Itinerario IV: La Ciudad Universtaria y la plaza Cervantes

Se inicia en la plaza Cervantes, un gran espacio abierto para la celebración de justas, torneos y mercados en la época medieval. Llama la atención la configuración diversa de sus fachadas, con soportales las del este y norte y sin ellos las otras dos, debido a que estos dos últimos lados marcan el inicio del nuevo barrio universitario, donde los órganos de gobierno de la Universidad tenían competencias plenas, independientes de la jurisdicción eclesiástica de los arzobispos de Toledo y de las autoridades y vecinos de la villa, dependiendo únicamente del Papa y del rey de Castilla. Por todo ello configuraron el espacio a su antojo.

En la plaza Cervantes destaca bajo los soportales orientales el Corral de Comedias, un singular edificio considerado por los expertos como un unicum, ya que se ha mantenido desde el 1601 hasta nuestros días como espacio de espectáculos públicos, primero como Corral de Comedias, coliseo techado en 1785, teatro romántico en 1830, sala de cine hasta 1972 y teatro, de nuevo, desde 2005. Del primer edificio, y recuperado a partir de excavaciones arqueológicas, conserva el patio empedrado con su pozo, los pies derechos y sus capiteles, las ventanas de las casas vecinas, el balcón de las apariencias en el escenario, el foso bajo el escenario y la zona reservada para las mujeres en el primer piso. Del coliseo conserva la cubierta y la decoración pictórica de la embocadura del escenario. De la época de teatro con aire romántico conserva la planta de herradura.

De nuevo en el exterior, unos metros más al sur de la plaza, cuando finaliza la calle soportalada se encuentra el edificio del Ayuntamiento, instalado desde 1870 donde en 1675 se levantó el antiguo colegio-convento de Clérigos Ministros de los Enfermos de San Carlos Borromeo y de San Camilo de Lelis, también conocido como de Agonizantes.

Frente a él, al fondo de la plaza, encontramos los restos de la parroquia Santa María la Mayor, edificada en el siglo XV sobre otra medieval, la de San Juan Bautista o “de los Caballeros” y sobre la capilla del Oidor, y que fue modificada entre 1552 y 1553. De ella solo quedan, tras el incendio que la arrasó en la guerra civil, la torre y unas capillas laterales. La torre de ladrillo que hoy se ha convertido en un mirador y las capillas entre las que se encuentra la del Oidor tras un arco peraltado y decorado con yeserías mudéjares, y la del Cristo de la Luz, añadida en el siglo XVII. Hoy, tras su restauración en 1982,  acoge la sala de exposiciones de los Universos de Cervantes y la réplica de la pila bautismal de Cervantes.

Parroquia Santa María Mayor: actualmente, torre de Santa María y sala de exposiciones Los Universos de Cervantes
Parroquia Santa María Mayor: actualmente, torre de Santa María y sala de exposiciones Los Universos de Cervantes - Óscar Masats
Vítores de colegio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora o de Santa Catalina o de Artistas y Físicos
Vítores de colegio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora o de Santa Catalina o de Artistas y Físicos - Vicente Pérez

A la espalda de este edificio en el callejón de Santa María encontramos el edificio del colegio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora,  aunque para otros es el de Santa Catalina o de Artistas y Físicos; se trata de un ejemplo de arquitectura colegial universitaria,  en la que tras una sencilla portada con vano adintelado aparece un patio donde se conservan dos crujías con dos galerías abiertas. En la superior se conservan una espléndida azulejería y “vítores” pintados por alumnos en el siglo XVIII que se pueden ver tras una restauración de 2001.

A continuación, de nuevo en la plaza de Cervantes y pasando por la calle Pedro de Gumiel, donde se alzaba un arco con balcón superior hoy desaparecido,  se inicia el recorrido de la principal manzana de la ciudad universitaria. Manzana que albergaba el colegio de San Ildefonso, el colegio franciscano de San Pedro y San Pablo, la capilla de San Ildefonso, la cárcel, la hospedería, dos colegios menores y varias dependencias funcionales, y que hoy corresponde al conjunto de edificios que se encuentra entre la plaza de San Diego y la calle Colegios.

