Geografía

Alcalá de Henares es una ciudad situada en el centro de la Península Ibérica en la transición del Sistema Central a la cuenca del Tajo. Pertenece a la Comunidad de Madrid y dista 31 km de la capital española.

El término municipal ocupa 87,72 km2 y presenta un dimorfismo tanto en su geología como en su paisaje al norte y al sur del rio Henares, con dos unidades geográficas diferenciadas: la Campiña y la Alcarria. La Campiña, al norte, es un terreno con una altitud media de 650 m  conformada por depósitos cuaternarios y con un paisaje de suaves ondulaciones. Este territorio es atravesado por los cursos fluviales del Torote y Camarmilla y termina en una fértil vega llana, muy apta para la agricultura, y donde se desarrolla a lo largo de cinco kilómetros, a 585 m de altitud,  la actual ciudad. La Alcarria, al sur, situada sobre antiguos lacustres terciarios, se caracteriza por la presencia de mesetas y páramos abruptos, con pronunciadas laderas y cárcavas, con una altitud media de 900 m y donde destacan los cerros como el Ecce Homo, San Juan del Viso y Malvecino entre otros.

El clima predominante es de tipo mediterráneo continental con veranos calurosos y secos, y húmedos y fríos inviernos en los que son frecuentes las heladas.  

La vegetación potencial natural son bosques y bosquetes perennifolios presididos por la encina y arbustos como la aulaga y retama. En las riberas de los cursos fluviales se encuentran especies como el fresno, el chopo, el majuelo, y algunos sauces, el carrizo, las eneas y los juncos.

Entre los grupos faunísticos más destacados contamos con  mamíferos, reptiles, anfibios y aves, las especies más comunes son el conejo (Oryctolagus cuniculus), la liebre (Lepus capensis), el zorro (Vulpes vulpes), el ratón de campo (Apodermus sylvaticus), la musaraña común (Crocidura russula), la comadreja (Mustela nivalis) y el murciélago mediterráneo de herradura (Rhinolophus mehelyi). De entre los anfibios destaca el sapillo moteado (Pelodytes punctatus), y entre los reptiles los más característicos son la lagartija ibérica (Podarcis hispanica) y la culebra de escalera (Elaphe scalaris). Las aves esteparias constituyen el elemento faunístico mejor adaptado a las llanuras cultivadas, cuya variedad justifica la declaración de este espacio como zona ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves). Contamos con especies singulares como la avutarda (Otis tarda), sisón (Tetrax terax), ortega (Pterocles orientalis), ganga común (Pterocles alchata) y alcaraván (Burhinus oedicnemus), además de los aguiluchos pálido y cenizo (Circus cyaenus y C. pygargus), junto a otras especies como los aláudidos: terrera común (Calandrella brachydactyla), cogujada común (Galerida cristata), alondra (Alauda arvensis), calandria (Melanocorypha calandra), urraca (Pica pica) y la perdiz (Alectoris rufa), ésta de gran interés cinegético. Ocasionalmente se encuentran el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus), el águila real (Aquila chrysaetos) y el halcón peregrino (Falco peregrinus).