Historia: de la Prehistoria al siglo XV

Alcalá de Henares es una ciudad bimilenaria, con una dilatada y compleja historia de más de 5000 años. Su ocupación humana se remonta a la prehistoria, en torno al cuarto milenio a.C. y ha sido documentada gracias a los yacimientos que la arqueología ha sacado a la luz, así como al conjunto histórico que hoy se preserva majestuosamente.

Modelo digital de Alcalá de Henares mostrando los principales elementos de la ocupación  humana
Modelo digital de Alcalá de Henares mostrando los principales elementos de la ocupación humana - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares

Una “ciudad peregrina” como la calificaba Plinio por razones fiscales, es uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar en España de urbanismo itinerante, ya que a lo largo de los siglos ha ido cambiando su sede e incluso su nombre empujada por los diferentes acontecimientos. Uno de sus hijos más ilustres,  D. Manuel Azaña, presidente de la II República española, resumirá su carácter de este modo: "Nuestra ciudad no se extiende, ni pulula, ni enjambra: se traslada, toda entera. Pasito a paso, en veinticinco siglos ha caminado tres cuartos de legua."

Selección de materiales de época calcolítica
Selección de materiales de época calcolítica - Santiago Mijangos para DGPC

La prehistoria se remonta al cuarto milenio a.C., con un Neolítico avanzado, y a los inicios de la edad de los metales, concretamente al periodo Calcolítico (2800 a.C.). Esta se conoce por las huellas arqueológicas que se han preservado junto a los ríos de la comarca, fundamentalmente en la margen izquierda del rio Henares.

En el paso a la Segunda Edad del Hierro (hacia el s. V a.C.), se desarrollará en el cerro de San Juan del Viso una ciudad-estado perteneciente al grupo de los carpetanos (etnia prerromana), el primer Complutum. Aquí se asentará el primer poblamiento romano que después, entre el cambio de era y los años 50 del siglo I d.C., se trasladará al llano. Esta nueva ciudad se consolidará en la década de los 50 del siglo I d.C. alcanzando, mediante el edicto del emperador Vespasiano del año 73 o 74 d.C., la categoría de ciudad privilegiada con rango de municipium.

Complutum. Vista general del edificio administrativo del siglo III d.C.
Complutum. Vista general del edificio administrativo del siglo III d.C. - SMarq. Ayuntamiento Alcalá de Henares.

Parece haber conocido un notable desarrollo urbano a partir del siglo III, pero desde el siglo V parte de la población se irá trasladando hacia el este, hacia el llamado Campo Laudable (en torno a la actual Catedral-Magistral). En este punto la tradición, desde los siglos V y VII,  localiza el martiryum con los restos de los Santos Justo y Pastor, martirizados en las persecuciones del emperador Diocleciano del 305 y que hoy son los patronos de Alcalá. La todavía conocida como Complutum se convertirá en la sede episcopal, perdurando su diócesis cerca de setecientos años (412-1099). Fue regida por cerca de treinta obispos hasta que en el año 1099 el papa Urbano II firmó el decreto que suponía su fin.

Durante el siglo VIII, en el marco de la dominación y conquista islámica, los musulmanes alcanzan la vega del Henares, fundamental  en el sistema defensivo de la Marca Media, y Complutum entonces se convertirá en tierra de frontera. Los nuevos grupos se instalarán en un conjunto de cerros de la margen izquierda del río Henares, construyendo en uno de ellos un conjunto defensivo denominado al-Qal-a (Alcalá la Vieja). En otros dos, los arrabales. Junto a esta población, en el llano, en el Campo Laudable, ahora conocido como Sant Juste o Santiuste,  continuará asentada aquella población hispanorromana-visigoda y cristiana, ahora mozárabe, tributaria de los musulmanes y a merced de continuas razias.

Arcos de la primera planta de la Escalera de Honor del Palacio Arzobispal.
Arcos de la primera planta de la Escalera de Honor del Palacio Arzobispal. - J. Laurent, Archivo Vernacci, Ministerio de Cultura.

Con la reconquista cristiana la comarca sufrirá repetidas incursiones y devastaciones. El castillo no será conquistado definitivamente hasta el año 1118, cuando D. Bernardo de Sedirac, arzobispo de Toledo, lo tome definitivamente convirtiéndose entonces en la ahora conocida como Alcalá o  Burgo de Santiuste, señorío prelaticio de la Mitra toledana, y siendo los arzobispos de Toledo los dueños y señores absolutos de la villa. Alcalá será cabeza de la comunidad y su tamaño, demografía y economía,  se acrecentarán gracias a la tolerancia con judíos y musulmanes y a los privilegios, exenciones y fueros concedidos. Símbolo de todo ello será la construcción de una magnífica residencia: el palacio Arzobispal.   

Durante el siglo XV Alcalá, con sus arzobispos a la cabeza, se convirtió en plaza de armas y sede de la liga de los nobles contra Enrique IV. Participa activamente en las luchas nobiliarias y guerras civiles que asolaron Castilla durante años, y que no cesaron hasta la llegada de los Reyes Católicos.  Su política conciliadora propició la época de paz y tranquilidad con la que la villa acabó la Edad Media y comenzó la Edad Moderna, con un nuevo arzobispo, Cisneros, que transformará Alcalá.