Manzana Universitaria
Manzana Universitaria - Dolores Cabañas

El Colegio Mayor de San Ildefonso. En la plaza de San Diego se encuentra  el símbolo principal de la institución universitaria, la fachada del colegio Mayor de San Ildefonso, obra monumental armoniosa y proporcionada, cumbre del Renacimiento Español. Levantada en piedra entre 1537 y 1553, es obra del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, donde se combinan elementos de la mitología clásica y de la iglesia cristiana. Se articula en cinco tramos verticales, enmarcados por columnas, y los centrales, en tres horizontales, donde se concentra la decoración, ya que hasta 1588  era lo único que se veía de la fachada. La parte central se estructura en tres calles, separadas verticalmente por columnas, concentrándose la ornamentación en la de la portada. En el nivel inferior se localiza el ingreso y cuatro grandes ventanas adinteladas rematadas con frontones con la representación de los Padres de la Iglesia: san Agustín, san Gregorio, san Jerónimo y san Ambrosio. El segundo cuerpo está ocupado por tres balcones en la zona central, con dos soldados (alegorías de la Fama y de la Historia) que flanquean el balcón principal, dos Atlantes o Titanes sujetando las columnas del saber, y los escudos del fundador de la Universidad, Cisneros. Sobre las ventanas medallones con las efigies del patrón de los arzobispos de Toledo, San Ildefonso, y los de los apóstoles san Pedro y san Pablo en las otras dos ventanas. En el tercer cuerpo, el superior, resalta en el centro el escudo de armas del emperador Carlos V flanqueado por la representación entre columnas de dos Minervas, una guerrera con escudo y lanza y otra civilizadora, con pluma y ave. Rematado con un frontón triangular con la representación de Dios Padre, entre cuatro figuras humanas y coronado por guirnaldas. A ambos lados, una logia con diez arcos de medio punto, cinco a cada lado, rematada por una balaustrada con figuras fantásticas, gárgolas sobre pedestales.    

Tras la fachada se accede al colegio mayor en el que se suceden longitudinalmente tres patios comunicados entre sí.

El patio Mayor de las Escuelas, posteriormente llamado patio de Santo Tomás de Villanueva. Originalmente construido en ladrillo cuando abrió la institución en 1508, y reedificado en la segunda mitad del siglo XVII en granito, con claras influencias del estilo herreriano. Cuenta con  tres cuerpos sustentados por columnas, de orden toscano las del bajo y primer piso, y corintio las del segundo. El conjunto se remata con una balaustrada con una letra en la base de cada pináculo donde se compone la frase: EN LUTEEAM OLIM CELEBRA MARMOREAN (“Otros harán en mármol lo que yo hice en barro”), sentencia que Cisneros respondió al rey Fernando cuando éste fue a ver el edificio y reprochó al primero la pobreza de los materiales utilizados.

El patio de Continuos o socios Cameristas, al que se accede tras atravesar la crujía Sur, de él poco se conoce y menos ha quedado del original que a finales del siglo XVIII el viajero Antonio Ponz ya vio en ruinas, con sólo una de sus crujías en pie en la que se veían dos galerías formadas por dieciséis columnas, aunque se refería a este patio como el más rico de los tres en cuanto a decoración. En torno a éste se situaron salas dedicadas al rector, al escribano, notario, procuradores, aulas menores, sala de armas, cárcel, almacenes de grano, carbón y demás suministros. Hoy es un agradable jardín, lugar de reposo con una escultura del siglo XIX de Cisneros.

Manzana Universitaria. Patio de San Jerónimo o Trilingüe
Manzana Universitaria. Patio de San Jerónimo o Trilingüe - Óscar Masats

El patio de San Jerónimo o Trilingüe, al que se llega tras atravesar la galería porticada del patio anterior. En las crujías en torno a él se instaló el colegio menor del mismo nombre, donde se impartían estudios de lenguas hebrea, griega y latina. Se construyó entre 1564 y 1570 sobre el solar arruinado del antiguo patio del colegio Nuevo, construido en tiempos de Cisneros.  Se trata de un bello patio con un pozo en el centro, con un brocal decorado con veneras y cuatro galerías alrededor de estilo renacentista. Con columnas de orden jónico sobre plintos cúbicos que sustentan arcos rebajados  en cuyas enjutas aparecen medallones sin decorar o “espejos” en la planta baja. Sobre ella, en la planta primera, la galería está cerrada por un paramento en el que se suceden ventanas adinteladas abiertas y cerradas entre pilastras corintias y jónicas, sobre el que se superpone un sólido entablamento sobre el que, hasta el siglo XIX,  se levantaba una balaustrada con jarrones y flameros y con pináculos, que sólo se han conservado en los ángulos, y que eran similares a los que rematan la fachada de la Universidad.  Al sur se localiza, desde 1930, uno de los primeros establecimientos de la red de Paradores, la Hostería del Estudiante que conserva la fachada con un torreón en la esquina y un pequeño patio para caballos con un pozo.

