios de San Pedro y San Pablo y el de la Madre de Dios, que fueron transformados en el siglo XVII y continúan con nuevos usos.

Tras la muerte de Cisneros y continuando con sus deseos se fundaron el colegio para pobres de San Jerónimo o Trilingüe, derribado posteriormente para crear la plaza de San Diego y trasladado en 1570 al tercer patio del colegio Mayor, y  el colegio de San Leandro, del que no se conoce su ubicación.

A partir de 1518 las fundaciones de nuevos colegios y  por tanto la construcción de nuevos edificios continuó, y no solo patrocinadas por órdenes religiosas, también por particulares. Diecinueve órdenes religiosas edificaron sus colegios-conventos para acoger a los miembros de la orden que viniesen a formarse a la universidad, a los que se unieron otros dieciocho colegios seculares, monasterios, hospitales y un elevado número de obras de beneficencia.

Entre los colegios-conventos de las órdenes religiosas de los que se conoce su existencia, pero que hoy están desaparecidos, destacan: el de los Mercedarios Calzados de Nuestra Sra. de la Concepción, ubicado en origen en unas casas de la calle Colegios sobre las que construyeron un nuevo edificio en 1596, desmantelado en 1824; el cisterciense de San Bernardo, localizado en la calle Colegios esquina con el callejón de San Pedro y San Pablo; el de los Trinitarios Calzados, originalmente en unas casas de la calle Colegios, sobre las que lo reedificaron entre 1612 y 1621, actualmente es la sede del Archivo del Movimiento Obrero; el de la Orden Militar de Santiago.

Los hay que perviven extremamente transformados al convertirse en casas de vecinos, como el Convento-Hospital de San José de los Hospitalarios de San Juan de Dios, fundado en 1634 para auxiliar a gente sin recursos, construido sobre unas antiguas casas en la actual Plaza de San Juan de Dios.

También dentro de este grupo de colegios-conventos de las órdenes religiosas los hay que han pervivido gracias a profundas rehabilitaciones realizadas a partir de 1982, y que se han transformado en instalaciones educativas y culturales fundamentalmente, consiguiendo sobrevivir a los usos, principalmente militar y penitenciario, que sufrieron tras la exclaustración. Por un lado contamos con los que se localizaron en la zona occidental de la villa: el Real de los Agustinos Calzados de San Agustín, fundado en 1518 y refundado en 1533 cuando empiezan a construir su nuevo edificio en la calle Colegios que se amplía en 1552, construyendo su iglesia en 1624. Patrocinado por los Austrias, hoy es la sede de los Juzgados; el de los Dominicos de Santo Tomás de los Ángeles y de Aquino, fundado en 1529, originalmente en unas casas en la calle Empecinado, en torno a 1600 construyeron otro en la calle Colegios donde contaron con imprenta propia, y del que queda el claustro y las portadas de la iglesia, actualmente es el Hotel Parador Santo Tomás. El colegio Máximo de la Compañía de Jesús o de los Jesuitas, fundado en 1546 y convertido en facultad con cátedras de Teología, construido por Villanueva en la calle Libreros, su iglesia se levantó entre 1567 y 1624 en estilo barroco, y el colegio entre 1620 y1680, tras la expulsión de los jesuitas en 1767 fue utilizado como sede de la Universidad y después como cuartel, en 1827 lo volvieron a recuperar durante ocho años hasta su nueva expulsión volviendo a su uso militar. En la actualidad es la parroquia de Santa María la Mayor y el colegio es la Facultad de Derecho. Aquí destaca la restauración de 2011 de la capilla de las Santas Formas, con pinturas en la cúpula y tambor, obra de Juan Vicente de Ribera. El colegio de Carmelitas Descalzos de Nuestra Sra. del Carmen o de San Cirilo, fundado en 1570 y del que hoy sólo se conserva la capilla reconvertida en Teatro de la Galera de la Universidad. El de Padres Basilios de San Basilio Magno, la última fundación colegial, de 1660, localizado al final de la calle Colegios, en su edificio destaca la iglesia de planta estrellada y portada de abigarrada decoración barroca, no estuvo terminado hasta bien entrado el siglo XVIII,  actualmente es la sede del Aula de Bellas Artes de la Universidad de Alcalá.

