Patrimonio: de la Prehistoria al siglo XV

Este patrimonio abarca alrededor de 4500 o 5000 años, desde la prehistoria hasta los inicios de la Edad Moderna, y se distribuye por los diversos lugares donde se asentó la población  a lo largo de una franja de aproximadamente 5 km a ambas orillas del río Henares. Se trata de un original (pero no exclusivo) modelo urbano, pues el principal núcleo poblacional ha ido mudando su ubicación a lo largo de los siglos en función de los avatares históricos.

La arqueología ha sido la que ha ido desvelando la imagen de este urbanismo itinerante y, que a día de hoy, en su mayoría, se encuentra bajo tierra o bajo los edificios de la ciudad moderna y contemporánea.

Interior del Centro de Interpretación del Burgo de Santiuste.
Interior del Centro de Interpretación del Burgo de Santiuste - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares

Los primeros grupos humanos se remontan al IV milenio a.C., con yacimientos, no suficientemente conocidos como la Albega y el Cerro Malvecino con materiales cerámicos toscos hechos a mano y material lítico. Tiene más documentación y es mejor conocida la ocupación humana del periodo Calcolítico, en torno al 2800 a.C., en yacimientos como la Esgaravita, la Dehesa y el Juncal en el valle del río Henares.

Recreación del poblado calcolítico de El Juncal
Recreación del poblado calcolítico de El Juncal - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares. Hipótesis de S. Rascón y A.L. Sánchez, a partir de datos de P. Díaz del Río y S. Consuegra

Ya de la Edad del Bronce son yacimientos como el cerro del Ecce Homo, del II y I milenio a.C., con unas excelentes cualidades defensivas. Todos ellos fueron grandes poblados de cabañas levantadas con postes y entramados de madera revestidos con adobe, estando algunos (al menos la Esgaravita y el Juncal) cercados con fosos y pequeñas empalizadas. La cultura material se manifiesta con cerámicas a mano, útiles de hueso y piedra fundamentalmente, y algunos elementos de bronce. Reflejan la sobriedad de unas gentes cuya economía estaba vinculada con la agricultura y ganadería. Hoy estos emplazamientos no están a la vista o se percibe poco de ellos, ya que las zonas se encuentran profundamente antropizadas, como es el caso de los tres primeros yacimientos, o cubiertas por vegetación, aunque en las cercanías aún se conserva el entorno natural sobre el que se asentaron y cuyos recursos explotaron.

En la Segunda Edad del Hierro, momento en el que en la Península Ibérica aparecen comunidades indígenas del tipo ciudad-estado, y en el que se establece contacto directo con las grandes potencias del Mediterráneo (fenicios, griegos, cartagineses y romanos), en nuestra comarca se desarrollará una de estas entidades políticas, perteneciente al grupo de los carpetanos, una etnia de los celtíberos situada en el centro del país: probablemente es el primer Complutum. Este enclave ha sido identificado por algunos autores actuales con los nombres de Iplacea (que es un nombre no atestiguado, y en realidad de origen medieval) o Ikesancom-Combouto (sobre el que tampoco existe acuerdo unánime). Se viene proponiendo su ubicación en el cerro de San Juan del Viso, pero es este un lugar muy poco conocido, que probablemente convivió con varios emplazamientos arquitectónicos en los alrededores (el cerro de la Horca de Santorcaz). De cualquier modo en el Viso se asentaría probablemente un grupo carpetano y, posteriormente, un primer ensayo de ciudad romana con algunos edificios públicos (unas termas, probablemente un templo y un teatro). Posiblemente date del siglo I a.C. y se mantendrá por lo menos hasta el periodo entre el cambio de Era y los años 50 del siglo I d.C. La falta de excavaciones arqueológicas hace que sea un espacio muy poco conocido.

Será en este último momento, y sobre todo coincidiendo con el gobierno en Roma del emperador Claudio, cuando la ciudad romana de Complutum se trasladará de las alturas del cerro a un nuevo emplazamiento en el valle del río, con situación estratégica, abundantes recursos hídricos y en el cruce entre las vías que llevaban de Emérita Augusta (Mérida) a Caesar Augusta (Zaragoza) y las que se dirigían hacia Carthago Nova (Cartagena) y Segovia. Ciudad consolidada en la década de los 50 del siglo I d.C., y elevada al rango de municipium por Vespasiano, en el año 73 ó 74 d.C.

Reconstrucción de la ciudad romana de Complutum hacia 300 d.C.
Reconstrucción de la ciudad romana de Complutum hacia 300 d.C. - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares. Hipótesis de S. Rascón y A.L. Sánchez

Este Complutum del llano será la primera gran ciudad, con una extensión de algo más de 50 Ha y un trazado hipodámico con calles perpendiculares empedradas y porticadas, una extensa red de saneamiento y manzanas donde se ubicarían edificios tanto públicos (foro, termas, gran edificio administrativo con una basílica y una curia, un mercado, un cuadripórtico, un auguraculum…) como privados (domus). Entre estos últimos destacan excepcionales casas con magníficos mosaicos y pinturas murales (la domus de Baco, la de los Peces, la de Leda, la de los Grifos, la de Marte, la del Atrio o la de la Lucerna de la Máscara Trágica), mausoleos (el de los Anios, o la llamada casa de Aquiles).