El Paraninfo o Teatro Escolástico, situado en la crujía occidental del patio Trilingüe. Es una de las dos únicas construcciones que se conservan de todo el conjunto original, levantado por Cisneros entre 1515 y 1520, y destinada a solemnes actos académicos y a la imposición de grados (bachiller, licenciado y doctor), tras una compleja ceremonia en la que se incluía un paseo por las principales calles de Alcalá. Se accede a él por una portada decorada con grutescos tras la que se encuentra una sala de planta rectangular con una galería alta perimetral de arcos rebajados y una excepcional techumbre de estilo mudéjar ejecutada por Andrés Zamora y pintado por Alonso Sánchez y Diego López. El artesonado de madera está decorado con un complejo sistema de red de lacería en el que los perfiles entrelazados de grupos de seis hexágonos forman estrellas de seis puntas, definiendo casetones con decoración vegetal en su centro y pintado en rojo, azul y dorado. En la sala destaca además la tribuna o cátedra, desde la que se impartían las lecciones magistrales, que se decoró con yeserías con delicados relieves de grutescos y candelieri polícromos, que se repite en la parte alta de los muros, aunque sin los colores que en su día tuvieron. Desde 1976  es el espacio donde se hace la entrega de los premios Cervantes, además de los actos académicos de la Universidad.

Manzana Universitaria. Paraninfo
Manzana Universitaria. Paraninfo - Vicente Pérez
Corral de Comedias
Corral de Comedias - Óscar Masats
 

La capilla de San Ildefonso, localizada a la derecha del colegio Mayor. Fue iglesia y lugar destinado a los enterramientos de las grandes figuras vinculadas a la Universidad. Se trata de un templo de una sola nave de planta rectangular, dividida en dos espacios por un arco toral: la capilla mayor cubierta por una armadura ochavada de madera polícroma y la zona de los fieles, cubierta por un artesonado de carpintería mudéjar. Tras las reformas de los años veinte, cuarenta y cincuenta del siglo XX y las restauraciones llevadas a cabo entre 2010 y 2013  hoy se puede visitar y ver en todo su esplendor y, aunque algo distinta de cómo fue en origen, la combinación de los estilos mudéjar, renacentista y gótico tardío,  hacen de ella uno de los edificios más singulares de la ciudad.

Se puede acceder a la capilla desde el interior del colegio Mayor, tras atravesar la crujía occidental del patio de Santo Tomás de Villanueva y el llamado patio de las Lenguas, donde la arqueología ha sacado a la luz los cimientos del claustro del siglo XVII y el antiguo aljibe del colegio. El segundo acceso es a través de la fachada principal, ubicada en la calle Pedro Gumiel. Fachada, que debido al arruinamiento de la original fue reedificada entre 1594 y 1601 por Juan de Ballesteros, cuando se demolió el antiguo campanario y se levantó una elegante fachada clasicista en piedra caliza, con un arco de medio punto entre pilastras de estilo jónico y coronado por un relieve con la Imposición de la casulla a san Ildefonso por parte de la Virgen María,  rematado por una espadaña con un cuerpo con dos huecos con arcos de medio punto en la parte baja y un tercero, en el centro de un frontón cortado. Huecos donde se alojaban sendas campanas de bronce, fundidas con los cañones tomados por Cisneros en la conquista de Orán y que hoy están desaparecidas, tras el expolio del conde de Quinto, que se las llevó a Aragón.