Por otro lado, y dentro del mismo grupo pero que se localizaron en el casco antiguo medieval contamos con los siguientes colegios-convento: el de Dominicos de la Madre de Dios, fundado en 1566, asumirá la disciplina universitaria en 1698. Asentado sobre antiguas casas moriscas en la zona de la Almanxara, el edificio se quedó pequeño y fue reconstruido entre 1675 y 1737, en la actualidad muy transformado, con la iglesia como sala de exposición permanente acoge al Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. El de Carmelitas Calzados de Nuestra Sra. del Carmen, fundado en 1567; tras varias ubicaciones anteriores levantaron su colegio, en 1640,  en la calle de Santa Úrsula donde quedó simplemente como convento; en un estilo barroco clasicista destacan las portadas de piedra de su iglesia y el claustro donde armonizan el ladrillo de sus arcadas con las columnas de piedra; hoy restaurado con gran acierto, acoge la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá. El colegio de Mínimos de San Francisco de Paula de Santa Ana o de Nuestra Sra. de la Victoria fue fundado en 1578, su edificio definitivo se construyó a partir de 1580 en la actual plaza de la Victoria, realizado básicamente en ladrillo, la piedra aparece en la portada y columnas del patio; actualmente es la sede de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. El colegio de San Nicolás Tolentino, se fundó en 1588, y se termina su edificio definitivo en 1616 en la calle Santiago, después de la exclaustración su huerta se transformó en plaza de toros y a partir de 1880 las franciscanas del convento de San Juan de la Penitencia se instalaron en él; rehabilitado a partir de 2006 destaca su iglesia barroca y las esculturas de la fachada procedentes del convento de San Diego. El colegio de Trinitarios Descalzos de la Santísima Trinidad, fundado en 1601 en la calle Trinidad, cuyo edificio definitivo se construyó entre 1626 y 1639, y donde destacan la escalinata, la lonja, la portada y el patio; en la actualidad es la sede del Centro de Estudios Norteamericanos de la Universidad. El de Clérigos Menores de San José o de Caracciolos, fundado en 1604; tras varias ubicaciones finalmente se construyó su edificio en la calle Trinidad entre 1631 y 1725, donde destaca la fachada retranqueada, propia del barroco y sus dos patios; en la actualidad forma parte de la Facultad de Filosofía y Letras. El colegio de Mercedarios Descalzos de la Visitación de Nuestra Señora, fundado en 1612 se instaló primero en unas casas de la calle Escritorios, y después en otras de la calle Becerras, hoy Empecinado. Finalmente construyeron un nuevo edificio entre 1650 y 1675 y una iglesia entre 1650 y 1683, pero tras la exclaustración fue repetidamente reformado, incluso perdió la portada, hornacina y escudos de la fachada; hoy, conocido como Sementales, está casi en muy mal estado de conservación. Y por último el de Clérigos Ministros de los Enfermos de San Carlos Borromeo y de San Camilo de Lelis, también conocido como de Agonizantes,  fundado oficialmente en 1655; se asentaron en unas casas compradas al colegio de Málaga en la Plaza del Mercado, hoy Cervantes, terminaron el edificio en 1675 donde permanecieron hasta la exclaustración de 1835. Desde 1870 es la sede del Ayuntamiento de Alcalá.