Hipótesis de restitución de la casa de los Grifos, vista desde el Norte
Hipótesis de restitución de la casa de los Grifos, vista desde el Norte - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares. Hipótesis de S. Rascón y A.L. Sánchez
Lucerna de bronce representando una máscara teatral, procedente de la casa de la Lucerna de la Máscara Trágica
Lucerna de bronce representando una máscara teatral, procedente de la casa de la Lucerna de la Máscara Trágica - Ana Lucía Sánchez
Casa de los Grifos, Complutum. Detalle de la parte alta de la pintura mural de la estancia J, paredes Norte, Oeste y Sur.
Casa de los Grifos, Complutum. Detalle de la parte alta de la pintura mural de la estancia J, paredes Norte, Oeste y Sur.
 

Y fuera de la ciudad, además de diversos suburbios, edificios singulares como la llamada casa de Hippolytus (una agrupación colegial); la villa suburbana de carácter agropecuario del Val; incluso un notable edificio público, posible templo dedicado a Marte, en el cerro donde siglos después se localizaría el emplazamiento musulmán de Alcalá la Vieja.

Tras una importante remodelación entre finales del siglo III y IV d.C., la ciudad romana tardoantigua se mantendrá hasta el siglo V, momento en que la población se irá trasladando hacia el este, hacia el llamado Campo Laudable (en torno a la actual Magistral), donde la tradición, desde los siglos VI y VII,  localiza el martirio y los restos de los santos Justo y Pastor. Este núcleo se configurará como una nueva barriada emergente y ligada a la cristianización de la ciudad, en torno a varios espacios arquitectónicos muy poco conocidos: un martiryum (edificio que albergaba los restos de los dos mártires); una basílica; varias necrópolis hispano-visigodas alrededor y, posiblemente, un palacio episcopal. Convirtiéndose la todavía conocida como Complutum, y que hoy se encuentra bajo las edificaciones medievales, modernas y contemporáneas del casco histórico de Alcalá, en cabeza de la sede episcopal.

Alcalá la Vieja. Vista general de la puerta principal de la alcazaba
Alcalá la Vieja. Vista general de la puerta principal de la alcazaba - Ana Lucía Sánchez

Durante los siglos VIII y IX,  a partir de la conquista islámica, los musulmanes se instalan en unos cerros de la margen izquierda del río y levantan una fortaleza o alcázar, al-Qal-a (Alcalá la Vieja). La medina y los arrabales donde vivía el común de la población y así como los cementerios se encontraban al pie de las murallas. Hoy podemos ver parte de la puerta de entrada a la fortaleza y de sus murallas y, aunque muy arrasados, existen restos de las construcciones de los arrabales. En estos mismos momentos, en el valle y en torno al antiguo centro de martirio de Justo y Pastor, continuará una población mozárabe de la que apenas se han documentado vestigios.

Desde los inicios de la reconquista cristiana de la zona, iniciada por Alfonso VI en 1085, Alcalá será el escenario de continuas incursiones por parte de cristianos (1110, 1112 y 1114) y musulmanes, pasando de unas manos a otras, hasta que en el 1118 se conquiste definitivamente la alcazaba musulmana por parte de la corona castellana. A partir de estos momentos (primero tímidamente, pues en Alcalá la Vieja se documentan importantes construcciones del siglo XIV, entre ellas una torre albarrana y una probable iglesia mudéjar) los arzobispos de la Mitra toledana, señores de la villa, impulsarán el emplazamiento del llano, el antiguo Complutum mozárabe, donde se desarrollará desde época medieval, el entonces llamado Burgo de Santiuste, caserío que se irá acrecentando y reformando durante toda la Edad Moderna hasta la actualidad. Convivirán en diferentes barrios, judíos, musulmanes y cristianos, y nos quedan a la luz el intrincado entramado urbano del casco histórico más antiguo (fosilizado en lugares como la calle Mayor), y edificios emblemáticos como la Catedral Magistral y el Palacio Arzobispal, parte de las murallas. Estas fueron construidas en dos momentos, el primero en el siglo XIII. Posteriormente, en el siglo XV,  se amplía hacia el sur y este con una de las puertas medievales original a la vista, la de Burgos, así como parte del lienzo norte y oeste cercando al Palacio Arzobispal. Los restos de la cerca interior, que separaba el palacio con la villa así como otros restos parciales, quedaron ocultos bajo los edificios de época moderna y contemporánea que actualmente se levantan y cuya construcción ha afectado enormemente a la trama medieval.

De las ocupaciones humanas Pleno y Bajomedievales (ss. XII-XIV) anteriores a las intensas reformas ligadas a la implantación de la Universidad, se han documentado silos-basureros con interesantes materiales, sobre todo cerámicos, en las Calles Victoria, Santiago, Cervantes, Ramón y Cajal o Escuelas que nos constatan el desarrollo de la villa medieval