El interior del templo, realizado por Pedro Gumiel entre 1510 y 1516, es de una sola nave de planta rectangular en origen con al menos cinco capillas laterales hoy desaparecidas, pero documentadas a través de la arqueología, y con dos espacios diferenciados por un arco toral cubiertos por artesonados mudéjares de madera polícroma que descansan sobre vigas que recorren longitudinalmente el muro y que presentan motivos decorativos a base de heráldica, grutescos y decoración a candelieri. Las paredes se decoraron con yeserías “a cuchillo” en dos estilos diferentes, las del lado  de la Epístola, a la derecha, en estilo gótico flamígero con arcosolios separados por tramos estrechos decorados con pináculos, arcos mixtilíneos, cresterías y florones, y las del lado del Evangelio, a la izquierda, realizadas en estilo renacentista italiano con motivos decorativos “a candelieri”. Sobre éstas un friso con magníficas pinturas murales. En el Presbiterio se localiza el magnífico sepulcro exento, en mármol de Carrara, del cardenal Cisneros, exponente de la escultura funeraria renacentista. Obra de Domenico Fanchelli y Bartolomé Ordóñez. Sobre la cama sepulcral aparece la figura yacente de su propietario vestido de pontifical y con el báculo en las manos, en las esquinas, sentados, los cuatro doctores de la iglesia y bajo la cama, un cuerpo con guirnaldas y frutos sostenidas parejas de ángeles y escenas de Adán y Eva en el Paraíso y en los frentes el escudo de Cisneros y un epitafio, portados por niños desnudos (putti). Los lados mayores del sepulcro están divididos en cinco nichos por columnas, el central, más ancho, lo ocupan tondos con las representaciones de San Eugenio  y San Leandro; en los otros cuatro huecos, a manera de nichos avenerados, las figuras del Quadrivium (Aritmética, Música, Astronomía y Geometría) en torno a San Eugenio y las del Trivium (Gramática, Dialéctica y Retórica) más la Teología enmarcando a San Leandro, todas ellas aludiendo a las enseñanzas que se impartían en la Universidad de Alcalá. Los frentes menores están divididos por las mismas columnas en tres nichos, de nuevo los centrales a manera de tondo nos muestran a san Ildefonso (en la cabecera) entre san Juan de la Penitencia y Santiago el Mayor y a san Isidoro de Sevilla (a los pies) entre san Francisco de Asís y santo Domingo de Guzmán. Los cuatro ángulos del sepulcro se protegen con grifos. Todo ello sobre  un pequeño basamento profusamente decorado con motivos vegetales y animales. El sepulcro estaba rodeado por una excelsa reja de bronce, de la que sólo quedan algunos restos depositados en el Museo Arqueológico Nacional y el escudo en la Catedral Magistral. Fue trasladado junto con los restos óseos a la Magistral tras la venta del edificio al conde de Quinto; en 1937 el mausoleo se trasladó al Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en 1957 regresó de nuevo el sepulcro, pero no los restos, que no volvieron a Alcalá hasta 1977, fecha en la que se enterraron de nuevo en la Magistral, donde hoy permanecen.

Al otro lado de la fachada de la Universidad se puede ver el colegio de san Pedro y san Pablo; a mediados del siglo XVI se convirtió en colegio Mayor. La imagen en ladrillo que hoy podemos ver es la de 1673 con restauraciones de los años cincuenta y ochenta del siglo XX, cuando se modifica completamente el edificio. Contaría con una iglesia (hoy desaparecida), torreón y tres patios consecutivos. El primero con una galería abierta en planta baja con arcos de medio punto sobre columnas de granito y los dos siguientes con una sencilla fábrica de ladrillo con vanos adintelados.

En dirección a la calle Libreros, y una vez atravesada la plaza se localiza la calle Beatas donde se encuentra el convento de Clarisas de San Diego, en el edificio que en los siglos XVI y XVII albergó la imprenta de la universidad y a partir de1671 el Colegio de Doncellas Pobres de Santa Clara.

Al final de la calle llegamos a la de Libreros donde se encuentran varios colegios: en la esquina con Nebrija, el de Santa María de Regla y de los Santos Justo y Pastor o de León del que se conservan restos del claustro. A continuación, el colegio de San Felipe y Santiago o “del Rey”, con una magnífica fachada entre dos torreones, donde destaca la portada en granito y el escudo de armas de los Austrias,  el claustro con dos pisos y seis inscripciones modernas. Saliendo del edificio y entrando por el callejón de las Santas Formas, se llega a la capilla del mismo nombre, construida en1687 anexa a la iglesia Jesuítica de su colegio y hoy parroquia de Santa María la Mayor, tiene una planta de cruz griega con ángulos achaflanados y una magnífica decoración barroca de pintura mural  en el tambor y la cúpula obra de Juan Vicente Ribera de 1699.