Además las órdenes mendicantes fundaron conventos, como el de Franciscanas de Nuestra Sra. de la Esperanza; aunque fundado en 1481, Cisneros lo trasladó a la calle Santa Clara en 1517 y el edificio actual se levantó en 1651con un elegante claustro; del edificio inicial queda la iglesia con una fachada en ladrillo y casetones de mampostería, aunque luce monumental gracias a los contrafuertes con forma de columnata. El de San Juan de la Penitencia, fundado por Cisneros en 1502, transformado en centro escolar y del que sólo queda hoy uno de sus patios y el espacio de la iglesia que se emplea como sala de exposiciones, conocida como casa de la Entrevista, en recuerdo de la entrevista que entre la reina Isabel y Colón tuvo lugar en el cercano palacio Arzobispal. El de las Carmelitas Descalzas de la Purísima Concepción o de la Imagen, fundado en 1562 y ubicado en la antigua casa del marqués de Lanzarote en la calle de la Imagen, en la zona oriental de la ciudad, destaca la bella portada en estilo plateresco con finos grutescos, su escalera con techo de casetones de madera y los esgrafiados interiores con motivos renacentistas y las dos crujías de su claustro. El de franciscanas Concepcionistas de Santa Úrsula fundado en 1564, en la parte oriental de la villa y sobre varias casas; cuenta con una fachada con relieves, la iglesia con artesonados de madera sin pintar de estilo mudéjar y los dos claustros renacentistas con columnas y capiteles de piedra blasonados y las pinturas con ángeles músicos de 1643. El de Agustinas Descalzas de Nuestra Sra. de la Consolación o de la Magdalena, fundado en 1580 en la calle Santa Úrsula, con la iglesia construida entre 1668 y 1672 con una fachada con armónica portada de tres vanos y espadaña lateral y su interior decorado en estilo barroco. El de Dominicas de Santa Catalina de Siena, fundado en 1587, y que se trasladaron en 1604 a la calle del Empecinado, a un palacio de los Mendoza que también había sido colegio-convento de los Dominicos de Santo Tomás, y del que conserva la portada de la iglesia en piedra y con pinturas sobre el tímpano. Destacan también los alfarjes mudéjares y el claustro de estilo plateresco con dos pisos adintelados de columnas con capiteles de piedra y zapatas de madera. El de Carmelitas de Afuera o del Corpus Christi, fundado en 1599 en la plaza de los Doctrinos, con una iglesia en estilo barroco y clasicista portada de piedra sobre la fachada de ladrillo, guarda una colección objetos de Santa Teresa: su crucifijo, varias cartas escritas por ella y un báculo. Y por último el monasterio cisterciense de San Bernardo o las Bernardas, fundado en 1617 fue ejemplo de la renovación urbana que experimentó el barrio medieval de Alcalá. Construido sobre la antigua Almanxara, entre el palacio Arzobispal, al que se adosó, y la muralla, quedando la puerta de Burgos en su huerta, por lo que se debió abrir un  nuevo acceso, el arco de San Bernardo, y una nueva calle con el mismo nombre. Delante de la fachada de su iglesia se concibió un gran espacio abierto, la plaza de las Bernardas con lo que se monumentalizaron los tres edificios que a ella daban, el nuevo monasterio, el palacio Arzobispal y el convento dominico de la Madre de Dios. El monasterio lo constituyen la iglesia de planta elíptica y seis capillas perimetrales, ejemplo singular del primer Barroco madrileño con una magnífica colección de pintura  de Angelo Nardi, dos claustros, dependencias anexas y una gran huerta. Después de cerrarse la clausura de las monjas en el año 2000, se inició su restauración gracias a la que se han recuperado la casa de la Demandadera en 2011 y el claustro Menor en 2012.

Fachada del Palacio Arzobispal, en la actualidad
Fachada del Palacio Arzobispal, en la actualidad - Vicente Pérez

Respecto a los conventos masculinos hay que citar el de Franciscanos Descalzos Alcantarinos del Santo Ángel o Gilitos, fundado en 1576, asentado en 1586 en una antigua ermita extramuros, llamada del Ángel Custodio, donde se construyó el edificio que terminaron en 1625. Aunque algunos de sus monjes estudiaron en la universidad no se consideró colegio. Tras la exclaustración de 1835 pasó a manos del conde de Canga-Argüelles; hoy el edificio, de propiedad municipal, es el Centro Sociocultural Gilitos. El de Franciscanos Capuchinos de Santa María Egipcíaca, fundado en 1613; en 1659 se traslada a la calle Santiago, donde estuvo la Sinagoga Menor de Alcalá. Actualmente la iglesia es un conocido restaurante, el antiguo colegio está sin uso tras haber sido restaurado entre 2007 y 2009 y sobre la antigua huerta se levantan el Teatro Salón Cervantes y casas vecinales. Y por fin el Oratorio de Filipenses de San Felipe Neri, el último fundado en Alcalá en 1694, y el único de aquella época que hoy pervive.  Construido entre 1698 y 1714 en estilo barroco sobre unas antiguas casas de la calle de Tocinería, hoy de San Felipe, ha sido también el único que no se vio afectado por la exclaustración de 1835 perviviendo hasta nuestros días aunque desligado de la Universidad tras su clausura.  Conserva una importante colección de arte religioso de Alcalá.

Además de los colegios-conventos fundados por las órdenes religiosas, varios particulares alentados por las disposiciones del Concilio de Trento fundaron entre 1551 y 1703 dieciocho colegios-residencias para estudiantes pobres, que fueron becados para poder estudiar en la universidad. Se conocen con el nombre de colegios seculares o de las naciones en función de la procedencia de los estudiantes o sus fundadores. Muchos de ellos fueron reabsorbidos por otros colegios y todos desaparecieron definitivamente tras el cierre de la universidad de Alcalá en 1836. A partir de entonces sus edificios, abandonados o entregados al uso militar, sufrieron una progresiva ruina por lo que gran parte del patrimonio constructivo de los siglos XVI y XVII se ha perdido aunque queda la memoria documental de la mayoría.

Vista de Alcalá de Henares. Dibujo de Van Wyngaerde
Vista de Alcalá de Henares. Dibujo de Van Wyngaerde - Ayuntamiento Alcalá de Henares

Entre estos colegios destacan el de San Felipe y Santiago o del Rey, fundado en 1550 En la actualidad es la sede principal del Instituto Cervantes; el de San Juan Bautista o de los Vizcaínos, fundado en 1563 y anexionado al colegio de los Verdes en 1664, actualmente es un edificio de viviendas; el de Santiago o de los Caballeros Manriques, fundado en 1567 para nobles, convertido en cuartel en 1803 y derribado en el siglo XIX o principios del siglo XX; el de San Cosme y San Damián o de Mena fundado en 1568, absorbido por el colegio de San Clemente Mártir en 1759; el de San Jerónimo o de Lugo, fundado en 1580 y en 1781 anexionado al de Málaga, actualmente es una vivienda particular; el de Santa María de la Regla y de los Santos Justo y Pastor o de León,  fundado en 1586 pero que fue siendo incorporado al de Málaga en 1781, actualmente es la sede de la Escuela de Postgrado de la Universidad de Alcalá; el de Santa Catalina Mártir o de los Verdes, fundado en 1586, se trasladaron a su ubicación definitiva en la segunda mitad del siglo XVII, su cierre se produciría en 1843 pasando a ser casas de vecindad y su iglesia una cafetería; el de San Clemente Mártir o de los Manchegos, fundado en 1589 y refundado en 1620 cuando se sitúan en la parte de la villa medieval donde se levanta su edificio que fue terminado en 1626 en uso hasta 1779, en la actualidad, el edificio del que sólo queda la portada de piedra, está ocupado por un local comercial; el de San Lucas Evangelista o de Magnes o de estudiantes manchegos, fundado en 1593 que estuvo en funcionamiento hasta que en 1641 fue comprado y derribado por los Caracciolos; el de Santa Justa y Santa Rufina o de Rufinos o de Sevillanos, fundado en 1607, se anexionó en 1779 con el de los Verdes y el edificio fue vendido a la familia Lizana, en la actualidad se conserva la portada plateresca del primitivo palacio y alberga dependencias municipales; el de San Ciriaco y Santa Paula o de Málaga, fue uno de los colegios seculares más importantes en su momento y de los pocos que hoy se han conservado; fue fundado en 1611, construyendo su edificio entre 1623 y 1684 y pervivió como colegio hasta 1843, aunque la configuración final la adquirió entre 1947 y 1949; a partir de 1985 es la Facultad de Filosofía y Letras de la actual Universidad de Alcalá. El colegio de San Martín y Santa Emerenciana o de Aragón, fundado en 1611 se unió al de Málaga en 1781, perdida completamente su imagen original actualmente tiene un uso residencial; el de pobres de Cantabria, del que únicamente se sabe que fue fundado en 1617 para colegiales de esa procedencia; el de los Santos Justo y Pastor o de Tuy, fundado en 1619, en 1663 pasaron a formar parte de los Verdes, tras sufrir un incendio en 1847 se transformó en casas vecinales; el de San Jorge o de San Patricio o de Irlandeses, proyectado desde 1626 se fundó definitivamente en 1645 y su edificio en 1652, estuvo en funcionamiento hasta 1785 cuando fueron trasladados al colegio de Irlandeses de Salamanca, en la actualidad, sólo se conserva el cuerpo de la fachada del colegio ocupado por la sede del centro universitario para la enseñanza del castellano a extranjeros de la Universidad de Alcalá; el de San Justo y Pastor o de los Seises o de los Infantes, fundado en 1702 para niños cantores, actualmente el edificio son casas vecinales.

Además se fundaron dos seminarios, en 1619 el de San José o Pupilaje de Ávila o de Monteleón, y en 1703, el de Nuestra Señora de Prado o de Talavera desaparecidos bajo construcciones contemporáneas.

Por último y para completar el patrimonio alcalaíno se ha de mencionar la Ermita del Santo Cristo de los Doctrinos, de fundación privada para la enseñanza de la doctrina cristiana a los niños en 1563, donde destaca en la fachada barroca un característico reloj de sol y en su interior la magnífica talla manierista de un Cristo crucificado.