Capilla de las Santas Formas. Detalle de la pintura mural
Capilla de las Santas Formas. Detalle de la pintura mural - Vicente Pérez

Saliendo de nuevo por  la puerta por la que hemos accedido a la capilla nos dirigiremos a la plaza de San Lucas se pueden ver los restos de la muralla, lienzo y torre, del siglo XV y volviendo por el callejón del Horno Quemado se vuelve a la calle Libreros para llegar hasta la imponente  fachada en piedra de la iglesia  del conjunto de la Compañía de Jesús levantado en el siglo XVII formado por una iglesia de planta rectangular con capillas laterales al más puro estilo congregacional del barroco madrileño y un colegio con tres pisos, dos patios y una imponente escalera de honor del siglo XVIII.

Fachada Iglesia Compañía de Jesús
Fachada Iglesia Compañía de Jesús - Vicente Pérez

Frente a éste se encuentra el edificio donde en su día se levantó el colegio de Santa Catalina Mártir o de los Verdes, que aunque muy transformado conserva en el zaguán un escudo de la fundadora, la portada trasladada al interior del patio, varios pilares del claustro original y la cúpula de su capilla en un local comercial. Tomando entonces la calle Azucena se puede observar la arquitectura militar del Cuartel del Príncipe que caracterizó a Alcalá de Henares en el siglo XIX, cuando tras la exclaustración y las desamortizaciones  numerosos colegios se transformaron levantándose cuarteles en sus inmuebles. Se continúa por esta calle hasta llegar a Giner de los Ríos y desde ésta llegar a la calle Colegios donde se localizan varios edificios singulares: en la plaza de los Doctrinos, junto a la antigua puerta de Aguadores el convento de Carmelitas Descalzas del Corpus Christi, obra en ladrillo donde destaca la fachada barroca en piedra de su iglesia con planta de cruz latina y cúpula encamonada en el crucero y varias joyas de pintura de los siglos XVII y XVIII, además de objetos personales de Santa Teresa de Jesús. Bajando por la calle en dirección a la plaza Cervantes, se encuentra la ermita del Santo Cristo de los Doctrinos que guarda, tras una austera fábrica de ladrillo, la talla manierista del Cristo de la Misericordia, una colección de objetos religiosos en su sacristía y, en un recoleto patio, cuatro esculturas originales de quimeras similares a las que colocó Urquijo en el primer decenio del siglo XX,  durante la restauración del ochavo y fachada este del Palacio Arzobispal. A su lado en el actual Archivo del Movimiento Obrero los restos del antiguo colegio de Trinitarios Calzados, con su iglesia de estilo barroco transformada en biblioteca y enfrente, el colegio de San Basilio Magno, conjunto formado por convento e iglesia de planta hexagonal con capillas radiales, construidos en estilo barroco final, con fábrica de ladrillo y una elaborada portada en piedra levantada en 1725. Bajando por este mismo lado de la calle Colegios encontramos el colegio de Dominicos de Santo Tomás de Aquino, hoy Parador Nacional, del queda su espléndido claustro de dos alturas con pilares y arcos de piedra y las portadas de la iglesia; puede verse también un ejemplo de arquitectura contemporánea sobre edificios inmuebles históricos. Siguiendo la misma calle, pero en la acera de enfrente, encontramos el colegio Trilingüe, hoy Hostería del Estudiante, ya mencionado, y a continuación el colegio de la Madre de Dios con su fachada enmarcada por dos torreones, que cierra dos singulares patios separados por una escalera, con pies derechos de madera el primero y de piedra el segundo.  En frente la fachada del Real Colegio de San Agustín, del que queda la portada en piedra  de la iglesia y los escudos de la fundadora y de la orden, hoy es una de las sedes de los Juzgados de Alcalá. Al lado de éste el colegio de Málaga o de San Ciriaco y Santa Paula, santos mártires de Málaga, es una de las más imponentes y sólidas obras en ladrillo de Alcalá, modelo de la arquitectura barroca madrileña, que reserva la piedra para el zócalo, esquinas y líneas de imposta de las fachadas y columnas de uno de sus patios geminados, separados por una monumental escalera de tipo imperial. La fachada de dos plantas con dos accesos con arcos de medio punto, está enmarcada por dos torres cuadrangulares en las esquinas; destaca la imposta que recorre todo el edificio en el que aparece una inscripción en latín alusiva al fundador y su construcción. En el interior destaca el patio derecho empedrado, con una monumental fuente de 1765.   

El recorrido termina donde empezó, tras tres horas o tres horas y media, en la plaza Cervantes.